Skip to main content

Full text of "Historia del Territorio Oriental del Uruguay. T1"

See other formats


HISTORIA DEL TERRITORIO 
ORIENTAL DEL URUGUAY 



Mmi9T£Rio DX Instsucción pública r PnETisión Social 



BIBLIOTECA ARTIGAS 

Art 14 de la Ley de 10 de agosto de 1950 

COMISION EDITORA 

Prof Juan E. Pivel Devoto 
Ministro de loitmcción Pública 

María Julia Ardao 
Direetora Interina del Mbseo Htstónco Nacional 

Dionisio Trillo Pays 
Director de b Biblioteca Nacional 

Juan C Gómez Alzóla 
Director ¿ú ArchiTO General de la Nación 



Colección de Clásicos Uruguayos 
Vol 72 

Juan M ce la Sota 

HISTORIA DEL TERRITORIO 
ORIENTAL DEL URUGUAY 
Tomo l 



La preparación y c! cuidado del texto estuvo a cargo de lai 
Srtas Irma HermidAj Elisa Silva Cazet y María Angélica 

LiSSARDY 



JUAN M. DE LA SOTA 



HISTORIA DEL TERRITORIO 
ORIENTAL DEL URUGUAY 

Prólogo de 
JUAN PIVEL DEVOTO 



TOMO I 



MONTEVIDEO 
1965 



PROLOGO 



I 



Con anterioridad a la puhlicación de ''Historia del 
Territorio Oriental del Uruguay", de la Sota escribió 
diversos trabajos sobre temas relacionados con la or- 
ganización de la enseñanza, de la administración de 
justicia y de los gobiernos municipales. "Plan gene- 
ral de enseñanza mutua para las escuelas de uno y 
otro sexo**, 1833, "Ensayo sobre la adopción del mé- 
todo de mutua enseñanza para las escuelas públicas 
del Estado Oriental del Uruguay y análisis de las cau- 
sas que retardan sus progresos", 1834, "Proyecto de 
Reglamento y formulario general de Tenientes Alcal- 
des y Jueces" y un estudio sobre "Cuestiones Políti- 
cas", 1835, que incluía las bases para la reglamenta- 
ción de las Juntas Económico-Administrativas Estos 
informes y planes sobre temas que revelan su interés 
por Ifi organización del país fueron realizados cuando 
de la Sota se hallaba ya apbcado a la idea de dar for- 
ma a una Historia del Uruguay ^ 



1 El Sr Ariosto D González en una carta que dirigió al 
Presidente del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y 
Normal Dr Eduardo Jiménez de Arécha^a el 29 de setiembre 
de 1931 a propósito de la publicación de los "Cuadros Histó- 
ricos" a los que luego nos reíeriremos, glosó el expediente 
jubUatorlo de de la Sota que contiene noticias de Interés 
para su biografía, esbozada en dicha carta íAriosto D Gon- 
zález, "Política y Letras", págs 261-301, Montevideo, 1937) 
Sobre de la Sota consúltese, además, la obra de Orestes Arau- 
Jo, "Historia de la Escuela Uruguaj'a", pág 503, Montevideo, 
1911 y Actas de la Junta Económico-Administrativa de Mon- 
tevideo publicadas en "Anales Historíeos de Maatevldeo"i 
Tomo I, págs 320. 325, 327. 337 y 39B y Tomo U. págs 38. 332. 
aSB. 307, 308 y 314. Montevideo, 1957 y 1958 



vn 



PROLOGO 



Según su propia declaración, en 1825 había comen- 
zado a escribir una ^Toliantea** destinada a registrar 
noticias históricas sobte los pueblos del Rio de la Fia* 
ta. En 1832 resolvió modiftcar el plan de esta obra, 
cuyo desarrollo había estado sujeto a los vaivenes de 
la existencia del autor, radicado en el Uruguay desde 
1829 

Lo impulsó a ello el consejo de algunos amigos que 
en Montevideo le facilitaron el conocimiento de docu- 
mentos sobre el pasado de nuestro país, la consulta de 
manuscritos realizada en los legajos del Archivo Pú- 
blico y el interés que despertó en su espíritu el pro- 
blema de límites con el Imperio del Brasil, planteado 
en 1832. La decisión de escribir la ''Historia del Te- 
rritorio Oriental del Uruguay'* resultó de la búsqueda 
de antecedentes para fundamentar los derechos territo- 
riales de la República. En 1837, después de cinco años 
de labor orientada en tal sentido, de la Sota tenia ya 
escritos los capítulos de la obra que abarcaban el pe- 
riodo comprendido entre los años 1512 y 1810, y, ade- 
más, había reunido los materiales necesarios para re- 
dactar los relativos a la revolución hasta la ocupación 
de Montevideo por las fuersas portuguesas en 1817. 

II 

La crónica de nuestros origenes, del descubrimiento 
y conquista del territorio nacional y del período co- 
lonial, integraba hasta entonces el gran cuadro de la 
historia del Río de la Plata y del Paraguay trazado en 
conjunto por los historiadores de la Compañía de Je- 
sús y por el Deán Gregorio Funes. El país libre e in- 
dependiente^ organizado jurídicamnite como un Esta^ 



PROLOGO 



do soberano, para ser dueño de su destino y preca- 
verse de las acechanzas a que se hallaba y hallaría 
expuesto por muchos años, debía definir sa conciencia 
histórica, descubrir tm los hechos y luchas del pasado 
la razón de su propia existencia. La noción de ese 
pasado no podía ya seguir hmitada a la referencia 
fragmentaria de algunos episodios salientes registra- 
dos en el heterogéneo conjunto de las Efemérides que 
precedían los Almanaques de la época'. En su calidad 
de preceptor, de la Sota apreció con claridad el pro- 
blema Era necesario dotar al maestro del instrumento 
que lo habilitara para instruir al niño sobre el proceso 
histórico nacional, sobre los factores geográficos v po- 
líticos que habían impulsado la mdependencia del Uru- 
guay; de un compendio que contribuyera, a la vez, 
a formar en el espíritu del ciudadano, la devoción por 
las instituciones republicanas y a interesar a todos en 
los negocios públicos que regulaban la marcha de la 
nación. Tal el propósito que lo animó a escribir la 
"Historia del Territorio Oriental del Uruguay", dedi- 
cada a los jóvenes orientales En la "Dedicatoria" y en 
la "Introducción" se advierte que una de las intencio- 
nes perseguidas por el autor, fue inculcar en la juven- 
tud ideas claras acerca de los legítimos derechos del 
país sobre los territorios usurpados por los portugue- 
ses desde 1801 ''Los Americanos Españoles reasu- 
miendo sus derechos por la emancipación política de- 
ben exigir el lleno de los pactos pendientes. Mas si 
por la fuerza se retienen sua posesiones, aquella jamás 
dio título justo; pues puede ser contrarrestada por 
otra fuerza, y las luces del siglo reprobarán la con- 
ducta del gabinete que tan sólo en ellas quiera apoyar 
sus regalías." El mérito de la obra de de la Sota no 
fuica en la originalidad de la informaci^, ni en el 



IX 



PROLOGO 



plan con que fue escrita siguiendo el modelo de los 
cronistas antiguos Acuérdale valor y significación el 
hecho de que sus páginas contribuyeron a perfilar la 
individualidad histórica del Uruguay, que compareció 
desde 1841 ante los demás países del continente, a tra- 
vés del relato ordenado circunscripto a su territorio, 
con una historia desglosada del vasto panorama en el 
que hasta entonces se hallaba inserta; con un pasado 
curo conocimiento el cronista juzgaba indispensable 
para velar por los destinos del país. "La localidad del 
territorio Oriental, apunta en las palabras liminares, 
basta para que de continuo sea alterada su tranquili- 
dad. Vuestros intereses están expuestos a encontrarse 
con los de los limítrofes y las aspiraciones de los po- 
derosos." 

De la Sota trazó esta primera versión de los hechos 
que tuvieron por escenario el territorio de nuestro 
país, con un sentido político, con el propósito de ex- 
traer de esos hechos una filosofía que contribuyera 
a definir y a vigorizar la conciencia nacional. 

III 

La "Historia del Territorio Oriental del Uruguay**, 
por la época y el medio en que fue escrita, no podía 
ser otra cosa que una gíntesis o una glosa de loe me- 
morialistas y cronistas que estaban al alcance del au- 
tor. De la Sota se valió principalmente de las "Déca- 
das" de Herrera, Madrid 1728-30, de "La Argentina" 
de Barco Centenera, publicada en Lisboa en 160 1 y 
reeditada en el tomo segundo de la Colección de An- 
gelis, de la "Colección de los Viajes y de«cubnniu;ntos 
que hicieron por mar los españoles, desde fines del 



X 



PROI.060 



siglo XV", coordinada por Martín Fernández de Na- 
varrPte en 1826, del "Tesoro de la Lengna Guaraní" 
del P. Antonio Ruiz de Montoya Madrid, 1639, de los 
"Viajes por la América del Sur" de Félix de Azara, 
editados en francés en 1809, de la "Historia del Pa- 
raguay. Río de la Plata y Tucumán'*, del P. José Gue- 
vara, editada por Pedro de Angelis en 1836, de **La 
Argentina o Historia del Descubrimiento. Conquista y 
Población del Río de la Plata", de Ruy Díaz de Guz- 
in4n, impreso en 1836, de la "Historia de la Compa- 
ñía de Te=ús'\ del P. Pedro Lozano, impresa en 1754, 
de la "Historia de la Conquista del Paraguay, Río de 
la Plata y Tucumán". del mismo autor obra inédita 
de la que existía un Códice en Montevideo, de la Res- 
puesta del Marqués de Grimaldi a la Memoria de 
Francisco Inocencio de Souza Coutmo, publicada en 
1776 y reimpresa en Buenos Aires en 1826, de las 
"Paraquianae Annuae" de 1750 a 1756, del "Ensa- 
yo de Historia Civil del Paraguay, Buenos Airea y 
Tucumán", del Dr. Gregorio Funes, 1816-1817, de la 
"Colección de obra» y documentos relativos a la his- 
toria antigua y moderna de las Provincias del Río de 
la Plata", compilada y anotada por Pedro de Ange- 
lis, cuya publicación en 1836 y 1837 descubrió el 
panorama de la historia de estas regiones a quienes 
'V interesaban en su estudio, y de la obra del Hermano 
Pedro Montenegro. 

Consultó y utilizó también los originales de los 
"Acuerdos del Cabildo de Montevideo" custodiados en 
el Archivo Público, el códice con la Ejecutoria y el 
Testamento de Francisco de Alzaybar en poder de los 
descendientes del co-fundadoi de Montevideo y el ar- 
chivo del Brigadier Bernardo Leoocq que k faciUtó 



XI 



PROLOGO 



Silvf^stre blanco. * Pero fundamentalmente se vahó de 
Ir "Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la 
Plata V Tucumán" del Padre Lozano, antes mencio- 
nada ^- 

De la Historia medita de Lozano, de la Sota copió 
y adaptó los pasajes que mejor se ajustaban al plan de 
su traba] o, como antes lo había hecho el Deán Funes 

al escribir el Ensayo citado, sin que por ello ni uno 
ni otro puedan ser en rigor calificados de plagiarios. 
Antonio de Herrera en sus Décadas entró a saco en 
los manuscritos de diversos cronistas de la conquista; 
el P Nicolás del Techo aprovechó la crónica inédita 
del P Juan Pastor; el P. José Guevara los escritos del 
P. Pedro Lozano y todos los historiadores oficiales 



2 Andrés Lamas y Bartolomé Mitre creyeron que de la 
Sota había llegado a reunir en su archivo particular una 
gran colección de manuscritos origíneles, por cuya obtención 
se interesaron vivamente Fundamentaban esa creencia en el 
hecho d« que de la Sota consultó durante años los papelea 
custodiados en el Archivo Público de Montevideo del que 
fue jefe y muy escrupuloao administrador por un breve pe- 
riodo En realidad de la Sota formó un gran archivo perso- 
nal de coplas y datos logrados en sus pacientes búsquedas 
En carta a Bartolomé Mitre dirigida desde Montevideo el 24 
de diciembre de 185í Carlos Calvo remitió a aquél, un Indice 
de los "Cuadros Blat órleos" y otras Informaciones que a su 
requerimiento le había pri^orcionado de la Sota En la misma 
carta expresa a Mitre el Dr Calvo "Como á usted le será 
fácil tener en su poder la obra de La Sota si el Instituto se 
decide a publicarla, que es su sueño dorado, [alude al Insti- 
tuto Histórico y Geográfico del Río de la Platal, se hará 
usted de ima fuente rica e Inagotable porque está probado 
que ningún otro tiene en el país la colección de documentos 
que existe en poder de este sefior, porque nlngtin otro ha 
podido roejor que él re unirlos por su empleo de archivero 
general que conservó tan largos afios" (Museo Mitre, "Co- 
rrespondencia Literaria Hietftrlca y Política del General Bar- 
tolomé Mitre", Tomo I, pAgs 86 y 67, Buenos Aires, 1912 

3 La ohra de Lozano fue publicada por el Dr Andrés La- 
mas en 1873 en cinco volúmenes editados en Buenos Aires, 
precedida de una Introducción Lamas se valió del Códice 
Cabrer, que fue el manejado por de la Sota, adquirido por 
el gobierno en 1834, existente en la Biblioteca Nacional de 
Montevideo 



XII 



PROLOGO 



de la Compañía de Jesús siguieron a Ruy Díaz de Guz- 
mán como lo ha señalado con justeza Natalicio Gon- 
zález. Al vindicar al Deán Funes de la severa imputa* 
ción de plagiario, el P. Guillermo Furlong sostuvo con 
razón que Funes no se propuso escribir una crónica 
original de los sucesos sino una filosofía de los mis- 
mos. *Tomó con toda libertad y nobleza loa materia- 
les que le pudieron ofrecer los Lozanos, Charlevoix y 
demás cronistas fidedignos» y sobre ellos y con ellos 
levantó su originalfsmio Ensayo verdadero faro que se 
yergue al fin del período colonial y en los umbrales 
de la nueva y gloriosa era nacional que él como pocos, 
contribuyó a inaugurar." * 

De la Sota no tuvo tampoco la pretensión de hacer 
una obra original. Se vahó de todo lo que encontró 
a su alcance y no omitió esfuerzos para esclarecer los 
hechos, para narrarlos con sobriedad y exactitud, pero 
con una finahdad expresa que campea en todos sus es- 
tudios: arraigar en el espíritu de los orientales ideas 
y principios sobre los problemas de límites con el Im- 
perio del Brasil. Formar conciencia sobre los derechos 
que asistían al país y desentrañar los orígenes de la 
sociedad llamada a labrar el destino de una Nación 
libre y soberana. 

IV 

Con el auxilio de Lozano y de Funes, de la Sota dio 
forma al capitulo inicial sobre el descubrimiento y la 
conquista del territorio oriental del Uruguay. Azara 
le ayudó a describir las costumbres de los pobladores 



4 GuUlemo Furlong Cardlfí S J, "Bio-blbhopafía d«l 
Deán FuneB". pág 208, Cárdoba, 1930. 



xm 



PB0L060 



indígenas, de lo» charrúas, los "Espartanos de Améri- 
CA^t que prefirieron la muerte a la pérdida de la libera 
tad. A pocos años del exterminio de los últimos cha- 
rrúas, de la Sota escribió las primeras lineas para 
enaltecer su historia. "El débil recuerdo de su existen- 
cia cierra hoy la página de sus esfuerzos. Millares de 
fosas se han abierto por el espacio de tres siglos y en 
ellas se han hundido por centenares *' 

"Charrúa en guaraní quiere decir somos inquietos 
y turbulentos" ^'£a su nombre se haya cifrada su his- 
toria", apunta con un dejo de simpatía hacia el pueblo 
aborigen al que identifica con la Banda OnentaL 

Las páginas en las que se describe el escenario geo- 
gráfico, sus árboles y hierbas con mención de las pro- 
piedades medicinales y aphcación mdustrial, los granos 
y legumbres que en él se cosechan, las especies del 
remo animal que «n él se procrean» tienen el sabor 
de las antiguas crónicas tomadas por modelo. De la 
Sota asocia las referencias a especies del remo vege- 
tal y animal, con sucesos y motivos de la historia del 
país o andanzas personales en la región de Salta en 
1815, en las costas del Paraná, en Zárate o en Matan- 
zas en 1826 y 1829. Así cuando se refiere a las pro- 
piedades del .Sauce recuerda que en el edificio de la 
Ciudadela de Montevideo hay tirantes centenarios tra- 
bajados en esa madera; al deicribir los rasgos del tigre 
glosa el dicho popular tiene más hígados que un tigre, 
con el que se quiere señalar el denuedo de una perso- 
na; narra a la vez los episodios de la crónica monn»- 
videana originados por la sorpresiva irrupción de ti- 
gres en la ciudad despreVemila. Las impresiones sobre 
el paisaje y el medio, las observaciones personales y 
testimonios de antiguos vecinos, se confunden en estas 
páginas vivaces con las noticias sxtraídas o transciip- 



OLOGO 



tas con leves modificaciones de estüo de la obra de 
Lozano; con las versiones fantaseadas de los que ase^ 
guraban haber descendido a los subterráneos de Co/t> 
ventos o a las grutas del Falacio^ entre Marincho y 
Laguna Grande, o las consejas sobre la propiedad de 
algunos de nuestros ríos de petrificar los frutos sumer- 
gidos en sus aguas. En este escenario desenpto con 
prolijidad y método, de la Sota ubica a los 200.000 
habitantes que, aproximadamente, según sus datos, for- 
maban en 1841 la sociedad uruguaya. "'Habitantes 
en general honrados por naturaleza — dice — hospita* 
larios, de mucha viveza y penetración, de gran dispo- 
sición para las ciencias y las artes, laboriosos, sobrios, 
valientes y muy de a caballo". 

En la misma página en la que enuncia loa carácter 
res físicos de log charrúas, de la Sota enumera los ras- 
gos que caracterizan a loa "Americanos Uruguayos", 
con los que convive al publicar el estudio en el que 
se propone rastrear los orígenes de nuestra sociedad. 
La historia así encarada adquiere el sentido de cosa 
presente en la que los hechos del pasado remoto alter- 
nan con las apreciaciones sobre la reabdad de aquel 
momento. Al ocuparse de los Uruguayos de 1841 su- 
braya de la Sota: ''Obsérvase no obstante alguna dife* 
rencia de los habitantes de la parte meridional a los 
de la septentrional del Rio Negro. £stos en sus traje» 
de campo y costumbres ya porque se ejercitan total- 
mente en el pastoreo, ya porque están más al contacto 
con la Provmcía de £ntre Ríos, ya porque sus antiguos 
establecimientos han sido pertenencias del gobierno de 
Buenos Aires guardan cierta relación de uniformidad 
con los de esta Repúbkca: mas los otros en especial 
los de la costa de Maldonado ya por su trato con los 
portugueses, ya porque sus primaros pobladores fu«- 



XV 



PltObOOO 



ron prisioneroB de «ata «adidii y pobladores asturiaDaet 
y canarios, se contraen mis a la lobranu y es en dios 
más general el uso del ealsado fuerte y ropa más de- 
licada''. 

Señala el autor cómo la riqueea ganadera atrajo 
sobre el territorio de«ierto la codicia de los faeneros y 
la penetración de los pauhstas, que precedió a la fun- 
dación de la Coloma del Sacramento en 1680, epvsíh 
dio inicial de la gran disputa por la frontera dri Rio 
de la Plata, tema central del lü>ro. 

La crónica vacilante de loa oríg^es de la sociedad 
uruguaya adquiere unidad a partir de 1724 en que so 
formaliza el proceso fimdacional de Montevideo. La 
relación de las familias pobladoras se halla actualiESda 
con las mmciones sobre ios contemporáneos descen- 
dientes de esos troncos imciales: los Artigas, los Du< 
rán, los Sostoa, los Achuearro, los Carrasco, los Bauza, 
los Pagóla, los Muñoz, ios Herrera, para centrarse lue- 
go al relato de la contienda que durante media cento- 
na acompañó las osoilaciones de la frontera ooloniaL 
Las paginas que narvan la lucha entre españoles y por- 
tugueses adquieren un tono mihtante cuando se refie- 
ren al Tratado de 1750, a las expediciones demarcado- 
ras, a la defensa de los derechos e mtereses de la Co- 
rona realizada desde 1680 por loa indio* nusioBeroa y 
a la obra de los Padres de la Comp^ía, con cuya eicpid- 
ssón la ''América toda perdió la columna de sos cot*^ 
tumbres y el baluarte de la libertad". 

De la Sota relató loe faeohoa i^gistrados en la Hh^ 
tona con n^or cronológieo y sobriedad en loe detattea» 
con la sencillez y concisi^ propias de un preceptor 
que satisfizo su afán de erudito en las notas y apéndi- 
ces documentales que completan los capítulos de stt 
estudio. Capítulos bien logrados entre los que existo 



M 

0^ 



HISTORIA 

DCL TERRITORIO 

ORZZSNTAXi 

DEL 



0 



ESCRITA 

roR 




MONTEVIDEO., 
IUFB£^TA DE LA CAR1BAX>, 

1841. 



5Us 



Sc23^^So^MBS2) c-xasae^)© ci^js^kilío <xa«»gpf^ 

Vaalmll de Im portada de la segunda entrega 



PROLOGO 



una trabazón lógica, escritos en estilo sm relieve y sin 
colorido, realzado no obstante por la exactitud y la 
claridad perseguidas siempre por el autor, cuya obra 
llega hasta nosotros con las preocupaciones de la épo- 
ca, y como la expresión inicial del gran anhelo por 
definir la conciencia nacional. 

La "Historia del Ternlono Oriental del Uruguay" se 
editó por entregas de ocho pliegos que hacían un pro- 
medio de sesenta y cuatro págmas cada una con sus 
respectivas portadas e índices. £1 primer cuaderno se 



5 La publicación de la "Historia", íue anunciada mediante 
una hojd suelta impresa, fechada el iv de setiembre de 1841 
en la que se expone el plan de la obra — "SUSCRIPCION A 
LA HISTORIA DEL TERRITORIO ORIENTAL DEL URU- 
GUAY ESCRITA POR D JUAN MANUEL DE LA SOTA — 
Desde el año 1825, tenia el autor emprendido el trabajo de 
escribir una Poliantea, cuya composición abrazaba noticias 
interesantes a las Repubbcafi Argentina y Uruguaya LiOfl acon- 
tecimientos poUücos, ocurridos en Buenos Aires el año 1829, 
le obligaron en el de 1830 a trasladarse desde Entre-Sios a 
eaia República, donde algunos amigos que leyeron la Poliantea 
le estimularon a seguirla, proporcionándole la lectura de do- 
cumentos importantes, que tenían en bus archivos particula- 
res En el año de 1832, se buscaban con empeño algunos, que 
teman relación con la cuestión de bmitea del Imperio del 
Bra;;il y de los que ya contenía la obra empezada Este acci- 
dente propoi Clono al autor ia ocasián de poder destmar des- 
de entonces dos horas diarias a la lectura de los archivoB 
públicos y privados Enriquecida con una multitud de mate- 
riales y datos ciertos, parecióle conveniente cambiar de plan 
~ en la obra, pues que los hechos aislados no prestarían una 
idea exdcta de las causas que lo motivaban Fue ésta la que 
le moujo a ebcnbir la Hwtona úel Territorio Oriental deí 
Uruguay, desde el año de 15 12 en que lúe descubierto por 
Juan Díaz de bolis, hasta el de 1B17 en que lúe ocupado por 
los portugueses al mando del Teniente General Barón de la 
Laguna D Federico l>ecor" 

' Consta esta obra de cmco libros, eonteiuendo cada uno 
todo lo ocurrido en cada una de las cinco épocas notable* 
que Siguen 

1« — Desde el descubrimiento, en 1512 que ee consideró per- 
tenencia del gobierno del Paraguay, hasta el de 1920 
que se erigió el Gobierno del Rio de la Plata 

29 — Desde el año 1620 hasta la retirada de loa portugueaeif 
que intentaron poblar a Montevideo en 1723 

3f — Desde la fundación de Montevideo en 1724, hasta It 
erección del Virreinato de Buenos Aires en 1776. 



xvm 



PROLOGO 



imprimió a mediados de octubie de 1841. La edición 
se interrumpió en 1&42, en la página 312 del cuaderno 
quinto, al que acompañó un índice general de los ca- 



49 — Desde ]a erección del Virremato de Bueros Aires has» 
ta el Gobierno provisorio de las Provincias Unicas del 
Río de la Plata en 1810 

5» — Desde el 25 de Mayo de 1810 en que se instaló la Junta 
provisoria hasta el 20 de enero de 1617 que ocupó la 
plaza el Barón de la Laguna " 

"Cuatro libros y parte del qumto hasta fines de 1810 que 
contienen 80O pasmas de a medio pliego están escritas desda 
el año (^e 1837, teniendo reunidos iodos los datos ae los seis 
afios que faltan Con una pequeña conlracción, mientras vean 
la luz las escritas, se concluiia la obra, que sm duda intere- 
sará a nacionales > e-^-tran] eros Ella está fundada no sobre 
relaciones vagas o hechos inconexos y aislados, smo sobre 
documentos originales, que se han tenido a Ja vista, cuyas co- 
pias se adjuntaran " 

' La suscripción será con arreglo a 64 págmas en cuarto 
mayor del tipo de Pica redonda, por las que abonarán los 
Sres Suscnptores im peso que corresponde a cada entrega " 

"Cada lloro llevará su índice y sus notas correspondientes 
Se admiten suscripciones en esta capital, en la librería de 
D Jaime Hernández, en el almacén de H Pablo Domenech, y 
en el almacén de D Matea Várela — Montevideo, Setiembre 
1<? de 1841" — (Véase además, "El Nacional' , Montevideo, 
setiembre 11 de 1841, pág 3, col 1, articulo en el que se co- 
menta el anuncio que antecede) 

6 "El Nacional" comenta la publicación de la primera en- 
trega de la Historia del Teiritorio Oriental del Uruguay" en 
esta forma "Se ha repartido ya la primera entrega de esta 
interesante publicación, y aunque el autor aun no ha entrado 
en los principales tópicos de su obra ya se deja ver su im- 
portancia Los capítulos que consagra a las costumbres de los 
tndfgenas de esie país, a sus vegetales, minerales, y animales, 
y a las aplicaciones POPULABES que tieren, no son smo una 
iniioduccion a su historia del tenitorio Oriental Las mismas 
opmiones que sostiene sobre vanos puntos de historia natu- 
ral y de medicina que a primera vista parecerán moportu- 
aas, son preciosas por ser no las del autor sino la de los cro- 
rii3tas coetáneos a la conquista y ocupación de este territorio, 
o las de las gentes que lo habitaron o lo habitan Tal vez 
podría haberse adoptado otro plan que hiciese más perceptible 
la mtención del autor, pero ha seguido su propia Inspiración 
y debe respetarse la de un escritor que ha empleado largos 
años en investigaciones y en colectar los materiales para 
historia, sm distraerse ni con el bullicio de las revoluciones, 
ni desanimarse por la exigua recompensa que entre nosotros 
los Americanos reciben los que emprenden obras de largo 
aliento La liiítona del Sr Lasota es la primera y tal vez la 
Unica que existe de este país, y los documentos y noticias que 



XIX 



PROLOGO 



pítulos de los tres hbroa publicados y de los respecti- 
vos Apéndices. Los sucesos narrados alcanzan hasta 
el año 1776 Loa capítulos que trataban del desarrollo 
posterior de la obra hasta 1810 no fueron publicados, 
excepto un fragmento del Libro cuarto sobre las Inva- 
siones Inglesas que el autor cedió en 1851 al Dr. Vi- 
cente Fidel López para que lo incluyera en la "Compi- 
lación de Documentos relativos a sucesos del Río de 
la Plata desde 1806 " ^ 

Ignórase que destino tuvieron los originales de los 
capítulos no publicados, cuya dispersión ha dejado 
trunca esta obra. 



contiene serán de gran valor, para los que quieran escribirla 
con pretensiones máa elevadas que las muy modestas del Sr 
Lasota Este trabajo, en fm, es un verdadero montimento na- 
cional la umca historia nacional que poseemos y todos los 
que quieran Instruirse en ella, lo que para los OrientaleB es 
un deber y una necesidad, deben generosamente patronizarlo " 
("El Nacional", Montevideo, octubre 18 de 1841, página 3, 
col 1) 

7 En la página 278 de esta obra impresa en Montevideo 
por el esíuerzo de Valentín Alslna y Vicente Fidel López, 
expresa El Editor "Es bien sabido que el Sr Juan Manuel de 
la Sota, hoy archivero genial de la BepubUca, y Secretario 
3iibUado de la H A de B B tune escrita desde 1837 —y 
empezó a publicar por entregas de a ocho pliegos, en 1841 — 
la "Historia del Territorio Oriental del Uruguay' "Entre lo 
mucho medito aun, se haUa la parte referente a las invasiones 
mglesas, y la cual ha tenido la bondad de poner a nuestra 
disposición 

"Acompañan a esa parte los documentos respectivos los mas 
de ellos los poseemos, y muchos hemos dado ya pero hay 
otros de que careciamos " 

' Hemos reunido estos últimos, y son los que, pur su orden 
de fechas, presentamos en el Apéndice siguiente En el m- 
mediato, daremos el capítulo de la obra, a que ellos se re- 
fieren " (pág 276) Entre las páginas 310 y 380 de la Compi- 
lación se pubhca el mencionado Capítulo, el noveno del Li- 
bro cuarto de la Historia, dedicado al estudio de las Invasio- 
nes Inglesas, desde la ocupación de Buenos Aires hasta jtmlo 
de 1607 Aun cuando leconocemos los inconvementes del pa- 
réntesis que queda sin llenar entre los años 1776 y 1806. que 
resta unidad a la obra, incorporamos a la presente edición 
el mencionado capítulo noveno que Integró el original de la 
"Historia del Territorio Oriental del Uruguay" 



XX 



PROLOGO 



V 

Los esfuerzos de de la Sota para formar una con- 
cienna histórica acerca de problemas que afectaban la 
supervivencia del país, no fueron debidamente valora- 
dos en la época por aquellas personas que mejor po- 
dían apreciarlos Cuando Andrés Lamas promovió en 
1843 la instalación del Instituto Histórico Nacional y 
el gobierno nombró los niiembros fundadores, no se 
tuvo presente a de la Sota, olvidado también al elegir- 
se los SOCIOS restantes de la corpoi ación La publica- 
ción fragmentaria de la **Histona del Ternlono Orien- 
tal del Uruguay" era un mérito reciente contraído por 
el laborioso preceptor que no podía resultar desdeña- 
ble a los iniciadores del Instituto, en particular al 
sagaz Andrés Lamas, años después tan interesado en 
incorporar a su papelería histórica los manuscritos y 
apuntes pacientemente compilados por de la Sota El 
desaire no abatió la voluntad del modesto cronista apli- 
cado de lleno al estudio ponnenorizado del tema que 
en 1S32 lo había introducido en el conocimiento par- 
ticular de nuestra historia: la cuestión de límites con 
el Brasil desde sus orígenes más remotos De la Sota 
se propuso ofrecer al país el fruto de sus investiga- 
ciones sobre la materia en una obra de conjunto que 
sirviera para tutelar los derechos territoriales de la 
República Tal el carácter de los "Cuadros Históncoa" 
a los que dio término en los anos 1848 y 1849. 

La obra se dividió en dos partes I) *Xuadro5 histó- 
ricos en que se desenvuelve la diplomacia de las cortes 
de España y Portugal, con arreglo a la gran cuestión 
de límites, en sus conquistas de América, desde el año 



XXI 



PROLOGO 



de 1492 hasta 1810"; 2) "Cuadros hasfónco'í en que 
se desenvuelve la diplomacia del gobierno de las Pro- 
vm^ias Unidas con los e^^pañoles icid entes en Monte- 
video, con el Protector de los Pueblos Libres D José 
Artigas, V con el Imperio del Brasil hasta 1828, en que 
por la Convención cJe Paz entre las Provinci?'^ Unidas 
V el Brasil se erigió en Estado independiente el terri- 
torio Oriental del Uruguay" La primera parte datada 
en J?>%S, cuenta de 330 foias, a las que hay que a re- 
gar las treinta y siete de un Apéndice sobre la ocupa- 
ción de la Colonia del Sacramento en 1680, la segun- 
da, datada en 1849, de 603 foias En la carátula orifri- 
nal de ambas partes en que el autor dividió los Cua- 
dros, se lee "Escritos por D Juan Manuel de la Sota, 
ex Secretario de la H* de Representantes de la 
República Oriental del Uruguay, hoy su x\rchivero Gs- 
neral" Efectivamente, en abril de 18S0 había =]d< rl"- 
signado para ejercer esa? funciones que desempeñó c^n 
celo V eficiencia hasta el 26 de marzo de 18 '^'í ' 



8 Sobre la gestión cumplida por de la Sota en el cíiácter 
de archivero duran 1« el período en que ejerció esas fnncicncí., 
véase el oficio dirigido el 21 de abril de 1850 al Ministro de 
Gobierno Dr Marucl Herrera v Obes, al que T'oxa un inven- 
tario de los Libros manuscritos Que rustortiaba el Archivo 
Publico y un plan nara la ordenación y clasificación de loj 
legdios de documentos y organización general de aquella de- 
pendencia Expresa de la Sota que nadie puede disponer, 
bijo la influencia de las relaciones, "del deposito sagrado de 
un Archivo" "De lo que exista en el, — agrega — nada se 
debe entregar origi'>al, sino copia, que se podri permitir sa- 
quen" (Areh.i o General de la Nación Fondo ey "Archivo 
Administrativo", Tomo 133R) Debomo-s considerar e'st?'! expre- 
siones de de la Sota como una alusión critici a la orden mi- 
nisterial para que fueran entregados legajos y libros del Ar- 
chl'^o Pufa!<ro de lc.3 ifio'; l^Ci i 1S25 "a f.n do tom.ir coijias 
V devolverlos en. el acto", al Dr Ariolfo Rodií^uez represen- 
tante del Dr Andrés Lamas, de conformidad con el articulo 
24 del Decreto de 11 de julio de 1849 que había cnmisionado 
a Lamas para "escribir y publicar la historia general de la 
Be^publlca desde su origen" 



XXII 



P R OLOGO 



Esta obra de de la Sota» en lo sustancial inédita has- 
ta la fecha, representa para la época en que lúe escrita 
un gran esfuerzo por la compilación de antecedentes 
relativos a las oscilanones de la frontera entre las po- 
sesiones híspano-Iusitanas durante el período colonial 
y a la prolongación del pleito en torno al mismo pro- 
blema durante el período revolucionario \ hasta 1023 
Desde la Bula de Alejandro VI de 3 de mavo de 1403, 
hasta la Convención de Ibere-Asubá o Ilipre-Anba, 
suscrita el 25 de diciembre de 182o entre el Mariscal 
brasileño Sebastián Barreto Pereira Pinto y el Co- 
ronel Eduardo Trole, en representación del Gral. Fruc- 
tuoso Rivera, todos los episodios del accidentado pro- 
ceso de la lucha por el límite del Río de la Plata e^ián 
registrados en el manuscrito, en algunon pasajes cró- 
nica de acontecimientos relevantes, en otios comenta- 
rio crítico de los mismos v en parte no dcdeñíiMe, 
compilación de leslimoniog basta entonces dispersos 
La divulgación de las informaciones contenidas en este 
prolijo alegato, habría contribuido en la época en que 
fue escrito a arraigar en la opinión del país nociones 
ebenciales sobre los límites con el Brasil, definidos por 
el Tratado del 12 do octubre de 1851, firmado por An- 
drés Lamas bajo el imperio de circunstancias doloro- 
sas. El autor no logró alcanzar el patrocinio oficial 
para publicarlo, de lo que se dolió en no pocas ocasiu* 
nes. ■ En 1841 ya había sintetizado lo esencial de la 
"Historia del Territorio Oriental del Uruguav'\ aún 
inédita, para ilustrar a don Fiancisco Máganfíog, nom- 



9 Los "Cuadros H^toncos" permanecieron depositados en 
el archivo del Juzgado Letrado de lo Civil de 59 turno desdo 
el año 1903 A solicitud del Poder SJecutlvo la Suprema Corte 
de Justicia, presidida por el Dr Emilio Siemens Amaro acor- 
dó entregarlos en custodia al Museo Histórico Nacional el 30 
de marzo de 190S. 



XXIII 



ae tos eapiinlos que contiene e»ta 

CoNTi \-L \rj(,\ tl<'] C.i|iitiiIo \ll que que- 
do pciwl'oiitP üu lii rnticga .tiitcnoi. S7 
Capí ri LO Mil — De I.is seijtientcs y am- 

niiitcs noci\( ¿ 03 

Catitlioji, — 1)q nlgiinas twes y peces 
que se lecoJifíJ'fn cnmo liabjlantes 
tie} íiii e y nos üü este ten líoiio .... C7 
CAPirvio X — üescnpcion del teintoiio 

d<' la lícpiiblicn ÜJicatal dclUiugiiay. 7S 
Capitlli m — Vuindacion de San Sai\a> 

dni |)or Cuboto 88 

Capitlio mi — Gnboto desiste Je sus pie- 
Icnsionc"?, > ca uombiado PiJolo nia- 

joi del Ueino , , 94 

C\!')TUTO xiii<— Nombinse de iidelantn- 
do dpl Uio de U PiRta, á Alvar Nii- 

ñc7 Cnbc/íi de Vaca.... 99 

CAriruio xi\ — Gribeinadoi del l*eiú 
D Lope (iniLia do Castio, nombra 
de Adelantado del Rio de lu Piata k 

Juan Oiti7. de Zarate IOS 

ArcNUict. , . f 1Í8 



O: 




Facsímil del Indice de 1» secunda entrega 



1 



PROLOGO 



brado representante diplomáLico de la República ante 
la Corte del Brasil. ^" 

El mismo espíritu lo animó en 1852 a extraer de los 
"Cuadros Históricos" la infurm ación que juzgó con- 
veniente para dar forma a la Memoria con la que se 
propuso asesorar al Dr. Luis J de la Peña, acreditado 
por la RepúMica Argentina para negociar el Tratado 
Definitivo de Paz con el Brasil ^'^ 

En la época en que fue pubLcado este opúsculo era 
original la información en él resumida con rigor expo- 
sitivo sobre los acontecimientos políticos, militares y 
diplomáticos posteriores a 1811, cuyo conocimiento de 
la Sota había profundizado en las Actas del Cabildo 
de Montevideo } de la Sala de Representantes de la 
Provincia Oriental, que fue el primero en extractar en 
laboriosas compul^ias realizadas en el Archivo Público, 
prerariamente instalado en el Fuerte. 

En el "Catecismo Geográfico-Político e Histórico de 
la República Oriental del Uruguay", publicado en 
1850, enunció los limites de hecho con el Brasil y los 
de derecho derivados del Tratado de San Ildefonso 
que debían definir la frontera terrestre del país Las 



10 Los aountes proporcionados a D Francisco Magarifios 

fueion publicados > anotados por Orestes Araujo, bajo el 
título "Noticias Históricas", en la "Revista Histórica", Tomo 
IV, págs 145 a 160, Montevideo, 1911 El original de las "No- 
ticias", fechado el 21 de enero de 1841, se custodia en la Co- 
leccujn de Manuscritos del Museo Histórico 27aclonal de Mon* 
tevideo. Tomo II 

11 El opúsculo se titula "MEMORIA SUSCINTA Y ABRS. 
VIADA sobre la cuestión de limites que dirige al Sr Pleni- 
potenciario de la República Argentina Dr D LUIS DE LA 
PESA Encargado de realizar el tratado definitivo de Paz, con 
el Irnpeno del Brasil, con ocasión de la destrucción de las 
íuerjias que bajo la influencia del tirano D Juan M Rosas, 
oprimían ambas orillas del Plata que fué debida a la coope- 
ración de los aliados, que concurrieron en mérito de los tra- 
tados del 12 de Octubre de 1851, escrita - POR D JUAN M, 

LA SOTA", 22 págmas 



X2$V 



PROLOGO 



diminutas páginas de esta cartilla rebozantes de sen- 
tido nacional, contienen nociones generales sobre el es- 
cenario geográfico y sus productos naturales, sobre las 
instituciones políticas y jurisdicciones administrativas, 
y sucintas noticias históricas sobre el origen de las ciu- 
dades, villas y pueblos, la parte más original, la sínte- 
sis mejor lograda de esta obra didáctica, desarrollada 
mediante el sistema de preguntas y respuestas, a la ma- 
ñera de los catecibmos popularizados en nuestro medio 
por los Padres Escolapios con los manuales de este 
género publicados en Montevideo en 1838 En la se- 
gunda edición realizada en 1855, después de suscnto 
el tratado de limites de 1851, de la Sota insistió en 
recordar los "más extensos" del tratado de 1777, y 
describió con prolijidad los trabajos de demarcación 
y caracterización de la frontera con el Brasil efectua- 
dos desde 1852. En los parágrafos en que actualiza las 
noticias sobre los pueblos fundados con posterioridad 
a 1851 (Constitución, Cuareim, Santa Rosa v Arre- 
dondo o Villa de Artigas) ratifica su constante inte* 
rés por difundir nociones y aclarar conceptos sobre las 
luchas sostenidas antes de 1810 para fijar la frontera 
hispano-lus^tana. 



12 De la Sota escribió con anterioridad al Catecismo una 
"Geografía elemental Histórlco-Estadistica del Territorio Orien- 
tal del Uruguay", cuyo original ae custodia en la Colección 
de Manuscritos del Museo Histórico Nacional, Tomo II, con 
otros documentos del mismo atttor 

La primera edición del Catecismo, es un folleto en octavo 
de 111 páginas, la segunda luce la siguiente portada "CATE- 
CISMO GEOGRAFICO-POLITICO E HISTORICO DE LA RE- 
PUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY Escrito por D JUAN 
MANUKL DE LA SOTA Secret^ino jubilado de la Honorable 
Cámara de Representantes Miembro supernumerario del Ins- 
tituto de Instrucción Publica Senador por el Departamento 
de Tacuarembó Y Presidente de la Comisión Permanente 
CORREGIDO Y AUMENTADO POR EL MISMO PARA ESTA 
SEGUNDA EDICION MONTEVIDEO Imprenta Liberal 1855", 
67 páginas - En el mismo año 1655 en que de la Sota revisó 



XXVI 



PROLOGO 



En el último de sus estudios históricos publicado en 
1857, de la Sota acreditó su capacidad crítica, su in- 
terés y erudición sobre la historia de las Misiones Je- 
suíticas Sobre la decadencia de las mismas, el Dr V. 
Martin de Moussy había dado a conocer en 1857 una 
Memoria en la que incurrió en algunos errores de de- 
talle. En su ordenada réplica, de la Sota rectificó esos 
errores, y aportó información documental con la que 
perfeccionó el conocimiento de episodios de la revolu- 
ción emancipadora hasta 1828, ligados a la historia de 
los pueblos misioneros, cuya influencia en la formación 
de nuestra sociedad colonial puso de manifiesto reitera- 
das veces en el desarrollo de sus estudios. ^' 



VI 



La publicación de su "Historia del Territorio Orien- 
tal del Uruguay" debió interrumpirse en 1842 por falta 
de apoyo oficial y privado Los "Cuadros Históricos", 



y amplió el Catecuimo, redactó para el General Venando Flo- 
res unos Apuntes con sugestiones sobre la revisión constitu- 
cional que hubo de realizar en aquella fecha la doble Asam- 
blea elegida con tal finalidad 

la El opúsculo crítico de de la Sota se titula "ERRORES 
QUE CONTIENE LA MEMORIA SOBRE LA DECADENCIA 
DE LAS MISIONES JESUITICAS QUE HA PUBLICADO EN 
LA CIUDAD DEL PARANA EL DR D MARTIN DE MOUSSY, 
EN EL PRESENTE AÑO DE 1857 IMPUGNADOS POR D 
JUAN MANUEL DE LA SOTA Secretario Jubüado de la 
H C de B B miembro del Instituto de Instrucción Publica 
priiner Vice Presidente de la H C de Senadores de la Be- 
puciica Oriental del Uruguay, y miembro corresponsal del 
InsÍJMto Fistórjco Geog áfico del Río de la Plata CORDON 
DE MONTEVIDEO, FEBRERO 20 DE 1857". 24 p¿gs En 1864 
V Martín de Mousay al publicar su "Descrlptlon Géographi- 
qu5 et Statist.que de la Conféderation Argentme", reeditó am- 
nlMiía la ' Memoria Histórica sobre la decadencia y la ruina 
de las Misiones Jesuíticas del Río de la Plata - Su estado 
acti al", sm tomar para nada en cuenta las observaciones y 
errores señalados por de la Sota (Tomo III de la obra antea 
citada págs 6S5 a 740, Parió, 1864). 



xxvn 



PROLOGO 



al nu haber sido editados en el momento oportuno, per- 
dieron actualidad. El resto de sus informaciones y pa- 
peles codiciados por Lamas y requeridos por Mitre se 
dispersó La fortuna no acompaño los esfuerzos del 
humilde cronista cuya vida laboriosa v callada trans- 
currió lejos de los circuios que altanan dificultades y 
dispensan favores ^* 



14 El concurso prestado por de la Sota a Vicente Fidel 
López V a Valentín Alsina para reunn- la ' Compilación de 
Dociiraentos i dativos a sucesos del Rio de la Plata desde 
laOG", y la antigua amistad que le vmia al Dr Juan José 
Alsina, le valieron la atencián que el "Comercio del Plata" 
dispensó a sus estudios El 17 de diciembre de 1849 dio espacio 
en sii=> columnas al Prolpecto <jue anunciaba la aparición de 
"Catecismo Geográfico, Político e Histórico de la República", 
sobre el cual emitió un juicio favorable en el numero del 28 
de marzo de 1350 * En la geografía física del Estado, expresa, 
además de las nociones, generales y sabidas, se leen noticias 
especiales, tal vez ignoradas, y sobre todo en la geograíía 
política, se halla una gran copia de interesantes y curiosos 
detalles históricos Bajo ambos aspectos el Catecismo da a 
conocer cabalmente a este pai3 Por otra parte — agrega — 
quien lea esta obrita que, bajo un \olumen reducido con- 
tiene ingente trabajo, convendrá en que también hay en ella 
inctodo y concisión calidades que la hacen muy adecuada 
püiD la primera enseñanza" En el numero del 'Comercio del 
Plata correspondiente al 22 de agosto de IflSl, en el folletín 
hislonco que dio origen al volumen de la "Compilación" antes 
citada, fue publicada la Relación del sorteo público, realiza- 
do el 3 de Julio de 1808 por el Cabildo de Buenos Aires de 
los socorros consignados por el Obispo Benito María Moxó 
y Francolí en beneficio de las viudas y huérfanos de los 
combatientes muertos en la lucha de las invasiones inglesas 
A los huérfanos Gregorio Rodrügiiez. Bartolomé Saravi, Ata- 
nas^o Agüero > Juan José Alsina les fue acordada una suma 
para costear la educación de cada uno La publicación de este 
documento (mserto en Ja página 637 y siguientes del volu- 
men de la "Compilación") dio origen a una interesante carta 
de de la Sota que, por contener referencias a hechos que 
completan su biografía, reproducimos a continuación "Pu- 
blicación solicitada — Sr Editor del ' Comercio del Plata" — 
La lectura de los documentos publicados en la Biblioteca del 
Plata del 22 del comente, ha excitado los recuerdos tan gra- 
tos como md^ebles. de mi educaciion en la Universidad de 
Córdoba del Tucumán Condiscípulo > concólega en el colegio 
Máximo de Nuestra Señora de Mont-Serrat del ultimo de los 
premiados, el Sr Dr D Juan José Alsina, que fue allí desti- 
nado a recibir su educación por el Exmo Cabildo de la capital 
de Buenos Aires, y deseando contribuir en cuanto pueda a 



XXVGI 



PROLOGO 



Preceptor y autor didáctico en épocas heroicas , cova- 
chuelista metódico aplicado a la tarea de ordenar pa- 
peles, redactar acias, despachos y resoluciones que lu- 
cen su cuidada caligrafía, obsen^ador atento de nuea- 



mstruir al publico de los resultados que tuvieron los genero- 
sos y paternales esfuerzos del muy ilustrado y digno Arzobib» 
po de Charcas el Sr Moxó, en protección de aquellos huérfa- 
nos y en honra de mi Patria, no puedo dejar de rogarle quiera 
consignar en su bien acreditadas págiras ios siguientes hechos, 
que aunqué notorios en aquella epoi,a, no han sido pubhcados, 
y es fácil queden en olvido, después de corridos cerca de 
nueve lustros ' 

No lueron no, del todo, "infructuosos los caritativos des- 
velos de aquel sabio y mentisimo prelado", t-omo por desgra- 
cia lo hubieran sidu sm la constante contracción de mi citado 
condiscípulo, único á*- la i^remiado» que lleno completamenie 
los elevados objetos de láa íilantropica dotación £1 segundo 
de ellos, O Bartolomé Saiavi, solo concluyó la tilosofia y el 
primer año de locts xheologi^is, en el que, pasando el joven 
Alsina, de los chicos a majores, lo puso el Sr vice-rector 
D José Ariza bajo mi inspección, en mi propio cuarto, Jos 
otros dos premiados pretirieron contraerse a las artes mecá- 
nicas de sus padres, y sus cuotas respectivas se aplicaron a 
objetos de beneficencia publica " 

* ConSBgradu entie tanto el ultimo (forzoso es decirlo aunqué 
sutioi su modestia, para satisiacción de sus dignos benelacto- 
res, y para ma>or cstunuio de otros en igual caso) a sus «s- 
tudios, procuró acreaitar su Justa gratitud, dedicando al referi- 
do Sr Arzobispo el acto geneial ae tilosoiia que desempeñó en 
1811 en noble competencia con nuestro condiscípulo, el celebie 
poeta D Juan Cnsostomo Lafinur, que pertenecía al colegio 
de JL.oreto o seminario del Rey ReciDido de doctor en sagra- 
oa Teología, quedaron agotados los recursos de su dotación, 
poi lo que, habiendo regresado a Buenos Aires, ocupo desti- 
nos públicos, que no le emoarazaron empreheuder y concluir 
los estudios de jurisprudencia hasta recibirse de Abogado «n 
Chuqulzaca, a la vista y con satisfacción de algunos de los 
mismos protectores que aun \ivian en 1&26 " 

|De este mudo ju^imco el uicimo premiado las muy fun- 
dadas esperanzas, que nizo nacer el solemne y patético sorteo 
del 3 de julio de IbOá' iDe e^le modo, y en vanos destinos 
públicos de su proiesioii, especialmente en esta República, 
hi¿o piacticos los beaelicos icsultadoa que debió prometerse 
la Patria de su honorífica adopción'" como tan justamente 
lo presagiaba el relator ae aquel sorteo, y con electo ésta 
conducta realza mas el honor oe aquella adopción, a la vez 
que del adoptado, y acaba de ilustrar el juicio publico a este 
respecto, haciendo a cada uno la debida justicia No es otro 
el objeto de SSS — Juan Manitel de la Sota — Agosto 24 
de 1851" l 'Comercio del Plata , Montevideo, agosto 26 de 
1851J 



XXIX 



PROLOGO 



tras cosas, sensible a los problemas del país, a la refor- 
ma V progreso de bus instituciones; político a ratos, 
este modesto obrero de la cultura uruguaya fue un 
hombre que creyó en la influencia que el conocimiento 
de la historia podía ejercer en la educación de la ju- 
ventud y en el destino de nuestra sociedad. El fervor 
con que se aplicó a estudiarla, a escribirla y a ense- 
ñarla justifican que su nombre y su obra ^ean rescata- 
dos del olvido. 

Juan E Pivel De\oto 



XXX 



JUAN MANUEL DE LA SOTA 



Nació en Santa Fe, República Argentina Estudió en Cór- 
doba Tuvo actuación nulitar entre los años 1815 7 1B20. En 
1818 fue ascendido a Capitán giaduado del Regimiento de Vo- 
luntarios de Caballería de Campaña de Buenos Airea Fue 
receptor de alcabalas en el Partido de Luján en 1821. Se 
radicó en el Uruguay en 1829 como consecuencia de las lu- 
chas polibcas entre unitarios y federales En 1S31 fue designa- 
do preceptor de la escuela del pueblo de laa Vacas Al año 
siguiente pasó a desempeñar esas tareas en la Escuela Normal 
de Montevideo En el ejercicio de ese cargo presentó al Go- 
bierno diversos planea y proyectos para mejorar la enseñanza 
en la que continuó trabajando como preceptor o snpervisor 
hasta 1839 Compartió tales funciones con las de Oficial pri- 
mero de la Jefatura de Policía de Montevideo, cargo que ocupó 
con algún interregno entre los años 1637 y 1841. En 1840 
formó parte de la Comisión Cenaora de Teatros Fue designado 
en 1841 Oficial pnmero de la Cámara de Representantes y 
Secretario en 1843, funciones de las que quedó separado en 
1846. Secretario de la Asamblea de Notables entre 1848 y 1851 
desempeñó las mismas tareas en la Cámara de Representantes 
hasta 1852 Fue Archivero Público rntre 1850 y 1852 y Miem- 
bro del Instituto de Instrucción Pública En 1855 se incorporó 
a la Cámara de Senadores electo por el Departamento de Ta- 
cuarembó Murió en Córdoba el 10 de diciembre de 1858 Sus 
obras publicadas aon "Historia del Territorio Oriental del 
Uruguay", 1841, el "Catecismo Geográfico-Político e Histórico 
de la República Oncntal del Uruguay", 1851, reeditado en 
1855, la "Memona sucinta y abreviada sobre la cuestión do 
límites que dirige al Sr Plenipotenciario de la República Ar- 
gentina Doctor D Luis José de la Peña, encargado de realizar 
el tratado definitivo de paz con el Imperio del Brasil", 1852 
7 "Errores que contiene la Memoria sobre la decadencia de laa 
Muionea Jesuíticas que ha publicado en la cmdad de Paraná 
el Or D Martin de Motissy, en el presente año de 1857" Per- 
manecen inéditos sus "Cuadros Históricos" obra que trata de 
las lachas suscitadas por la definición de las fronteras de esta 
reglón del Río de la Plata desde el descubrimiento hasta 1828 
7 otroa trabajos menores del mismo ear¿cter< 



XXXI 



CRITERIO DE LA EDICION 



La presente edición de la "Histona del Temtoiio Oriental 
del Uruguay" »e ajusta a 1* realizada por el autor en 184L 
El capítulo sobre las Invasiones Inglesas inserto en eaia edición 
fue publicado en 1851 Las viñetas que se reproducen son las 
que ilustraron la» entregas de la edición original Se ha mo> 
demizado la ortografía del texto 



Sr. D. Sy^''/- 



MüT S«3oB MIO*. ?eB^ el hoñor do fifljuntar & T. f¡L 

programa de suocripcion d la fili^CoB'ía de! 'T^S'ffÉSo» 

jtíc OrSeiaSal ócl í/m^ínay, qus ^e eg'íuto. Al d(n» 
^sz'i^ COQ tal übjetOi me prometo m'^rezca au conuJeracioar 
por el !i<)i![:to de la okra y por el interés con que suolen aob* 
jerstd en está país las obras de é!. 

Espero pues que se djgnc disper.s&r !a conf anza qae mo- 
tomo de invita? & V. á la euacnpoton indicada; i que en du 
rae rito teng'a á bien espresar á contjr.uacion de esta el núme- 
70 de e^cnpLure* porque se ■utcriba. 

Cr>n tal motivo saluda á V. afeetuosamente o&eeiendo la? 
•oDeideraeaoaea de distuguido aprecio coa que lo eaUda— 




Facsímil d« la esquela mediante la cual Juan M de la Sota 
solicitó las suscripciones para la edición de esta obra 

xxxn 



HISTORIA 



^lEL TlBItl'lOltlO 



ESCRITA PÜlt 

D. Jt'A.N Manuel de la Sota. 



« * • 
• « » « 

Mo^rEVI9Bo, tMrxENTA os la cahiiaDi 



Jgnojar lo que ka preceditlo a nuestro nacimiento, 
es vivir siempre en la niñez * 

La historia es testigo de los tiempos luz de la ver- 
dad, vida de la memcuay señora de las costumbres, 
menMjera de la antigüedad, ** 



* NebCiie quid antea qnain natus &iC accidere, id est ene 
seniper puemm Cic Orat ad Brntum 

** Historia est testis temponun, lux ventatis. Tita roe- 
monse, magistra vitae, nuutia vetastabs Cíe lib d« Orct. 



DEDICATORIA 



Jóvenes orientales: La historia, que es presente del 

Uruguay, encierra cuanto podíais apetecer desde 
que iue descubierto por los españoles, sus conquistado- 
les El orden progresivo de la población, la política 
y aspiraciones de su gobierno las hallaréis trazadas. 
Las guerras, que les lúe pieciso sostener con los li* 
mítrofeg y con los indios naturales de estos países, os 
harán conocer el modo cómo se han concluido éstos 
y el con qué se señorearon los españoles y portugue- 
ses Trasluciréis en sus pactos y convenciones los pe- 
hgrosos resoltes de la FolUica, que unos y otros han 
tocado, y los elementos que msensiblemenle han pre- 
parado vuestra emancipación Tan útiles conocimien- 
tos son propios de \osotros que os educáis en época 
tan feliz, que el entendimiento se desarrolla bajo la égi- 
da de la hbeitad, lelices seréis si desde jóvenes os po- 



[31 



JUAtf H DE LA SOTA 



sesionáis de estas ideas, y cuando llegáseis a dirigir la 
máquina política os halláseis en conocimiento de vues- 
tros derechos y deberes! 

Leedla, pues, con meditación Conoceos y conoced 
a vuestros limítrofes. Reflexionad que la yoHiica, se 
mide más por Jas reglas de conveniencia, que por la 
lebgiosidad de los pactos. La prudencia sirva de guía 
en vuestros consejos y atended que una vana confian» 
za en aquellos suele traer fatales consecuencias Si lo- 
gráreis que vuestras instituciones se robustezcan con 
la sanción del tiempo, y que vuestra patria conserve 
ilesa su Con&tituctón no por cato reposéis en sus go- 
ces La localidad del territorio Oriental hasta para que 
de contiTiuo sea alterada su, tranqmUdad Vuestros m- 
lereses están expuestos a encontrarse con los de fos 
limítrofes y las aspiraciones de los poderosos Ved 
aquí la razón de concentrar vuestios esfuerzos para 
haceros respetables en el extenor, librando la quietud 
pública a la hberabdad de vuestras instituciones 

Cordón de Montevideo, marzo de 1837 
Juan Manatí de la Sota 



t43 



INTRODUCCION 



La historia del tenitono Oriental dd Uruguay no e» del 
orden de aquellas que han empmidido los histonadoies de 
naciones grandes No se hallarán en sus primeras épocaa ma- 
chas V ruidosas guerras, que entretengan a los lectores y ame 
meen su lectura, poro sí pondrá de manifiesto las causas, 
que han dado impulso a su población actual, e influido en 
el desenlace de acontecimientos, que aunque la mayor parte 
de ellos se hallan diseminados en las historias argentinas, como 
parte integrante que ha sido de au gobernación, otros mu- 
chos, o han sido omitidos por los historiadores, o como es 
pmbable no habrán llegado a su conocimiento 

La posesión en que me hallo de todos los datos, que con- 
tiene el Archivo General de esta ciudad, y los muchos que 
con avidez he sabido proporcionarme en el espacio de cinco 
años^ que emprendí tan útil tarea, me han decidido a trazar 
la historia de este país, que he adoptado por mío Mis deseos 
y mis esperanzas serán bien satisfechas, si el esfuerzo de mis 
trabajos correspondiese a la necesidad coni que el país reclama 
ventilar sus derechos con los limítrofes, e hiciese ver el modo 
cómo gradualmente ae preparaba a aer Nación Itbre e inde- 
pendiente 

Todos los que han escnto bistoriaa de estos países se redu- 
cen a dos clases Los imoa han escnto la Histona del Para' 



1 Hace referencia al afia de 1832 en que el autor dio for- 
ma de histcnrla a una Poliantea que empesó a escribir el afio 
de 1825 



[5] 



JUAN M I>E LA SOTA 



guoY, bajo cuyo título m comprendía al principio de la con- 
quista todo lo descubierto desde el Río de la Plata en 36' de 
latitud austral, dilatándose hasta el nacimiento del Paraguay ^ 
en 13' dominando desde el cabo de Santa María hasta más 
alia de la Cananea en altura de poco rnas de 25° avecindán- 
dose por el norte a loa confines del Perú con la pro\incia 
de Chiquitos sobre las márgenes de un arroyo tributario del 
Guapav por el occidente tirando hacia las cabezadas del Pil- 
comavo y Bermejo hasta loa distritos linderos del Perú v por 
el sur debde rl Cabo Blanco prolongando sus términos haata 
el Estrecho Magalláuico Ottns historiadores han escrito la 
historia del gobierno del Rio de la Plata, que se dividió del 
ParAgua> en 1620, al cual se desmembró desde la conflaencia 
del Paraguay en el Paraná hasta Id embocadura de éste en 
el Océano, v desde aquí hasta la Cananea pnr un lado v por 
el otro al Estrecho Magallánico, agregando a este gobierno el 
Rev Felipe V por dos cédalas de 11 de febrero de 1625 y 6 
de noviembre de 1626 todas las Misiones, que sobre el Paraní 
y Uruguay por una y otra parte doctrinaba la Compañía de 
Je^us 

Mas yo escribo, la Historia del territorio que hoy es Estado 
Oriental del Uruguay, desde que fue descubierto por Juan 
Díaí de Solís hasta la ocupación por Ina portugueses en 1817 
al mando del Teniente General D Federico Lecor Al tratar 
de ella he juzgado importante presentar al frente de la obra 
el título de donación con que Alejandro VI dio posesión a Fer- 
nando e Isabel v sus sucesores los Re>es de Castilla y de 
León de los terrenos descubiertos por Colon Este documento 
clásico, aunque pertenece a la Historia de la Legislación, 
que también ha vanado, no debe ser ignorado, pues él hace 
juego en la competencia de loa diferentes tratados sobre lírm* 
tes de este Estado con el del Brasil Si a la verdad éstos de- 
ben arreglarse alguna vez pot los convenios de ambas parte?, 
también es evidente qae dios deben fundarse en los principios 



2 Unos dicen que el significado de Paraguay es Río Co- 
ronado, cuja etimología la deducen de Porapua, corona üe 
plumas e Y río Es navegable, según la inmensid'id de vueltas 
que tiene como 800 leguas, sm embargo de que por tierr? 
no tiene más que 600 has^ta los parajes conocidos TJeie islas 
de dos, tres, diez, doce y de cuarenta la de Orejones para 
parecerse hasta en esto al mar por lo que en el sentir de 
otros peritos en el guaraní, Paraguay se compone de la pala- 
bra Y rte y de la dicción PaTOraminguá que es cotro mar 
simplificando d ramin como se estila en dicha lengua. 

t6] 



HISTORIA DEL, tTRtTGUAY 



de derecho con que se poseen El dominio nmversal de los Ro- 
manos fue reemplazado, después que los Príncipes Europeo» 
adoptaron la Religión Católica por la ■canción de los Pontífi- 
ces que investían la autoridad reeuladnra y conciliadora de 
las dif^reneia-í entre aquéllos romo lo foe de^'pué'» Napoleón 
y aun la Inglaterra v la Rusia para sostener el equilibrio cu 
rnpeo La España pues para con las otras nariones europeas 
(nn así respecto de los indígenas americanos) se halló por 
dirha bula invertida df un título, rcconondo pnr ellas como 
justo para poseer los descubrimientos henhos por Cnlón, a<ií 
como Portugal para sostener su imperio en Africa por la bula 
que expidió el Papa Nicolás V al Rpv Alfonso de Portueal y 
al Infante Enrique ® Los americano 9 e<ípsñoles reasumiendo 
au8 derechos por Li emancinición política deben exisir el lleno 
de los pactos pendientes Mas si por la fuerza se retienen sus 
posesiones, aquella jamás dio título insto puc=i puede ser 
contrarrestada por otra fiier7a, y las luces del siclo reproba- 
rán la conducta del Fcahinete, que tan aóln en ellas quiera 
apoyar sus res;alíaa 

Se ohsenará rn la leetun de p<^Ir In-t mu, qne a veces tora 
en p1 extremo de minncioei, prro é«to es debido a que no 
qniere 8ii atitnr omitir rea alsiina de cuanto pueda concer- 
nir al eaflarefiiniento de loa liechn* Si sp advinrren miiPÍiii 
notaa y ritas es porqne ellao oorrobnran su narración o ii'di- 
can los autores dt quienes i^on las prodiircione* Tan «Alo en 
loB asuntos nacionales se leerá un e'tiln sostenido v acaso en 
el concepto de alguno» 'icre Loa española mientras domina- 
ron la América, conducidos por principios díame tralmente 
opuestos a los que ses;uían los porlugaeses, fueron alempre 
burlados por au demasiada ronfim/a o aT>atia Prenso es te 
ner presente, si se quieren prevenir lao emboscadas de e^a tác 
tica política, que supo inventar el galnnete portugués, y que 
ha llevado hasta el extremo de no obtener un resaltado por 
los tratados, que sólo lo9 proponía, o los admitía para quebran- 
tarlos o eludir su cumplimiento 



3 Lrelbnitii codex juns gentJum Diplomat 165 citado por 
Wattel libro I« cap 18 trae la seta en que el Papa Nicolás V 
da al Rey Alíonso de Portuf^el y al infante Enrique el impe- 
rio de Guinea v el podf^r de subyugar las naciones bárbaras 
de aquellos países prohibiendo a cualquier otro que vaya 
allí sin permiso de Portugal La acta ea dada en Homa a aeis 
de los Idus de enero de 1454 



[7] 



JUAN M DE LA SOTA 



Ciertamente que no podrá lisonjearse el autor de esta hís' 
tona de haber seguido en su composición a tal o cual de los 
otros histunadores para recomendar su mentó. Si alguno tiene, 
lo encierra en bí misma Loa hechos por el orden con que han 
sucedido, van referidos con la imparcialidad posible, compro* 
badoa por documentos auténticos y presentados al juicio del 
público 5i a alguno ofendiere este proceder, no es culpa del 
que la ha escrito. 



[S] 



Bida de Alejandro VI por la cual concedió a Fernando 
e Isabel, Reyes de Castilla y de León el Nuevo Mundo 
desrubierto por Colón 

Texto 

Mota propio, non ad vestram v«l alterius pro vobis super 
hoc nobiB oblatae petitionia instantiam, sed de nostra mera 
liberalitate et ex certa scientiá, ac de Apostolicae potesta* 
tiB plenitudme orones ínsulas et térras firmes, inventas et 
inveniendafif detectas et detegendks versus Occidentem et nteri> 
diem (tirando una línea de un polo a otro a 100 leguas al 
Oeste de las Azores), auctoritate ommpotentis Del, nobis in 
beato Pedro concessá, ac Vicariatus Jesu-Chri&ti, qua fungimur 
in tems, cum ómnibus illarum donumis, civitatibus et 
vobis hoeredibusgue et succesonbus Gastellae et Legionig Re- 
gibus, in pcrpetuum teño re praesentium donamus, concedimus, 
asugnamua, vosque et baeredes ac succesores proefatos illorum 
dommos» cum plena, libera et omni gena poteatate, auctoiitate 
et jtinBdictione íacimus, constitumius et deputamus ac qui- 
buscumque pemoiiia, cujuscumqne digmtalis, etiam unpenalis 
et regalía, statna, gradúa* oidinia, vel conditionia, aub exco 
munioma latae sententiae pena, quam eo ipso» ai eontrtfece 
nnt, incurrant, diatricbus inhibemus ne ad ínsulas et terraa 
firmes inventas et inveniendas, detectas et detegendas, versua 
Occidentem et mendiem pro mercibua habendis, vel quavia 
alia de cansa accederé proesumant, absque >estra vel hoeredum 
et auccesorum vestrorum proedictorum Datum Roinae apud 
S Petrum anno 1493 IV nonaa Maji Pontiñcatna nostn anno 
pnmo 

Libnitii codex jans gentram Diplomat 203, citado por Watel 
hb l^cap 18 



[9J 



TRADUCCION 



Espontáneamente &in ser rogado de vos ni de otra persona, 
que a vuestro nombre haya hecho instancia ante Nos* sino 
usando de nuestra liberahdad y bien penetrado de la plenitud 
de {acuitad apostólica a Nos cometida en Nuestro 5 Pedro 
V como Vicario de Jesu Cnsto en la tierra Por la presente os 
concedemos y señalamos hacemos y constituimos a vos y a 
vuestros sucesores los Reyes de Castilla y de León, señores 
de todas las islas y üerras de costa firme halladas y por ha> 
llar, descubiertas y por descubrir hacia el Occidente y Medio- 
día, [tirando una línea de polo a polo a 100 leguas al O, de 
las Azores]» dándoos cumplida y general potestad^ autoridad 
y jurisdicción Y prohibimos a toda persona, de cualquiera 
dignidad ya sea imperial, real, ya de otro estado, grado, or> 
den o condición se atrevan a llegar a las islas y tierras firmes 
halladas y por hallar» descubiertas y por deecubnr hacia el 
Occidente y Mediodía» ya sea por negocio de mercaderías u 
otra cansa, sin vuestra eapecial bcencia o la de vuestroa pre* 
dichos sucesorea, so pena de incurnr en excomunión mayor 
por la sola contravención 

Dado en San Pedro de Rom» Año 1493 a 4 de las nonas 
de mayo* 1? de nueatro pontificado 



[10] 



LIBRO I 



Dosde «1 descubrimiento del Territorio Oriental 
del Rio de la Plata en 1512, por Juan Días de 

Solís, hasta el año de 1620 en que se dividió de 
la gobernación del Paraguay, la del Bío de la 
Plata. 



CAPITULO PRIMERO 

Del descubrimiento del Territorio Oriental del 
Uruguay por loa conquisiadoros. 

Aunque la América fue descubierta por Cristóbal 
Colón ^ y que a su regreso a España salió de Usboa 



4 Nadó en Cogoleto, cuatro o cinco leguas al Oeste de 
Génova. capital de la República de este nombre cerca del 
afio de 1447 Dieciocho años de su vida habían corrido, des- 
pués de haber fijado en sj imaginación el plan del descu- 
brimiento de un nuevo mundo hacia el Occidente, sin que 
pudiera obtener medios para realizar sus designios Inútiles 
solicitaciones había hecho por espacio de diez años cerca de 
los gobiernos de Génova, Portugal e Inglaterra, hasta que 
reiteradas en la corte de España por el espacio de ocho años» 
fue adoptado el plan por Isabel, quien emprendió como reina 
de Castilla hacer los gdstos de la expedición, declarándose 
entonces amiga y protectora del homlire que la lubia joo* 

[111 



JUAN M DE LA SOTA 



Ar^énco Vespucio " por orden del Rey D, Juan 7P a 
Itart] na^'egación al Occidente, el territono que hoy es 
República Onenial del Uruguay, no fue descubierto 
lia «(ta los años de 1508 o 1512 en que salió Juan Díaz 
de SoKs, vecino de la Villa de Lebnja a hacer nave- 
gación a las Indias Occidentales ' 

Era éste, piloto mayor del Rey D Fernando el Ca- 
tólico y con su licencia, aunque a su propia costa si^ 
guió esta navegación, que en aquel tiempo llamaban 
de los Pinzones, por dos hermanos que fueron cornpa- 
ñeros ele Colón en su navegación a las Indias, como 
lo fue en éste de Solís uno de ellos llamado Vicente 
Yáñez Pinzón Continuando su \iaje y derrota llegó 
al Cabo de S Agustín, y costeando por la vía meri- 
dional \ino a navegar setecientas leguas hasta ponerse 
en 40°; y retrocediendo a mano derecha descubrió la 



yectado Equipada su primera escuadra, compuesta de tres 
buques menores, tripulada con noventa peisonas y abasteci- 
da pEira un año, se hizo a la vela en medio de la algazara 
de curiosos espectadores el 3 de agosto de 1492 t>a]o una 
estipulación, por la cual fue hecho Colon Gran Almirante 
y Virrey de todos los mares, islas y continentes que descu- 
briese, con derecho para recibir la décima parte de los pro- 
vechos que resultasen de sus produccione"? y comercio, trans- 
feribles y hereditarios estos derechos hacia su familia Colón 
íue el primer europeo que puso los pies en el Nuevo Mundo, 
que el mismo habla descubierto en la noche del II de octubre 
de 1492 El desembarcó rlcdmente vestido con la espada des- 
nuda en la mano su gente le siguió poniéndose de rodillas, 
bescJron todos la tierra que por tanto tiempo habían deseado 
ver Seguidamente erigieron un crucifijo y postrándose de. 
lante de él tributaron gracias a Dios por haber conducido su 
viaje a un térmmo feJiz El lugar donde desembarcaron 
iue en una de las islas del canal de Bahama, a la QUe Colón 
dio el nombre de San Salvador 

5 £ra natural de Florencia en la Toscana a la costa del 
Bio Arno Hizo dos viajes al Brasil, y en el ultimo tomó 
posesión de él en el reinado de Manuel hijo de Juan 29 

6 En cuanto a la fecha del descubrimiento hecho por SolÍB 
en su primer viaje, dice Huy Díaz de Guzmán que íue en 
1512, y Funes quizá siguiendo a Lozano en 1508 La circuns- 
tancia de ser aquel historiador más antiguo, como también 
el que su relación es más descriptiva que la de Lozano, nos 
inclina a prelerirlo 



[12] 



HISTORIA DEL TIBUGUAY 



boca de este gran Río de la Plata al que los naturales 
llamaban Paraná Guazú, que quiere decir río como 
mar a diferencia de otro de este nombre, Paranát que 
asi éste es de tal forma que es uno de los más cauda* 
loses del mundo ^ Juan Díaz de Solís entra algunas 
jornadas por él y pone cruces en los arenales, como en 
señal de quien toma posesión mas a los pocos días 
sobreviniendo una tormenta, por no haber tomado 
buen puerto, salió mar afuera 7 se volvió a España 
con la relación de su jornada 

El 8 de octubre de 1515 salió Solís del puerto de 
Lepe para su último y desgraciado viaje al Río de la 
Plata con tres carabelas, la una de 60 toneladas y las 
otras dos de 30 cada una ^ He aquí, dice Angelis dis* 
curriendo sobre este viaje, por que los primeros con- 
quistadores fueron tan pródigos en dar el nombre de 
puertos Para los pequeños barcos cualquier abrigo es 
puerto £1 derrotero de Solís, continúa, aún no lia sido 
bien examinado y su análisis podiía promover alga* 
ñas cuestiones importantes Por ejemplo cerca de una 
isla de San Sebastián pone otras tres que llama de los 
Lobos y desde el Puerto de Nuestra Señora de la Can- 
delaria (que por estar situado en 35** corresponde al 



1 Es de gran profundidad Hay lugares donde con 40 bra- 
zas no se da fondo por el caudal de sus aguas y la luerza 
de sus corrientes Se han construido en el Paraguay dos fra- 
gatas y han bajado por el Paraná al Río de la Plata Tiene 
islas de grandisuna extensión, pobladas casi todas de árboles 
silvestres y frutales, maderas de construcción de bajeles, av«a 
de caza y canto, yeibas medicinales 7 animales teroces algu- 
nas son capaces de poblacidn y muy fértiles La voz Paraná 
signlílca como la mar, Tpara'mar y ana, adverbio comparativo, 
rio ffrande como la mar, pero los Guaraníes para aesignar un 
rio mayor, que el que habían comparado a la mar, le dieron 
arque hoy es Rio ae la Plata el de Paraná Guazu 

6 Asi consta del asiento que se conserva en el Archivo Ge- 
neral de Sevilla que ha publicado el Sr Navarrete en su 
colección de los viajes y descubrumentos de los «apañólas, 
tomo 3*, pág 134 



113] 



JUAN H t>S LA SOTA 



de Maldonado) "entró en una grande abra o abertura 
que llamó Mar Dulce v pareció luego ser el río, que 
se apellidó de Solís y hoy se llama Rio de la Plata . . 
Fondeó frente de una isla mediana, que fijó en 34*^ 40' 
(S Gabriel) en cuyas riberas habían casas de indios. ' 
Quiso Solís reconocer el país y bajó a tierra: los in- 
dios que tenían emboscados muchos flecheros, cuando 
les -vieron desviados del mar, dieron en ellos, mataron 
a Solís, al factor Marquma, al contador Alarcón y a 
otras seis personas, a quienes cortaron las cabezas, las 
manos y pies, y asando los cuerpos se loa comían con 
horrenda inhumanidad 

'"La prudencia, dice el Sr. Funes, hbr. 1". cap. 1^ de 
su Ensayo históncoy condenará siempre este hecho de 
Solís, como una transgresión palpable de sus leyes; pe- 
ro la historia publicará la elevación de su genio, el mé- 
rito de sus descubrimientos, la intrepidez de su valor; 
y no dudando que la España debe en mucha paite a bus 
fatigas haber puesto bajo sus leyes este hemisferio^ 
hará se reconozca en su persona al digno emulador del 
gran Colón" Los compañeros de Solía con un herma- 
no y su cuñado Francisco Torres retrocedieron sin di- 
lación en busca de la capitana. Todos juntos conocie- 
ron entonces, que eia preciso obedecer a este funesto 
acontecimiento, y sin más deliberaciones tomaron su 
partida para España 



9 Eate análisis desvanece el error en que todos han estado 
incliuo el Sr Fiinea, que aiciuendo la opinión de liozano «n 
su historia Inédita de la conquista del Paraguay, Rio de la 

Plata y Tucumán, fol 13, atribuye la derivación del nombre 
del Arroyo de Solis (alias de la traición) a la muerte del 
primer descubridor Con antelación al Sr Navarrete, el Mar- 
qués de Grimaldi en su respuesta a la memoria que en enero 
de 1776 le presentó el Ministro de Poitugal D francisco de 
Sousa Coutinho, nos da el derivado del Arroyo de Solís de 
uno de los que pasaban de Buenos Airea con permiso del 
Aaruntamieato a hacer corambres 

C14] 



HISTORIA DSL URUGUAY 



"Interrumpióse este descubrimiento, dice el P. Loza- 
no, no tanto por esta desgracia, cuanto porque ma- 
yores cuidados apartaron la atencián de un país, que, 
según las muestras, no prometía relevantes utilidades, 
hasta que por los años 1526 se volvió a refrescar la 
memoria del Rio de Solís, quizá porque se veta incli- 
nar&e hacia él la aiición de los portugueses, que iban 
ocupando con sus conquistas sus vecindades del Bra» 
sil Tratóse pues en nombre de la Cesárea Majestad 
del ínclito Emperador Carlos V, que el Conde D. Fer- 
nando de Andrade Cristóbal de Flaro, factor de la casa 
de la contratación de especería, que residía en la Co* 
ruña, Puy Bastante y Alonso de Salamanca, personas 
hacendadas, aprestasen a su costa una armada, que fue- 
se competente para ir descubriendo por la parte del 
Océano Meridional en la demarcación de Castilla ha- 
cia el Río Solís." 

Equipada esta armada se encomendó a Diego Gar- 
cía capitán y piloto mayor, vecmo de Moguer, acom- 
pañado de Rodrigo de Arca bajo la condición de ms- 
truir otros pilotos^ que a su lado se hiciesen prácti- 
cos en esta navegación, como también hacer las dili- 
gencias posibles para buscar a Juan de Cartagena y 
cierto clérigo francés, a quienes el famoso Magallanes 
por sediciones que fomentaron en su armada había 
dejado en el río de San Juhán. Partiendo del Cabo de 
Finisterre el 15 de agosto de 1526 arribo a Cananas 
el 1*»^ de setiembre. Demorado en la ruta que tomó ha» 
cía las islas de Cabo Verde y Cabo Agustín, se halla- 
ba a fines de diciembre falto de víveres en la altura 
de los Bajos de Abreojos, por lo que se encaminó al 



10 Historia inédita del Paraguay, Río de la Plata y Tucu- 
mán» Jib 2. cap, Iv, fol 26T vuelta 



[151 



JUAN M DE LA SOTA 



puerto de S. Vicente donde entró el 15 de enero de 

1527 

"La prolijidad de esta navegación, dice Lozano " 
dio tiempo para que Sebastián Gaboto se adelantase 
a apoderarse del Río de la Plata por la ocasión que di- 
ré: Habiendo hecho Gaboto célebre su nombre en la 
carrera de las Indias con el descubrimiento que émulo 
de las glorias de Colón hizo de la Tierra de Baca- 
llaos el año de 1496 sirviendo a Enrique Vil de In- 
glaterra, quien le despacho con designio de descubrir 
por la América Septentrional camino para lag islas 
Molucas, y aunque no salió con su intento llegó a po- 
nerse en la altura de 56° de la parte boreal, de donde Ib 
falta de víveres le obligó a retroceder a Inglaterra; 
pero no debiendo corresponder el premio a las espe- 
ranzas que fundaba en sus méritos, se salió mal satis- 
fecho de Londres y vino a servir al Rey de España» 
que según su profesión le hizo su Piloto mayor con 
renta competente " 

"En este empleo se hallaba ocupado, cuando puso 
en él los ojos el Emperador D. Carlos para que con 
armada de tres hasta seis naves siguiese el rumbo de 
Magallanes y embocando por su estrecho fuese en de- 
manda de las Molucas y descubriese las tierras de Thar- 
SIS, Ophir y el Catayo Oriental Para fiarle esta em- 
presa se llegó a las capitulaciones, cuya sustancia 
muestra bien adonde pueden llegar las esperanzas, aun 
cuando no tiene fundamento sobrado la codicia, pero 
ellas se firmaron en Madrid a 4 de mayo de 1525, 
creyendo volvería aquella armada muy opulenta de oro, 
plata, pedrería, perlas, drogas, especerías, sedas, broca- 



11 Lozano loco Citado 

12 Ricdol Geoeraph reform hb 3, cap 22, citado por Lo- 
zano llb. 2, cap If, íol 383, 



HISTORIA DEL tmUGUAY 



dos y otras cosas preciosa*^ Púsose empeño a su apres- 
to y señalóse al dicho Gaboto con ser extranjero naci- 
do en el Estado de V&neria por Capitán General y por 
su Teniente a Martín Méndez, que había sido Conta- 
dor fie la prodigiosa nave Victoria, la primera que 
dio vuelta al universo " 

*'Hubo pretendiente que aspiraba a la misma honra 
de que se le cometiese esta empresa, y para conseguir 
aquella confianza procuraron impresionar el animo del 
César contra Gaboto y esforzaron de tal manera sus 
razones, que hubieran logrado su designio a no hallar- 
se tan empeñado en la resolución de despachar armada 
y estar su apresto muv adelantado Componíase de cua- 
tro naves. En la capitana iba por Contador D Fran- 
cisco de Concha y Hernando de Calderón por Teso- 
rero» La segunda se llamaba Santa María del Espinar, 
capitán Gerónimo Caro, Contador Miguel Valdéz y 
Tesorero Juan de Junco La tercera era la nave Trmi- 
dad, cuyo capitán fue Francisco de Ro]as« su Contador 
Antonio de Monta] a, su Tesorero Gonzalo Núñez de 
Balboa heimano del Adelantado Vasco Núñez y Gas- 
par de Rivas era el Alguacil mayor de la armada La 
cual ta nave armó a su coíta Miguel de Ruíis, confi- 
dente de Gaboto, que le quiso nombrar su Teniente 
General y desistió a su pesar, por hallar opuestos a 
esa denominación los Diputados que le aviaban " 

"El equipaje pasaba de 600 personas a quienes vo- 
luntariamente acompañaban muchos hijosdalgo y 
personas principales, y en especial con recomendación 
del mismo Emperador veníaa Gaspar de Celada, Ro- 
drigo de Benavídes, Juan de Concha, Sancho BuUon, 
Alvaro de Núñez y Juan Núñez de Balboa, hermanos 
asimismo del Adelantado, Martín de Rueda, Francisco 
de Maldonado, Martín Hernández de Urquizu, Crístó- 

[17] 

4 



.TITAN" M DE Lr^. SOTA 



bal de Guevara, Hernán Méndez, Ruy Mosqueira, Ñuño 
de Lara v Migcel de Roda*!, a quien aunque práctico 

de la náutica y de corocido valur no se le señaló em- 
pleo, contenió «^ólo con la honra de dar gusto al Em- 
perador que le mostró de=eos de que sirviese en aquella 
expedición, y le honró con ponerle en la instrucción 
secreta por segundo sustituto de Gaboto para en caso 
que pasase de esta vida, que lodo ilia prevenido con 
grande acuerdo 

"Hizofe A la vela esta armada, saliendo de Sevilla 
a 1^ de abiil de 1526, y siguió la misma derrota que 
llevó Diego García" Falla de víveres, sintióse el dis- 
gusto que no supo apaciguar Gaboto, y cediendo a sus 
reclamos resoKió desistir del viaje a la especería y 
arribar a algún puerto como lo hjzo al de Palos Ob- 
sequiado de los naturales con viíu illas del país, se di- 
rigió al Cabo de Santa María, trayéndose cuatro jó- 
venes hi]Of> de los principales caciques Embocadvi la 
aimada en el río de Solí^í procuró deshacerse del Te- 
pjciite General Martín Méndc?, el capitán Francisco 
de Rojas y el de igual clase Miguel de Rojas porque 
reproiidian en público la conduela de Gaboto en el 
gobierno de la expedición Valióse para realizar este 
designio de algunos confidentes, que con pielextos si- 
mulados lüs sacasen de las naves y entonces les dejó 
abandonados en una isla desierta 

Libre )a de eslos personajes a quienes temía por 
su séquito subió río arriba a vista de la costa Oriental, 
bu'ícando puerto donde surgieran sus naves con alguna 



13 No puede ser otra isla que la de Flores, porque la de 
Lobos era habitada de Charrúas, y es tanto más probable 
cuanto que hasta la isla de San Gabriel no hay otra, El no 
haber encontrado el Puerto de Montevideo es aca30 por ha- 
berlo pasado de noche para alejarse del punto en que que- 
daban Jos tres sujetos Indicados 



[18] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



comodidad. Halló una isla, distante legua y media de 
tierra firme a la que llamó de S Gabriel, que fue su 
primer fondeadero A.quí depositó la carga en cuya 
guarda puso alguna gente despachando los bateles y 
una carabela rasa a cargo del capitán Juan Alvarez 
Ramón para que re^^istrase el Río Uruguay Al cabo 
de algunas jomadas encontraron el no de San Salva* 
dor en cuya margen se construyó una fortaleza para 
resguardo de los Charrúdfe, que recelosos se dejaban 
ver a lo lejos A su regreso encalló la carabela en 
unos bajíos de donde no fue posible sacarla Recogida 
alguna gente en loa bateles, el resto vino costeando 
por tierra el río, y su poco orden dio ocasión a los 
Yaros y Charrúas para asaltarlos de improviso y vol- 
ver a teñir sus flechas en sangre española, dando 
muerte al capitán Ramón y algunos de sus compañe- 
ros Los que venían por el rio se retiraron con no pe- 
queña zozobra a dar noticias a Gaboto así de las 
muertes desgraciadas como del embarazo, que tenía 
el lío para continuar su registro 

Dio providencia Gaboto en la defensa de aquella 
fortaleza guarneciéndola de alguna tropa, y dejando 
allí la capitana se diiigu desde la isla de San Gabriel 
al Paraná y Paraguay, en donde penetró más arriba 
de la Angostura después de haber fundado el fuerte 
de Sancti Spintiis o de Gaboto ^* y entablando amis- 
tad con los Tmibiíes y Caracarás, naciones circunve- 
cinas Gaboto dio al Paraná Guazu que se conocía por 
Ptlo de Solís, el nombre de Río de la Plata, y le dejó 
con e^^to una fuerza de atracción más que suficiente 
para que no le faltdse pobladores 



14 Se haUa en la cosía del Paraná inmediación del Arroyo 
del Monje y generalmente conocido por Río Carcarañai, Que- 
dó de Alcaide en ella, según dice el cronista Herrara, D 
Gregorio Caro y según Ruy Diaz, D Diego de Bracamonte. 

Cid] 



CAPITULO II 



De los indígenas del lerrilorio Oriental del 
Uruguay al tiempo.de la Conquista y su exter- 
minio en 1831. 

Las pnncMpales tribus que había en este tern torio 
eran la» de \os¡ Chai rúas, la de los Chayo" v la de loá 
Charas La primera ocupaba la& costas de Maldona- 
do V ise extendía hasta las del Uiuguay La de los Cha- 
'\os era tribu fronlLriza y ahaila de los Cíicnúas que 
>jg5ba poi la ribeia Oiiental del üiuguay Los Cha- 
ñas > lüK Bohanes al principio de la conrruista habita- 
ban Idb islas del Uiuguay cerca de la embocadura del 
Río Negro. Los Guenoas y Martidams wVi&n entre el 
Uruguay v el mar del Noite, comerciaban con lo 5 por- 
tugueses de la Colonia del Sacramento de quienes re- 
cibían aUpnjes \ lanzas para sus guerras por el interés 
de ser a)'udados de ellos paia hacer coranjbres en las 
vaquerías de los españoles Eran enmii'^os d" los la- 
ros y de los Miniianos^ que aunque se extenib'ju anti- 
guamente entre ios ríos Paraná y Uiuguay por el año 
de 1730 pagaron a la ribera Oiiental del Uiu^^ucj para 
hacei L' guctra conüa los c=;pfñules de hi tanda Oiieu- 
tal, de donde se retiraron en 17^2 a sus antiguas po- 
sesiones. Lo^ Mmuanes poi la identidad del idioma, 
Cü'itumbres, carácter oaado y belicoso, fueron los que 



15 otras parciaUdades habla en el Interior flue eran los 
Gvxnom, Bofumea y Minuanes También había Bajaez y Ta- 
pes 



£20] 



HISTORIA BEL TTKUGTJAY 



guardaron ahanra por mas tiempo con los Charrúas, 
Lo» Camguas eran una Iribu de los Mmuanes, que vi- 
vían entie Uruguay y Paraná sobre las Misiones del 
Para£?uay Nadie que sepamos ha escrito sobre el idio- 
ma de e^íLas tribus, sin embargo que es opinión cons- 
tante ser todas oiiginariag de parcialidades fugitivas 
de los Guaraníes, fundándose en que su idioma e% Gua- 
raní cnrrupto, difinerido sólo en carecei las palabras 
de las unciales que U5a aquel lenguaje, según lo reco- 
noció el padre Jo^é de IsaurralJe, sujetu eminente en 
la mteligencia y propiedad Je la lengua Guaraní 

Por el año de 1622 habían pasado los indios Ckanás 
a los campos al Sur de San Salvador Hallando obsti- 
nada resistencia en los pueblos hmítroíes \ perseguidos 
por los Charrúas lia«ta en sus islas donde tuvieron 
que reíiigiarse, invocaron la piotección del Gobierno 
esoaÚol que los confió a los misioneros 

£1 E(.ii'.l're de los Chayos suena muy ])o<:o en la his- 
toriiJ prinaiiva de estas regiones mas el de los Cha- 
Trars ha sido memorable por Cí espacio de tres centu- 
rias Ciueles V báibaras eran estas tribus, las más fe- 
roces e indómitas de esto hemisferio Su lucha empezó 
con el piimer descubridor Tuan Díaz de Solís, y acabó 
cuando ellos concluí eron Entre la muerte de Solís y 
el e^lemiinio de esta tribu han mediado tres siglos de 
guerra, destrucción y espanto Si se mentían débiles 
para arrostrar el poder de ios españoles, solicitaban la 
alianza de otros pueblos tan bárbaros como ellos, en 
cu\a amistad permanecían mientras duraba el peligro. 
Ultimamente situadas en las fronteras del Brasil, don- 



16 El Señor Angelí;^ oDina que en riada diferencian de 
los Yqaos con quienei se habrá confundido, y cu>a denomi-» 
narJJi Guarum bjgmfica el que gasto o destruye Esta 
opinión es algo íundudd pues que los Yaros han ocupado 
ei niismo territorio el año de 1716 



[21] 



JUAN M PE t^A SOTA 



de se habían fijado entre las cabezadas del Cuareim 
e Ybirapitámim dirigían sus incursiones al Estado 
Oriental, El Brigadier general D Fructuoso Rivera en 
1831 los exterminó- siendo tal lez difícil se reúnan 
hoy treinta individuos de una tribu tan íorniidable en 
otros tiempos. En su nombre se halla cifrada su his- 
toria Charrúa en Guaraní quiere detir somo» inquietos 
y turbulentos Cha nosotros, rru enojadizo 



[22] 



CAPITULO III 



De las costumbres de los Charrúas. 

Bien podría decirse que fueron los Ecpartdnc de la 
América Celosos de su libertad jam-ás desistieron de 
pelear por fila y la reslaurarión de fttrs antiguas pose- 
sioneá El débil rscuecdo de «ii existencia cierra hoy la 
página de sus esfuerzos J'Iillnres de fosas se han abier- 
to por el espacio de tre'^ °iglos v en ellas «se han hun- 
dido por centenares combatiendo en el Occidente de 
<»u terníono ron los conquisladoies y su* descendien- 
tes, y en el Oriente con los Mamelucos, los Tupis sus 
aliados y los Arackanes, indios Guaraníes del Río 
Glande, sus enemigos irreconciliables 

Ocupados de la guerra constantemente ^' y dispuestos 
al pillaje instruían a suj hijo»? en el modo de aventa- 
jarse en las contienda? y a la vez ser víctimas desgra- 
ciadas de su obstinación en la venganza de los ultra- 
jes y los deseos de cu libertad 

Tanta fue la enemistad de los Charrúas con los 
Arachanes y habitantes de la Banda Oriental, que se 
han concluido ambas tribus sin reronciliarse en medio 
de los conflictos a que se han visto reducidas por los 
ataques de los portugueses v españoles Aunque ésto 
puede atribuirse a U ferocidad de su carácter, estado 



17 Es gente mii> crecida y animosa, 
Empero sm labranza y sementera, 

En guerras y batallas, belicosa 
Osada y atrevida en gran manera 

Argentina 4e Centenera, canto X, pág 104 



[23] 



JUAN M DE L-^ SOTA 



de barbarie en qu? vivían y hábitos de pillaje mas, 
discurriendo con filosofía. \ calculando que la sim- 
patía y anlipatia =íon dos podpiosos móviles que las 
deciden, no ferá extraño que el nombre de Banda 
Oriental, que dieron los e'?pañoles a este país ha>a 
influ'do en el ánimo de los Charrúas para continuar 
una lucha lan tcniMe y de exlermmio Esa constancia 
con que han c oír batido a la par contra los españoles 
y -íus descendientes v contra los Arachanes, induce a 
creer que los consideraban como a un solo enemigo 
pnj la ídeniid?d del nombre pues que Arachan en 
Guaraní signifim ¡meblo que vp aiomar el día. es decir 
Pueblo Orieníal. Ara día. Chañe el que ve 

i^e les ha atrituído ei ser antropófagos por la muer- 
te de Solís a quien devoraron, pero ésto no prueba 
que fuera un hábito en ellos Ruy Díaz de Guzmán en 
su Aigrntiiia d'cc que se mantenían de la pesca v de 
la cara, v que aunque eran terribles en la contienda, 
eran humanos con los vencidos igualmente lo refiere 
Cerilenera El hecho aislado de Solís y sus compa- 
ñeros, no es bastante para clasificarlos de caribes Los 
españole? civilizados, y en el presente siglo de la ilus- 
tración, «m tener tal hábito acaban de ejecutar igual 
atrocidad en la persona del general Odonell, y ésto 
ha sucedido en la capital de Cataluña. El espíritu 



18 Vinieron seis soldados fugitivos. 

Y no pudieron mis, porque los atan 
De noche, y dicen quedan treinta vivos 

Que después que una vez prenden, no matan 
Con ellos no se muestran muy esquivos, 

Y SI les sirven bien, no los maltratan, 
Pero í"! sirve 1 n al a empujones 

Les fuerzan a que salgan de harones 

Centenera, Canto XI, pág 119 

19 En el Estandarte Nacional de esta capital del 21 de 
abnt de 18?6 mí aio a luz un párraío de carta de un corres- 
ponsal al Mojnvng Crómele que decía así "Nadie habla de loe 



f24] 



HISTORIA DEL, URUGUAY 



de venganza, en la exaltación de 1o<í partidos, forma 
g^eneralmente fanáticos, y el fanatismo así civil como 
rehsioso, produce extravíos, que colocan a los hombres 
en la esfera de los sahajes. 

A la inueite de un pariente era costumbre el muti- 
lar-^c, según lo refieren Centenera y Azara que dice 
aún lo practicaban a principólos del presente siglo Si 
a la veidsd ésto demuestra una especie de barbarie, 
tntre nosotros, en el "iilo de las luces, después de en- 
juT;ar unas cuantas Ugrimas un exquisito refresco, 
resí^o del pagani&mo. lionra las cenizas de nuestros pa- 
rientes o deudo" siendo tan chocante y digno de re- 
probación lo uno como lo otro 

pintaban el cutiií picándolo e introduciendo en 
las heridas una variedad de colores con cierto arte y 
diseño, aunque generalmente usaban má? del azul 

Hacían sus fuegc? cuando ocurría alguna novedad, 
y concurrían con sus armas adonde se observaba el 
primero Este signo de comunicación era una especie 
de telégrafo, que según las voces que se encendía o 
apagaba, denotaba la importancia del objeto por qué 
se hacían y como no eran muchas ni difíciles las ideas, 
que querían comunicarse, debía bastarles a pesar de 
su imperfección Por lo común en pus tolderías cada 
íuegu que se advertía, correspondía a un matrimonio 
con sus hijos. 

asesinos el día de lo? asesinos de presos, todavía no proce- 
sados Las clases mas elevadas, las mismas señoras consideran 
un «-cto patriótico el comer la carne de Odonell Por esto \c- 
Tcis cue las clasps pobres y no eiu^adas, no son aquí las mas 
despieces bles, y debo agregar que yo mismo vi algunas perdo- 
nas* comci la carne de Odoneil, después de haoerle cortado 
la cabez'' y los pies Confio qae la pluma mglesa no dejará 
ce marcar con el sello de la ignominia a los caníbales de 
ambas ciases, la jiolcilacion que gobierna y la que se educa " 

English Cronvcle 



[25] 



JUAN M DE LA SOTA 



Vivían en familias y en la dependencia de sus je- 
fes Celebraban nupcias, sepultaban y honraban sus 

cliíiintos. En medio de los combates, su decidido em- 
peño era salvar Jos cadáverea de sug compañeros pa- 
ra ocultar al enemigo bus pérdidas. 

''Dudóse, dice Lozano^" hablando de los Guaraníes 
en g,eiíeral, si tenían legítimo matrimonio, siendo opi- 
nión muy controvertida después entre los misioneros, 
pero en lo que no hubo duda fue que vivían con cuan- 
ta» concubinas podía mantener cada uno llegando en 
lf)& más poderosos el número a cincuenta, en que inte- 
re^.a}jan do sólo el desahogo brutal de la lascivia, si- 
no también algún género de autoridad Porque el ma* 
yor número de mancebas argíiía mayor poder y prin- 
cipalmente la ma>or comodidad de su embriaguez, a 
que se entregaban con pasión desenfrenada, porque 
con el mayor número de mujeres eran más abundan- 
tes lo<=> brebajes, que hacían de maíz, de frutillas sil- 
vestres, de raíces y de miel, que se hallaba copiosa- 
mente en ios bosques, sin el trabajo de los colmena- 
res, y alguna de tdnta fortaleza que encalabrina y de- 
ja a quien la come por 24 horas, sin más movimiento 
que un tronco" El vínculo que los unía a sus mance- 
bas era frágil pues le& era permitido tomar otras mu- 
jeres, pagando un tanto a los parientes de la que re- 
pudiaban y a los de aquélla con que se contraían 

El dardo y la bola arrojadiza, como también el 
lazo, eran las armas coa que se defendían de unos 
enemigos, que los atacaban con la snperioiidad que 
Ies daban las armas de fuego y los caballos. Los dar- 
dos eran imperfectos pues que tenían las puntas de 
hueso, algunas de cobre y fierro y otras de la misma 



20 liigtorla de la Compañía de Jesús, lib 1?, cap 15 



126] 



nsTOSTA DEL inix.^cnAY 



maderf", míe tostaban al fuego para endurecerla más 
Polo la destreza con que los manejaban podía hacerlos 
temiMe=, Pc^teriormente iisaKan de acero y fierro, 
enastando cuchillos, puntas df espada u otros hierros 
de que se proveían en las incursiones y también ha- 
cían la guerra a caballo de«de que se multiplicaron 
é'tos Si ron la contimiación de la guerra ellos <íe ami- 
noraron > también con la adquisición de los raballog 
obtuvieron una ventaja para prolongarla Alejados de 
las Tíoblf!rionp« europeas, el vacío de los campos favo- 
recía el éxito de «íus irrupción e", que comúnmente las 
ha-^í^^n de nnrlje en los plenilunios para los arreos de 
las baciendns, y en su retirada entregaban al fuego 
la* poblnf mnes paii"''*'í, al saco cuanto podían llevar, 
y a sus habitantes daban muerte o cautiverio 

El sistema de gobierno era reducido a tener sus 
Tubichá? ^' señores de ochenta a cien familias a 
quienes trataban con respeto durante la paz Era este 
empleo titulo de nobleza hereditario, fundado en que 
sus mayores habían adquirido vasallos o gobernado 
los pueblos. Entonces recaía en el primogénito sm 
perjuicio de los otros, que podían formar parcialida- 
des cuando sobresalían con la elocuencia en su idio- 
ma para hacerse de prosélitos 

La comunicación entre unas v otras parcialidades 
no era frecuente asi es que unas estrechas sendas, 
abiertas entre los bosques o campos eran las del trán- 
sito de unas a otras En ellas eran donde también da- 
ban la señal de rompimiento, cuando querían hacerse 
guerra para vengar a] ¿ún agravio. El modo de hacer 
esta difidación era clavar la parciabdad ofendida una 



21 Ttfbicfuís, quiere decir cacique, cabeza de parcialidad o 

pequeño re>ezuelo. 



[27] 



JUAN M DE LA SOTA 



lanza en un árbol de sitio determinado^ la cual vista 
por los otros retrocedían a ponerse en defensa En las 

riismas sendas se indicaban I?s com ocatorias de algún 
feátíii, formando en el suelo un cíxculo de mazorcas 
o efepigas de naíz y colgando otras en los árboles 
cei canos Tan expresiva era esta seral. que en el núme- 
ro de las espigas quedaba indicad ^ el día de la función, 
que fcp 1: educía a comer de su^ íruíos y b<"fier de sus 
brehtijes aberrando el \iaje prolijo a todas las ran- 
chen.?) que habían de concuirir, las que se daban por 
convidadas 

El mando de la guerra se confeiía por elección para 
lo cual se reunían todos en la toldería de uno de los 
caciques principales. El fcstsjn se preparaba con gran 
f aiitjdad de chicha " que bebían en abundancia, mien- 
tras que los congregados hacían la exposición de sus 
iiiiíritos y virloriaSj de las faeiidas que hubiesen reci- 
bido V de los enemigos que brazo a bia2<3 hubieren 
vencido La exageración de estos hechos era mayor, 
•¡■egún crecía en sus estómagos el fermento de la chi 
cba. pero el que resultaba electo, era obedecido de 
todos los caciques y sus tribus A él incumbía dar pro- 
cidencias de convocatoria por medio de los fuegos: 
concui riendo a donde se ob«er\'aba primero, con to- 
das sus armas, poique ellos no tenían depósitos 



22 Chicha, es un fcrebaje que se hace del maíz o vainas de 
semillas de algarrobo puesta en fermentación por espacio de 
\einte di^s o im mea 

23 Unos con ei calor de este \ino desentonadamente can- 
tan, otroo amargamente lloran, éstos gritan, aquéllos dan sus- 
piros, aquí corren, allá Sdltan, y todos Ee ensayan en los 
ejercicios de que cada uno mas se precia, con la destreza 

que se pueJe piesumir de quien no solo tiene turbada sino 
peidida la caLeza, contrahacen y remedan las voces de los 
aniTUíles, braTian, sUban, rUr'en, aullar, ladran, relinchan e 
imitan lus cantos de las aves coi un.i intoleiable conlusión 
Lozano, hist inéd del Paraguay, J?io de to Plata v TMCtimiÍTi, 
Uh 1", cap 13 fol 2Í0 



[28] 



HTSTOEIA DEL XJRUGUAY 



El arreo y galas raililares de los charrúas cTan re- 
ducidas al dardo, lazo, bolae -* y el plumaje de aves- 
truz que ceñía su cintura 

Sus ejercicios eran los de la lanza, dardo, bolas y 
últimamente el de la equitanón en el que hacían pro- 
digios, <3i se atiende que no usaban monturas y que no 
reservaban caballos 

El principio y fin de sus batallas, eran acompaña- 
dos de una algazara de voces, que a similitud de aulli- 
dos llenaban de horror y espanto a los poco acostum" 
bradog 

Vivían generalmente desnudos", cubiiendo sus espal- 
das con una manta tle pieles, prendida por el cuello. 
Al usu de las plumas que ceñían, su cintura, sustituye- 
ron los últimos tiempos un cuero de potrillo, bien so> 
bado y con mucha labor Esta especie de delantal ser* 
vía para cubiir sus vergüenzas 

Como se mantenían de la pesca y de la caza, mu- 
daban de habitación cuando una y otra lea escasea- 
ba. Su domicilio de consiguiente no era permanen- 
te, y a esfuerzo de las mujeres se mudaba, pues a 
ellas incumbía conducir el ajuar doméstico, estacas 
y e&tcras Ellas mismas debían levantar loa toldos, pie- 



24 Tan sueltos y ligeros son^ que alcan7ar 
Corriendo por lo3 campos los venados. 
Tras fuertes <a\estruces 8e avalanzan. 
Hasta de ellos verse apoderados. 

Con unas bolds que usan, loa alcanzan, 
Si ven que están lejos apartados 

Y tienen en la mano tal destreza, 
Que aciertan con la bola en la cabeza 

Centenera. Canto X, pá^ 104 

25 En siéndoles la parte ya enfadosa 
Do \iven, la desech^in, que de estera 

La casa solamente es fabricada, 

Y asi presto do quieren es mudada. 
Centenera, Canto X, p¿g 104 



[29] 



JUAN M DE L\ SOTA 



parar la comida, que sus mauceboa tendidos en el sue- 
lo espeiaban para comer, sin «niardar consideración 
a los demás de la familia, ni ayudarlas en medio de 
los afanes \ fatigas de las marchas £11 lus últimos 
tiempos, estas infelices cuidaban hasta de las caballa- 
das V rebaños. 

Su religión se reducía al reconocimiento de los dos 
principios, el del bien Tupá y el del mal Añang Más 
respeto guardaban a éste que a aquél Tupá, se com- 
pone de la partícula admirativa ía y de la interroga- 
ción pfl *^iAh' ¿Quién eres'" Y Añang de aña yo 
corro y de ang alma Corro o persigo las almas^ para 
gignificai el predominio del espíiitu maligno sobre el 
hombre- 

El padre Lozano en la historia de la Compaííía de 
Jesús lib 5, cap 15 dice 'Toi una tradición de sus 
mayores, observaion los misioneros que tenían una 
idea confusa de la existencia de un Dios, criador del 
Universo que todo el género humano tuio principio 
de Adán y Kva y que todo pereció en el diluvio, sal- 
vándose en el Arca, Noé y su familia, reliquias que 
le quedaron de la doctnna que sus mayores o)cron al 
Fay Zumé, que así llamaban a Santo Tomé, que evan- 
gclizó en estos países, pero, ni rendían culto a Dios, 
ni a otra criatura". 




CAPITULO IV 

De los á]rbol«s, semillas y frutos del Territorio 
Oriental del Uruguay... 

Al tratar de este asunto, sin embargo de que se han 
tenido presentes las noticias de algunos hombres de 
conocida experiencia, en mucha parte será pieciso re- 
currir a algunas de las páginas de la historia inédita 
del padre Lozano quien asegura, hablando de la íer- 
tihdad de las provincias del Paraguay, Rio de la Pla- 
ta y Tucumán ""que es inferior a pocas y fueran menos 
las que se le aventaiaran, si fuera mayor la industria 
y aplicación a su cultivo porque a lo que muestra la 
experiencia no se le encomienda fruto de los europeos 
o de otras provincias de la América, que no le resti- 
tuya con logro y ciecido multiplico, bien que más unos 
en unas partes y otros más en otras". 

"Antes que los españoles conquistasen estas provin- 
cias, (continúa lozano},'''' carecían de muchos árbo- 
les, plantas y semillas, que trasplantados a ellas estu* 
vieron tan lejos de extrañar la mudanza del suelo o 
del clima, que produjeron sus frutos como el nativo, 
y muchos se mejoraron. Entre los árboles, no se halla- 
ban higueras, ohvos, manzanos, melocotones, duraz* 



26 Lozano, historia inédita, Ub. I*, cut 8. f ol 113 vuelta 

[31] 



TCAN M DE LA SOTA 

no«, albcichigos, priscoíi, membrillos, perales, grana- 
dos, guindos, albaricoques, ciruelos, naranjos, limas, 
limones, cidio^. almendros nogales* ma* todog pren- 
dieron con tanta felicidad, que causa admiración ver 
lo que algunos han inultiphcado Uvas se hallaron 
silvestres en la isld de lo3 orejones " 

*''De las semillas, csrecían del trigo, cebada, anís, 
c>lantro, comHio=; garbanzos, arvejas, habas y entre 
las plantas no tenían lechugas, escarolas, coles, rábanos, 
berenjenssj tomates, zanahorias, calabazas de castilla, 
melones, sandías, cohombros, pepinos, perejil, oréga- 
no, fijO". ni cebollas, pero todo te da hoy en abundan- 
cia donde se aplioan a su cultivo.'" 

En las costas del Río Negro se crían los árboles de 
la Quina-quina Son altos, gruesos y copados, que lle- 
van por fruto unas almendras llamadas Qmna-quina 
que dieron nomhie al árbol, y son de olor muy agía- 
dable, que conforta la cabeza Su corteza hecha polvos 
tiene admirable virtud, pues bebidos éstos en vino, 
sirven para expeler con extraña brevedad las fiebres 
tercianas o cuartanas Usábanla los indios para estos 
efectos pero, por el odio que tenían a los españolea 
reljusaion por más de un siglo dar esta noticia, porque 
no se \aliesen para su provecho. Su descubrimiento 
fue hecho por un indio a un español, vecino de Lo ja 
en el Remo de Quito, el cual, sabiendo adolecía en 
Lima la condesa de Chinchón virreina del Perú de 
unas molestísimas tercianas, fue a Lima por los años 
de 16¿Í4 y le aplicó los polvos de Qmna-quina con tan 
feliz ¿xito, queenpocos días quedó perfeclamente sana. 

No qui&>o la virreina ocultar remedio tan salutífero 
y fuera de hacerlo notorio para el bien común, mandó 
irser de Lo ja donde se crían tan bien estos árboles 
mucha cantidad de sus cortezas, que repartía por sus 



[32] 



PISTOBIA DET. muGUAY 



propias manos, agradecida el beneíicio que experimen- 
tó en su propia perdona, y de aquí se ongmó el nom- 
bre primitivo, que le dieron los españoles de Polvo de 
la Condesa Otros le llaman Polvos de Loja por haberse 
sacado \ traído a Lima de»de el distrito de aquella 
ciudad para conducir a Europa 

Vuelta a España la Condena publicó la extraña vir- 
tud de la Quina-qutna, y experimentada frecuentemen- 
te movió el ánimo compasivo del sapientísimo Carde- 
nal Juan de Lugo a «ulicitar en abundancia tan ad- 
mirable medicina, que distribuía entre los pobres De 
aquí es. que en Roma y en Toscana se conocen por 
Polvos del Cardenal de Lugo En otras partes los nom- 
bran Polvos de los Jesuítas porque los repartían gratis 
a los necesitados En el Tucumán se llama CascanUa. 
pero su nombre propio es Quinoquina, porque es el 
que tenía entre los indios, primeros in\entores de sus 
virtudes, sin que se sepa s,u significado en lenguaje 
castellano Sin duda &e engañó e¡ insigne médico Juan 
Jonston " al decir se llama Quina sin repetición, por< 
que en el idioma peruano esa palabra significa fiebre^ 
lo cual es falsísimo, porque tal palabra no es de la 
lengua quichua general del Perú, en la cual rupay- 
uncuy ea la palabra con que por sus efectos explica la 
liebre, como so puede ver en el vocabulario de esta 
lengua escrito por el padre Diego Ton es Rubio ni 
aun la paiabia china, con que la escribe Jonston se- 
gún el dialecto toscano, significa otra cosa que criada 
o mujer que une hablando de los racionales y la hem- 
bra entre los brutos. 

Al principio, que se divulgó por Europa la virtud 
de esta corteza, hizo dudar a muchos médicos insignes. 



27 Trat de arborib in misccUan exoticus, pag 476 



5 



[33] 



JUAN M DE LA SOTA 



V aún algunos con menos consideración se empeña- 
ron en desteirar su w^o. como fueron Juan Jacomé 
Cfcifllel y Vopisco Plimpjo, bien conocidos por su9 
mucho«í V eruditos libros, pero desgraciados en este 
asunto, poKjue sacaron la cara en su defensa e hicie- * 
ion callai a los impugnadores los primeros médicos 
de jqueíla era en Europa, como se puede ver en el 
eruditísimo tratado de Cortice Peruano, que publicó en 
el año 16u3 Seba«5ti.m Bado, médico tan docto como 
cxpci lo en la ciudad de Géno\ a Hoy tiene en su apoyo 
Ja experiPRLia de tudo el orbe, > aunque Juan Nardio, 
médico doctj'-ímo de Florencia escribió en su libro de 
Noches gPiimles que la corteza de la Quina-quina se 
criaba y traía del Imperio de la China, engañán- 
dole quizá el nombie es cierto que en aquel imperio 
era remedio itifógnito hasta el dño de 1693, en que 
adoleciendo el Emperador Cambi de unas tercianas 
malignas, sm que le hallasen zemedio los médicos más 
peritos del imperio, le ofreció el padre Juan de Fon- 
ta.ne, jesuíta francés la Quma-quina, A ella debió su 
comaíescencia y en reconocimiento permitió casa e 
Iglesia dentro de su palacio a los Jesuítas según lo es- 
ciibió el mismo Fontame en la carta para el padre 
de la Chaise tomo 1*^, de las Cartas cuiiosas y de edi- 
ficación, pág 226 

ül MoUe o Mulh, se halla en casi todas las selvas 
de este íeintoiio. Los hay de cuatro especies, dos blan- 
cos y dos negros, l^uieren corresponda al Lentisco 
Europeo El AÍoUe blanco, que se encuentra en las 
costáis de los arrobos de la» Vaca» y Víboras Uámanle 
Molle de Casulla Ls ai bol grande, frondoso y aromá- 
tico. Su segunda especie nace en tierras pedregosas y 



2B Tract 2 Hoct, Gen 



[34] 



HISTORIA DEL UBUGCAY 



forma sus hojas más largas y anchas; de verdor más 
claro que el primero, que es bien oscuro ) con más 
resma ™ la supertine Sus flores a modo de racimo 
tiran algo a amarillo claro, son aromáticas y de muy 
suave olor. De ambas especies se saca en octubre y 
noviembre bálsamo mu\ eficaz y «eguro para sanar las 
heridas penetrantes v restañar el flujo de sangre que 
sale por ellas Las dos especies de Molle negro son 
masculina y femenina la primera tiene las hojas ma- 
yores, más gruesas y encadenadas unas con otras con 
ciertas puntillas que les ¿doman, la segunda forma 
bUS hojas desnudas de todo adorno, contiguas al tron- 
co, más delicadas y produce mayor cantidad de semi- 
lla, de la cual se extrae por leve cocimiento aceite de 
laia virtud para los que padecen flaqueza de nervios 
o calambres de las \. ortegas de sus raices se saca bál- 
samo mu> eficaz para las heridas de partes nerviosas y 
para consolidar los liue5.os quebrados. 

Las cuatro especies dan su fruto a racimos, como 
agxaz muy pequeño, de que se haue miel muy saluda- 
ble pal a purgar achaques de frío, porque es de calor 
muy excesivo, como también la resina de su tronco. 
Maduro el fruto, que ea colorado, acostumbraban los 
indios echailo en su bebida llamada Ckiclia, que para 
ellos era la ambrosía de los Dioses La razón que tenían 
para mezclarla era porque decían les fortalecía: mas 
en la intemperancia con que la usaban, ya simple, ya 
compuesta, no produciría el efecto que se prometían. 
Esta miel sale solo de la superficie del grano, que pa- 
san blandamente entre las manos en agua caliente, y 
le sacan toda la dulzura superficial, dejando lo inte- 
rior que es sobremaneia amargo Colada aquella agua, 
) guardada hasta que en tres o cuatro días se sazona, 
es mu) eficaz para curar los males de onna, vejiga, 



[35] 



JUAN M DE t^. SOTA 



nñüiiFs e ijdda Del cocimientQ de «us hojas «se hacen 
muy saJudaMes lavatorios para hmpiar la sarna ^ cu* 
Jar la=i llagas viejas, y de &üs ramas tiernas pabilos 
para limpiar los dientes v apretar las enciaií con buen 
olor y no mal gusto En ningún tiempo piprde la ho- 
ja, y su madera es muy fuerte de que se hace buen 
carbón 

Del árbol que IIe\'a la Y sica o goma, que llaman los 
mediros gmmdemi se conocen dos esppcies La prime- 
ra sp halla en las cabezadas del Río Uruguay y es en 
todo semejante a la que produce el Brasil, ) la segun- 
da en el Paraguay Son árboles de madera sólida pero 
mutil para edificios por la mucha carcoma que admite 
La y&ica, que es un admirable iruto y le da en los 
nudoí es de dos maneras blanca y negra, la primera 
es más aromática, templada en calor, muy transparen- 
te \ su olor muv grato al cerebro La segunda es os- 
cuij, vehemcnlp. amarga, aguda di guslo y su olor 
nada agradable al cerebro; pero más eticaz en calen- 
tar, r onf ortar y resolver los dolores fríos de las contu- 
siones y junturas Curan ambos con admiración la 
ciática y preservan de pasmos las heridas Layada seis 
o siete veces en agua tibia )■ mezclada con polvog de 
flor de azufre en forma de pildora"?, tomándolas antes 
de acostarse, único remedio paia lai Hagas interiores 
del pecho, pulmón, intestinos, v para la piedra de los 
uñones, vejiga y \ías de la orina Si la mezclan con 
ungüento amarillo tiene especial \iriud de atraer las 
C05dS hincadas en la carne, y mtzclada solamente con 
pez y aplicada a las sienes quita la jaqueca 

El árbol que produce el incienso arábigo se halla 
en este territono con bastante geneialidád. En el idio- 
ma guaraní se llama Ayuí j en el español laurel que 
es conforme a lo que escribe el peritísimo Laguna, 



[36] 



KieSTO^IA DEL UBTJGUAY 



que el rrtnl del incienso es una especie de laurel sil- 
leslri^ V/Q-, fspernis hay dp estt; laurel una que en 
guara Mi Uania iyuiñandí porque las frutillas tienen 
copia de aceite la otra se llama Ayuiyné porque he- 
rido o cortado hiede a excremento humano El olor 
del humo án £u palo es eficacísimo remedio para pre- 
serva r^^e de la peste en tiempo de con la ¡íi o echa su 
iru'^o ledondo pero sm aceite iyuiñardí lleva dos 
frutos el primero tiene la figura de bellota de alcor- 
noque y mucho aceite aromático y muy verde el «se- 
gundo no tiene figura determinada, porque unas veces 
es como piña, olía" totalmente esférico, otras como 
unos cornezuelos, y é^íe >a en sazón, si se seca y muele, 
salen ■su'^ pohos con olor de incienso muy subido 

Herida su corteza destila el mcien^o, su madera, 
como no esté al agua o en tierra es incorruptible , pero 
muv fácil de concebir el fuego por el licor que posee 
O resma que se halla hasta en sus hojas Todas sus 
ramas, su flor, &u-i frutos, su corte7a y su aceite son 
antídoto eficacísimo contra las mordeduras de \íbo- 
ras o animales venen osoií, que con las uñas y dientes 
emponzoñan pues cociéndolas y aplicándolas en for- 
ma de emplasto se experimentan efectos admirables 
La corteza de Irs raíre^^ subterráneas más remotas del 
tronco, arrancada cu menguante de luna, reducida a 
polvo y bebida en agua libia, después que ha servido 
en ella, suele aplicarse para disolver las piedras de los 
ríñones o vejiga 

Al Sahofrús, que en dos especies se produce en las 
Misiones del Lruguay llaman los naturales en su idio- 
ma GuciuPi, ípf.uíhí a la una, y Auhuibá a la otra 
Es ár'iul aroma! ico, y cortado en menguante de luna 
ja3)ids Sí» corrompe, }a esté fuera ya dentro del agua 
Sus huj j s algo grue*sas y sólidas tienen por la faz, del 



[37] 



JU^N M DE LA SOTA 



< olüi bayo muy claro, y en el reverso son blanqiieci- 
ms, tan tcisas como si fueran plateadas En lo alto 
dp sus ramas carga tanta copia de flores blanquecinas 
y aromática*! que es toda £u copD un pomo frasrantísi- 
nío, y cuando sazona la fruta se c?e con la semilla 
foda la boja, como si se corriera de conservar una 
lo<íanía, que va no puede ser fructíícia Su tronco aun- 
que crerf muy alto, nunca cngrosa mucho, pues cuan- 
do es mAs grueso, no excede de vara y media de cir- 
cunferencia, y su madera sólida es muv util para 
cuanto se quiere hacer de ella La copa del Jpyíenhí 
es muy rala en que se diferencia del Auhvivá, que la 
condensa macho y se forma maS redonda que la del 
naranjo, pues parece un globo artiíicnl Entre los in- 
dígenas era muy celebrado por su eficacia contra el 
mal de piedra o retención de orina, sin dejar de serles 
conocido que el exceso de do3i«» producia otros peores 
achaques 

Del Airayán hay vana? especies el Montano que 
cüUbia Laguna por el mejor pí:ra el u«o de la medici- 
na Llámanle Maio en la Provincia de Tu cu man, y en 
este territorio conserva el nomhre de Guaviyú con que 
lo di<>tinguían los guaraníes Se dmde en Guaviyú- 
guazú. y Gimviyú'Tnmí Otro tiene por nombre Anan- 
gapin-guGzú y otro es Anangapirí mmi, y cada espe- 
Li*=> de é&las se divide en blanco y negro Esste es ordi- 
nariamente más alto y grueso y más aromático como 
también su flor y su fruto má« confortante y cordial 
Se da con alguna abundancia en las cotias de los Itios 
Santa Lucía v Negro 

Ll Guaviyá negro menor suele ser más eficaz para 
las medie mas que el mayor El fruto del Anangapiri- 
guazú es del tamaño de la cereza y muy dulce, y por 



CS83 



HISTORIA DFL TTRTJGUAY 



el fruto del 4nangapin-miní es menor, llamaban tam- 
bién loa indios, menor al árbol con ser más crecido 

El árbol que produce la sapgre de Drago, se halla 
en vanas parte? de esta Repúbbca, pero adonde lo lia 
visto el autor de e<5ta obra es en la embocadura del 
riacho de las Vacas Críase siempre en partes muv 
húmedas a orillas de ríoa o arroyos* no es muy alto 
ni su tronco grueso porque de ordinario salen tres 
o cuatro juntos Sus flores al principio son blanqueci- 
nas, pero se tornan azules como sus hojas Cuando se 
envejecen, de blanquecinas pasan a purpúreas Sus 
frutos son unos cartuchitos puntiagudos con sola una 
semilla, envuelta en cierta materia vellosa que parece 
algodón: y los da solamente en la punta de sus ramas. 
En la creciente de luna de julio y agosto se saja este 
árbol y poniendo en la incisión algún calabazo se 
recoge la verdadera wngre fie Diago en grande abun- 
dancia, porque es muy copiosa su destilación, y de- 
jándola secar al sol se guarda por muchos años, aun* 
que siempre es mejor la más reciente para el uso de 
medicina, como para atajar el flujo de sangre, mitigar 
el dolor de muelas, causado por corrimientos cálidos 
> también el de. dientes procedido de la misma causa, 
porque es muy frígida 

El árbol que produce las aromas se halla con abun- 
dancia en los bosques de este territorio: y muy espe- 
cial en las jurisdicciones de los pueblos del Carmen 
y de Víboras No es muy alto ni muy grueso pero sí 
bastante espinoso Sus florecillas anaranjadas y de una 
figura redonda, compuesta de una pelusa suave y fra- 
gante, desde setiembre a noviembre esparcen por los 
campos tan suave olor, que parece se goza de su fra- 
gancia, cual 51 uno se hallara en medio de los más 
celebrados jardines. Arraiga tan profundamente que 



[39] 



JUAN M DE LA. SOTA 



jamás «le seca, aún en los años ándos florece a su 

heirpo cuando toc(a\ía el campo se halla desnudo de 
verdoi- En la ( usta del río de Santa Lucia tamluén 
abunda 

El palo blanco es árbol alio y su madera muy pe- 
sada Se dp«tina generalmente para leña y carbón Es 
tasj sreneral en todos los bosque» 

El Ceibo, llamado de los guaraníes Zúmana, estan- 
do oreado es ligerisimo como el Chopo, del cual se 
diíerencia en tener la corteza más delgada, mas hú- 
meda > vi^íco-a sus flores son encarnadas, que tiran 
a morado y juntas con la flor del Bledo dan exce- 
lente color a la lana o al lienzo Sus cortezas macha- 
cadas son único remedio si se aplican a las heridas ve- 
nenosas, que hizo el tJgre ppra que no se inflamen 
y cunda el veneno La misma fiera, por instinto natu- 
ral acude muchas veces por remedio a este árbol, 
porque sintiendo en sus uñas el excesivo ardor, que 
le caucan sus cualidades venenor>as trepa o salta al 
ceibo y arañando profundamente su corte/a hasta to- 
par con el palo, siente grande refrigerio y queda más 
égil para sus cazas o pescas Otras muchas virtudes 
se cuentan del ceibo, como también de un bálsamo 
que se hace de su-» córlelas y flor De su madera se 
labran rodela^, bioqueles muy leves bateas para la- 
var ropas y platos aue sirven de lebrillos 

Del Guayacan o palo santo, hay vanas especies en 
el territorio que antes era virreinato de Buenos Aires 
La piimeia, que en Tucumán se llama quiebra-hacha 
por su rara dureza que resiste a los instrumentos más 
acerados, lo*» Guaraníes le llaman í birauray -vubae, 
que c£i el Caaroba del Brasil Sus flores son blanquiz- 



29 Bledo morisco es nuestra Qulnua 



[40] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



ca«. que tiran a leonado, color propio de su palo y sus 

ho.Qsi como una lengua La segunda especie se llama 
Tarco en Tucunian La tercera especie de Guayacan 
que se halla en las Misiones Je«;uíticas y en las tierias 
de los indios Chiquitos es el Yhiracke del Brasil, que 
en Europa llaman propiamente Palo santo La cuarta 
especie e? la que se saca del Chaco de las tierras de los 
Mocnvíes y de los Guaicuruces P a récese mucho al 
Lapacho o Tajibo que es el Taví de los Giiaraníes pero 
se (híerencia. así en \sl^ flores romo en el tiempo de 
produciilas, porque lats del Tujibo apaiecen ya. por 
julio o agosto y son encarnadas que brotan en las pun- 
tas de las ramas, y las del Guayacan del Chaco son 
anaranjadas, que tiran a amarillas y salen por los bro- 
tes de los ramas, sin desabrochar sus botones hasta 
octubre o novicmbie Son árboles mu'v aromáticos, re- 
sinosos, gruesos, altos v de madera mu\ fuerte exce- 
lente para fabricas, porque, aunque les de el agua o 
estén debajo de tierra m pe corrompen 

La producción de este árbol es uno de los raros pro- 
digios de la naturaleza porque en «us flores se cnan 
ciertas mariposas que pueden llamarse con propiedad 
Eu fruto, pues no da otro crecen hasta cierto tamaño, 
en el cual sintiendo con natural instinto, que se acerca 
su fin, por no degenerar tan presto de vivientes, con- 
vierten en vegetable su vida senssitiva, volviéndose ár- 
bol la sustancia de la mariposa porque al tiempo se- 
ñalado se aferran a la tierra, introduciendo por ella 
&Uj pies, que con facilidad se convierten en raíces, y 
por espaldas entre las junturas de las alas empieza 
a liro'^cr el retoño como otro cualquiera de su propia se- 
miJj Va ciecisndo \ de raíz tan débil llega a formarse 
árbol robusto y muy alto Si hay semilla de que pro- 
cede un viviente como es la del gusano de seda, no es 



[41] 



JUAN M DE LA SOTA 



mucho sea un viviente semilla de otro menoa perfecto, 
como es el Guayacan respecto del animaliUo de que 
se produce 

Todas estas especies de Guayacán o Pa'o santo son 
de admirables virtudes, de que escrihen insignes médi- 
cos como Rivero, Laguna y Ascbencio pero en espe- 
cial el cocimiento de la tercera especie es la medicina 
más eficaz, bebido por largo tiempo, para curar las 
llagas de los pulmones, y aun para eso tiene mayor 
lirtud el Guavacan del Chaco* porque con mayor efica- 
cia, en menos tiempo y con mayor firmeza cicalnza 
senieiant?s llagas, y aún a este palo excede en virtud 
su misma resina como lo asegura el Jesuíta F. Pedro 
de Montenegro en un libro que compuso de las hier- 
bas y árboles de la Provincia de Tucumán 

Para p1 humor gálico es remedio sm igual y por eso 
le usan los médicos, así de la tercera especie en Euro- 
p,^, como de la cuarta en América en los jarabes ma- 
gi<;trales, para sacarle de los huesos, por arraigado 
que esté, y si se mezcla con la aiistoloquia rotunda, 
dicen no tiene resistencia, sea cual fuere la causa de 
que pi evenga Las mismas yirtudes tiene para curar 
llagas interiores y por preservativos suelen usar al- 
gunos sujetos en la provincia de Tucumán, vasos de 
esta madera para la bebida ordinaria 

El árbol del Copal se halla también con grande abun- 
dancia en las Misiones, de cuatro especies El nom- 
bre propio entre los Guaraníes es Anguay, y por la 
admirable eficacia de su bálsamo para diversas enfer- 
medades le llaman Ybira-payé, que quiere decir en 
castellano árbol de hechiceros Es pobladísimo de ho- 
jas muy lisas y delgadas de a seis en cada ramo, las 
cuales abiertas o medio abiertas miran siempre al sol 
La primera especie, es de madera blanca y crece muy 



[42] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



alto con muy giuesos troncos. Es palo famosísimo 
para fabricas de grandes iglesias por su grandeza e 
inconuptibihddd, si no le toca el agua Esta especie 
se di\icle en masculina y feinenina, porque el uno lleva 
fruto 5 la otra carece de él pero ambog arrojan de sí 
el báUamo del Brasil, más rubio y mas iuerte en la 
fragancia Las otras dos especies son de palo negro, 
de tionco más pequeño y menos alto; picados sus tron* 
CCS o medio cortados expelen el perfecto benjuí, v el 
mi'^mo olor tienen sus cortezas secas y también su 
carcomj , porque es árbol en que se cría fácilmente 
Coitado V puesto al sol v as;ua por dos meses se hace 
del palo un excelentísimo bálsamo para curar heridas 
> llagas o corrupciones de huesos, liquidándolo en 
vino y aplicando este cocimiento con jeringuilla para 
que toque al hueso £1 bálsamo, que destila de suyo 
o cortándolo en partes es mucho más eficaz que el ar- 
tificial, pero no se ha de disolver m mezclar con licor 
alguno. Aun las hojas del árbol mojadas y aplicadas 
con clara de huevo a las heridas recientes, las cura 
maravillosamente. Del licor que arrojan las dos espe- 
cies últimas era el incienso de que usaban los indios 
gentiles en sus templos y adóratenos. 

Las Cañes por su altura y solidez pueden contarse 
entre los árboles Hay diferentes especies en las islas 
del Uruguay, como también en las del Paraná y Pa- 
raguay. Unas llaman bravas por eu extraña amargura 
pero sus cogollos, cocidos en agua y bebida ésta en 
algunas porciones, es remedio experimentado para la 
ictericia. Otros sii-ven para los techados de las casas 
pajizas y otros efectos. Estas sun comunes en las is- 
las de lü3 tres río& nombrados. Otras hay altísimas y 
muy fuertes que se hallan en el Uruguay del Salto 
paiB arriba y en el Paraná y Paraguay desde la juris- 



[43] 



JTTAN M DE LA SOTA 



dicción de Comentes arriba Crían unos canutos grue- 
como un muslo algunas, y otras inferiores que 
se destinan para cumbreras de ca^as pajiza^^, tijeras, 
cntos de corrales en lugar de alfajíag, antenas de diez 
a once varas Entre los canutos se crían gusanos, que 
derretidos parecen y saben a manteca fresca En una 
de éstdb que llega a tener quince canuto» tan largos co- 
mo un codo todos ae llenan de agua sabrosísima, muy 
clara \ iría. Críase también en lo interior un gusano 
que, oradando la caña, se convierte en mariposa vo- 
lante pierde las alas con el tiempo y queda en figma 
perfecta de un ratón, que luego empieza a cebarse 
en las sementeras con tal empeño y en tanta multitud, 
que no puede contrastar su fuerza a la diligencia más 
vif*ilante de los naturales a quienes según refiere Cen- 
tenera^" privó del sustento un año y perecieron de 
hambre rail indio«» en el distrito del río Ubay 

Aunque va se ha tratado de los árboles Molle, Lau- 
rel irrayan, Ceibo y del EspimUo o árbol que da la 
aroma rfue se hallan en casi todos los bosques del te- 
rritorio Oriental no es inoportuno significar que se en- 
cuentran en las costas de una y otra banda de Santa 
Lucia como también log demás de que en seguida se 
hará una breve descripción 

ti Coronilla árbol alto, que se eleva muy derecho, 
es de espinas agudas largas y de gran consistencia 
capaces de servir de clavos para madera de pino, que 
tCiiga algo más de pulgada, de color morado prieto 
romo su corteza que es lisa y de muy rara hendidura, 
que ^e dbre para renovar a veces por escamas* la hoja 

menuda, verde algo subido Su madera es muy pe- 
Eida, cortada en la menguante de marzo es de mu- 



so Barco Centenera, Canto 3? de ia Argentina 



[44] 



HISTORTí\, DEL URUGUAY 



cha resistencia a la intemperie Su solidez es tal que 
embota y hace saltar el filo del hacha al cortar los 
tronco? Es excelente para la construcción de ranchos 
por la elevación, pues suelen encontrar<íe horcones 
desde tres y media a seis \aras muy derechos y de un 
^■'rueso que puestas las cintas, cabe en el vacío un la- 
drillo de soga de buena medida 

El Sauce que se encuentra en los bosques es de tres 
clases Blanco, colorado y moreda El llorón se cultiva 
en las chacras y qumtas de pocos tiempos acá El 
blanco generalmente se produce en los bañados, el co- 
lorado en los albardones, y el morado a la par de los 
otros en las islas del Uruguay El blanco, es más dócil 
para trabajarse que el colorado y éste también es me- 
nos duro que el morado Su corte debe hacerse en la 
menguante de marzo para que sea durable, y puedan 
hacerse seguros los plantíos de ellos Sirve esta ma- 
dera para fabrica de lechos de carretas, construcción 
de ranchos, corrales de ganados si se hacen en la esta- 
ción de su corte pues entonces prenden y su sombra 
sirve de refrigerio en el verano a los animales que se 
encierran, aunque es verdad que no servirán para mu- 
chos años, porque siendo su corteza mu\ apetecida de 
ellos, la roen y con el transcurso del tiempo se secan, 
entonces se trozan a la superficie de la tierra a cual- 
quier impulso de los animales encerrados En el edi- 
ficio de la antigua ciudadela de esta capital se hallan 
tirantes de sauce, y algunos que se han sacado después 
de un siglo, se han encontrado tan sanos y útiles que 
se han destinado a otros servicios 

Ha> otros muchos árboles, algunos que dan fruto 
y otros no pero todos se destinan para carbón, leña, 
ceniza de hacer jabón y otros usos como cercas, ran- 
chos, corrales, etc Entre los que dan fruto, se encuen- 



[45] 



JUAN H DS LA SOTA 



tra el tala que lo da amarillo color de oro, redondo y 
del tamaño de una guinda pequeña. El Chanchal la da 
colorada y redonda, más agradable que la del Tala 
II Guayabo se cna en lugar limpio, da una fruta del 
tamaño de un huevo de paloma, cubierto con una cas- 
cara. Cuando está sazonada la fruta, la carne es ama- 
nllenta v de buen comer Hay otro árbol del mismo 
nombre,- que no da fruto y sólo 9irve su madera El 
BapoTo'\ti fructifica en la prima\cra; es árbol de pe- 
queña estatura, la hoja es de un verde bonito y redon- 
da Id fruta, cuando está sazonada, en color v tamaño 
es como la ceniza, color carmen tirando a rojo su sa- 
bor es muy agradable sin ácido y tiene dentro un ca- 
rocUo poco mayor semejante al de la guinda, pero no 
tan duro Cada árbol carga con más abundancia que 
el guindo Hacen de esta fruta, a más de la que comen, 
dulce y arrope Duraznos y membrillos se hallan en el 
rincón de Albano, y un gran pero-manzano, que desde 
lejos se ve sobiesahi a todo el bosque, ignorándose su 
antigüedad, en el potrero de D Domingo Britos en 
los Cerrillos, costa de Santa Lucía. Hállanse quebia- 
chob, multa f mataojo, sombra de toro, virará, blanqui' 
l'o, sarandi rama negra, saúco, curupí y culé. 

Por las juiisdicciones de Vacas, Víboras, San Sal- 
vador, Mercedes, Sanano y Paysandú a más de los 
árboles de que se ha escrito con referencia a Santa Lu- 
cía, se encuentran el ñandubay, madera incorruptible 
> ia de mayor estimación para la construcción de co- 
rrales, el algarrobo, cuya fruta en vainas amanUas se 
destina a la chicha. El ñangapiré, cuyo tronco sirve 
para ejes de carretas La madera es blanca, fructifica 
en la misma estación que el Baporóytit pero su fruta 
no es tan grande Tiene carozo como la gumda Su 
color es moradito y cuando está maduro lira a negro. 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Es también muy dulce. £1 ühajar se halla en la coata 
del Uruguay en los campos de D Benito Chaim, el cual 
es árbol de buen tamaño, su corteza verde fructilica 
en el verano. Es la fruta del tamaño y configuración 
de una ciruela con carozo muy duro. Cuando no está 
bien sazonada es agridulce y estando en sazón es muy 
harinosa. Su color es amarillo y de calidad refres- 
cante Aunque el árbol es corpulento, es también muy 
vidrioso El Guaviyú es otro árbol mediano de corteza 
amarillenta y lisa, excelente para curtir pieles, es la 
hoja como la del laurel medio redonda la punta. Da 
su fruto morado en el verano del tamaño de la guinda 
con carozo tierno es agradable la carne y el hollejo 
amargo la madera es fuerte, pero difícilmente se en- 
cuentra un palo derecho. Se hallan también el Arazá 
de árbol, de que abunda el Brasil, el cual da una fruta 
amarillenta de buen comer y el arazá cfaco que se 
cría en los médanos, de la altura de una vara cuando 
más Da una fruta poco mayor que la guinda, que en 
la parte opuesta di tronco hace la figura de la grana- 
da cuando está sazonada es amarillenta y verde. 

El Canelón se halla muy generalmente en los bos- 
ques y la CinaciTUi que se cría en matorrales espesos 
se encuentra en los campos de Chaim. Son estos árbo- 
les los que dan mejor ceniza para fabricas de jabón. 

Por los distritos de Santa Ana, Queguay, Santa Te- 
resa y Maldonado abundan los Palmares, cuyos cogo- 
llos son tiernos, frescos y apetecibles. Hay de cuatro 
clases, que fructifican en el otoño En el diatritc de 
Maldonado al fruto de una de ellas llaman Buíiases, 
al de otros que dai fiuta larguita Xatats y pur la costa 
del Uiuguay las Uamau JJaidci. 



[47] 



CAPITULO V 



De las hierbas que se reproducen y cultivan. 

El maní, es hierba que fructifica en la raíz, cuyo 
producto es mayor, según se le arrima tierra, que cu- 
bra «US vástagos; pues en cada nudo o brote de los 
cubiertos se halla mayor cantidad de vainas Estas 
son más gruesas que las del garbanzo a maneia de 
a\ellanas de dos en dos y algunas de a tres, según la 
ferlilidad del terieno Se come crudo, y tostado al 
horno es manjar muy sano y «íabroso Hecho almen- 
dra con azúcar v tomado por cena es saludable a los 
a«>máLicos bu aceite es un símil del de almendras dul- 
ces, sm que se halle diferencia alguna de uno a otro 
para el uso de la medicina. Así es que le aplican 
con bellos efectos para mitigar el dolor de costado, 
los dolores de vientre, los ardores de orina, carnosida- 
deb y otra^s cosas para que sirve el aceite de almen- 
dras 

El Mburucuya es el portento de las hierbas, la gra- 
cia de los prados, el esmero de la naturaleza y el in- 
centiAO natural más vivo de la devoción cristiana a la 
pasión de Jesucristo Llámanle los españoles Grana- 
dillo > con nombre más piadoso flor de la ¡¡cisión Hay 
de estA planta cuatro especies, que son. amarilla, en- 
carnada, murada y negra. Las más generales en el 



£48] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Territorio Oriental son la amarilla y morada y todas 
juatío se encuentran en el Paraguay. Según sus colores 
áon bUs frutas cuando sazonan, y la distinción especi- 
fica de todas cuatro ce conoce en sus hojas y vástagos. 
Crece a manera de hiedra^ trepando en breve tiempo 
por arbole? altos o espaciosos cañizos que se le arman 
a manera de parrales, y todos los cubre de una gracio- 
sa verdura, entreverada de hojas, flores y frutos en 
mucha abundancia. Es su hoja de las más agradables 
V frescas que se conocen en estos países, y por esta ra- 
zón muy apeiecida su sombra Hoy día muchos seño- 
res se esmeran por tenerlos en los cenadores de sus jar- 
dines, siendo algo común hallarlo así como en los bos- 
ques» también en las cercas de las posesiones rurales. 

Su flor es el único misterio de las flores porque no 
excediendo el tamaño de una grande rosa, formó la 
naturaleza en este breve campo una especie de teatro, 
en que al natural se hallan simbolizados los principa- 
les misterios de la pasión del Redentor Echa por fun- 
damento cinco hojas más gruesas, verdes en lo e\te- 
nor y en lo interior sonrosadas sobre éstas puestas 
en cruz otras cinco purpúreas por ambas haces. Sobre 
este trono purpúreo se va armando una especie de pa- 
bellón, formado de unos hilos rojos con mezcla de 
blanco, al que unos llaman corona, otros manojo de 
azotes. En medio de este pabellón o corona se levanta 
una columna blanca, como de alabastro, redonda cual 
SI fuera torneada, y remata con gracia en una manzana 
o bola que tira a ovalada. Del remate de esta corona 
nacen cinco como expresas llagas distmta cada una 
de por sí y colgadas de cinco hilos tan perfectos que 
parece no los pudiera labrar en otra forma el más 
diestro artífice, bien que en lugar de sangre tienen 
por la parte superior un polvo sutil dorado, al cual si 

[49] 

e 



JUAN M DE lA SOTA 



se aplica el dedo deja en él pintada la misma llaga 
formada del poK o. como se pudiera estampar con tin- 
ta Sobre la bola ovada del remate ds la columna salen 
tres clavos perfectísimos, fijas sus puntas en dicha 
bola V sus cuerpos y cabezas pendientes en el aire, 
que parece se fijaron cun industria, si no persuadiese 
lo contrario la experiencia Por mostrar con tanta 
particularidad los misterios de la pasión, le dieron los 
españoles bU nombre Sus raíces se extienden en for- 
ma de cruz y sus sarmientos suben siempre cruzados. 

Esta flor vive y muere diariamente con el sol. Lo 
miísino es ocultarse este planeta, que desaparecer la 
lozanía de aquélla, escondiendo toda su hermosura 
entre el pabellón que se viste entonces de luto, sm 
volver a ie\ivir hasta que nacido el sol ostenta de nue- 
vo al mundo los instrumentos, que por la noche retiró 
de la \ista. En la hermosura y fragancia compite con 
la rusa, reina de las flores Persevera todo el año, su- 
cediéndose perpetuamente unas a otras sm interrup- 
ción 

Sus frutos son agridulces y tan aromáticos, que re- 
crean los sentidos Sirven de sustento y medicina y se 
hace exquisito dulce Son del tamaño de un huevo 
mediano de gallina Su color es un mixto de amariUo, 
veide y blanco y su cascara gruesa, pero tierna, en- 
cierra dentro una pulpa blanca y jugosa, entreverada 
de semillas prietas, de olor y gusto &uave. 5e hallan 
en los bosque>>, arioyos, sementeras y huertas, sm que 
cueste diligencia alguna su cultivo, porque su semilla 
es de calidad que no produce, si primero no se digiere 
en el vientre de algún animal pero comiendo todos, 
como comen, de este fiulo, multiplícase sin término. 

Este fruto es un refrigerio muy apetecido de los ca- 
lentuiientos porque les desahoga el corazón, como cor- 



[50] 



HISTOBIA DEL URUGUAY 



dial aprobado Reprime los ardores, excita el apetito 
del manjar y no causa daño al doliente, aunque se 
exceda algo en la canlidad, antes recrea y apaga la 
sed, experimentándose los nucimos saludables efectos 
en lea flores. Tiene admirable virtud esta planta, aun- 
que no es conocida de todos, porque su raíz es de 
Igual o mayor eficacia que la zarzaparrilla pues la 
experiencia ha enseñado que excede en virtud a la zarza 
para desopilar y adelgazar loa humores, fomentar y 
confortar los miembros principales, mayormente el c&- 
rebro, nervios, estomago, bigado, bazo, intestinos, hue- 
sos y tendones, no disecando los cuerpos como la zar- 
za, que en vez de curar, a muchos los vuelve héticos, 
por lo que sm ese nesgo se da con segundad en ma- 
gistrales 

La Vira-vira hierba cahdisima se halla en algunas 
partes de este terntorio como también en Tucumán. 
Donde se ha visto con alguna abundancia es en la ju- 
risdicción de Mercedes en este territorio Su eficacia 
para expeler por sudores los achaques fríos es expe- 
rimentada 

£1 Díctamo real cretense se da indiferentemente en 
tierras húmedas y secas, v en las Misiones y junsdic- 

ción del Paraguay se cría con más abundancia que en 
la Isla de Candía, que es donde dice Aristóteles se 
hallaba únicamente en su tiempo Hay cuatro espe- 
cies, dos blancas y dos negras Al Díctamo blanco 
íruy odorífero llaman los Guaraníes en su idioma 
Caabera- miaí y guazú pucucaá, que quiere decir hier- 
ba de cierto, porque tienen observado que se van a 
las partes donde nace esta planta y se regocijan con 
su olor, retozando entre ellas muy festivos, comen sus 
cogollos con mucho gusto, ya <^ea para quitar el sabor 
de otras hierbas, ya para fortificar el estómago sobre 



[91] 



JUAN M DS LA SOTA 



SUS Virtudes escriben latamente los médicos a quienes 
puede ocurrirse 

El Esqmnanto o paja de Meca, que sólo por mano 

de los mahometanos llega a Europa careciendo de al- 
gunas propiedades que le atribuye Dioscoiides y que 
cuando se trae a América es muy des\irtuado para 
calentar y disoHer la crudeza y densidad de los humo- 
res, se cría muy perfecto en las Misiones de los Gua- 
raníes sm faltar quien asegure hallarse en otras partes 
del Territorio Oriental del Uruguay v con todas las 
cahdades que lo describen Dioscorídes, MaEiolo Sá- 
nense y Ándiés Laguna. 

El Ruibaiho, droga muy estimada que dicen se da 
solamente en el reino de Tangut, y de allí por mano 
de los tártaros pasa a Alejandría y a Europa, es cierto 
se halla en este territorio con la misma disposición 
en las hojas y en las raíces, y con los mismos efectos: 
pero los médicos no se atreven aún a usar de este pro- 
vechosísimo simple, quizá porque desean mayores ex- 
periencias. 

En el Río T^egro que desemboca en el Uruguay hay 
tanta abiwdancia de Zarzaparrilla, que a ella se atri- 
buye ser tan saludables sus aguas También se en- 
cuentra en las riberas del Río de Santa Lucía, del de 
Vacas. Víboras y San Francisco del pueblo de Minas 
donde se hallan el ''Orozú, calaguala, canchelagua, 
sangmnana^ malvavisco, malvas, cortadilla, culantii- 
Uo, doradilla, parietaria, mercurial, lengua de vaca, 
chacurrá, vejuquiUo, yerba de la piedra, cabellos de 
ángel, llantén, yerba de la perdiz, apio silvestre, borra- 
ja id , siempreviva id , achicoria íd., higuerilla id , 
manzanilla id , artemisa id., yerbabuena id , oregani- 
11o id , trébol de olor, duraznillo negro y blanco, al 
que los guaraníes llamaban coquerí y algunos de los 



t52] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



españoles hediondüla El mastuerzo, sanalotodo, cicuta 
y otros muchos que no rerordamos". 

La almaciaga verde, celebrada de Flinio, se da con 
abundancia en el distrito de las Misiones del Uruguay 
y en parte de la% del Paraná En el idioma Guaraní es 
conocida por Caayú Se cría muy lozana, sus hojas 
de un verde oscuro, aserrada*! v hendidas con notable 
variedad Hay blanca y negra, pero la primera crece 
Diás y sus hojas son más anchas y en mayor número. 
En sus raíces encierra la almaciaga, que arroja luego 
que las hieren en tiempo de primavera, v la blanca, 
aunque menos efjcaz, es muy grata al olfato Se usa 
con felicísimos efectos para consolidar los huesos que- 
brados y confortar la parte lesa con gran vigor, como 
el mejor confortativo, y de la misma manera en las 
di<«loc ación es de las co\ unturas. 

Al Caacuruzú, que se halla en grande abundancia 
en muchas partes del Río Uruguay, llaman los españo- 
les yerba santa contra peste, porque es de un olor aro- 
rr ático muy vehemente, que destierra cualquier infec- 
ción del aire En nombre Guaraní quiere decir yerba 
de la cruz, porque va vistiendo sus tronquitos de ho- 
jas en forma de cruz sobremanera resinosa con la 
misma fragancia muy subida Tienen todas sus partes 
usos muy provechosos, pero principalmente es insigne 
antidoto contra la infección del aire en tiempo de pes- 
tilencia 

La Yerba del Toro, en lenguaje guaraní se dice To' 
rocaa, porque todo ganado vacuno la apetece en tal 
manera que no perdona parte alguna hasta encontrar 
la raíz Acaso por instinto natural la busca, porque 
como el pasto donde se da dicha yerba que es en va- 
nos parajes de las Misiones del Uruguay, es muy ás- 
pero, les Birve para facilitar la digestión, porque cons- 



[53] 



JÜAN U DS IJi SOTA 



ta de partes muy emolientes y rábdas en tanto grado 
que no falta herbolario que asegure ser mág intensas 
que las del Scrtula mayor o melilota Conócese fácil- 
mente por el fragantísimo olor que despule, parecido 
ol de la yerbabuena y toronjil '^us flores son también 
de suavísimo olor entre amarilla'? y blancas Es rara la 
eficacia de su cocimiento para desinflamar los flemo- 
nes de la boca. La corteza de su raíz, cocida en vina- 
gre resucKe cualquier mflamacion de apostema y sus 
hojas secas, tostadas y molidas se toman en agua de 
yerbabuena para reparar la relajación del vientre 

La Scmitiva que entre los Guaraníes es conocida 
con el nombre de Caaycobé que significa yerba que 
vive, fue encontrada pocos años ha por D Vicente 
Tadeo Funes en la jurisdicción de Mercedes según lo 
han asegurado vanos amigos de este señor Es planta 
apacible, que tiene las hojas muy menudas^ pero con 
tal propiedad que lo mi^mo es tocarla con la mano 
que encoíferse parándose marchitas Después que ha 
cesado el contacto se extienden de nuevo y vuelven 
a formar la compostura de su copa y apacibilidad de 
su vista, repitiendo siempre que la tocaren el enco- 
gerse y marchitarse Son estos movunientos de quien 
siente y aunque no persuada virtud sen'íitiva, pone a 
la vista un símbolo expreso de su pureza 

La suelda consuelda es general y se halla por lo co- 
mún en los ceibos su calidad es frígidísima y se aplica 
para reprimir los flujos de sangre La yerba de Santa 
Lucía^ llamada a"*! porque ahvia a los que padecen 
mal de ojos. El Bledo morisco, conocido en estos países 
con el nombre de quinua, que es socorro ordinario 
para aliviar en algún cansancio grande loa cuerpos 
rendidos, como también para hacer la mejor ceniza 
que se conoce en las fabncas de jabón negro. La roís 



[54] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



de escorzonera cordial, el azafrán de la tierra que a 
mda de dar color en las comidas, su zumo es eficaz 
remedio para la ictericia, el cñiJ, yerba de que se sa- 
can los polvos bien conocidos p^^ra el Unte azul Cier- 
ta especie de yerbas como hysipó que se crían al pie 
de los algarrobos y ñandubais, cuvas raíces se arran- 
ran en £;ran cantidad y con facdidad después de gran- 
des lluvias que sirven para tmtes rolorado v amarillo, 
de que hay abundancia por las Vacas y Víboras La 
Grana, que es una especie de insecto, coloi prieto co- 
mo gusanillo pequeño, que ndce y adquiere su exis- 
tencia sobre las hojas de una tuna silvestre, planta 
poblada de agudas espinas, que defienden este precioso 
tinte, semejante en todo a la Cochinilla de Nueva Es- 
paña Las pencas de sahia. cw/o amargor sirve para 
componer el acíbar 

La circunstancia de haber obtenido un herbario de 
430 especies de plantas, hecho el año de 1838 por el 
licenciado D Francisco García Zalazar en la costa del 
arroyo de San Carlos, proporciona la ocasión de apun- 
tar la nomenclatura latina y vulgar de las más medi- 
cinales que se nos ha franqueado. 

Nombres latinos Nombres vulgares 

CinogloaA Cinoglosa 

Plumbago Veteza 

Digitalis purpúrea Dedalera 

Doronicum Dommca 

Dulcamara Di.lce-amarga 

Heleborua Heicboro blanco 

Sabina Sabina 

Ruta silvestre " Rufla 

Rosmarino Romero 

Rahabarbarum Ruibarbo 

Cleycirbick Regahs o palo Santo 

Eupleraaia Eufrasia 



[55] 



JUAN M DE LA SOTA 



Nombres latinos 


Nnmbr*'s vufgares 


Euphorbia 


Tartaíto 


Ciclan nm 


Porcino 


Papa^er 


Amapola 


Dorstenia 


La contrayerba 


Smip^itum 


La consuelda 


Elecho 


Helécho macho y hembra 


Culcbicam 


Colchico 


Codearía 


Codearía 


Cnmnmaculatiim 


Cicuta 


Tntioura 


Cramilla 


CicoTia 


Achicoria 


Solanum nigrium 


Yerba mora 


Smapis niger 


Mootjza 


Antenus 


Pelitre 


Plantago mayor 


Llantén 


Panetaria 


Palé tana 


Menta crespa 


Yerbabuena 


StaphisagTia 


A Ib ar raza o piojosa 


Anstoloqina 


Spipentana 


Senecjo vnlgatis 


Yerba de senectud 


Salvia 


Salvia 


Saponaria 


Jabonosa 


Arremisa Santariont 


Artemiaa 


Similar 


Zarzaparrilla 



En fin es tanta la diversidad de flores y yerbas, que 
se hallan eti los montes, prados, valles y selvas, que 
ella& sola^ darían motivo al herbolario y al médico 
para escribir obras completas Al paso que hicieran 
infructuosa la introducción de una multitud de dro- 
gas, que llegan desvirtuadas, la aplicación de las que 
produre este territorio daría en la medicina mejores 
resultados. 



CAPITULO VI 



De le» granos y legumbres que se cosechan. 

El trigo rinde de 15 a 30 fanegas por una, y mu- 
cho más produciría si el tMieno íuera mejor prepa- 
Tsao. Suele se r inenor el producto, cuando se infecta 
de cierta plaga, que llaman Pohillo, el que, siendo 
colorado, se cría en la caña donde brota la hoja. Si 
se sd\iefte antes que grane la espiga, seca de tal mane- 
ra la planta, que parece quemada mas si aparece des- 
pués que está en grano, no impide que las cosechas 
sean copiosas Vanos son los pareceres sobre la causa 
que influye en la pérdida los trigos, ocasionada de 
esta plaga Unos diien que procede de demasiada hu- 
medad: siendo así que aún en años muy secos se ex- 
perimenta Otros dicen que la humedad de grandes ro- 
cíos o llmia sin viento corrompe la caña del trigo en 
aquella parte, donde sale el brote de la hoja: que con 
la fermentación del sol se propaga el polvillo a las de- 
más plantas v que siendo por naturaleza ardiente, las 
seca cuando no ha granado el trigo. Algunos se atre- 
ve» a asegurar que entre ese polvillo obatrvado 

t571 



JUAN M DE LA SOTA 



Ciertos insectos del mismo color, v qne, araso nulrién- 
dotp del ]ugo que debía hacer fecundar la planta, la 
estPiihza Otros atribuyen a malos aires, v algunos a 
miiuencia del Planeta Saturno, cuando llega a remar 
en esto*! clima«, sm embargo de que se ha observado 
que, aun concluida su carrera, han proseguido los es- 
tr,jgos del polvillo. Lo que hay de cierto v ha experi- 
mentado el autor de esta obra en grandes sementeras, 
que han corrido a su cargo en el Norte y frontera 
de Lujan en la pro\incia de Bueno? Aires, es que si. 
a pocos días de ad\ertirse el tri^o con las pintas del 
polvillo, cae algún gran aguacero, acompañado de vien- 
to que lo sacuda, lo deja limpio y grana en partes muy 
hermoso y en otras regular, lo que se llama grano des- 
pareja Esta expenencía es la que ha hecho que algu- 
nos hombres cuno&os suplan con el arte, trabajo e 
tndu«?lria, lo que no hace la naturaleza a veces Así 
es que atan una cuerda de 15 a 20 brazas en las ar- 
gollas de la cincha, y estirándola sobre un costado en- 
tran a caballo al trigal marcando al frente un punto. 
£sta marcha, ejecittada al ti anco o trote, según lo per- 
mita la espesura del trigal, ocasiona una vibración en 
el lazo o cuerda, que sacude las plantas de trigo y las 
alivia en parte del polvillo Mas es de advertir que si 
no sobreviene lluvia, el trigo que entonces se recoge 
es flaco, al que llaman Chuzo 

El maíz ha sido una de las semillas de que los in- 
dígenas hacían mucho uso al tiempo de la conquista 
para sus brebajes Hoy se reconocen cinco especies 
comunes y una sexta algo escasa. La primera es la del 
maís blanco, cuyos choclos son preferibles a los de 
otra especie por su sabor Este maíz es el que tiene 
más harina y más blanca de que suelen hacer uso para 
algunos amasijos en las casas pobres de la campaña. 



[S8] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



La espiga granada v seca, la comen tostada al fuego 
a falta de pan. A veces frito el grano en grasa o tos- 
tado en ceniza caliente dentro de una vasija sirve al 
mismo objeto- y de cualquier modo es más tierno que 
otro maíz La segunda especie es el que generalmente 
llaman morocho Más duro que el blanco, es siempre 
mavor v más gruesa la mazorca Este es el que suele 
preferirse para las mazamorras y lacros, como también 
para las chichas Hay otro morocho que se llama de 
40 días porque en este tiempo produce, y otro que se 
llama aforrado; porque cada grano trae cubierto con 
Irev forro? a manera de papel de seda La tercera es- 
pecie es el amarillo, el que, aunque sirve al mismo 
objeto^ no se usa tanto de éU porque si bien algunos 
lo hallan más sabroso que el morocho, no sale el po- 
taje tan blanco La cuarta especie es el pesingallo. 
Sus espigas son largas v el grano puntiagudo Frito 
en grasa o revuelto en una vasija con ceniza, que se 
caliente pausadamente da las rosas de maíz, que son 
tan tiernas y agradables para comer en vez de pan. 
Estando bien seco raro es el grano que no reviente, y 
figurando una rosa muestra toda su harina en cada 
hoja de la abertura, unida a la cascarita que se en- 
rosca hacia el tronquito del grano, romo si fuera una 
masa allí pegada La quinta especie es el maíz colo- 
rado. Entre éste suelen hallarse algunas espigas dis- 
ciplinadas y otras moradas y otras de dos hileras mo- 
radas y dos de moiocho. Pertenece a la especie del 
morocho y todos, excepto el blanco, sirven para man- 
tener aves y bestias La razón que hay para excep- 
tuarse el blanco es que la experiencia ha mostrado ser- 
les de tal manera nocivo que continuando el mante- 
nimiento con este grano, ge empachan El producto 
de una fanega de sementera se gradúa de 80 a 100 

' [59] 



JUAN M DE LA SOTA 



fanegas. También se cosecha el maíz de Guinea del 
aus sirve 6U caña para escobas y el grano para aves. 

La cebada pioduce algo más que el trigo No obs- 
tante las sementeras de aquel írrano no son mayores. 
El uso que de ella se hace para medicamentos, manu- 
tención de bestias y algunas cer^'^ecerias, no alcanza 
a hacer igual su pedido en los mercados al de los tn- 
gro5 V maíz Se gradúa su produrto de 18 a 36 fanegas 
por una de sementera Acostumbran sembrarla tempra- 
no e«í decir en marzo, y aprovechando dos cortes para 
pasto de bestias, el tercero es del grano que recogen 
para semilla 

La arveja cuyo potaie es muy apetecible, aunque 
algo indigesto cuando se hace de arvejas sin sazón, 
no produce sino 13 fanegas por una de sembrado 

Son muchas v muv vanadas las clases de porotos 
que se siembran > cosechan en el país los más ape- 
tecidos son el poroto de 40 díns, el blanco chato o eS' 
pañnl, ei tape u ojito negro, el colorado, el blanco lar- 
go, el amarillo o chileno, el pintado^ el negro del Bra- 
sil Como no tienen mucha demanda tampoco los la- 
bradores se empeñan en sembrarlos si no es para pro- 
veer la plaza de chauchas y muy poco grano Su pro- 
ducto de unos y otros puede calcularse de 13 a 20 
fanegas 

Las habas, arvejas chícharos^ lentejas dan aproxi- 
madamente el mismo producto Los garbanzos en al- 
gunos años producen regularmente, pero generalmen- 
te se pierden al tiempo de granar. 

Las papas se cosechan en abundancia tanto las chi- 
cas como las grandes inglesas: pero como el consumo 
de ellas es grande en el país no se nota un excedente 
capaz de llevarse a otro& mercados Lo mismo sucede 
con las batatas que las hay blancas y moradas: siendo 



HISTORIA DEL URUGUAY 



é^^ta^ las mejores y de preferencia las de la costa de 
JMaldonado. 

Recientemente se ha descubierto en un terreno gre- 
doso e inculto del Buceo una raíz, que por la forma, 
color, «íabor y demás propiedarles es una papa del peso 
de treinta ) cuatro libras, de una circunferencia en 
su parte menor de vara y cuatro pulgadas, y en su ma- 
yor de vara y tercia En bre\e se obtendrá un análi* 
SIS de tan monstruosa papa, que por ahora no es po- 
sible darlo. 



[61] 



CAPITULO vn 



De la variedad de animales cuadrúpedos que te 
crian en este territorio. 

Lo mismo que se han dado al cultivo muchas plan- 
tas, que no se conocían en este país al tiempo de la 
conquista y otras cuya aclimatación ha &ido posterior 

de que ge tratará más adelante* también se han repro- 
ducido en estos climas los cahaVo'i, las vacas, los bu- 
rros, las cabras, las ovejas, los cerdos^ los gatos y pe- 
rros y no falta quien asegure que los ratones son tam- 
bién una especie peregiina de vivientes en Aménca 

Multitud incomparable de venados, ciervos, corzos, 
gamos eran el objeto de la caza de los indígenas al 
prmcipio de la conquista, sin perjuicio de ejercitarla 
en otros animales Hallábanse a cada paso en los cam- 
pos, en los bosques y en las serranías, algunos muy 
corpulentos y de asías muy crecidas. Algunos aseguran 
que en especial el ciervo cría la piedra bezoar El cue- 
ro del venado se curte y es un buen ante tan sua\e 
como fuerte Los primeros conquistadores hacían ves- 
tidos de ellos para hacer la guerra a los infieles, por de- 
fensa así contra sus armas, como contra las muchas es- 
pinas de los bosques a veces irapenetrahles. 



31 No es asi en nuestro sentir porgue se crian en las ca- 
ñas 



[82] 



HtSTOBIA DEL XJRUGUAY 



Los jabaiíes eran tan feroces como los de Europa 
pero los cazaban los indígenas con sus flechas, como 
también los puercos de monte que les son semejantes^ 
aunque diiieren en tener un tumor en los lomos, que 
algunos autores quieren sea ombligo. Córtasele éste 
luego que se apresa, porque sm esta diligencia se 
corrompe en breve todo el cuerpo Exprimido aquel 
tumor o carnosidad despide una aguaza hedionda, que 
parece materia. Algunos con Antonio de Herrera quie- 
ren decir que por allí respira este bruto, al modo que 
los puercos marinog por un agujero que tienen en la 
cabeza, pero el experto médico Hernández lo niega 
con mas fundamento pues hecba anatomía de él, no 
descubrió conducto por donde se pueda comunicar la 
respu ación, ni que tenga correspondencia alguna. Es 
de menos carnes que los jabalíes europeos, pero más 
saludables y sabrosas. Sus cerdas son ásperas, su color 
vano, ya blanco ya negro forma por todo el cuerpo 
diferentes manchas, y casi carecen de colas. Andan en 
manadas con su capitán que unos dicen es el menor 
otros que el más viejo y flaco, pero lodos concuerdan 
en que es el que los convoca para el combate, cuan- 
do lo requiere la defensa común. Arman un cerco muy 
cerrado y esperan al enemigo haciendo horroroso estré- 
pito con los colmillos que baten unos con otros, pelean 
terriblemente porque son muy feroces, sm desordenar- 
se ni abandonar al capitán hasta rendir los últimos 
alientos en la contienda. De este modo se defienden 
contra cualquier enemigo, pero al que profesan odio 
mortal es ai tigre, con el que combaten, y aunque su- 
fren gran estrago, al fin acosado aquél de la multitud 
suele ser vencido 

El modo más usado, que tenían los indígenas para 
cazarlos, eia treparse a los árboles más altos, acudía 



[63] 



JUAN M DE LA SOTA 



la multitud a perseguir al ca2ador y no pudiendo em- 
plear su saña en él, mordían y destrozaban el tronco, 
mientras tanto el cazadoi los iba matando a flechazos 
empezando por el capitán. Hoy se cazan tanil>ién con 
escopetas y si se acierta a lomar vivo, aunque al prm- 
cipio es feroz y muy bravo, al fin se amansa y domes- 
tica A principios del presente siglo, aún era copioso 
su número, y peligroso el transitar por algunos luga- 
res con los caballos algo rendidos. También han acos- 
tumbrado los montaraces cazarlos, haciendo excava- 
ciones en las sendas entie los bosques o maciegas, por 
donde acostumbraban transitar; y cubriéndolas de ra- 
mas hacerlos pasar por ellas, donde se hundían: y co- 
mo se siguen y defienden en masa, conseguían qi» 
allí quedasen contenidos, y los concluían a chuza en 
aquellos fosos encubiertos. 

En Tucumán y Saltd los llaman MayaneSy aunque 
el nombre de Zaino es el propio que le dan otros y los 
Guaraníes el de Tayazu. 

El Oso hormiguero es del tamaño de un puerco; la 
cola es tan larga como todo el cuerpo, vestida de un 
pelo largo a manera de cerda negra por la parte su- 
perior y amarillenta por la inferior como lo es la piel 
por entre piernas. Cuando se reclina y la extiende le 
cubre todo el cuerpo En cada mano tiene dos uñas 
muy fuertes del largo de un geme y de diámetro hasta 
tres pulgadas de que suelen formarse yesqueros. El 
hocico es largo de un palmo, no tiene boca, sino un 
agujero muy pequeño en el £m, por donde saca pre- 
cisamente la lengua, tan gruesa como pluma de es- 
cribir. Llámanle los Guaraníes Tamanduá y los Bra- 
sileños con poca alteración de letras Tamendoá, Por 
el agujero del hocico saca la áspera lengua, que in- 
troduce en los hormigueros hasta que la siente llena 



[64] 



HISTORIA DBL URUGUAY 



de hormigos, o de miel en las colmenas: y retirándola 
muy de prisa a la clausura del hocico, tiene en las hor- 
migas y la miel todo su alimento 

Es muy lerda esta bestia, pero de refinada malicia 
por cuya razón huyen de su compañía los demás ani- 
males. Si se le acercan poniéndose en dos pies, los 
aprieta entre las tenacísimas uñas de las manos, sm 
saber largar lo que una vez cayó en ellas, si no se lo 
arrancan a pedazos. Vence a los tigres más feroces, 
a los que espera tendido sobre su espalda con los bra- 
zos abiertos y abrazándolos estrechamente no los sue- 
le soltar hasta dejarlo^ muertos, y se ha visto no acer* 
tar a desasirse de la presa, que corrompida priva 
también de la vida al \encedor Es muy amante y 
cariñosa con sus hijos, a los cuales cuando son tiernos, 
los carga al caminar sobre los hombros y los esconde 
con la cola desplegada 

El Anta o Danta que en Europa llaman la Gran 
Bestia aunque suele hallarse no es tan común como 
en la gobernación del Paraguay y del Tucumán. Parti- 
cipa de \anas especies, el tamaño es de asno, las ore- 
jas de muía, el hocico de ternera con una trompa de 
un palmo, que alarga o encoge para tomar el ahento 
según dicen algunos, el cuello corto y más corta la 
cola, el color leonado, los pies y manos delgadas hen- 
didas como la cabra, aunque con tres uñas en cada 
una, el cuero muy grueso e igualmente duro, la carne 
blanca de un buen sabor parecida a la de vaca. 

De día pace yerbas en ios prados y de noche barro 
salobre en lugares pantanosos. Aquí acuden los ca- 
zadores para tomarías y smtiéndolas cercanas sacan 
de improviso hachones ardiendo, con cuya luz des* 
lumiiraílas dan lugar a que las cacen Otros las enla- 
zan poi el cuello, pero es menester gran destreza; ni 

[6SJ 

7 



JUAN M DB LA SOTA 



basta un aolo lazo para sujetarla porque es excesiva 
BU fuerza y arrastra con facilidad a los jinetes, que le 
tiran el lazo desde sus caballos, huyendo ciega sm sa- 
ber por dónde, llevando tras sí cuanto encuentra aun- 
que sean árboles, y si se mete en el río o laguna no la 
podrán apresar fácilmente porque se defiende mordien- 
do con sus agudísimos dientes a los agresores. Ha- 
llándose el autor de esta obra el año de 1815 a media- 
dos de noviembre en la costa del Río Pasaje de la ju- 
risdicción de Salta, vio impensadamente y no con pe- 
queña sorpresa una de estas bestias que, asaltada por 
un tigre, corría muy cerca del punto en que había 
parado para esperar la bajante del río. El ruido de 
gajos de arboles que se quebraban, y el bramido de 
un tigre que se repetía fue el anuncio de la aproxima- 
ción del Anta, que con el tigre a cuestas y la cabeza 
inclinada hacia el medio de las manos se precipitaba, 
ref legándose contra robustos y espinosos árboles en 
que iba dejando el tigre su piel a pedazos, sin aban- 
donar U presa, hasta que arrojándose al río se sumer- 
gió el Anta y el tigre extremadamente quebrantado 
fue conducido por la impetuosidad de las aguas que 
aún crecían, a la opuesta costa de dicho río. 

Cria la piedra bezoar de gran eficacia y según es- 
cribe el padre Antonio Ruiz de Monloya ■'^ sirve para 
sanar el mal del corazón. Fuera del ventrículo común 
tiene otro en que sólo se hallan astillas y palos po- 
dridos Del cuero hacían log soldados de la conquista 
morriones impenetrables no sólo a las flechas sino aún 
al impulso de las balas. Es el cuero esponjoso» fuerte 
y de espesor en partes de cerca de pulgada y media. 
Las uñas y principalmente las del brazo siniestro son 



32 Suiz en el Tesoro de lengua Guaraní Verb MborebI, 



[66] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



antídoto eficaz contra el mal de corazón, de que con 
natural instinto se vale este animal, que es molestado 
de eete penoso achaque, porque en sintiendo sus efec- 
tos aplica aquella mano al corazón, y recreándola con 
su virtud sana en breve. 

Cuando abunda de sangre, con la misma industria 
que se observa en el hipopótamo, se rasga las partes 
internas de las piernas con canas agudas y desahoga 
la que le puede ser nociva. No hace daño a los hom^ 
bres si no es muy acosado por evadir el nesgo de ser 
prisionero* pues desconfiado de sus monstruosias fuer* 
/as pone su salud en la fuga Los indios Guaraníes las 
llaman 4lhorehi y a la vía láctea Alhorehirapé que en 
*u idioma significa camino de las Anttis. 

Los Leones aunque no acometen a la gente si no 
cuando se ven muy hostigados, son perjudicialísimos 
en los lugares que se encuentran a los ganados man- 
sos, porque descuidándolos, los degüellan con facili- 
dad por sólo el gusto de beber la sangre £1 pelo es 
pardo, el tamaño mayor que el de una oveja. Poco 
animosos los perros los rinden, con lazo se cazan y 
los indios hasta con garrotes los mataban Su manteca 
suele aplicarse con buen éxito para dolencias que pro- 
ceden del frío. 

El Tigre valiente y cruel, es insociable con otro de 
diferente especie, excepto uno u otro caso en que lle- 
ga la hembra a cohabitar con el león de que resulta 
una segunda especie acaso más temible que el mismo 
tigre, pues que a su poder, fiereza y valor, reúne la 
agilidad del león £s sm duda el rey de todas las fie- 
ras de América, excede en fiereza a los de Africa y 
no pueden competir con él los celebrados de Hircania. 
Criase en los bosques, entre maciegas, en las sierras 
y en los llanos, especialmente donde hay soledad y ga* 



[67] 



JUAN M DE LA SOTA 



nados en que ejercitar su fiereza. Crecen al tamaño de 
un becerro El verdadero tigre tiene la piel anianlla, 
entreverada de manchas renegridas y redondas. £1 que 
nace de la mezcla del león suele tener las manchas ne- 
gras oiladas de pardo y más grandes, siendo más des- 
vaído el amarillo. Hay otros que tienen unas listas 
negras entremezcladas de otras amarillas ijue bajan 
desde el lomo hacia el vientre en dismmución Que- 
riendo el autor de esta obra averiguar si tendría fun- 
damento aquel dicho de los naturales del país, tiene 
más hígados que un tigre, y habiendo hecho matar dos 
que en una avenida del Paraná salieron al pueblo de 
Zarate donde residía el año de 1826 ob&ervó que siete 
lóbulos que los naturales llaman escamas de hígado, 
bandeadas por la hiel, tenía uno de los tigres que hizo 
dbnr. Acaso en el valor de esta fiera y el número de 
hojas de hígado, es que tiene origen aquella expre- 
sión provincial con que se denota el denuedo de cual- 
quier persona. 

Es el tigre enemigo declarado de otro viviente; a 
ninguno perdona su ferocidad Algunos huyen de él, 
otros se pasman y son víctimas de sus garras, algunos 
lo esperan a la deieitsa y aunque sienten sus estragos 
suelen vencerle, y otros son pasto de la astucia y sa- 
gacidad de esta fiera. Hay otros que también le hacen 
la guerra y Hagan a triunfar de su poder Por el olor 
o hedor que de si despide, conocen los animales su 
cercanía, aunque no lo vean, y de noche resplandecen 
sus ojos aun en la oscuridad. Las muías, bestias de 
carga, luego que le perciben, se inquietan y aguzan 
con sobresalto las orejas, si el jinete incauto las guía 
hacia donde se oculta la fiera, se alborotan del todo 
y no paran hasta fcacudir Je sí al jinete para huir a 
iienda suelta. £1 caballo como de olfato menos vivo 



£683 



HISTORIA DEL URUGUAY 



no le «ientp <1e tan leíos, pero cuando lo percibe hace 
las Tni^mas rlemostracione*, aunque otras veces se cor- 
ta de manera qrie «^e halla yerto e inmoble como una 
eilptua, sin volver a tomar movimiento hasta que el 
tigre ha mudado del sitio, de donde sopló el viento 

V otras vece«í queda hecho pre«a de la fiera El tigre 
eferuta esta caza dando un salto <íohre el lomo del ca- 
ballo, se sujeta con el brazo izquierdo por el encuen- 
tro del lado de montar; v con el derecho agrarra del 
hocico al caballo v quebrantando el pescuezo le da 
en tierra v se ceba en el grano del pecho y lenprua, 
que excitan con preferencia su apetito, aunque si es 
hembra ^ue]e arrastrar la caza hasta la inmediación 
del nido, en que abriga a «?us cachorros La Danta o 
Gran Bestia, dispara como se ha dicho, guardando la 
cabeza entre las manos, y refregándose contra los ár- 
boles la estropea hasta encontrar río donde sumergirse 

Y como la piel de la Be<ítia es muy e¡ruesa no es grave 
el daño que experimenta El Oso hormip;uero siendo 
a vece^ vencedor v vencido le espeia tendido de espal- 
das Las vacas y puercos en forma de círculo resguar- 
dan en el centro sus hijos, y aunque sufren estragos, 
suele al fm vencer la multitud como acontece con los 
perros que siempre se someten a la dirección de uno 
de los madores que se reserva para hacer presa, mien- 
tras los otros le provocan e incomodan. 

Aun los acuátiles no se ven libres de sus ganas: 
porque cuando les escasea la caza en tierra se aproxi- 
man a las riberas y arrojando por la boca gran canti- 
dad de babas se ceba el pez sobre la superficie del 
agua y teniendo la mano metida abajo, le arroja fue- 
ra de ella, o le loma entre sus garras y le devora En 
e«ta acción se hallaba uno a fines de 1829 en la vuelta 
de los Lí'uieles que tiene el Riacho del Paraná que 



JUAN M DE LA SOTA 



pasa por la costa de la Matanza o Villa de la Victoria 
en Entre Ríos, cuando se dirigía a este Estado el autor 
de esta obra Una multitud de lobitos ae asomaban 
sobre las aguas romo en ademan de disputar al tigre 
la caza, el cual observando al buque que bajaba atra- 
vesó el Paraná* mas acosado de los lobos dio un íuerte 
bramido y se sumergió en sus aguas sin que se le viera 
salir, acaso fue sofocado por los lobos 

De vanos modos se hace la persecución de esta 
fiera En los llanos y campos limpios, como no tenga 
el tigre donde resguardar la espalda, se pasa a cierta 
distancia a caballo con el lazo armado, y arrojándoselo, 
luego que está engazado se corre desaforadamente has- 
ta que con los golpes que sufre queda muerto, o si se 
le acierta en el cuello queda ahogado, pero el que no 
es diestro va expuesto a manifiesto nesgo, porque bi 
da lugar a que el tigre baga pie, empuña con una 
mano el lazo para detener el caballo y salta con ex- 
traña ligereza sobre el jinete, y le despedaza mas los 
hombres, que se resuelven a ésto, de«de que sienten en- 
hilado el tigre acostumbran empuñar el cuchillo y 
cuando advierten que Uega a hacer pie, cortan la cuer- 
da V disparan a un costado para evadirse del salto 
Otro modo de cazarlos es formando trampas de cim- 
bra en los parajes por donde transitan 

El modo más ordinario que ha presenciado el autor 
de esta obra en el Norte de la Provincia de Buenos 
Aires por el Varadero en las estancias de D Bernabé 
San Martín y del brigadier D Cornelio Saavedra es 
que sabiendo donde andaba el tigre salían aquél y el 
hijo de éste, D Agustín, a buscarlo por el rastro, y 
M no lo encontraban, echaban los perros mastines ya 
adiestrados desde chicos, que llamaban rastreadores, 
ios cuales daban con éi por el olor. Si estaba encerrado 



[70] 



HISTORIA PEL URUGUAY 



en su cueva o al abrigo de maciegas le irritaban para 

que saliera v se dejara ver 

Suele salir con tanta majestad como pudiera el león 
africano, y puesto a la vista de los cazadores, o se para 
sobre los pies o se pasea ron pasos muy medidos mo- 
viendo la cola como si estuviera de fiesta. Si le ecban 
al^n perrillo, no suele hacer cuenta de él, como in- 
digno de que en animal tan pequeño emplee su saña* 
los mastines le traen más vigilante, pero no todos se 
atreven a embestirle hasta que el más diestro salta al 
cuello de la fiera y hace presa, que entonces cargan 
los demás y lo sujetan para que el amo lo mate con 
lanza o bala 

En las islas y bosques se han visto lances que nada 
desmerecen de los trmnfos de Hércules Ñemeo ' pues 
ni «ería ma^or la fiera del León de Nemea, ni más 
prodigiosas sus fuerzas que las del tigre americano. 
Muchas veces ee ha observado que asalta ana 3nmta 
de yeguar o caballos y matando antes uno, arrastra 
solo un tigre a ambos, al muerto y al vivo que se re- 
sistía y retrocedía con todas sus fuerzas hasta con- 
ducirlos a su cueva, adonde a su salvo se ha vengado 
del que sobrevivía Ni es de admirar tan grande for- 
taleza cuando se ha observado que lob huesos de ma« 
nos y pies son totalmente sólidos, sin tener médula 
como el resto de los animales Sin embargo han habido 
montaraces que estrechados de la necesidad de lidiar 
con esta fiera, con un palito corto como de una cuar- 
ta en la mano izquierda, aforrada de xai cuero de 
o^eja, y en la derecha el hacha o un cuchillo han 
esperado al tigre, e introduciéndole por Id boca al 
hacer presa le han atravesado el palo en la garganta, 
y con el cuchillo torneándolo a un lado, lo han acodi- 



t713 



JUAN M DE U SOTA 



Hado o con el hacha le han pegado sobre los lomos 
y triunfado de su ferocidad 

La manteca de este animal es bastante cálida y suele 
aguardarse para unturas que se aplican a la« dolencias 
provenidas del frío De la misma calidad es A cuero, 
hermo>?o por la variedad uniforme de sus manchas, 
que parpcen artificiosamente pintada*? 

Hov Ta no es tan crecido el numero de estas fieras 
El aumento de población las ha ahiiventndo a la par de 
la neríipcución que se les ha hecho Sin Fmharfí:o en 
1814 aparecieron tres en esta Capital, de los aue uno 
ctaha tendido en el zapruán de la ca«!a cfue hav frente 
al café de la Alianza al tiempo que un joven de campo 
iba a despachar leche y tuvo que retirarse asombrado; 
el otro había entrado a la trastienda de la esauina de 
la misma acera del café de la Alianza, de donde le 
viene la denominación de Esquina del Tit^rp, porque 
bnbipnrlo «;aíido a m\'=^íi el dueño y dejado la puerta 
de la trastienda entreabierta había entrado y maltrata- 
do alanos de su familia Ignorando e^te suceso luego 
que regresó y se puso a lavar los vasos del despacho 
se le presentó el ti^re ante el mostrador El iiueblo 
se agolpaba en oleadas hacia loa puntos donde se de- 
cía habían aparecido estos huéspedei* que ya por el 
recinto de San José, el Hospital v otros se indicaban, 
hasta que en el Parque de Artillería se encuentra el 
tercero, con el que entran en lid el Capitán D. Justo 
Mieres v el alguacil de justicia Juancho, Su temerario 
arrojo hubo de costarles caro, pues salieron e<itropea- 
dos El tigre por im fue muerto y al cabo de un mes 
se hallaba Juancho paseando por las calles con la piel 
de la fiera, que impulsaba a muchos a hacerle algunas 
donaciones. 



[ta] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Hay cierta clase de Conejos que se conocen los unos 
por Guises y los otros por Apereás Son muv sabroaos 
y su vista es muy apacible porque son de diversos 
colores con manchas muy hermosas que los agracian. 

Hay lambiéti Hurones, semejantes en todo a los de 
Europa Domesticados son mejores que lo? gatos para 
per'WBruir ratones: pueg se introducen en sus mismas 
cueva «> nara matarlos 

Las Zorras, que lo«i indios llaman Athoc, son meno- 
res que la<» de Europa Otra'' de inferior tamaño aue 
los e«innñoles llamaron ZornUos son del de un perro 
chico faldero La piel es linda, pue« todo el espinazo 
y roTa es variado de blanco y amarillo, el hocico es 
negro v agudo; por una v otra quijada una li^^ta blan- 
ca en forma de patilla* la»? creías cortas desde donde 
se prolonga por los costillares hasta la cola el color 
npí»ro de aue está "vestido el resto del cuerpo las pier- 
na*! son cortas 

Toda la defensa de e«te animal estriba en la fetidez 
del orín que despide contra sus agresores Confiado 
espera a cualquier viviente y aún lo sigue o indiferen- 
temente pace, demostrando notable mansedumbre, cuan* 
do está más dispuesto a alejarle de su presencia Ni 
los perros pueden soportar la intensidad del mal olor, 
que viento abajo hasta las 200 varas, aún a puerta ce- 
rrada es insoportable y tan sutil que se hace percepti- 
ble cual si estuviera muy cercano. Los transeúntes, 
que no los llegan a ver y pasan a distancia de seis 
u ocho pasos hasta donde alcanzan con su orín, sufren 
un mal rato, no sólo del mal olor, smo que de tal 
manera quedan inficionados sus vestidos, que no hay 
lejias o gredas que saquen la mancha, ni sahumerios 
los más eficaces que disipen el hedor. 



[73] 



JUAN M DS LA SOTA 



El Aguará es una especie de zorro grande, color al- 
mendra claro, vientre blanco y su tamaño es como 
el de un perro recular y algunos mayores como un 
potrillo rpcién nacido La piel vestida de un pelo lacio 
y suave es muy e'^timada para pellones, que así se lla- 
man en estos países ciertas pieles o tejidos que se usan 
sobre la montura para descanso del jinete 

Los Quirquinchos, Mulitas, Bolitas o Tatús a los 
que algunos autores llaman Armadillo, son en todo 
diferentes de cuantos animales conoció el orbe anti- 
guo De los quirquinchos hay dos especies grande y 
pequeña como lo son las mulitas respecto de las boli- 
tas o tatús, que algunos llaman Matacos, Dentro de 
una concha fuerte que cubre toda la parte dorsal de 
este animal oculta todo su cuerpo, sm mostrar sus 
carnes sino por la parte ventral, cubiertas de una piel 
color zambo las mulitas o tatús, y los quirquinchos 
crior amarillo con pelo ralo la cabeza y cola toda 
es cubierta de la misma concha Esta parece formada 
de di-versas láminas y está en tal disposición que la 
puede jugar para su defensa y segundad Entre las 
1 unturas de las láminas del Quirquincho salen unos 
pelos de que carecen las mulitas o tatús El alimento 
de éstas es el de yerbas de los prados y campos y aun- 
que los quirquinchos usan de ellas suelen cebarse en 
las carnes de los animales que encuentran muertos. 
Así es que siendo muy sabrosas aus carnes \ muy gor- 
das, no son tan apetecibles como las de la mulita En 
el sabor y grosura blanca exceden a las del lechoncito 
Las bolitas o tatús así ge llaman porque cuando les 
conviene saben encerrarse dentro de la concha, for- 
mando, al modo del eiizo, una bola tan bien cenada 
que no bastan fuerzas humanas a abrirla, ni hay otra 
traza para desenvolver aquel globo que aplicarle al 



[74] 



HISTORIA DEL tTRUGUAY 



fuego, porque sólo su calor intenso obliga al animali- 
11o a manifestarse y desunir la conclia No son 
éstas tan abundantes como los quirquinchos v muli* 
tas, pero cuelen encontrarse por el Tacuari, Ohmar y 
algunos otros lugares de esta República. 

Ambas especies viven en cuevas como los conejos 
cavando con las uñas con tal brevedad que asombra' 
pues SI acosados entrasen en una cueva empezada que 
apenas cubra el cuerpo, y un hombre con azada o pico 
quisiera seguir su excavación para tomarlos, acaso 
no lo lograría Ha habido algunos curiosos que calcu- 
lando la evtenMÓn que taladran en una hora, se aven- 
turar a asegurar que en una noche llevarían su cueva 
a la dislanria de una legua si no fuera que mirando 
como prisión todo lo que no es la espaciosidad vasta 
de los campos hallan de este modo camino fácil para 
la fuc;a 

Si se les persigue de atrás son bastante ligeras; 
porque, teniendo la cualidad de mirar como las muías 
hacia las espaldas, observan la proximidad del ca- 
zador y apuran el andar mas si se les para de frente 
detienen su carrera y se toman con facibdad 

El Quirquincho que siempre es mayor que la mulita 
V tatú, no deja de mostrar cierta astucia para hacer 
presa en los animales que le exceden mucho en la cor- 
pulencia, pues s-iendo la suya de tercia puede con el 
engaño vencer a los venadas y cervatillos. Puesto en 
tiempo de lluvia boca arriba recoge en la cavidad de 
su concha cuanta agua admite y en esta postura hasta 
un día después de la lluvia permanece Si el incauto 
cenatillo o venadito acuden a beber el agua que con- 
tit.ne sobre su \ienlre, con las uñas y extremos agudos 
de la concha aprieta los labios y nariz del uifeliz cier- 
vo que no pudiendo desprenderse se revuelve inquietí- 



£75] 



JUAN M DE LA SOTA 



«imo ha«íla cfue falto ríe respiración muere y sus carnes 
«irvpn de pasto al Quirquincho 

Mwuren es un animal no muy íjranríe que trae un 
bo]«íino por el vientre en que encierra sus hijuelos 
cuando se ve aco«iado de otro animal Generalmente se 
le da en el país el nombre de Comadreja grande para 
distms;uirle de otras menores que no tienen e^e seno 
en que abrigar sui^ crías La cabeza es de ratón aI_a:o 
más del£;acÍo el hocico Desde aquí a la oreja tiene 
cuatro pulííadas v desde ésta a la cola trece Algo en- 
roscada en la punta pelada, tiene el mismo largo del 
cuerpo Las mano? y piernas son de tres pulgadas, 
guarnecidas de cinco uñas fina«! que tienen en otros 
tantos dedos 

El color del cuerpo, piernas v brazo»; aparece una 
mezcla de blanco v negro; porque sobresalen unos pe- 
los largos blancos, que se hallan entreverados de una 
peluba blanca de una pulgada, cuya extremidad es ne- 
f*Tñ El seno del vientre en que Ueva las crías es de 
cuatro pulgadas de diámetro de color bayo am arillo 
Desde el medio de las mano; sale una faja blanca que 
cubre todo el pecho y va en dismmu'^ión hacia la par- 
te posterior de las orejas que son desnudas de pelo y 
del largo de una pulgada parecidas a las del gato. De 
la parte inferior de la mandíbula sale una lista par- 
da que pasando por uno y otro costado de ella hasta 
la parle inferior de la oreja se extiende más oscura 
formando semicírculo al encontrar los ojos, volviendo 
a tener desde el ojo a la nariz el inisnio color pardo 
desvalido Desde el paralelo de la parte superior del 
OJO sale otra lista negra que insensiblemente se en- 
«iancha hasta llenar la extremidad de la frente y es- 
pacio que hay entre una y otra oreja, siendo este 
pelo corto, algo suave como la pelusa del cuerpo En 



[76] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



las extremidades de la boca bene cuatro cerdas blan- 
das lo mismo que la parte superior del hocico se ha- 
Ha guarnecida de doble número de cerdas de uno y 
otro lado que le sirven de barbas Es muy aficionada 
a comer las uvas de los parrales 

Persigue a las aves casetas a las que rompe la cabe- 
za y chupa toda su sangre £n su defensa se enfurece 
sobremanera y ahuyentando al agresor abre la bolsa 
y deja salir a gozar del aire apacible sus cachorros 
Cuando trepa alguna altura se agarra con la cola y 
después con las manos. Los Gatos Monteses, se en- 
cuentran en los bosques y siendo de las mismas cua- 
lidades del tigre se omite hacer descripción de ellos, 
pues hasta en la piel se encuentran las mismas man- 
chas y variedad. 

En las margenes de los ríos y lagunas se hallan los 
Capivaras por ser mquUinos de ambos elementos. Se 
consideran como puercos de agua por su estructura 
y carnes El color es leonado, tímido, se sorprende 
de cualquier ruido y fiando a la fuga su libertad, se 
arroja violentamente a las aguas sm reparar en obs- 
táculos que se le presenten. 

La Nutria es otro animal anfibio que no es tan 
abundante en este territorio, como en la provincia de 
Bueno^ Aires y la de Entre Ríos. La carne, aunque algo 
insípida, sir\e de alimento a los que se ejer catan en 
su caza, como también a los perros con que la practi- 
can. Este animal es bravo en su defensa. Cuando 
muerde bandea precisamente en forma de ojal la par- 
te mordida pues tiene cruzados los dientes que son 
largos La mordedura ea bastante enconosa. 

La piel es muy apreciable para la construcción de 
sombreros Los indios antiguamente hacían capas pa- 
ra abrigo de su desnudez y muy especialmente loa 



Í771 



JUAN M DE LA SOTA 



Abipones en el territorio argentino, que las cosían 
con mucha prolijidad siendo de advertir que no usa- 
ban de otras agujas sino espinas En este país por 
la poca abundancia no es un artículo de comercio cuyo 
pedido en el mercado sea un ramo de indü&tria fuerte, 
como lo es en otras provincias y e^fpecialmente en el 
Entre Ríos por el Gualeguay y v.lla de la Victoria, 
adonde un solo hombre con un par de perros alcanza 
a cazar en la semana hasta 20 y 30 docenas que ven- 
den a 10 } 12 reales, la docena 

Viven en cuevas, que oradan en las costas de los ríos 
V lagunds siendo muy útiles para conservar las ver- 
tientes, que abren con la continuación de sus excava- 
ciones, que se aumentan en proporción a la propaga- 
ción 



tvai 



CAPITULO VIH 



De las serpientes y animales nocl-vos. 

Como la temperatura de este país no es cálida, la 
copia de tan venenosas sabandijas es menos que en 
otros Las tierras ardientes como el Paraguay crian 
mayor número de estos reptiles, de las que general- 
mente hablando la mayor parte tienen mortal veneno; 
tales son, la de cascabel, cunyu^ mboicuatia, uguayapí^ 
frailescas, hemoré, ñacaniná., numhoy, uguayapiti, 
tubí, ambercumboy, tym, mboicararáf mboinañucúf 
quinnog, mburumbicha-mbopuif pequeña pero muy 
nociva, mbovpUa colorada. Las que se conocen por 
tacanda obi de color azul e ibibobog aunque muerdan 
no matan, y la ampalaba o culebra boba que no es 
nociva a los hombres Estas son las que en aquella re- 
gión han podido conocerse y reducirse a número por 
sus malignos efectos mas en el territorio Oriental 
del Uruguay es muy mferior el número y escasa la 
variedad de ellas- 

La que llaman de cascabel tiene en la extremidad 
unos hueseciUos, que hacen ruido al modo de un haba 
seca dentro de su cascara Cria cada año uno de aque- 
llos granos, cuyo ruido, que se oirá desde quince pasos, 
es mayor cuando más le afhje el ardor de la ponzo- 
ña, y previene a los hombres y animales que se pre- 
serven con la fuga de su maligna fuña. Una vez irri- 
tada no cesa hasta que mordiendo alguna cosa eva- 
cúa el licor ponzoñoso que se le cria en las encías, y 

[7»1 



JUAN M Djg LA SOTA 



les llena dos dientes o colmillos que anchos en la isáz 
rematan en punta tan aguda como de una íma aguja. 
Es tan actno su veneno, que con sólo picar en un pie 
hace al paciente arrojar por ojos, nances, oídos, en- 
cías y uñas gran copia de sangre y en el momento le 
desfigura. La raíz del nardo es antídoto eficacísimo 
pero el más fácil es foguear con un cuchillo ardiendo 
la parte lesa, polvoreándola con azufre también apli- 
can para mitigar el dolor y extraer la ponzoña la ca- 
beza de la misma víbora majada y puesta donde mor- 
dió* Otras se llaman víboras de la cruz que son bas- 
tante temibles. 

Otras "Víboras hay que vulgarmente se conocen por 
fraücscas por su color pardo o ceniciento Son tan 
atrevidas que saltando embisten a las bestias y aun al 
hombre sm ser provocadas Su veneno es mortal, si no 
se aplica la contra con brevedad Su tamaño suele ser 
de media vara o tres cuartas, en que le son semejantes 
otras que tienen una lista encarnada por la garganta 
y todo el cuerpo hermosamente vanado con pintas ne- 
gra^j, amarillas, azules y verdes, de igual veneno a las 
frailescas Otras son amarillas con tres listas negras, 
de trecho en trecho. 

Al género serpentino pertenece la Iguana^ especie 
de serpiente tan espantosa a la vista con lo abominable 
de su ligura, como suave al gusto con lo sabroso de 
sus carnes, que igualan algunos con la de gallina, 
otros aseguran son mejor que las de los conejos de 
lispaña, perdices y faisanes. Los cuatro pies y cabeza 
son de lagarto, aunque ésta es mayor y sobre ella una 
como cresta que se extiende por todo el lomo. La cola 
toda escamosa, como el cuerpo, es más larga que todo 
él, el cual suele ser de media vara o dos tercias y de 
ancho una cuarta Los dedos máe largo» de lo que 



£80] 



HISTORTA DEL ■URUGUAY 



promete su corpulencia, bien que delgados, las uñas 
medianas, brazos y piernas casi tan grue«as como las 
de un niño recién nacido. El \ientre de color entre 
veide y blanco y la parte superior con escamas entre 
verdes v plateadas Los ojos negros y la quijada infe- 
rior, azul, desde la cual &e extiende una tehta o piel 
de cuatro dedos, anaranjada La parte superior de la 
cabeza es muy dura, ancha y fea como también aque- 
lla paite del cuello. La boca inuy giande y ancha con 
pocos dientes 

Pone huevos en mucha cantidad, que son alimento 
no menos sano que gustoso Es animal inocente, pero 
apenas habrá persona tan animosa, que a primera vis- 
ta no se llene de horror. Tan callada que ni tiene vo- 
ces para la queja, ni ademanes con que significar el 
sentimiento de alguna pena Tendránla atada ocho o 
diez días sm que se enfurezca o cause ruido, aunque 
se le niegue la comida y bebida No es asi, cuando 
gozando de su libertad encuentra un duraznero con 
bastante fruta, que es uno de los manjares que 
piefiere En su semblante asoma la alegría y corriendo 
velozmente hacia él desde una distancia proporciona- 
da para tomar arranque al acercarse da una vuelta 
y sacudiendo con la cola fuertemente el árbol se sa- 
borea en sus frutos con suma complacencia Pequeñas, 
nadan sobre aguadas con rara agilidad y pasan ríos 
caudalosos sm el menor embarazo, ya mayores, ca- 
minan por debajo del agua, porque su gravedad no les. 
permite nadar. En tierra, grandes y pequeñas son muy 
veloces en la carrera 



a 



[81] 



CAPITULO IX 



De algunas aves 7 peces que se reconocen como 
habitantes del aire 7 ríos de este territorio. 

El aire, como elemento propio de las aves es tan 
poblado, que rara será la de Europa que aquí no se 
halle, y por algunas que le faltan la naturaleza se ha 
esmerado en darle otras propias de este país, que sien- 
do en gran copia no es posible hacer la descripción 
general de ellas y como por la misma facilidad de po- 
seerlas no se estunan, tampoco se han contraído los 
hombres curiosos a reunirías; pue< que el deseo crece 
según le agita la singularidad del objeto, la novedad 
del asunto que le promueve y el interés que lo im- 
pulsa. 

No obstante se designarán las cualidades de algunas 
V para no fastidiar con un asunto que no es el prin- 
cipal de la obra se indicarán los nombres de otras, o 
los colores de las que se ignoren. 

Aves domésticas — Se reproducen con gran abun- 
dancia las galbnaa que hay de vanas especies ya 
criollas ya mgiesas, catalanas, indianas y de gumea, 
las palomas, pavos y patos ya criollos, ya marruecos sin 
que falten las golondrinas, que desde la primavera 
se dejan ^er en nuestras poblaciones hasta que entran- 
do la estación fría se retiran a los países más cálidos, 
ni las lechuzas, buhos o ñacurutúes que habitan en las 
Iglesias y campanarios. 

Aves de Caza — Se hallan los gansos, perdices, 
martinetas, palomas, torcazas, zorzales, tórtolas de dos 



[82] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



especies, llamadas Picuí y Apicazú. Las gallinetas de 
agua, que son propiamente gallinas color cenizo oscu- 
ro, los pies un poco mas largos que los de gallina con 
los dedos formando hojas, que les sirv^en de remos para 
nadar color verde claro Hay cinco especies menores 
del mismo color Las Becacinas reales, cuyo pecho es 
blanco color hueso, alas y espinado color plomo prie- 
to, las piernas de una cuarta, y el cuerpo de pico a cola 
Igual, y de grueso es como el de una perdiz, el pico 
es muy agudo La Becacina chica, es de color que tira 
a cuervo con lo^ codos de las alas y pecho blanco, pies 
negros y proporcionados a su cuerpo que e«i menor 
que el de un Tero Las Pavas que se encuentran en 
los bosques son los Faisanes de Europa, que en Gua- 
laní se llaman Yacú Son de dos especies, mayores y 
menores las unas totalmente negras o pardas y las 
otras pintadas de negro y blanco La Gallmeta sotana 
que es de color azul claro, las piernas negras y cuerpo 
blanco Hay otras de esta misma especie que son to- 
das negras con los o]os amarillos, pies negros, pico 
fileteado de blanco y algo tierno Los patos de agua 
son de vanas clases. El pato real, cuyas plumas for- 
man un vanado de los colores a%u1, esmeralda, almen- 
dra y negro. El pato silbador que es blanco frailesco 
V alas de vanos colores El pato color canela que tiene 
las alas como el pato real El pato que los guaraníes 
llaman Macang, cuyo amor a sus hijos es tal, que 
cuando tiernos los trae siempre cargados sobre sus es- 
paldas, sin que le retarden el vuelo La Bandurria que 
tiene el pico negro de un geme, la espalda azul, el pe- 
cho blanco y el cuello salpicado de pintas doradas 

Entre las aves de canto las más abundantes que se 
conocen son los Jilgueros, éstos son amarillos, cabeza 
negra, alas verdes mezcladas de plumas negras, los 



[83] 



JUAN M DE LA SOTA 



gorriones de plumas pardas variadas con algunas pin- 
tas y plumillas negras, el pico recto v corto Las ca- 
landrias que son color canela, mezclado de blanco co- 
lor hueso, las olas tornasol blanquecino y algunas de 
un azul tornasol subido, lengua redonda y pico fuerte 
El Cardenal, que adquinó este nombre por la muceta 
purpurea, que le cubre desde la garganta hasta el pe- 
cho' teniendo la cabeza y copete del mismo color, el 
vientre es blanco y lo restante del cuerpo y alas aplo- 
mado También hay aplomados de ojo*, negros, vientre 
y cola amarilla estando ésta dividida por dos plumas 
negras en medio, los cuales tienen la garganta negra 
Otros ha\ de pecho y vientre amarillo, espmazo y 
alas verdes, buche, copete y ojos negros- Los hay 
Igualmente blancos de copete y cabeza roja Los rui- 
señores que SOR como de seit pulgadas de largo, lomo 
ceniciento que tira a rojizo, con manchas verdosas y 
vientre blanquizco El Tuyú de los guaraníes que es 
totalmente semejante al Canario, corao también, la 
urraca, el Dormilón, la ratonera y chingólos que todos 
con suavísima armonía, a la sombra de lob árboles, 
entretienen el canto. 

Entre las aves de rapiña la reina de todas es el Agui- 
la Por ia inclinación que tiene de poner su nido en 
lo más arduo, suele vivir en las peñas más altd<- de las 
serraniasj donde asegura sus polluelos £^ coipulenta, 
negruzca, que tira a aplomado v el cuerpo blanco, de 
hermosos ojos, garras y pico y de majestuosa eleva- 
ción en su vuelo Algunas veces se ha observado que 
en lo mejor del combate que traba con alguna sierpe, 
con rápido vuelo se eleva llevándola entre sus garras 
hasta cierta altura y dejándola caer, o deshaciéndose 
aquélla de sus uñas, alcanza a tomarla en el aire antes 
que llegue a tierra En guaraní se llama YupacabL 



[84] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Los halcones blancos que en guaraní se llaman Ta- 
guato mmí son tan rapantes y veloces, que no hay ave 
por ligera que sea, segura de sus garras, aunque siem- 
pre son más los que llaman primas como más corpu- 
lentos 

Los Caranchos son innumerables en otras provincias, 
V aunque no escasean en este territorio, no es tanta su 
abundancia que acudan por centenares a devorar las 
carnes de cualquier anunal muerto^ que con su pers* 
picacísima \i8ta y vivísimo olfato descubren en los 
campos desde grande altura adonde se elevan con ve- 
locidad Los guaraníes los llaman Carnearás. Son ma- 
vore«i que un gallo y muy airoso el andar en tierra 
Un copete corto que tienen sobre la cabeza, la parte 
superior de las alas, las piernas, extremidad de las alas 
y cola son color pardo* el pecho, espinazo y parte 
fuerte de las plumas de ala y cola son blancas, ondea- 
das de color pardo los más tienen la mejilla y pies 
anaranjados, algunos tienen aquélla rosada, y los ojo» 
son según la mejilla Otros suelen ser totalmente blan- 
cos, pero son muy escasos Ellos ejercen la policía de 
los campos y establecimientos de saladeros, acompa- 
ñándoles los gallinazos^ chimangos y gaviotas. Como 
son en extremo \0race5 suelen hartarse de manera que 
quedan pesados para el vuelo hasta que hacen la di- 
gestión 

El Gallinazo es de mayor cuerpo que el Caracará y 
muy semejante en la mayor parte de sus propiedades 
Es totalmente negro como el cuervo y le imita en des- 
conocer sus poUuelos, que los abandona a la intem- 
perie, \ ellos manteniéndose con el rocío de la mañana 
no vuelven a ser recibidos de las madres, hasta que 
variando el color de la pelusa blanca con que nacen, 
se va mudando en cenicienta parda y con sus graz- 



[85] 



JITAN M DE LA SOTA 



nií^os excitan e\ amor (3e aquéliss Duermen en los 
árho'es, los que suelen secarse por lo cálido de su ex- 
cremento Las hembras empollan los huevos en lo más 
fragoso de las serranías como las águilas, o en los 
páramos menos frecuentes Indiferentemente «;e llaman 
cuervos o gaHinazos Los ojos v las patas son negros 
como todo el cuerpo, el pico suprnor corvo y la cabe- 
za desde dos pulgadas más atrás del oído está desnuda 
de plumas, presentándose aquí la piel del cuello bas- 
tante arrugada Los guaraníes le llaman Ynhú Hay 
otros que los llaman Yrikú acapimy que sp diferencian 
de los primeros por ser algo menores, nn tan negros 
pues tiran a pardos, las piernas amarillas, como tam- 
bién loB OJOS Algunos de lo* cupr\os tienen ciertas 
plumas blancas por la garganta que nada les agracia 
pero les granjea el honroso nombre de Dortores o 
reyes de los Gallinazos Hay otro cuervo acuátil que 
es corsario de los río i, pue"? zambulléndose en ellos 
con gran destreza sale muy enjuto con algún pescadillo 
en el pico para mantenerse, al que los guaraníes lla- 
man M biguá 

Los Busos campestres son cenicientos tienen el ojo 
renegrido como las uñas y piernas, el pico fuerte» 
aunque más delgado y contraído que el del Buso par- 
do £1 Nisus es una especie mayor de estas aves que 
según Azara y \ulgarmente todos los conocen por 
chimangos 

La misma propiedad del biguá tienen otras tres aves 
de pico largo y fuerte, pecho canela filete de las alas 
a/ules V cuerpo blanco que los guaraníes llaman Gmca- 
rá Yabaratí y Yabiné, los que \a desde la ribera, ya 
dcbde los árboles arrojan su excremento para que se 
ceben los pescadillos y lanzándose al río con rapidez 
se mantienen de ellos Vulgarmente se conoc«i con el 



[86] 



HISTORIA DEL UBUGUAY 



nombre de Moriín Pescador El Hormiguero de Espa- 
ña que los guaraníes llaman Taciguará acude a los lu< 
gares donde se bollan los insectos que se llaman bormi< 
gas 

Los Gavüanes aunque muy parecidos a los Caraca* 
rás se diferennan de éstos por lo rapantes > sus ga> 
rras bien afiladas. Por un instmto natural las aves do- 
mésticas se espantan de la sombra de aquéllos, cuan- 
do de estos otros se recatan poco o nada Solícitos y 
astutos para observar los rebaños de cabras y corderos 
como también los lecbones de cerdos, apenas los ve 
solos e indefensos los asalta y sacándoles los ojos se 
entretiene en los sesos con tal prcteza, que tal vez por 
más que bale el mócente animal llega tarde el socorro 
del pastor o de la madre En esta nociva maña le son 
Iguales el Caracará y el GaHinazo 

Son singulares entre las aves trepadoras los que lla- 
man Carpinteros porque siendo pequeños tienen en su 
pico amarillo, negro y colorado tal fortaleza, que pue- 
den fabricar con él cuevas para hacer sus nidos en 
árboles durísimos, cuales son los algarrobos, quebra- 
chos y otros semejantes Cada golpe que da en el tron- 
co, resuena en toda la montaña como si fuera con 
hacha acerada Hav >arias especies; una tiene el cuer- 
po aperdizado, amarillo el cuello hasta cubrir la cir- 
cunferencia de los OJOS, copete y ojos negros, las plu- 
mas de la cola agudas como punta de lanceta y ne- 
gras, otra es de cuerpo y cabeza blanco, alas negras, 
plumas de la cola agudas, cuya extremidad es negra 
y el resto dividido por fajas blancas y negras: otra es 
de cuerpo veide y dorado con copete mitad negro y 
mitad colorado Olra es de espinazo amariUo anteado, 
copete y cuello rojo. Otra hay que tiene el copete 
paji2o. 



[87] 



JUAN M DE LA SOTA 



El Papagayo es un ave indígena de América de la 
que se conocen en el Parag'iav ha«ta 16 especie?, cuya 
variedad como hermosura de sus plumas es tan nota- 
ble, romo aprecia ble e«i la habilidad para aprender a 
hablar en que se aventajan unoi a ntros De estas 
aves sólo se encuentran en el Territorio Oriental las 
especies roeuores, que &e conocen y distinguen bajo la 
denommarión de Loros y Cotorras, llamándose a é-stas 
así por ser muy parleras, sin embargo de que ntros las 
llaman cautas y el señor Azara joven vnufn Son tai 
numerosas que cuando salen en handaiías di narer el 
&ol hacen sombra en la tierra y ían importunas por la 
vocería que arman, que aunque vuelen muy alto se 
sienten en la tierra como si estuvieran cerca porque 
llenen la voz muy clora, agudp y «onora 

De los Loros, unos son verdes que tienen la cabeza 
roja y blanca, otros verdes con collar azul otros "ver- 
des con manchas blancas en la cabeza pico blanco y 
pies negros Las Cotorras son todas verdes y muy gra- 
ciosas para hablar cuando se les enseña Se encuentran 
algunas totalmente amarillas como un canario, de las 
que hoy hay una en esta capital en casa de D Eusta- 
quio Dubroca 

Son voracísimos y todos armados de uñas íueites, 
pico recio, con la mandíbula superior encorvada y 
más larga, la lengua recia v ovalada Hacen sus nidos 
de ramas espinosas en árboles altos, todos cubiertos y 
con pequeñas claraboyas a los costado? para tener 
entrada Cuando están maduros los frutos v sazonadas 
las mieses. acuden como si las convocaran de propó- 
^ilo y no es pequeño, el trabajo que ocasionan a los 
labradores para precaver los estragos que causan. 

El pichón de estas aves es un bocado exquisito y 
tan fací) de reunir cantidades, que en los bosques de 



[88] 



FI<ÍTOPIA DEL UPUGUAY 



la jurisdicción de Víbora?, un hombre con un palo 
Iprgo que lleve en la punta un Kanf'Vro, alcanza a reunir 
en un nía de 400 a '^lOO cuardo es tiempo de la cría 

Los Caseros son otras avps del tamaño de una go- 
londrina, pero el color, de tórtola Dióles este nombre 
la tra/a particular con que fabrican sus nidos de barro, 
paia y oerda en forma de casa c^n sala y antesala 
y la entrada con su caracol para a¿e «curarse que no en- 
tren las a\cs de rapiña Otros ha\ que lo<i montaraces 
llaman Boyeros v forman su«» nidos hasta de una vara 
d.e lar<^o v una tercia de circunferencia, compuestos 
con mucha perfección v abrigo de una pajas fuertes, 
que de]an pendientes de libóles para que no in- 
fecten a sus poUuelos algunos animales nocivos 

El Bienteieo, que asi se llama por estar repitiendo 
Cbta? palabras, es aniGriHo, alas negras y pico fuerte 
El Ttruteru, que gntd así «¡in cesar con vo? muy cla- 
ra ceicd de 1-s lac;un.\s ) ríos, tiene el cuerpo blanco, 
las alas negrt^s, armadas de unas púas rojas como al- 
maradas de que les prove>ó naturaleza para su de- 

El Ppcho ro]oiailo es color café claro el cuerpo y 
el pscho rojo Otro^ lien en el pecho encarnado y todo 
el cuerpo nejro Otros que tienen el pecho amarillo 
y el cuerpo negro que los guaraníes llaman Ckuchuy» 
Otros chicos que son azules y en guaraní llámanse 
PtrtriquUi, Otros blancos que en el mismo idioma se 
conocen con el nombre de Tapenducú El Mbayta que 
es todo verde £1 Curetuy, que es pequeño, pintado 
de blanco y negro con mucha gracia. 

La Tijeieta. es un pájaro que al volar abre la cola 
en dos ígudüs puntas que parecen tijeras Algunos le 
llaman rabihorcado. Las ma>ores tienen una tercia de 
largo, otras hay menores. La pluma del cuerpo ea 



[89] 



5^ 



JUAN M DB LA SOTA 



blanca, la de las alas negras entreverada de blancas, 
ru^rpo pequeño, pico chico v fl^udo, algunas tienen 
el copete amarillo, ntras encarnado. 

Del pájaro que Ha man Viuda hav dos especies, la 
una e<i de alas negras y cuerpo blanco* la otra negra 
cnn Jos mos amarillos, pie"? nesrro'! pico fileteado de 
hlánrn v tierno Se encuentra también el siete colores, 
llarrafío a<íí por estar ve«tido de todos colores al cual 
liaron n los guaraníes Urutí. 

E! Qu^ntf de la lengua Quíchúd giie en la "[uaranf •« 
llama Mainembí y los c?«ítelIanos conocen por Tomi- 
nejo, es un pájaro pequeño que al lerlo volar se con- 
funde con la« mariposas Su cuerpo es poro más que 
una almendra con el ^'e'^tulo de plumas más hermosas 
V de mejor vista Se ven resplandecer como oro bruñi- 
do entre esmaltado de verde y azul turquí por todo el 
cuTpo V alas, que parece lo más fino del cuello del 
pavo real distinguiéndose los machos de las hembras 
en tener la cabeza esmaltada de un anaranjado tan vivo 
parecen llamas de fuea;o La cola en machos y hem- 
bras es larca para tan pequeño cuerpo y de la misma 
helle7a y color de fuego. 

Susténtase como las abejas de las flores > para po- 
der chupar el jugo o miel, que crían en sus hojas, les 
dio naturaleza un piquiUo muy largo, tan sutil, que 
cerrado no se diferencia de una aguja de coser. Siem- 
pre comen volando de flor en flor, que pican sin hacer 
I)ie en rama alguna. De aquí es que generalmente son 
conocidos r)or Picc flores y tente en el aire £1 nido 
corresponda ¿1 tai^año de su morador, que puesto en 
balanza no excede el peso de un Tomín de plata, los 
que forman de unos flequecillos que se crían en los 
árboles, tan livianos que son de igual peso a su dueño. 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Al criar la^ plumas parecen negros, después ceni- 
cientos luego rosados y por último dorados o matiza- 
dos de oro, azul y \erde. tan resplandecientes al sol 
íjue parecen un conjunto de todos colorea 

El Avestruz, en la lengua general del Perú se de- 
nomina Sun, en la lengua guaraní Ñandú y entre los 
brasileros Jardú Es el ave maror de este país y cuyo 
procreo es tan abundante que se ven los campos, cu- 
hiertos de tropas de ellos El rolor es blanquizco que 
tira a pardo, sirviendo sus plumas largas para plume- 
ro<í, las (ortas para colchon*'s v plumajes después de 
estar teñidas, sus alones y rahadiUa son muy apete- 
cidos de los paisanos de campo, como también los hue- 
vos que siendo muy grandes hallan de a -veinte y 
treinta en Cdda nido que los forman al pie de algún 
árbol, y a veces en campo raso en algún hoyo que lea 
sirva de abrigo. No es una sino \arias hembras, que 
ponen los huevos en un solo nido, siendo del cuidado 
del macho empollarlos > criarlos con igual esmero 
Al echarse sobre los huevos que ha de empollar, le- 
serv^a uno o dos que pone a la vista del nido sin fomen- 
tarlos para que en el tiempo que saca los polluelos, 
se corrompan, y corruptos ya, los quiebra para que al 
olor acudan las moscas y otras sabandijas con que se 
alimentan los polluelos mientras que no puedan salir 
a buscar por sí mismos su alimento 

En los bañados, de lagunas y ríos, hay otras aves 
que son sus moradores, algunas de mayor corpulen- 
cia que otras El Chajá es color ceniciento, piernas en- 
camadas, las coyunturas de las alas, próximas al cuer- 
po e=>tán guamecidíis de dos espuelas una mayor que 
otra, pico agudo, pequeño v tierno Su defensa está 
en las alas. El grueso de este animal es como el de un 
pavo regulai Su altura poco más de cuarta, Ua píer- 



[91] 



JTJAN M DE LA SOTA, 



ñas de media cuarta y gruesa^^, las uñas como las de la 
gallina Desde el pico a la cola tendrá una vara de lar- 
go e<te pájaro, que ha obtenido este nombre de su 
cattto. 

La Cigüeña es de dos especies, una blanca, alas ne- 
gras } piernas ro}a« como el pico f[uc es agudo y largo. 
Su altura es de tres cuartas y de piro a cola una y 
nudiía varas La otra es blanca <.olor hue^o Pies y 
pico color carne. 

Mirasol, hay grande y chico El primero tiene de 
alto media vara y del pico a la cola una vara, pata 
negra de media vara el color de la pluma es de al- 
mendra orlada de negro £1 segundo, tiene la misma 
pluma la pata \erde claro y de media tercia, que tira 
a amarillo lo mismo que el pico que es agudo Su altu- 
ra es de una tercia que es igual a la distancia que hay 
dcide la cola al pico 

No es menos vanada la multitud de peces gustosos 
que habitan los ríos grandes y pequeños que bañan 
e^ta República De los que se obtienen en el mercado 
de esta capital diariamente, se hará una relación que 
especifique los que en cada estación abundan, ya sean 
de playas, honduras, agua dulce n salada' como tam- 
bién los que se reputan de calidad exquisita 

PECES D£ INVIERNO 

Brótela, exqmsOa, comiu blanca, congrios, bagres» rayas, 
bomquetas, exqtasttOt cazones, gallos, pargos, exquisito 

PECES DE OTOSO 

Brotóla, corvina blanca, congrios, rayae, borrjqnetas, cazo- 
nes, gallos, chuchos, pargos, exquisitos^ anchoas, id«m. 



HISTORIA DEL URUGUAY 



PECES DE VERANO 

Corvina blanca, pescadiUa larga, bagres, pescadilla de red, 
pámpanos, palometas, eardinaa, xa^aa, pejerrey de lomo negro, 
corvina negra, tortuga 

PECES DE PRIMAVERA 

PeecadiUa de red, palometa, pejerreyes, la peacadilla larga 
Y anchoas, son pescados de mar alta Peces de playa son, cor- 
vina criolla, corvina negra, sábalo, bagre amarillo, pati, pacú, 
sur ubi, sardinas, caballas, pámpano, cagavino, armado, pez- 
espada, bagre sapo Peces de agua dulce boga, bagre amarillo, 
patí, pacd, surubi, armado, dorado, tarariras, salmón, bagre 
sapo, viejas, mojarritaa, angailaa, galápagos 

Hechas estas indic ai. iones es ya oportuno pasar a la 
descripción del territorio cuya historia se ha de trazar. 



E93] 



CAPITULO X 



Descripción del Territorio de la República 
Orienlal del Uruguay. 

Más de 50 000 millas cuadradas comprendidris entre 
29 ^2° y 35° latitud meridional forman su área terri- 
torial teniendo por límites al Norte las Mioiones del 
Uruguay, ocupadas en la actualidad por los bra&ilbños, 
siendo dmsonas las aguas del Ybicuy Guazú. por el 
E el territorio del Brasil, siguiendo el curso de las 
aguas del Yaguarón hasta su desagüe en la Laguna 
Menm por el Oeste el majestuoso Río Uruguay, y por 
el Sur el Gran Río de la PiaU en su desembocadura 
al Océano Atlántico 

La superficie de este país es toda quebrada con la 
interposición de algunos cerros no muy altos presen- 
ten una perspectiva agradable, las muchas lomas o 
pequeñas cuchillas que desde la altura de la antigua 
fortificación de Santa Tecla, donde al NO. tiene bUs 
vertientes el Ybicuy guazú y al SE. el Yaguarón, si- 
gue en dirección al Sur hacia el cerro de Pan de Azú- 
car Y forma un semicírculo a su espalda hacia el NE. 
buscando la costa de Castillos Grandes y descendien- 
do otras por el Oeste atraviesan el país ha'ítd las cos- 
tas del Uruguay para dividir las aguas de sus princi- 
pales ríos, Ybicuy guazú, Cuarewif Arapey, Ytapehif 
Dayman, Queguay, Rio Negro, j San Salvador, que 
vierten sua cristalinos raudales en el L^iuguay, y por 
el ParadOf el Celiatí, el Tacuarí, el Yaguarón y el Ce- 

£94] 



I 



HISTORIA DKi XJRUGUAY 



boUati, que desaguan en la laguna Merim San José 
y Santa Lucía en el Rio de la Plata; Yace^uá y Yi 

en el Río Negro; Ytuzain^ó Tapebí Yhirapitay, e Ypa^ 
né en Ybicuy guazú y Arerunguá en Arapey. 

Multitud considerable de ríos y arroyos riegan todo 
e-l país, antes de confundirse sus aguas con las de és» 
tos principales, que siendo algunos navegables, en nú- 
mero de más de 200 de aquéllos, unos son tributarios 
de los ya nombrados, otros del Uiuguay, muchos del 
Plata y otros de la laguna Merím por donde confina- 
ban los indígenas Charrúas v Guenoas de tierra aden- 
tro con una población de 20 000 indios Arachanes, 
habitantes de las costas del Río Grande 

Los historiadores antiguos aseguran que en toda es- 
ta costa hasta el Uio de la Plata, "ofrece el mar en di- 
versos parajes cantidad de perlas gruesas y aljófar en 
conchas y ostrones por el trabajo de registrar sus se* 
nos, pero como estaba despoblado en la mayor parte 
no había quien se aplicase a esta granjeria y quedaba 
hbre de la codicia. También expele a las playas can- 
tidad de ámbar, ahora sea excremento de las ballenas, 
o resma de árboles según la vaiiedad de pareceres; 
lo cierto es que se estima poco esta prodigalidad de las 
aguas . que solo ministra alimento a algunas aves 
que se ceban en él \ ^* 

En la costa del Yaguarón se encuentran las pobla- 
ciones nuevas de San Servando y San Fructuoso y 
sobre el Tacuarembó otra, que con la antigua fortifi- 
cación de San Miguel situada en la rinconada que 
forma el arroyo de este nombre, en la costa de la 
laguna Merim, la guardia de Meló y la de Santa Te- 



33 Con'ves Hist de Mlndana. Ub 1«. cap 6 

34 Lozano, Historia del Paraguay, Rio de la Plata y Tueu- 
mán, cap I 



JUAN M DE LA. SOTA 



resa en Castillos Chicos, queda guarnecida la frontera 
del Brasil hasta la dirección de la antigua fortificación 
de Santa Tecla por donde es fácil la entrada hasta el 
mismo Rincón de las Gallinas siguiendo la Cuchilla 
Grande, que en su ma\or brazo se extiende al Oeste 
hasta e«ite punto del Uruguay. 

La costa de mar del Este contiene vanas lagunas, 
V oirás Id costa del Sur desde la embocadura del Río 
de la Plata y la del Uruguay en éste Cerca de Santa 
Teipsa hdLia el SO. esíá la laguna de los Difuntos; 
en Castillos Grandes la laguna de D Carlos, que for- 
ma el arroyo Chafalote cuya denominación le \jene 
de un antiguo soldado dragón que tenía este renom- 
bre, la de Rocha cuya extremidad SO forma el Cabo 
de Santa María, que es la punta septentrional del Río 
de la Plata, hallándose otras dos más en dirección a 
Maldonado, llamadas una de Garzón y otra de José 
Ignacio, dilatándose la menor de estas tres cerca de 
cinco leguas tierra adentro, sm desaguar en el río con 
no disiar cada una de sus margenes más de sesenta 
a setenta pasos, y la del Potrero que se halla al Este 
de Pan de Azúcar. 

A más de las muchas islas del Uruguay que están 
pobladas como todas las costas de los ríos, de árboles 
silvestres indígenas de este país, llenos de frondosidad 
en invierno y verano, y cujpas maderas sirven a la co- 
modidad de los habitantes y aun para construcción, se 
encuentran otras junto a la costa oriental que son el 
Junciitl, Isla Sola, Dos Hermanas, Martín García que 
es la llave del Uruguay, las Islas de San Gabiiel, que 
abrigan el puerto de la Coloma, las de Flores, donde 
hay un fanal desde 1828, la Je Gornli que hace ex- 
celente el Puerto de Maldonado por asegurarse allí 
los buques que dan fondo en él, no sólo de la impetuo- 



HISTORIA TSEL tniÜGUAY 



sidad de los vientos, sino de las invasión^ de otros, 
porque es tan estrecha su boca que con poca artillería 
se puede defender la entrada. A la vista de Maldonado 
queda la Isla de Castillos y la de Lobos que ha toma- 
do este nombre de la multitud de lobos mannos, que 
se encuentran en sus playas, y hoy es una de las va- 
liosas rentas que entran al te<soro del Estado, el arren- 
damiento que de ellas hace Los principales puertos 
que se consideran adecuados para buques de alta mar 
son Montevideo, Maldonado, Sania Lucía y h Colonia 
Todas las costas que se han descnpto son muy agra- 
dables a la vista aunque el mar poco seguro Sus se* 
rranias, aunque bajas contienen algunas minas de oro, 
hierro» plata, plomo, topacios, diamantes y rubiea, que 
aunque no se trabajan están reconocidos por vanos 
ensayos que se han hecho ya en las minas del arroyo 
de San Francisco, en las del arroyo de San Antonio^ 
en el cerro de los Penitentes, en la montaña del Cam- 
panero, en el cerro de ÁrequUa y en Marrmcho, Hay 
también alabastros, mármoles superiores de vanas cla- 
ses muy cerca de esta capital en las faldas del Ceno, 
en la jurisdicción de Olimar, en las estancias de los 
Vegas, hay vetas excelentes de pizarras finas y abun- 
dancia de cal y yeso para los edificios se encuentra 
en vanas direcciones. Mas la verdadera nqueza del 
país consiste en la reproducción admirable de los ga- 
nados vacunos, caballares, mulares y lanares que in- 
trodujeron los españoles al tiempo de la conquista. Des- 
pués de la devaatacimi de esta« eqiecies que empezó 
a sentirse en medio de la guerra de la mdependencia 
y que se consumó en la ocupación del territorio i>or 
las tropas portuguesas, quedó por algún tiempo yermo 
hasta la emanctpaciúi Su restablecima«nto ha creado 
grandes capitales; y aunque no es íácü calcular «l nú' 

I«7] 



9 



JVAÜ M DS LA SOTA 



mero que hoy tiene la República de cada una de elUsa, 
podrá valorarse la riqueza de sus habitantes y el pro- 
greso que hacen sus capitales, si se fija la atención en 
la relación de exportación de frutos del país desde el 
de enero a 31 de octubre de 1840 realizada con co- 
nocimiento de la Aduana de esta capital 

Frutos del país que se han exportado en los 10 
meses primeros de 1840. 

Cueros secos 746 257. Cueros salados 516211 Astas 
1 148.394. Arrobas de sebo 118 194. Arrobas de gra- 
sa 289 202 Arrobas de lana 76 562. Arrobas de crin 
49 632 Toneladas de huesos 2,374. 49 798 cueros de 
bagual 21 834 quintales garras. 7 741 docenas de cue- 
ros de becerro 16 804 docenas de cueros de carnero. 
5,033 cueros de venado. 3 595 docenas de cueros de 
nonato. 4406 cajones de velas 6 648 barriles de car- 
ne. 808.431 quintales de carne tasajo. 1.837 docenas 
lenguas uOO muías y caballos y 6872 cueros de lobo. 
£1 valor de todos estos frutos según los precios de 
plaza, asciende a 8,471.926 pesos. £1 valor de las im- 
portaciones introducidas a consumo en los mismos diee 
meses, tomando de los aforos de la Aduana es de 
7.050 481 pesos. La cantidad que ha percibido el era- 
no por solo los derechos de importación y exporta- 
ción en el tiempo expresado, ha ascendido a 2.087.097 
pesos En el presente año de 1841 se calcula que han 
aumentádose estas entradas hasta 300 000 pesos en los 
mismos diez meses; y no es de extrañar cuando en 
todo el año de 1840 la entrada de buques de alta mar 
no alcanzó sino a 900, y en el presente en 9 y medio 
meses llega a 856. 



HISTORIA DEL URUGUAY 



El clima de todo el lernlorio de la República es su- 
mamente templado y sano» Se reproducen en él todos 
los frutos de la zona templada, los más de la zona 
frígida y algunos de la zona tórrida Asi es que hoy ya 
se cuentan clases vanas de árboles de perales de ex- 
quisito gusto y extraordinaria magnitud como la de 
Espino, Camoecina, Bergamota, Común Parda, Pera 
Ñata^ Monstruosa, Borla de Oro, de las manzanas la 
hlancaf la pa/mera, la comueza, el cküeno, de los du* 
raznos el de Pavía colorada, el de Pavía blanca^ el de 
Sania Elena, los Priscos blancos, los colorados, los ín- 
vernizos, bocados de dama, damascos, (dbaricoques, 
Real Jorge, VbiUas Multitud de nogales frutales y el 
níspero del Japón, propio para jardines, de fruta agía* 
dable y fragante flor Entre los muchos árboles para 
madera el Roble, que fácilmente se propaga por me- 
dio de la bellota que tanto produce, se encuentra con 
abundancia en la costa del Miguelete en la chacra de 
D Francisco X Calvo entre los que hay uno que ape- 
nas dos hombres lo abrazan El Marrón o Castaño de 
la India. El Escobón traído últimamente de Canarias 
El Abedul o plátano de la India, que antes de la revo- 
lución trajeron unos buques franceses y se ha conser- 
vado y propagado en la misma chacra de Calvo y 
otras, es una planta de estimación por ser madera de 
una altura enorme y derecha. Sus hojas son hermosas 
e imitan a las de parras, el tronco liso porque regu- 
larmente muda la corteza de tiempo en tiempo y se 
propaga fácilmente de los gajos más nuevos El CAa- 
ñar de Córdoba que es de altura regular, la hoja imita 
a la de ruda, sumamente defendida por unas espinas 
largas y de resistencia, cuya hmcadura es bastante 
enconosa y produce unas guindas amarillas que de 
ellas hacen en Córdoba buen arrope. Se produce abun- 



JUAir M DB LA SOTA 



dantemente por las raices y sirve para fozmar cercos 
impenetrables por la oposición de sus espinas El Pino 
que sirve para palos de buques por su derechura y 
elevación cu) a simiente es pequeña. El pino de Europa, 
cuyo fruto es una piña grande, que encierra dentro 
una infinidad de piñones El puto de cruz del Brasil, 
árbol perezoso para crecer, pero hermoso y que con- 
serva todo el año la hoja \erde negra, espinosa por 
la punta El moral que se reproduce de gajos con la 
mayor celen Jad, hay de tres especies, siendo la más 
recomendada para el alimento del gusano de la seda 
la Multtcaulis, Cai^a mucho de fruto, pero viene tan 
temprano que las heladas lo destruyen antes de ma- 
durar No obstante hay grandes plantíos en algunas 
chacras de esta capital, en la Colonia del Sacramento, 
jurisdicción de Vacas y Paysandú. 

£s muy notable que el territorio Oriental del Uru> 
guay no sólo se preste a la conservación y reproduc- 
ción de animales y plantas que le han sido extraños, 
sino que le es peculiar cierta virtud regeneradora, que 
se muestra palpablemente en vanos lugares y espe- 
cialmente en los Ríos Uruguay, Arerunguá, Puntas del 
Arapey Grande y Quco, arroyo del Catalán y barra 
del Guaviyú. Sus aguas tienen la propiedad de depu- 
rar cualquier sustancia que en ellas se sumerja, y darle 
tal consistencia, que convertida en pedernal, conserva 
su lozanía con el nesgo de unas raíces, mientras otras 
sm desprenderse del tronco se van consolidando, y la 
madera, a veces frágil, se convierte y toma ser de duro 
pedernal. En otras partes las frutas que se arrojan a 
sus aguas, los huevos de avestruces que en sus aluvio- 
nes arrastran, los huesos y pieles de cualquier animal, 
y aun los mismos pedernales chicos aparecen en diver> 
sas formas reunidos, ya figurando una calabaza con 



[100] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



SU boca capaz de contener cualquier liquido, ya her- 
méticamente cerrados conservando la forma extenor; 
y por dentro si se quiebran muestran la especie de fru- 
to, producto o sustancia primitiva Ni parezca ser éato 
exageración cuando es constante y notorio que las ca- 
deras, canillas y caracúes de los animales cuadrúpe- 
dos se encuentran a cada paso petrificados, como lo 
es que en la Barra del Guavivú se hallaron el año de 
1832 orejas de racionaleg y aun el miembro íntegro 
de uno, que lo tuvo el actual Presidente de esta Re- 
púbhca. 

Los mismos ríos, pero muy particularmente el arro- 
yo Catalán y sus inmediaciones presentan a la vista 
ciertos pedernales de figura ovalada y redonda, cuya 
tez exterior pardo encubre una capa negra que prece- 
de a otra blanca, y en su centro luego que revientan 
estos grandes cocos de piedra con espantoso estallido 
aparecen lapidadas unas puntas resplandecientes en fi- 
gura piramidal, ya blancas, ya moradas, amarillas, 
rojas y color de oro, que se asemejan a diamantes 
unas, otras a rubíes, amatistas, jacintos, zafiros, etc, 
sirven de adorno en las mesas de escribir al paso que 
aprensan las carpetas de papeles 

Si la tranquilidad pública llegara a afianzarse, loa 
genios especuladores hallarían fuentes inagotables de 
riqueza en que emplear sus capitales dando impulso a 
la industria de sus habitantes £1 deseo de nuevos des- 
cubrimientos se e^endería a los subterráneos de Con- 
venios f situado en la jurisdicción de Cerro Largo y al 
Palacio entre Marrmcho y Arroyo Grande adonde los 
que han descendido, aseguran hallarse hileras de co- 
lumnas que forman claustros, sin saberse aún por tra- 
dición el origen y objeto con que se hicieron. Si la 
e\plotciLión de los mmerales vírgenes debe ocupar la 



[101] 



JUAN M DE LA SOtA 



atención de algunos especuladores, para otros no debe 
ser efe menos importancia el desarrollo de la indus- 
tria sobre tantos frutos silvestres e indígenas que con- 
tiene el país y muy particularmente el Departamento 
de Pavsandú adonde poco hace descubrió un portu- 
gués, Francisco Almeida, la planta del añil que desde 
Payaandú al Salto es general, en tal manera que por 
carradas la conducía del Rincón de Alemán , y sin más 
preparación que echarla en fermentación en tmas, sa- 
caba el añil puro e igual al que se vende en las casas 
de trato. Sus ensayos en tintes de piele-^ de carneros 
fueron ejecutados en la quinta de D José Catalá v 
Codma, y por la muerte de Almeida que la conocía, 
ha quedado hoy en olvido esta adquisición 

La población de la República es hoy aproi.imada- 
mente de 200.000 habitantes, en p;eneral honrados por 
naturaleza, hospitalarios, de mucha viveza \ penetia- 
cjón, de gran disposición para las ciencias y las artes, 
laboriosos, sobrios, valientes y muy de a caballo Ob- 
sérvase no obstante alguna diferencia de loa habitantes 
de la parte meridional a los de la septentrional del 
Río Negro. Estos en sus trajes de campo y costumbres, 
ya porque se ejercitan totalmente en el pastoreo, ya 
porque están más en contacto con la Provincia de 
Entre Ríos, ya porque sus antiguos establecimientos 
han sido pertenencias del gobierno de Buenos Airea, 
guardan cierta relación de uniformidad con los de esta 
República mas los otros en especial los de la costa 
de Maldonado ya por su trato con los portugueses, ya 
porque sus primeros pobladores fueron priaioneros de 
esta nación y pobladores asturianos y canarios, se 
contraen más a la labranza y es en ellos más general 
el uso del calzado fuerte y ropa mas delicada 

Para tratar ya de la historia civil describense a 
continuación los caracteres físicos de los Charrúas y 



[102] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



de los Americanos españoles del territorio Oriental del 
Uruguay, como que a la vez deben aparecer en los he- 
chos que se han de refenr. 



Caracleres FisScos de los Charrúas. 



ESTATURA GENERAL 
COLOR 



CARA 

MUSCULATURA 
PELO 



BARBA 

OJOS 

NARIZ 

FRENTE 
DENTADURA 



5 pies o 5 pies 4 pulgadas 
Pardo 6UCI0, y más en las 

espaldas, cuello» dono de 

roanos y pies 
Ancha 

Muy proporcionada 

VaskísuDo, en espesor, canb> 
dad* IsTEor j gmeio, co- 
mo doble, tnple y cn£* 
druple d¿L general enxo< 
peo. 

Lampiña sin patilla!. 

Separados y oscuroB 

Poco prominente peio dila- 

tada 
Grande 

Fuerte y blanca 



Caractsres y Aspecto de los Amaricanos 

Uruguayos. 



ESTATURA 
COLOR 

MUSCULATURA 
ARTICULAaONES Y TALLE 
CABEZA 
CARA 

CABELLO Y BARBA 
OJOS 

DENTADURA 

TEMPERAMENTO 

CAPACIDAD 



5 pies o 5 pies 3 pulgadas 

Trigueño p^ido. 

Magra 

Delgados 

Poco esfética 

Larga 

Poblada, color castaño más 
- o menos oscuro. 
Medianos, oscuros y movi- 
bles 
Frágil 

Nervioso bilioso. 
Moral aventajada. 



[108] 



CAPITULO XI 



Gaboto funda en la embocadura de San Salvadox 
una fortaleia para resguardo de los Charrúas. St»- 
tituye el nombre del Rio de la Plata al de Solía, 
que entre loe indígenas era conocido por Paraná 
Guazú. En 1530 regresa Gaboío a España y halla 
deElruído el fuerte de San Salvador. El capUin 
Mendo Rodrigues de Mosquera con 40 soldados sal- 
TÓ d« la destrucción del Fuerte de Sancli Spiritus: 
le «stablectt 20 leguas al Oesie de la Villa de San 
Vicente en 1S32# y atacado por los portugueses lleva 
BUS amias victoriosas hasta aquella Tilla, que la en- 
tregó al saco. A su regreso pasó a ptAIar la Isla da 
Santa Catalina, adonde permanece hasta el de 1537. 

La muerte de Solís hahia dejado pendiente la em- 
presa del descubnmiento Sus derroteros son el único 
monumento que condujeron sus compañeros a Europa, 
Ellos habían dejado marcada la embocadura del Rio 
de SoHs, cuyo nombre había dado al del Río Paraná 
Guazú, 

Gabolo después fundó en la embocadura del Rio de 
San Salvador una fortaleza para resguardo de los Cha- 
rrúas, quien habiendo dirigido sus esfuerzos a pene- 
trar el Paraná y Paraguay rescató de los Canos varias 
alhajas de plata que según escribe Herrera '"^ fue la 
priinera que tributaron las Indias a la corona de Cas* 
tilla- Desde entonces y por esta razón es que se dio el 
especioso nombre de Río de la Plata, trocándole por 
el antiguo de SoUsj que era recuerdo de su inventor y 

35 Herrera. Década a, Ub 1» cap i 



CIMI 



HISTORIA DKL URUGUAY 



de SU desgracia Creyendo Gaboto que fuesen produc- 
ciones del país, se lisonjeaba que podría obtener esta 
conquista haciéndola presente al Emperador Carlos V; 
por lo que determinó despachar esta noticia remitiendo 
varias alhajas para que fuese menos mal recibida su 
resolución de no proseguir su viaje a las Molucas " 
Cuando más seguro creía el éxito de sus esperanzas 
había llegado el Adelantado D Diego de García, cuya 
autondad desconocieron los jefes que habían en los 
fuerte& establecidos por Gaboto Hallábase éste ya muy 
empeñado para ceder v dejar a otro la conquista de 
unos países tan opulentos como a su parecer eran los 
descubiertos. Asi es que dispuso despachar a la Corte 
al contador Hernando de Calderón y a Jorge Bailoque 
por sus procuradores, Nada omitió de cuanto podría 
contribuir a estimular el ánimo del Emperador a que 
conde!»cendiese con la súplica, que le hacía de que en- 
viándole nombramiento de Capitán General, acelerase 
la remisión de un buen socorro de gente bien pertre- 
chada para contrastar el poder de las naciones que 
se resistieran a la obediencia, y con la que ge pudieran 
formar varias poblaciones que sirviesen de freno a lo» 
bárbaros y facilitasen su reducción. El daba los moti- 
vos por qué había desistido de su expedición a la Es- 
pecería, demostraba el descubrimiento hecho en el Río 
de la Plata; refería por menor los sucesos de su jor- 
nada, las provincias descubiertas, las naciones diversas 
que las poblaban, unas feroces, otras menos bárbaras; 
desciibía la riqueza, fertihdad y abundancia, las for- 
talezas fundadas, los amigos que había ganado, los ene- 
migos vencidos por el valor de sus fieles vasallos 
acompañaba algunas preseas de oro y plata para el 

3S Véase la nota 1». final d4 «ptodloa^ 



[106] 



JUAN U DE LA SOTA 



Emperador, r en el mismo navio hizo embarcar algunos 
indios que fuesen a venerar a su monarca, como pri- 
micias de los nuevos vasallos que se iban conquistando 

No estaban bien avenidos loa armadores de Sevilla 
por el malogrado suceso de la expedición de la espe- 
cería y aunque el Emperador había mandado dar ro- 
pías de lodo lo e<5crito por Gaboto para que pudiesen 
entrar a la paite de la nueva conquista, si se resolvían 
a dar nue\ os avíos para continuar los descubrimientos, 
no lo verificaron basta el año de 1528, en que dieron 
su respuesta positiva de no hallarse en disposición de 
aventurar nuevo caudal 

Por este tiempo se hallaban en el Brasil los tres indi- 
viduos que por sediciosos había Gaboto abandonado 
en una isla desierta. Sus quejas elevadas al Empera- 
dor suspendieron la respuesta a las pretensiones de Ga- 
boto y se le ordenó que, volviendo a Castilla éste o 
alguno de sus capitanes, los condujera en su nave para 
ser oídos conforme a derecho 

La guarnición de San Salvador había desmoralizá- 
dose e irritado a los indios vecino?, a quienes Gaboto 
había mantenido en armonía Convocados secretamente, 
dieron un asalto al alba, que puso a todos en conster- 
nación Muchos de los españoles muñeron, los que 
quedaron vivos se refugiaron a las naves, que estaban 
surtas en el río sobre la margen oriental del Uru- 
guay y desamparando el fuerte se volvieron a Castilla 

Regresando Gaboto en 1530 desde el fuerte de Sancti 
Spintus con el ánimo de pasar a Europa a ver si podía 
negociar en la Corte a favor de su causa, halló des- 
truido el fuerte de San Salvador, y aunque sintió esta 
desgracia no «e detuvo a castigar a los bárbaros ni a 
reedificar el fuerte 



37 Guevara, Ar,gientliui. pág 84. 



[106] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



El flño de 1532 sucedió la destrucxión del fuerte de 

Sancti Spintus que desde la retirada de Gaboto inan- 
tenía en buen orden Ñuño de Lara, sosteniendo sus 
relaciones con los Timbúes a quienes mandaba en jefe 
Manporé y de segundo su hermano Sinpo. Tan. sólo la 
llama voraz de amor, que ardía en el pecho de Mangoré 
y se aumentaba más y más como se repetían los desde- 
nes de Luisa de Miranda, espo?» de un soldado de 
aquella fortaleza que se llamaba Sebasfián de Hurlado, 
vino a dar término a la segunda población que había 
levantado Gaboto. Salvóse tan sólo el Capitán Mendo 
Rodríguez de Mosquera con 40 soldados por haber sa- 
hJo a buscar víveres por aquellas isla<í del Paraná, 
(filien a su regreso, después de dar sepultura con reli- 
giosa piedad a los cadáveres que halló en la fortaleza 
desierta, determinó irse de costa en costa hasta el 
Brasil. 

Impelido Mosquera de las circunstancias que le ro- 
deaban, siguió el camino que había proyectado A las 
24» leguas antes de llegar a San Vicente surgió en un 
puerto, donde si no halló toda la comodidad que de- 
seaba, al menos tuvo el consuelo de verse libre de 
tantos pehgros Por espacio de dos años este pequeño 
pueblo se mantuvo guardando amistad a naturales y 
portugueses Mas romo las divisiones del mío y tuyo 
son en el mundo el germen fecundo de guerras y dis- 
cordias se presentó la ocasión de que se rompiese la 
armonía entre portugueses y españoles. El rey de Por- 
tugal había entonces desterrado a San Vicente, a un 
hidalgo de su nación llamado Duarte Pérez. La justi- 
cia de tal procedimiento no nos es dado averiguar, 
como lo es el indicar que, habiéndose refugiado a la 
población que había planteado Mosquera, trayendo 
consigo su famiba y criados, vivía muy quejoso del 



[107] 



JUAN M DE SOTA 



proceder de su rey Esto dio motivo al gobernador de 
San Vicente, Martín Alfonso de Sosa para intimar a 
los castellanos que, si querían perseverar en aqud si- 
tio, jurasen obediencia al rey de Portugal en cuya de- 
marcación decía hallarse aquel territorio, y en su nom- 
bre al gobernador de San Vicente , y que a no prestarse 
a esta proposición, saliesen de la tierra en el término 
de tres días, so pena de que dejaría escarmentada con 
muerte y perdimiento de bienes su protervia, si se obs- 
tinaban en continuar la posesión del dominio usurpado 
a su corona 

Irritado Mosquera por tan arrogante intimación que 
no le dejaba otro partido franco que el de probar for- 
tuna, le dio por respuesta, que no conocía otro señor 
de aquella tierra que al Emperador D, Carlos, cuyos 
derechos estaban prontos los castellanos a defender 
hasta verter todo el caudal de sus venas, hechos vícti- 
mas de su lealtad, Sm municiones ni más4)ertrechos que 
sus espadas y la pujanza de sus brazos para resistir la 
fuerza que podía oponérseles, y firmes en el dictamen 
de no rendirse ni abandonar el sitio, empezaron a abnr 
trmcheras y formar las estacadas para su resguardo 
Un accidente imprevisto vino a anunciarles la espe- 
ranza de la victoria y fue mucha parte para conse- 
guirla 

Cruzaba entonces por aquello<^ mares un corsario 
francés, que ambo no muy lejos de la población cas- 
tellana Supiéronlo sus moradores e intentaron apre- 
sarle logrando algún descuido de su tripulación ®* En 
efecto, habiendo esta saltado a tierra en busca de vi- 
veres entre los indios, no volvieron al navio esa noche 



3B La FiMioia e Inglaterra durante los reinados de E^^- 
cisco I y Enrique VIII, hacían la guerra en aMam^ al Empe- 
rador Carlos V 



mSTOHÍA DEL URUGUAY 



que era muy oscura En las canoas de los indios ami- 
gos se embarcaron los castellanos habiendo instruido a 
los indios para que dijesen iban llevando el refresco. 
Los franceses, que guardaban el navio, llevados del 
engaño, dieron los cabos para arrimarse, y asaltando 
los castellanos por vanas partes con espada en mano, 
pelearon valientes hasta rendir a los franceses 

Posesionados del corsario, en que hallaron muchas 
armas y municiones, que estimaron más en la ocasión, 
que las otras preciosas mercancías de que venía bien 
provisto, se encaminaron al puerto de su población. 
Después de echar en tierra los prisioneros, que les 
podrían dar cuidado al ser acometidos de los Lusita- 
nos, colocaron cuatro piezas de artillería de las de 
la nave en las trincheras, y armaron una emboscada 
de veinte castellanos y ciento cincuenta flecheros de 
los indios amigos, la cual se ocultó en un sitio entre 
el puerto y la población para que saliese al través 
cuando lo dictase la ocasión. 

El gobernador de San Vicente había destacado 
ochenta lucidos portugueses y numerosa tropa de in- 
dios Tupís, que por mar v tierra marchasen a desalo* 
jar los castellanos y castigar su loca temeridad. Im- 
puesto de la poca fuerza de éstos y de la escasez de 
sus recursos para contrastar a la expedición, todo 
el éxito de ella debía serle favorable mas su resulta- 
do probó lo que muchas veces se ha experimentado, 
que la fortuna acostumbra ponerse al lado de los osa- 
dos. Desembarcan los expedicionarios y a bandera 
desplegada marchan en buen orden desde el puerto 
a reconocer las trincheras, donde sufren un terrible 
desengaño £1 estrago impensado para ellos, que causa 
la artillería en sus filas, les sobresaltó de manera que, 
abriendo su escuadrón a derecha e izquierda, empien*» 



JUAN M D£ LA SOTA 



dieron la retirada hasta que ganaron el abrigo de un 
bosque que resguardaba sus espaldas Perseguidos 
hasta aquí por los españoles que salieron de las trin- 
cheras; y por la fusilería y flechazos de la embogcaila, 
se desordenaron en tal manera, que quedaron entera- 
mente derrotados, muertos muchos, otros prisioneros 
y los demás en acelerada fuga 

Queriendo los castellanos sacar todo el fruto de su 
victoria, pasaron hasta la villa de San Vicente, en cuyo 
puerto saquearon hasta el arsenal del Rey Allí <;e les 
incorporaron algunos portugueses, que secretamente Ies 
habían favorecido en su infortunio, y temían sei casti- 
gados SI llegase ésto a descubrirse. Al regreso de esta 
jornada para evitar nuevos choques, embarcando en el 
corsario francés y su bergantín cuanto tenían se tras- 
ladaron los castellanos y poitugueses que Ies seguían 
a poblar la Isla de Santa Catalina, que eia sin contro 
versia de la demarcación de Castilla. Perseveraron 
aquí hasta el año de 1537 en que habiendo arribado 
el Capitán Gonzalo de Mendoza los trajo al Río de la 
Plata a incorporarlos con la gente del Adelantado D. 
Pedro de Mendoza 

En la opinión de Fecho, siguiendo al autor de 
Argentina, fue este combate el primero que hubo en- 
tre cristianos en las ludias Occidentales mas siguiendo 
a Herrera se habían visto antes sangrientas disen- 
(iiones en la Isla Española y en Méjico entre las tro- 
pas de Cortés y de Narváez que quedaron vencidas. 



3» Herrera, D6e 1, llb. 4^ cap 3 r déc 2, llb 10, cap 3. 
[110] 



CAPITULO XII 



Gaboto desiste de sus pretensiones a continuar la con- 
quista j es ñor Jsrado Piloto Mayor del Reino. Nóm- 
brase por AdCiantado del Bío de la Plata, s D. Pe- 
dro de Mendoza en 1534. Su arribo a Canarias 7 
Rio de Janeiro. Asesinato del Maestre de Campo 
Juan de Osorio. Llega la expedición en 1535 a la 
Isla de San Gabriel después de haber fijado las ar- 
mas de Carlos V en Cabo Frío. Fúndase la ciudad 
de Buenos Aixes que se despobló a los cuatro años 
en 1539. Derecho de los Adelantadoa paia nflaobrar 
sucesons 7 en defecto de ambos cmieede Cazloi V 
a los pobladores facultad de elegir gobierno. Los re- 
ligioBOB franeucanM son los primeros operarios para 
la reducción de los indígenas de estos paisas al cris- 
tianismo. 

No insistiendo ya Gaboto en sus pretensiones de 
continuar la conquista, se hallaba contento con el em- 
pleo de Piloto Mayor, que se le dio en SeviUa para 
que instruyese con sus noticias a los pilotos que na- 
vegasen a las Indias. Se ofrecieron \arios a ejecutar 
sus designios sm dispendio de la Real Hacienda que 
se hallaba exhausta y por capitulaciones hechas en 21 
de mayo de 1534, se acordó conceder esta empresa a 
D Pedro de Mendoza, caballero principal natural de 
Gaudiz, Gentil hombre de Cámara y deudo muy cer- 
cano de María de Mendoza, consorte de D Fran- 
cisco de los Cobos, secretario muy estimado del Em- 
perador. Al efecto se le nombró Adelantado del Rio 
de la Plata bajo las condiciones siguientes. 

Primera, En el supuesto de que se esperaba des- 
cubrir comunicación para el Perú, procuraría ante to* 



JUAN M DE LA SOTA 



das cosas abrir paso por esle camino, penetrando por 
tierra hasta avistarse con el mar del Sur; y para ha- 
cerlo más cómodamente se obligase a conducir la gente 
necesaria, bien municionada y con suficiente bastimen- 
tos en una o dos navegaciones, como mejor le estuvie- 
se y juntamente cien caballos y yeguas para que mul- 
tiplicando con la buena disposición del terreno se faci- 
htBse el comercio y la conquista. 

Septnda, Que descubriese todas las islas que po* 
biaban el gran Rio de la Plata; pero siempre con la 
mira a que no traspasase los límites de su gobierno 
en la demarcación de la corona de Castilla. 

Tercera, Que fuese obligado a traer ocho religiO' 

80B de la orden que más gustase para que atendiesen 
a la conversión de los mdios encargándose muy espc» 
ciaknente su buen tratamiento para que no cobrasen 

¿versión a abrazar la fe católica 

Cuarta Que debía mantener en sus provincias, Mé- 
dico, Cirujano y Boticario con las medicinas necesa 
rías para la curación de los enfermos por cuya falta 
habían en otrfis partes perecido inútilmente muchos 

españoles 

Quinta. Que ni para costear todo lo dicho, ni la 
armada que se había de aprestar, en ningún tiempo 

quedase obligada la Majestad Imperial a darle aatia- 
f acción alguna, ni el Adelantado o sus sucesores tu- 
viesen derecho para pedirla: porque en recompensa 
de estos gastos y en premio de este servicio se le con* 
cedía facultad en nombre del rey para entrar por el 
Río de la Plata, e instituir una nueva gobernación, que 
fuera de las provincias que baña el río se extendiese 
por doscientas leguas de costa hacia el Estrecho de 
MdgallaneB, en cuyo amplísimo distrito pudiese libre* 



inzi 



HISTORIA DEL URUGUAY 



mente hacer conquiatag y fundar nuevas poblaciones, 
a su placer; con tal que precisamente hubiese luego 
de construir tres fortalezas para la defensa de dicha 
gobernación, por la cual se le señalaban dos mil du- 
cados de salario cada año en toda su vida y dos mil 
de ayuda de costas, pagados de las rentas que con- 
tribuyese el país. 

Otras varias concesiones se hacían al Adelantado 
que por no ser del caso se omiten, cnmo también las 
inmunidades otorgadas a los pobladores, entre los que 
se contaban 32 mayorazgos como escribe Fecho y 
algunos comendadores de las esclarecidas órdenes de 
San Juan y de Santiago como escribe Centenera.*^ 

Dispuesto todo para la marcha, el día de San Baito- 
lomé, 24 de agosto de 1534, partió la armada de Se- 
villa, encaminándose a San Lúcar: mas hallándose muy 
alterado el mar, no pudo dar la vela hasta el primero 
de setiembre, de resultas de una fuerte tempestad que 
les sobrevino en el Golfo de las Yeguas, aunque todas 
las naves arribaron a Cananas, fue a diversas islas 
y pueitoa, porque unas surgieron en la Gomera, tres en 
la Palma y las demás con la Capitana en Tenerife 
Para repararse estuvieron 28 días aquí. A loa 10 si- 



40 Fecho, llb 1, cap 6 

41 Centenera, canto 4, octava 9» 

42 El cronista Herrera dice que la armada se componía 
de 11 bajeles y 800 hombres £1 autor de La Argentina escribe 
fueron 2 ZOO hombres entre oficiales y soldados los que halló 
D Pedro Mendoza en la primera reseña, que hizo en Cana- 
riAK y que Iban embarcados en 14 naves Sin expresar el nú- 
mero de éstas refiere Centenera que salieron de Castilla 2 000 
soldados iuera de marineros y gente de mar Ulrleo Fabro 
que navego en esta ocasión al Río de la Plata dice que eran 
2 500 espafioles y 150 alemanes, parte, naturales de Alemania 
la alta, parte del pais bajo, y que los navios eran catorce, 
el uno de ellos alemán cu}os dueños Sebastián Niohar y Ja- 
come Welcer despabilaban por su factor a Enrique Pacime, 
que traía muchas mercanúEas para expender en la nueva 
conquista 

[113] 



10 



JUAN M DE I<A SOTA 



guíenles dieron vista a las islas de Cabo Verde y a los 
dos meses de navegación sin avistar tierra, acometidos 

de tempestad desecha siguieron la almiranta con otros 
dos la derrota en derechura al Río de la Plata, y la 
capitana con los restantes al Río Janeiro» donde Men- 
doza celoso del ascendiente que tenía en ka tropas el 
Maestre de Campo Juan de Osorio le hizo asesinar. 
Llegó poi fin la expedición en 1535 al Río de la Plata 
después de haber fijado las aunas de Carlos V en 
Cabo Frío £1 almirante D. Diego de Mendoza ha* 
liábase en la Costa Septentrional junto a la Isla de San 
Gabriel haciendo tablazón para bateles t barcos en que 
pasar a la ribera austral. Descontento el Adelantado 
con el sitio que había escogido su hermano, así como 
por la mala voluntad que advirtió en los mdioa de 
aquella costa, pues un pueblo de dos mil charrúas, se 
alejó a parajes remotos, y pnncipalmente, porque no 
se daba por seguro de que mucha de su gente ya. des- 
contenta por la muerte de Osorio no se volviese desde 
allí al Brasil, determinó que, quedando las embarca- 
ciones mayores ancladas en el puerto de San Gabriel 
con poca guarda, se pasase la demás en las menoies 
al local, que había mandado explorar en la ribera 
austral, donde se situó la ciudad de Buenos Aires, que 
sucumbiendo después a despecho del hambre y conti- 
nuos ataques de los indios Querandíes, dispuso el Go- 
bernador del Paraguay Diego Martínez de Irala en 
1537 se despoblase difiriendo a mejor oportunidad el 
poblar otra vez dicha ciudad, mas no vino a realizarse 
esta providencia hasta el año de 1539 

No deja de ser importante fijarse en esta época por- 
que el descubrimiento se hacia por empresas particu- 

43 Centenera en bu Argentina Impresa en Lisboa afio da 
1601. canto 4« 



[IH] 



HISTOHIA DEL URUGUAY 



lares y el Emperador Carlos V dejaba a los Adelanta- 
dos el derecho de nombrar quien les sucediese en el 
mando y aun de que los mismos pobladores se forma- 
sen gobierno colectivo. ** 

Loa religiosos franciscanos, según lo refiere Cente- 
nera fueron los que acompañaron la expedición de D. 
Pedro Mendoza y siendo los primeros operarios 
apostólicos que vinieron a estas regiones, no deja de 
honrarles el testimonio del Jesuíta Lozano cuando dice 
que "cultivaron el terreno de estas provincias, atra- 
yendo poco a poco a estas gentes al conocimiento de 
la \eidad con predicarles los misterios principales de 
la religión cristiana, al principio con el rodeo de in- 
térpretes prácticos en su idioma, después por sí mis- 
mos cuando alcanzaron su inteligencia, en que se se- 
ñaló el fervoroso Comisario, que no acertando a poner 
términos a su abrasado celo, discurrió como rayo por 
toda la provincia del Paraguay y costas del Río de la 
Plata, en donde alumbró felizmente a muchos, que 
abrazaron gustosos la ley evangélica, y los demás que- 
daron con suficiente noticia para reconocer las ven- 
tajas que hacía la pureza de nuestra religión a la 
torpeza de sus errores'*. 



44 Léase la 2« nota final. 

45 Centenera, canto 4, octava 5», y Antonio Daza en su Cró- 
nica de San Francisco, Ub 2, cap 34, dice, que eran Fr Alon- 
so Lebrón, cuatro más que no nombra y el Comisarlo de ellos 
Fr Bernardo de Armenia 



[1151 



CAPITULO XIII 



Nómbrase de Adelantado del Hío de la Plata en 18 
de marzo de 1540 a Alvar Núñez Cabeza de Vaca. 
Su arribo a Sania Catalina el 29 de marzo de 1541. 
Marcha que emprende desde la costa del Yguazú o 
Rio Grande con la gente de tomar armas hasta el 
Paraguay y la demás se despacha en las naves a 
la Isla de San Gabriel. Funda D. Juan Romero en 
1550 la ciudad de San Juan en el río de este nombroj 
i[ue se levantó por no poder subsistir en 1552. 

Aunque se sabía en la corte de España la muerte 
del Adelantado D Pedro de Mendoza no se tenía no- 
ticia de que D Juan de Ayolas, a quien había nombra- 
do aquel gobernador al regresar a Europa enfermo, 
hubiese vuelto de su jornada en descubrimiento del 
Paraguay, o si hubiese perecido en ella como efecti- 
vamente sucedió. En tales circunstancias, llega a la 
corte D Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que con Pan- 
filo de Narvdez había pasado a la conquista de la Flo- 
rida en clase de Tesorero Impuesto del estado del Río 
de la Plata, hizo oferta de servir y ga&tar ocho mil 
ducados de su pecuho en la empresa de traer vestua- 
rios, municiones, bastimentos, caballos y lo demás ne- 
cesario para dar fomento a la conquista y población 
de estos países. El Emperador aceptó luego la pro- 
puesta, porque sm dispendio del Erario se hacía, nom- 
brándole Adelantado del Río de la Plata en el caso 
de que Ayolas hubiera muerto y si viviere en su go- 
bierno se le hacia Teniente General: de que se acor- 



[116] 



HISTORIA DEL TTRUGUA? 



daron capitulaciones con el Emperador que se fimia< 
ron en 18 de marzo de 1540. 

Las instrucciones que se le dieron para el gobierno 
de la nueva República se consideraron conducentes y 
algunas necesarias, tales son de que no se permitiesen 
letrados ni procuradores, porque había enseñado la 
experiencia, que en las tierras nuevamente pobladas 
ocasionaban esos oficios muchas diferencias y pleitos 
de que se originaban discordias mortales y odios im- 
placables con grave perjuicio del público que los re- 
partimientos de tierras quedasen perpetuos a los due- 
ños, que los hubiesen poseído cinco años enteros, que 
los castellanos pudiesen tratar y contratar libremente 
con los indios, que los vecinos del Río de la Plata pu- 
diesen volver a Castilla cuandn gustasen ni se inipi- 
die'ie que escribiese alguno al Rey o enviase la persona 
en su nombre que le agradase que en loa pueblos se 
eligiesen alcaldes ordinarios, los cuales pudiesen cono- 
cer de casos de hermandad que de los tenientes se pu- 
diese apelar al Gobernador de la Provincia y las ope- 
raciones de éstos fuesen remitidas al consejo; que en 
las causas criminales de que se apelase para el consejo 
se observase el derecho y las leyes de Castilla pero en 
las causas cmles de dos mil pesos o mayor cantidad 
se otorgasen las apelaciones y que en cualquier caso 
que los jueces fuesen recusados, debiesen acompañarse 
conforme a la ley: que se señalasen ejidos a todos los 
vecinos y los usos de los ríos fuesen comunes* que por 
espacio de cuatro años no se ejecutase a nadie por 
deudas realesi y los vecinos no debiesen pagar por diez 
años el derecho de Almojarifazgo ni otro derecho en 
cinco años por las crianzas, smo medio castellano, ni 
quinto real por otra cosa que por el oro y la plata. Fi- 
nalmente que se tuviese particular cuenta con los bie^ 



mu 



JUAN M DE LA SOTA 



nes de los difuntos, sobre que se le dio instrucción 
separada de lo que se debía practicar 

Con 700 hombres entre los cuales habían personas 
de calidad salió de Adelantado Alvar Núñez del Puerto 
San Lúcar el 2 de noviembre de 1540, y tocando en 
Canarias e islas de Cabo Verde, tomó posesión en 
nombre de Carlos V, de la Ca nanea e isla de Santa 
Catalina donde arribó el 29 de marzo de 1541 Echan- 
do en tierra 26 caballos que llegaron vivos de 46 que 
había embarcado, hizo que saliese también la gente 
para repararse de los trabajos de la navegación, y pufo 
sus armas según él mismo lo refiere en sus comenta- 
rios capítulo S impresos el año de 1555 El encuentro 
casual que aquí tu\o con los padres Armenla v Le- 
brón que andaban por aquella costa atendiendo a la 
conversión de los Guaraníes a los que se habían unido 
nueve soldados, que se habían huido del Paraguav le 
hizo adoptar la resolución de que la «¡ente de tomar 
armas marchase por tierra a la Asunción y los impe- 
didos y mujeres se despachasen por agua al Río de la 
Plata y dejando las dos naves grandes en San Gabriel, 
con las otras tres pasasen a la Asunción del Paraguay 

Por el año de 1550 se hallaba la embocadura del 
Río de la Plata sin un puerto de escala, cuando el ge- 
neral D Diego Martínez de Yrala, que regía el Para- 
guay propuso a los oficiales reales ser de gran impor- 
tancia que se estableciese uno para los navios que vi- 
niesen de Europa Nombróse al Capitán Juan Romero, 
hombre principal y honrado, quien juntando ciento y 
tantos soldados en su compañía salió de la Asunción 
en dos bergantines hasta ponerse en el paraje de Bue- 
nos Aire? V tomando a mano izquierda a la parte del 
Norte pasó cerca de la isla de San Gabriel > entró por 
el rio del Uruguay, donde a dos leguas surgió en el 



[118] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Río de San Juan y allí determinó hacer la fundación 

que le estaha cometida Puesta en efecto nombró sus 
oficiales y Regidores, llamándole la ciudad de San 
Juan, cuyo nombre quedó hasta ahora a aqud río 
Pasado algún tiempo los naturales de la tierra procu- 
raron impedir la población e hicieron muchos asaltos 
a los españoles, que no les daban lugar a hacer sus 
sementeras; por cuya causa y por el poco socorro y 
recursos que tenían, padeciendo mucha hambre v ne- 
ce<iidad y haciéndolo saber Juan Romero al general, 
fue acordado despachar una persona de satisfacción 
para que viese y considerase el estado del negocio y 
las dificultades que se presentaban, y conforme a ellas 
se hiciese lo que má'^ convenía Nombróse al capitán 
Alonso Riquelme, quien halló la gente muy flaca y 
acobardada por los continuos ataques y asaltos que 
los indios Ies daban por lo que se levantó esta pobla- 
ción a fines de octubre de 1552. 



46 Buiz Díaz de Guzmfin, bb 2, cap 12, pfif 8S 
[119 3 



CAPITULO XIV 



El Gobernador del Perú. Lepa García de Caslro, nom- 
bra de AdeUnlado del Hío de la Plata a Juan Ortiz 
de Zárale, debiendo ocurrir a la Coiie por la aproba- 
ción de su nombramiento. Interinamente le sirre de 
Teniente General el Contador Felipe de Cáceres. 
Su deposición por el Obispo D. Fr. Pedro de la To- 
rre. Se alza con el Gobierno Martín Suárez de To- 
ledo, quien remite a Cáceres para que responda en 
la corte< de su persona. Llega Zarate en abril a 
Santa Catalina: despacha parte de su gente por tie- 
rra y él con la demás por el río llega a San Gabriel 
a fines de noviembre de 1573. Las tropas de Zárate 
al mando de Martín de Pinedo y Pablo de Santiago 
son batidas por los Charrúas al mando de Zapícán 
y Abayubá. El Adelantado rauda su campo a la isla 
de San Gabriel y desde ésta a la de Martín Garcia; 
despacha órdenes a Juan de Garay para que Tiniera 
a socorrerle cuando se ocupaba en la fundación de 
Santa Fe. Batalla que ganó éste a los Charrúas en 
que murieron sus más esforzados capitanes Tabobár 
Abayubá y también el cacique Zapicán. Funda Zára- 
te la ciudad de San SalTador 7 da a toda la gober- 
nación el lilulo de Nuera Vueaya. Parle tí. Adelan- 
tado al Paraguay* donde muere en 1575. Los ▼aelnos 
de San Salvador abandonan esta población en 1576. 

Cuarenta y tres años habían corrido después del re- 
greso de Gabelo a España, cuyo tiempo emplearon los 
conquistadores parte en buscar comunicación- al Peiú 
poi la noticia que tenían de sus riquezas, que agita- 
ron las aspiraciones de algunos que sobreponiéndose 
a las instrucciones de su soberano, perseguían sm re- 
pato a los que se titulaban leales. Gobernaba enton- 



[lao] 



mSTOHIA DEL XJHTJGUAY 



ees el Paraguay Martín Suárez de Toledo que se ha- 
bía hecho proclamar gobernador con ocasión de la 
prisión del Teniente General Felipe de Cáceres, que 
era el legíhmo en nombre de D Juan Ortiz de Zarate 
que había 8ido nombrado Adelantado del Río de la 
Plata por el licenciado Lope García de Castro, gober- 
nador del Perú con cahdad de obtener la aprobación 
del soberano a cura presencia debía ratificar la pro- 
puesta que hacía de gastar ochenta mil ducados en la 
conquista bajo las mercedes que se otorg^aban a los pri- 
meros conquistadores. Determinóse la remisión de Cá- 
celes a España bajo la custodia del Capitán Ruy Díaz 
Melgarejo que se embarcó en ISTB en una carabela, 
en la que también iba el obispo D Fray Pedro de la 
Torre, a querellarse de los agravios que Caceres había 
iníerido a su iglesia Con este motivo se había dispuesto 
que el noble vascongado Juan de Garay acompañase 
al Obispo y le sirviese de escolta ha<tta la boca del Río 
de la Plata los 80 soldados que traía todos hijos del 
país para hacer una nueva colonia en el paraje que 
pareciese conveniente para ir facilitando el comercio. 
Otros conducían por tierra caballos, yeguas y vacas 
para que procreasen en el tenitorio de la nueva po- 
blación; y llegando a la boca del Río Paraguay se pa- 
saron en embarcaciones a la banda de CorríenleB, des- 
de donde se determinó nuevamente fuesen por la costa 
hasta la Laguna de los Patos, como se ejecutó, descu- 
briendo sin oposición de los enemigos aquel camino, 
que hasta entonces no habían emprradido. 

En Patos se despidieron los nuevos pobladores de 
los de la carabela que pasó en derechura a la Villa de 
San Vicente, puerto del Biasil, y desde aquí despa- 
chó Melgarejo a Cáceres bajo custodia de persona de 
6u confianza para que con el proceso le entregos^ 



JUAH M DS LA SOTA 



Real Consejo porque él se halló imposibilitado a pa» 
sar por ir a dar socorro al Adelantado Juan Orliz de 
Zárdte, que en abril del riismo año había arribado a 
Santa Catabna t?n falto de víveres que solas seis on- 
zas era la ración diana 

El Adelanlído con 80 soldados se encaminó al puerto 
de Pato^ o de Mbiaza a buscar víveres dejando por su 
lugai'^eniente en Santa Catalina al Capitán Pablo San- 
tiago Lueí^o aue se reforzó con los bastimentos que 
condujo del Mbiaza *' despachó parte de su gente por 
tierra, v él ^e vino embarcado emprendiendo su \iaje 
a principios de octubre y llegando a San Gabriel a fi- 
nes de no\iemhre con la capitana desarbolada Dejan- 
do la guarda precisa en la tercera nave llamada la 
Vizcaína y en la Zabra, donde traía su hacienda dis- 
puso que el re«to de la gente se alojase en la tierra 
firme, donde hizo construir un fuertecillo para su de- 
fensa En breve empezaron 4 sentir la escasez de ví- 
veres porque los Charrúas se mostraban recelosos has- 
ta que tuvieron a bien proveerles de comestibles que 
traían en gran abundancia por orden de su cacique 
Zapicán, el más respetado entre esta gente como más 
anciano. 

Por el mismo tiempo venía Ruy Díaz Melgarejo con 
escolta de algunos castellanos, que recogió en San Vi- 
cente, marchando en demanda del Adelantado, cuyos 



47 £1 obispo Latorre murió en San Vicente y acaso ésto 
influyó a que el Beal Conato de Indias hubiera desaprobado 
Ja prisión de Cáceres 

46 En la Laguna de los Patos está el puerto que los mapa^ 
antiguos llaman de Vera, nombre que le pusieron los espa- 
ñoles por parecerías semejante aquel país a la Vela de Na- 
cencia Está también el Puerto del MMaza de que tomó po- 
sesión el Adelantado Juan Ortiz de Zárate y para perpetuar 
su memoria le pusieron por muchos años entre sus títulos los 
gobernantes del BIo de la Plata, Intitulándose Gobernador áfil 
Río de la Flota, ÜTugvai/, Tapé e UOiaza 



Í1221 



HISTORIA DEX. URUGUAY 



trabajos hubiera querido aliviar. Tocó en la isla de 

Santa Calalma, donde reconociendo en los recientes 
sepulcros loa vestigios de sus desastres, aceleró la mar- 
cha por tierra, y venciendo no pocas dificultades de 
tan arduo camino, llegó a San Gabriel en buena CO' 
V untura para ayudar con su experiencia a aquella gen* 
te bisoña, contra la que estaba ya conjurado todo el 
poder de los Charrúas. 

Daba ocasión a e-te rompimiento la poca prudencia 
de ciertos capitanea españoles, que saliendo un día a 
correr la campaña encontraron al indio Ahayuhá, que 
era suhnno de Zap]'_jn y lo prendieron por haber los 
suyos preso otro cristiano Era Abayubá joven ga- 
llardo, de gentil disposición, diligente, al parecer dis- 
creto y muy preciado de valiente, prendas que le ha- 
cían muy estimado de sti tío v por consiguiente era 
Igualmente querido que respetado de los =uvoa El re- 
clamo que hizo Zapicán p<ir medio de veinte Charrúas 
que envió con un indio Guaraní que ser\ia de intér- 
prete fue desatendido asegurando a éste que se puso 
incomunicado a Abayubá Ni este proceder arredró 
al esforzado Zapicán que trayendo provisión abun- 
dante de víveres al campo español solicitó del Adelan- 
tado la libeitad de su sobrino, que aunque algunos de 
los capitanes se oponían se la otorgó con tal que res- 
tituyese el español cautivo v le diese una buena ca- 
noa que necesitaba Aceptó Zapicán esta proposición 
que de buena fe cumplió y recobró a Aba/yubá. 

Considerándose ofendidos de tal proceder suspen- 
dieron la oficiosidad de facilitar víveres a los espa- 
ñoles y mandaron que todos tomasen las armas en bien 
común de toda la Nación Se decide Ortiz de Zarate 
a imponerles, y destaca al efecto dos compañías al 
mando del Sargento mayor Maiiin de Pinedo y capitán 



tl28] 



JUAN M DE liA SOTA 



Pablo de Santiago mas reconociendo ésle la desigual- 
dad de las fuerzas hizo alto con bus cincuenta sóida- 
dos esperando a aquél que traía otros tantos españo- 
les Pinedo queriendo pasar adelante retó de cobarde 
al capitán, sobre que se armó entre ambos reñida pen- 
dencia que acaso influyó en su total pérdida pues ha- 
biendo poseído el miedo a murhcs de los e^ipafíoles 
que qiiprían dar Ia«i espaldas ««e arrestó Pinedo a dete- 
nerlos V sin tenerle respeto le atrepellaron Pablo de 
Santiago con otros seis llamados Juan Camilo, Her- 
nando Buen-i ostro. Pedro Gayo, Fiancisco de Arella- 
no, Domingo Lareb y un tal Benito hicieron frente ron 
increíble denuedo al enemigo El cacique T aboba con 
su numerosa indiada sostenía fste combate en el que 
cada uno de aquellos siete vendía inuv cara au vida* 
peí o al fin oprimidos de la multitud, cayeron víctimas 
de la honra. Buen-roslro, Arellano y Carrillo cuyo 
cufrpo partió en dos partes el fiero Tabobá v también 
corló a Pedro Gavo el brazo derecho. Pablo de San- 
tiago y un compañero llamado Benito que tenían a 
Tabobá cubierto en sangre de las heridas, que le die- 
ron, se vieron en el último conflicto por el ataque que 
renovó con un nuevo trozo de su gente el valiente 
joven Jaci Entonces Benito que estaba ofendido de 
su capitán Pablo de Santiago halló la ocasión de sa- 
tisfacer su venganza y le disparó un tiro que atra- 
vesándole por las espaldas le dejó muerto a sus pies. 
A poca distancia peleaba todavía envuelto en sangre y 
en valor el esforzado Domingo de Lares, y recayendo 
sobie él los que habían vencido a sus compañeros le 
rindieron al cabo, teniendo cortado un brazo le per- 
donaron la vida admirados de su valor y le curaron 
con esmero. 



[124] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Ya a este bempo estaban derrotados y muertos caai 
todos los que dieron las espaldas al principio de este 
encuentro; porque Zapicán y Abayubá, sin dejarlos 
reunir o rehacerse, con los mismos alfanjes que arro- 
jaban en la fuga mataban a unos, y a otros con los ca- 
ñones de los arcabuces, quien caía al golpe de la ala- 
barda que deslustraba con su sangre, quien arrojaba el 
alma por la herida que abrió su propia lanza. Aquí se 
vio desamparado de todos el Sargento mayor Pinedo 
y para salvar la vida se arrojó al río, pero hasta allí 
le siguió con otro Caytuá, indio brioso^ que no volvió 
hasta dejar las aguas teñidas en sangre española dán- 
dole a lanzadas cruel muerte 

Chelipo y Mehchon, dos hermanos valerosos, que- 
rían llevar adelante la victoria para conduir con el 
nombre español y a fe que no hubiera sido muy difí- 
cil por el sobresalto y terror que había infundido el 
reciente suceso de Pinedo y Pablo de Santiago: pero 
detuvo el ardor de los su>os la prudencia de Zapicán 
que viendo se acercaba la noche quería dar descanso 
a sus tropas. 

Al día siguiente al aclarar disparaban piedras y fle- 
chas sobre el fuerte de los españoles que fueron con- 
testadas con algunos tiros de cañón que les obbgó a 
retirarse y proporcionó así el Adelantado el modo de 
que en la noche siguiente se trasladasen a las naves, 
la gente, alhajas y pocos víveres que quedaban en el 
fuerte. Aquí les vmo a buscar al dia siguiente el Ca- 
cique de los Guaraníes Yamandu, que haciendo señas 
desde la playa, se mostró muy compasivo de su des- 
gracia, y ofrecióse al Adelantado para llevar cartas a] 
Teniente Juan de Garay, que dijo deseaba tener noti- 
cias ciertas de su llegada para traerla o enviarle los ví- 
veres necesarios. Agradecióle el Adelantado la fine- 



JUAN M DE LA SOTA 



za, y aceptando la oferta escribió a Garay, enviándole 
copia de las provisiones reales que traía y nombra* 
miento de su lugarteniente y dándole noticia por ex- 
tenso de sus trabajos, con encargo de que viniese con 
la mayor presteza posible a socorrerle. 

Como los Charrúas incendiaran el fuerte y porfia- 
ran en infestar la tierra firme, trató el Adelantado de 
mudarse a la Isla de San Gabriel y Zapicáii trasladó 
su ejército a las márgenes del Urugua>, donde tenía 
sus canoas eji que disponía venir a dar analto a los 
e'ípañoles Súpose todo por relación de seis «moldados 
prisioneros, que burlando su vigilancia se pudieron huir 
a las islas y dieron noticia que quedaban otros treinta 
en cautiverio. En tales circunstancias aportó con ví- 
veres el Capitán Ruy Díaz Melgarejo y se repararon las 
fuerzas de muchos que a mipulsos del hambre se halla- 
ban próximos a morir a todos consoló en «u desdi- 
cha y para retirarlos más del peligro dispuso se pa- 
sasen a vivir en la Isla de Martín García, abrazando 
gustoso el Adelantado este consejo, porque estaba en 
animo de dar principio en ella a una población de 
españoles, que sirviese de escala al comercio por el 
Río de la Plata 

Salló luego Melgarejo a buscar bastimentos por los 
pueblos cercanos de los Guaraníes situados entonces 
en aquellas islas, llevando por guía a Abarorí, indio 
que tenían prisionero y se ofreció a encaminarlos don- 
de hallaron provisión abundante. Introdújolos por una 
ensenada muy estrecha a cierta isla muy fértil en la 
cual le salieron a recibir catorce mdios muy gallardos, 
aunque afeados con los colores, que los hacían f o mu- 
dables y sólo adornaban su desnudez vergonzosa y la 
cabeza con vistosa plumería Estos los llevaron a la 
casa de Tabobá y cargaron del bastimento que había 



[126] 



HISTORIA DEL UHUGÜAY 



en ella por los rescates que se les quiso dar Encon- 
tráronse aquí a un mancebo cautivo llamado Vargas 
natural de Trujillo, un indio llamado Cristóbal natu- 
ral de la Isla de Santa Catalina, que se rescataron y 
descubrieron que aquellos indios estaban tramando 
una traición contra los españoles; y que en poder 
de ellos habían seis cautivos que entregarían ai les 
ofreciesen rescates Concertado el trato lo'^ trajeron 
sin repugnancia y entre ellos venía Domingo Lares, 
quien confirmó el aviso de que al día siguiente tenía 
aquella gente dispuesto asaltarlos Disimulando tama- 
ño riesgo, y bajo medidas de precaución que se to- 
maron, se consiguió al día siguiente rescatar otros dos 
cautivos llamados Francisco de Mora y Pedro de Loria, 
que habían ofrecido traer para encubrir su designio 
Volvieron con este socorro a Martín García, adonde en 
tan breve ausencia habían perecido de hambre diez 
personas y otras muchas estaban para acabar, tem- 
blando los miembros fríos de pura flaqueza Esto le<* 
hizo conocer cuán precaria era su suerte y que en bre- 
ve se reducirían al mismo estado, si no se tomaban 
nuevas providencias: por lo que se despachó luego a 
Melgarejo al país de los Timbúes, adonde se supo que 
Garay por no tener noticia de la armada de Zarate, 
se había retirado a fundar la ciudad de Santa Fe de 
Vera Cruz, la cual planteó el 6 de julio de 1573 en un 
llano apacible y despejado a la costa del Quiloaza, 
adonde permaneció hasta el año de 1660, en que se 
trasladó, adonde está ahora doce leguas más al Sur 
sobre el Rio Salado 

A fines de enero o principios de febrero de 1574 
había entregado Yamandú a Garay las corresponden- 
cias del Adelantado, siendo él mismo conductor de 
otras, en que avisaba aquel, quedaba aprontando el 



[1271 



JUAN M DE LA SOTA 



socorro de víveres, que había de conducir en muchas 
balsas. Después de quedar guarnecida Santa Fe, partió 
Garay con treinta mancebos valerosos, 21 caballos y 
alguna gente de servicio para remar en buen número 
de balsas £n este tiempo, sobrevino en el Rio de la 
Plata tan deshecha borrasca, que parecía querían las 
ondas elevadas a las nubes tragar la Isla de Martín 
García donde estaba la gente del Adelantado, y su re- 
sultado fue zozobrar o irse a pique las dos únicas na- 
ves, que allí les quedaban, la una en el mismo puerto 
de la Isla y la otra que encalló en la tierra firme^ coa 
el desconsuelo que se deja considerar, porque no sa- 
bían qué fortuna habría corrido Melgarejo, quien 
libró su bergantín en una caleta muy abrigada, y te- 
mían perecer de hambre allí porque Garay no apare- 
cía La \uelta de Melgarejo disipó todos estos temo- 
res mas como hubiesen adolecido muchos gravemente 
y &e reconocía difícil manteneise en aquella isla, con- 
vocó el Adelantado a la gente principal para conferen- 
ciar sobre qué medio be tomaría en aquella coyuntura 
para evadir tantos pehgros, y de común acuerdo se 
resolvió fundar una población en el Río Uruguay so- 
bre las márgenes de un río menor, si bien muy apaci- 
ble que le tributa sus aguasj y del nombre de dicho 
río que es el de San Salvador se llamó en adelante 
la población 

Como se hubiese acordado que Melgarejo fuese ade- 
lante con las tablas de la Zabra, que había naufragado 
en la isla y conducidos en el bergantín de Melgarejo 
a la punta del Río Uruguay, pasó el nuevo navichuelo 
en demanda de Garay para darle aviso de la resolu- 
ción que se había tomado. Encontráronse presto en 
lag Islas que median entre el Paraná y Uruguay, don- 
de la boca de éste forma un golfo espantoso: al querer- 



[126 3 



HISTORIA DBL URUGUAY 



le atravesar padecieron tan furioso temporal, movido 
de un recio Sur, que trastornando la barca, se vieron 
expuestos a la muerte. Melgarejo dejó la punta del 
Uruguay donde estaba surto y subiendo río arriba en- 
tre los lamentos de las mujeres, que se daban por per- 
didas, entró finalmente en el Río San Salvador, y Ca- 
ray escapó del naufragio debido al auxilio de sus in- 
dios, que le sacaron en bombros y también toda su 
gente y los caballos, de los cuales uno sólo se ahogó 

Aún no habían podido enjugar la ropa y algunos 
se hallaban con los miembros endurecidos por el fres- 
co de la noche, cuando al rayar el alba observaron que 
los enemigos, formados en siete divisiones, se encami- 
naban, con mayor orden que nunca, al son de sus bo- 
cinas hacia donde estaban situados. La cercanía del 
peligro infundió ánimo en todos para poner pronta- 
mente manos en las armas, sin que la superioridad de 
las fuerzas les acobardase Caray que observó la re- 
solución de su gente, tan sólo les indicó eí camino de 
la victoria en estas precisas razones amigos, ctqui no 
resta otra cosa que morir o venceTf esperemos pues 
con vtdor a los enemigos. En el acto se ensillaron doce 
caballos para el mismo Caray uno, y los otros once 
mandó que se emboscasen hasta que empeñada la ba- 
talla salieran a desbaratar al enemigo por la parte 
que más cargasen a los suyos, y él se pasó con veinte 
arcabuceros a otra punta, poniendo en medio algunas 
ballestas y dándoles algunas advertencias que pedía 
la ocasión, principalmente que no se internasen en el 
centro de los enemigos. 

A la vista de éstos figuró Caray una retirada con el 
objeto de traerlos a sitio, en que ganando una loma 
algo elevada, se empleasen mejor los tiros, pero su 
general Zapicán que advirtió el ardid mandó hacer alto 

[338] 

u 



JUAN M DB LA SOTA 



a SUS huestes, empezando a echar retos y decir baldo- 
nes a los españoles. Garay invocando entonces el nom- 
bre de Santiago dio tan a tiempo la primera carga de 
arcabuces y ballestas, que apenas tuvo tiempo el ene- 
migo para servirse de las armas arrojadizas En este 
primer encuentro se había obtenido la ventaja de arro» 
llar la primera división que constaba de más de 700 
hombres, que enredados unos con otros sufrían el es- 
trago que hacían en ellos los españoles con sus espa- 
das y lanzas acudieron en su socorro cien flecheros 
que eran la flor del ejército Charrúa, pero saliendo 
entonces los once caballos de la emboscada los desba- 
rataron sm dar lugar a pararse como lo pretendian 
con ánimo de sitiar por todas partes al pequeño resto 
de españoles náufragos que conducía Garay. 

Cargan entonces los Charrúas con toda su fuerza y 
los españoles guardan impenetrable su línea haciendo 
horrible estrago en aquellos, pues ni daban golpe sm 
herida, ni herida que necesitase de segundo golpe Ni 
por ésto daban muestras de flaqueza T aboba y Aba- 
yuba que se distmguían entie todos y contra los que 
sostenía el combate Antonio de Leiba que intrépido 
metió al primero la lanza por los pechos Se espantó 
tan poco Tabobá de ver su sangre vertida que como ai 
alentase el fuego de su cólera aquel rocío, se aferró 
de la lanza aunque medio palpitando con tal fuerza, 
que ya Leiba estaba al perderla, cuando llegó Juan 
Mensalvo y le descargó con la espada tan fuerte golpe 
que le cortó la mano, quiso todavía escapar pero Lei- 
ba le atravesó el corazón y cayó muerto a sus pies. 
Sigue a Abayubá a quien traspasó el vientre con su 
lanza, mas él se abalanzo furioso y en medio de las 
contorsiones de la muerte con loa dientea asió de la 
Tienda del caballo sm soltarla hasta que exhaló el 



[130] 



HISTORIA DEL UBUGtTAY 



alma. Zapicán ocurre a vengar la muerte de sus dos 
más esforzados capitanes y la recibe de un solo golpe 
que le dio Mensaho 

Prodigios de valor por una y otra parte se observa- 
ron durante estd contienda sin desmerecer los unos a 
los otros. Juan Vizcayno. contra quien peleaba Ana- 
gualpo, indio de terribles fuerzas v desmedida esta- 
tura, le dio en tierra hecho cadá\er traspasándole el 
pecho con su lanza, y embestido de nuevo por J an- 
dmoca indio de fama, tragó éste la muerte con la lan- 
za que le introdujo por la boca. Arévalo y Aguilera, 
jóvenes gallardos se abrieron camino con la espada 
por lo más espeso de las fuerzas dejando teñido el 
suelo en sangie de Charrúas Mateo Gil a todas partes 
donde acudía llevaba el estrago en su lanza, ni le era 
inferior Hernando Ruiz a quien después de fatigado 
en matar enemigos arremetió un indio a quitarle la 
lanza: pero ayudado de Camelo quedó muerto sin sol- 
tarla. 

Por entre seis españoles se venía a arrojar Maga- 
lona con la pica que había quitado a un soldado es- 
pañol, recibióle con su espada Juan de Osuna, cuyo 
caballo dio un brinco tan a tiempo, que evitó el golpe, 
que le tiraba a los pechos abalanzóse entonces el bruto 
con tal funa que le cortó con los dientes una rienda, 
y Osuna gobernándole con la otra, sacó la daga del 
cinto y le cosió a puñaladas Juan Sánchez pobló aquel 
día la tierra de cadáveres y aún herido por un costado 
se mantuvo fortísimo en el combate, aumentando los 
muertos Rasquin y Carballo se portaron también con 
mucho valor, sm dejar de pelear animosos, aunque los 
Charrúas cebaban la batalla con gente de refresco 

Garay atendía cuidadoso a todas partes y como en 
esta porfiada resistencia se apuraban las fuerzas de 



[131] 



JUAN H DE LA SOTA 



los suyos quiso decidir la batalla, y embistiendo deno- 
dado a un tercio que se conservaba de reserva dio 
la muerte a algunos y recibió una berida en los pe- 
chos pero sin mostrar flaqueza prosiguió el combate 
hasta que su caballo quedó muerto de un flechazo. 

Los soldados de Garay le subieron prontamente en 
otro caballo, lo cual visto por los enemigos que ha- 
bían perdido sus mejores capitanes y vinculaban la 
victoria en la muerte de Garay, empezaron a hacer 
resonar sus bocinas que tocaban a retirada En breve 
despejaron la campaña en que quedaron más de dos- 
cientos cadáveres. El sitio no proporcionaba a Garay 
bastante comodidad para alojar a los suyos, por lo 
que pasada aquella noche en repararse de la fatiga 
y curar loa heridos, al día siguiente marchó al río 
de San Sahador que estaba poco distante, juzgando 
que allí podría hallarse Melgarejo Efectivamente lo 
encontró pero sm desembarcar su gente por recelo de 
los Charrúas, que en numerosas tropas se habían avis- 
tado por aquellos campos. Luego que estuvo próximo 
Garay desembarcó Melgarejo las mujeres y niños y sm 
la menor dilación dio vuelta a la Isla de Martín Gar- 
cía para traer al Adelantado con su gente Dio noticia 
de la victoria conseguida por Garay, que llenó a todos 
de alborozo pero más alegría recibieron con verse 
próximos a salir de aquella isla, de donde con todo el 
tren se mudaron a San Salvador 

Garay se ocupaba en fabricar algunas barracas, que 
asegurasen contra las invasiones de los indios, con al- 
gunos reparos de tierra y fajina, en que trabajaron 
también los vasallos de Yamandú (que se agregaron 
a los españoles por consejo de su cacique) con tanto 
aliento y tan alegres que al parecer descansaban en su 
misma diligencia. Al ambo del Adelantado estaba ya 



[132] 



HISTOBIA DEL URUGUAY 



concluido su alojamiento y los demás cuidaban del su- 
yo propio Dio Zárate principio a una nueva pobla- 
ción que intituló San Salvador y en el mismo día de- 
claró cómo toda la gobernación, dejado el antiguo 
nombre de Río de la Plata, se había de llamar en ade- 
lante la Nueva Vizcaya- noble ambición de propagar 
hasta con el nombre la gloria de su patria, pero poco 
dichosa porque apenas ae repitió este nombre, preva- 
leciendo el primitivo, como que había prescripto por 
el uso de medio siglo 

Garay fue destinado a traer de la Asunción algunas 
cosas necesarias para la nueva población y Melgarejo 
a solicitar bastimentos. Un repentino incendio en la 
casa del Adelantado que rápidamente se dilató a casi 
todas las demás le obligó a retirarse a su bergantín 
a donde tan sólo se dejaba ver de algunos confiden- 
tes El descontento, que se empezaba a sentir por la 
falta de víveres que se habían consumido en el in- 
cendio dio aliento al contador Hernando de Montalvo 
para producirse en púbhco que le serviría de alegría 
el que Zárate hiciese número entre los muertos pues 
que tan mal se avenía con los vivos y el licenciado 
Trejo, Cura y Vicario de San Salvador trató secreta- 
mente con algunos soldados de que le prendiesen y 
Helasen a Castilla con una información que oculta- 
mente iba haciendo de sus desafueros para justificar 
ante el Consejo tan extraña resolución* mas Trejo cayó 
en el lazo que tendía el Adelantado, quien le echó en 
prisiones a bordo de su bergantín, sin que le valieran 
los ruegos de los amigos, ni los consejos y amenazas 
de los religiosos; porque a todos satisfacía con decir 
que asi convenia al buen gobierno. Entonces llegó el 
socorro de la Asunción que desde Sta Fe envió Garay 
con persona segura, y ya se dispuso el Adelantado a 



[133 3 



JUAM M DE LA SOTA 



subir a la Capital del Paraguay llevando consigo preso 
al Lic^nf^iado Trejo para entregarle al Provisor del 
Obispado in sede vacante Iban también loa más de los 
Religiosos Franciscanos que trajo en la Armada 

Murió Zárate en la Asunción el año de 1575 nom- 
brando por albaceas de su testamento al capitán Mar- 
tín Duré y Juan de Garay y por sucesor en el mando 
en c^ase de Gobernador interino a su sobrino Diego 
Meiidiela joven inquieto v entregado a toda licencia 
V libertinaje con cuyos desafueros se ocasionó la pér- 
dida del empleo y prisión en cuya clase fue remitido 
a CaEtiUa. pero evadiendo su clausura en San Vicente 
donde había hecho escala el buque en que le condu* 
cían reunió elementos para poder restituirse al gobier- 
no En Mbiaza se hallaba con su carabela y tropa que 
conriucla, su altanería y arrogancia le atrajo el des- 
ciéd^to. y fastidiados ya de sufnr su despotismo, de- 
terminaron loa compañeros dejarlo en tierra, como lo 
efectuaron en compañía de iiete de sus confidentes, que 
a la vista de los del buque mataron los indios natu- 
rales de allí 

Ya por la muerte del Adelantado Zárate, como por 
los disturbios e inquietudes que causó la política de 
Mt^ndieta, los vecinos de San Salvador se vieron aban- 
donados y reducidos a extrema miseria Acosados de 
los repetidos asaltos no podían ya resistir las vigilias 
constantes a que estuvieron entregados desde que pi- 
saron este territorio y de común acuerdo en 1576 le 
abandonaron restituyéndose a la Asunción. 

Todas las tentativas de los españoles sobre los Cha- 
rrúas habían sido mutiles por la energía y constancia 
con que defendían Ja integridad de su territorio El 
amor propio de aquéllos se hallaba resentido, y difi- 
riendo a mejor oportunidad su conquista la empren* 



[134] 



BISTORIA DEL URUGUAY 



dió Hemandarias de Saavedro en 1603 que por segunda 

vez gobernaba la Provincia del Paraguay a que perte- 
necía todo el lerntorio descubierto a las inmediacio- 
nes del Plata. Mas de quinientos soldados, fuerza en- 
tonces respetable y de cuyo éxito favorable casi no 
era razonable el dudar, se destacaron a hacer la con» 
quista de los uruguayos. Su pérdida total produjo el 
desengaño de que no era fácil sujetarlos por la fuerza: 
V ésto dio motivo a que en 30 de enpro de 1609 el rey 
de España Felipe III expidiera real orden, em que pies- 
cnbía se tentara la reducción de los indígenas por me- 
dio de las misiones evangélicas 

En tales circunstancias se hallaba Hemandarias de 
Saa'vedra por tercera vez de Gobernador del Para- 
guay, y deseoso de dar cumplimiento a la resolución 
soberana escribió al provincial de los Jesuítas Fr. Die- 
go de Torres para que se hiciera un ensayo en el 
Guavra La misión de los padres José Cataldino y Si- 
món Malzeta, italianos de nación tuvo buen éxito, que 
recogiendo sazonados frutos hizo cambiar de política 
en la conquista, "° 

La experiencia que había adquirido Hemandarias 
de Saavedra en las tres veces que gobernó la Provin- 
cia del Paraguay* le había hecho conocer que su ex- 
tensión era interminable pues que abrazaba las di- 
latadísimas campañas que corren hasta el estrecho de 
MagaKane<i, las» que caen al Norte hasta la Cruz Alta, 
que deslinda la jurisdicción de Tucumán, Río de la 
Plata y las riberas del Río Paraguay con las naciones 
circunvecinas, los espacios más imaginarios que tri- 
llados, en que se extendía sin limite hasta los confines 



49 Lozano, historia de la Compaflia de Jesús, tomo ¿9, Ub. 
S. pág 2S0 

00 Carta anmia de ISOO escrita él 10 de junio de 1610, 



[1361 



JÜAN M DE LA SOTA 



del Brasil la provincia del Guayra: que ésto obligaba 

a su goLernador a ser peregrino dentro de sn propia 
jurisdicción que los extremos, rara o ninguna vez, 
recibían el influjo de su cabeza, o porque llegaban 
con remisión sus órdenes, o porque absolutamente le 
faltaba impulso para tocar en su término; v por otra 
parte que las autoridades intermedias, que debían ser 
el conducto más fiel, embarazaban a veces el éxito. 
Cerciorado de todo ésto, nombró en su último gobierno 
de procurador cerca de la corte a D Manuel de Frías 
para que insistiere en la división de la Provincia del 
Paraguay, que se efectuó en 1620, formándose la del 
Río de la Plata Los Charrúas, Chayos y Chanás se 
habían hecho respetar hasta esta época, en tal manera 
que SI algún español holló su país pagó con la vida su 
atrevimiento. 



FIN DEL LIBRO PRIMERO 



[136} 



APENDICE O NOTAS FINALES DEL LIBRO I 



Poco antes que Caboto arnbase ai Paraguay, saberon de la 
Capitanía de San Vicente en el Brasil cuatro portugueses, 
bien fuera con la esperanza de mejorar fortuna, bien fuera 
movidos del deseo de ver y descubnr nuevas tierras El uno 
de ellos Alejo García era muy perito en la lengua de loa 
Tupís, que en buen numero se le ofrecieron por companeros 
de aquella empresa, y como es la misma con poca diferencia 
que la de los Guaraníes, aportando a au país estos aventare- 
ros, pudieron entre ellos adqumr noticia de los opolentos rei- 
nos del Perú, y García persuadió a muchos Guaraníes pasa- 
sen en su compañía a descubrir aquel impeno, de donde po- 
drían traer metale? preciosos y las otras cosas esbmaliles de 
que decían abundaba 

Poco les movería el interés a los que vivían contentos en sa 
miseria, pero como ea gente guerrera e mclmada a novedades, 
creo no sería necesana mucha retórica para persuadirlos a 
descubnr nuevos países Obra-^e este o aquel motivo, ellos en 
número de dos mil se dieron por compañeros de los portugue- 
ses V caminando por aquellos llanos, poblados de diversas na- 
ciones, unas feroces otras pacíficas, en é?tas no sintieron 
oposición, pero aquéllas le hicieron fuerte resistencia y lea fue 
forzoso allanarse el camino con las armas, entre las ctialea 
el espanto de las bocas de fuego, manejadas con destreza por 
los Lusitanos, eia el que obraba con más eficacia AI cabo de 
varias jornadas t aventaras dieron ti«ta a las altas cordilleras 
del Perú j encontrando por entre Mizqai y Tomina algonas 
poblaciones de indios vasallos del Inca, las asolaron robando 
y natando a sas moradores 

QuiEieron adelantar la conquista y el estrago por la comar- 
ca, pero ocumeron al reparo tan copiosa multitud de los be- 
licosos indios Charcas, que se vieron forzados a retirarse lu- 
ciéronlo con tan buen orden, qae ni recibieron daño, m per- 
dieron la presa y llegaron así portugueses y Tupís como Gua- 
raníes, cateados de los despojos de su latrocinio, qae ae redu- 
cían a ropa, vestidos fuusunos, mnchos vasos, "^w"iHa» j co- 



[137] 



JTTAN M DB LA SOTA 



rrtna? de plata Cebado Alejo de García en la rica prau 
le alimentaron los deseos, así de enriquecer como de hacerse 
famoso, pnrque su ambición le pintaba fácil aquella conquista, 
SI le acudiese ma^nr número de portugueses cuyo valor podría 
cnntra<ttar la oposición que reconoció, auxiliándose también 
de Ins mismos Guaraníes, que podían pasar en mayores tropas 
por un camino más acomodado, que trajeron a la vuelta del 
Perú 

Para solicitar pues dicho socorro despachó con los Tapia a 
dos de sus compañeros con el pretexto de dar cuenta de ta 
jornada a sa capitán Martín Alfonso de Sonza, a quien por la 
mejor recomendación de su negociado remitiit algunas piezas 
de precio, que le abriesen el gusto y moMescn a acelerar el 
deopacho No anduvo remiso el Capitán de San Vic«»nte en 
acudir a una petición de que podía resultar a sí grande ínteres 
y mucha sloria a su nación, y le envió una numerosa escua- 
dra de lusitanos V mayor numero de Tupís, pero le llegó an- 
tes a Alejo García el castigo merecido por sus robos y cruelda- 
des, siendo los instrumentos de bu infelicidad los miemos que 
él hizo cooperar a su culpa; porque los Guaraníes entre quie- 
nes andaba con sobrada confianza, instigados de su genio vol- 
tario, se resolvieron a quitarle la ^ida, como lo ejecutaron, sio 
perdonar a ninguno de sus compañeros, sino sólo un hijo suyo 
de poca edad, qas no heredó sus bienes mal adquiridos sino 
su desgracia, arrastrando por algunos años la cadena de an 
duro cautiverio, hasta que prevaleciendo el donunio espafiol 
en aquellos países, le entregaron a los castellanos 7 ss avecinó 
en la Asunción Así dispone el Cielo, que las riquezas mal 
adquiridas sean homicidas de bus injustos dueños, porque se 
dice que por robarlas le hicieron blanco de sa crueldad aque* 
llns bárbaros, aunque después no las estimaron. 

El socorro despachado del Brasil venía a cargo de Jorge 
Sedeño y llegó felizmente al mismo paraje de la frontera, ca- 
yos naturales atormentados con el torcedor de su propia con» 
ciencia se sobresaluron, y porque no tomasen por su cuenta 
el castigo de la alcTOaía cometida contra su compatriota tra* 
taron de acabarlos a todos para lo cual se coligaron con otros 
de la comarca y en ejército formado asaltaron a los portu- 
gueses y mataron a Jorge Sedeño y otros* por lo cual resol- 



51 Esto aún quieren dudarlo algunos, persuadidos de qua 
nuestros Indígenas carecían del conocimiento de la* artes 
mecánicas 



[138] 



HISTORIA ÜEL, URUGUAY 



>den>n los demis nstirane al Bra^, pero al U^gar al Paraná 
no hallaron sos canoas que dejaron en cieita ensenada. Ofte- 
ciéroQse a pasarlos en las snyas los Faranáa, quienes las traían 
barrenadas, y lo nusmo fne verlos en medio del río, que des- 
cubrir los barrenos e irse todos a fondo con los portugueses, 
librándose los infieles a nado en que son dieatrísimos, perfr- 
ciendo todos los cristianos sin haber quien llevase la noticia 
de tan lamentable tragedia al Brasil. 

D Carlos por la Divina clemencia. Emperador siempre au- 
gusto de Alemania y Z>* Juana su Madre, y el mismo D Car- 
io': por la Gracia de Dios Rey de Castilla, León &a 

Por cuanto vos Alonso de Cabrera Nuestro Veedor de fundi- 
ciones de la Provincia del Río de la Plata vais por nuestro 
capitán en cierta armada a la dicha Provincia en socorro de 
la gente que allá quedó y que proveen Martín de Orduña y 
Domingo de Fornoza, y porque podría ser que al tiempo que 
alia llegareis fuese muerta la persona que dejó por su Te* 
mente General D Pedro de Mendoza, nuestro Gobernador de 
las dichas ProMncias» >a difunto, y éste al tiempo de su ía- 
Ilecuniento o antes no hubiese nombrado Gobernador, o los 
Conquistadores o Pobladores no le hubiesen elegido, voi mán- 
damela qne en tal caso y no en otro alguno hagáis juntar los 
dichos pobladores y los que de nuevo fueren con vos, pan 
que habiendo pnmeramente jurado de elegir persona cual con- 
tenga a nuestro servicio y bien de la tierra, ekjan por Gober- 
nador en nuettro nombre y Capitán General de aquelUs Pro- 
vincias la persona que, según Dios y sus conciencias, pareciere 
más suficiente para el dicho cargo, y el que así eligiereis todos 
en conformidad, o la mayor part«, ose y tenga el dicho cargo, 
al cual por la presente dimos poder cumplido para que lo 
ejecute en cuanto nuestra merced y voluntad fuere; y si aquel 
falleciere se torne a proveer en otro por la orden, susodicha 
Lo cual os mandamos que así se haga en toda parte y &ín 
bullicio ni escándalo alguno, apercibiéndoos que de lo con- 
trano nos tendremos por deservidos y lo haremos castigar con 
todo rigor Y mandamos que en cualquiera de los dichos casos 
hallando en la dicha tierra persona nombrada por Gobernador 
de ella le obedezcáis y cumpláis sus dichos mandamientos > le 
deis todo favor y ayuda. Y mandamos a los nuevos oficíales 



S2 Lozano Historia Inédita de la Provincia del Paraguay, 
Rio de Ib Plata y Tucumán. cap If , págB 277 « 281. 



[139] 



JUAN M DE LA SOTA 



de la ciudad de Sevilla, que asienten esta nuestra carta en 
nuestros libros que ellos Uenen, y que den orden como se pu- 
blique a las personas que llevareis con \os en dicha armada. 
Dada en la ViUa de Valladolid, a doce del mes de setiembre 
de mil quinientos treinta y siete años Por la Reina — El Dr. 
Sebastián Beltrán. — Licenciado Joanes de Carbajal — El 
Dr. Vernal — Licenciado Gutiérrez Velázquez — Id Juan 
Vázquez de Molma, Secretario de eu Cesárea y Católica Ma- 
jestad la hice escribir por su mandato con acuerdo de los de 
BU consejo 



[1«J 



LIBRO II 



De los acontecimlenlos, concernSentes a la Banda 
Oriental, desde que se formó el Gobierno del Hío 
de la Plata en 1620, hasta la retirada de Iob por- 
tugueses, que intentaron poblar a Montevideo 
en 1723. 

CAPITULO I 

De la reducción de Santo Domingo Soriano 7 Mlra- 
gos que los portugueses hacían en la población in- 
dígena de U Banda Qxwntal del Uroguar. 

Ciento ocho años habían corndo desde el descubri- 
miento del Terntono Oriental del Uruguay hasta la 
división de las provincias del Paraguay y Río de la 
Plata. Muy pocos puntos de las costas que bañan el 
Plata y el Uruguay, eran conocidos sus habitantes 
tampoco lo eran, sino por la constancia con que de- 
fendían su suelo originario. Un funesto desengaño ha- 
bía obligado a los conquistadores al extremo de sus- 
tituir a la violencia los medios de dulzura y persua- 
sión; destinando misioneros al Guayra que predicasen 
el evangeho, y que docilizando con la palabra del Se- 
ñor el carácter de los indígenas, los inclinasen tam- 
bién a la sumisión temporal de los Reyes Católicos. ^ 
Los buenos resultados que produjeron en el Guayra 



1 Léase la nota N? 1 y la provisión real Que sigue. 



[141] 



JUAN M DE LA SOTA 



estas misiones y la que en 1619 emprendió el venera- 
hle padre Roque González que penetrando al Uruguay 
había fundado el pueblo de la Concepción, hacían co- 
nocer el acierto del cambio de .política en la conquista. 
Loa Chaná«, que habitaban entonces las islas del Uru- 
guay frente a la embocadura del Río Negro, habían 
mudado de domicilio a los campos al Sur de San Sal- 
vador. Perseguidos con obstinación por los Charrúas 
tuvieron que regresar a sus islas, e implorando el au- 
xilio del Gobierno que recientemente se había estable- 
ckIo en Buenos Airea, D Die^o de Gongora, primer 
gobernador, encargó en 1622 a los jesuítas la conver- 
sión de los UTUguayos De sus progresos, no nos es 
dado asegurar, aunque es de presumir no serían efí- 
meros sus esfuerzos pues que gobernando D Francis- 
co de Céspedes, tercer gobernador desde el 19 de se- 
tiembre de 1624 ganó con caricias y regalos los ánimos 
de los Charrúas confinantes del Uruguay, para que 
trajesen algún cacique, y consiguiéndolo le hizo ex- 
traordinario agasajo para atraer a los demás Valióse 
en tales circunstancias de los religiosos de la Orden 
Seráfica, que con apostólico celo entraron a esta con- 
quista por la boca del Uruguay dos religiosos con el 
Reverendo Padre Fr Bernardo de Guzmán Después 
de haber convertido más de mil almas, fundaron tres 
iglesias de las cuales sólo permanece una con su re- 
ducción de Chanás de Santo Domingo Soriano ^ 

La Banda Oriental del Río de la Plata fue destinada 
desde entonces por los pobladores de Buenos Aires 
para proveerse de leña, carbón y maderas gruesas de 
que se carecía en la ribera austral, donde yace la ciu- 
dad de Buenos Aues: como en especial para cria de 



2 Léase la note iJnal número 3 



£142] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



ganados, que no sólo sufragasen entonces y en lo ve- 
nidero a su propia subsistencia, sino también les pro- 
dujesen sobrante porción de cueros para comerciar en 
tan Utilísimo género Habiéndolos re&ervado para este 
objeto, donde los mismo animales procreasen con li- 
bertad y quietud, y se alimentasen sm escasez de pas- 
tos, se abstuvieron por mucho tiempo de formar po- 
blaciones capaces de impedir la cria que sucesiva y 
rápidamente se fue multiplicando después. Los toros 
■y vacas que se reprodujeron por las riberas del Plata 
son Je los que en 1554 condujeron de España los con- 
quistadores, y los que en ei interior del territorio orien- 
tal excitaron la codicia de los Paulistas, son de las que 
en lb80 se mtrodujeron a la provincia del Paraguay 
debde la de los Charcas, que se propagaron en las re- 
ducciones y misiones de los Jesuítas, que todos tenían 
estabiecimientoB de campo " 

Aumentados >a los» ganados en la Banda Oriental 
del Plata, las personas que querían hacer este negocio, 
sacaban licencia del ayuntamiento de Buenos Aires 
para recoger determinada cantidad de cueros, con obli- 
gación de ceder la tercia parte a beneficio de aquella 
ciudad, y como para esta diligencia fuese necesaria 
porción de peones y operarios que componían partidas 
de mucha gente, establecían sus asientos a la orilla 
de un no o arroyo y quedó a muchos el nombre de 
los sujetos a quienes se había concedido permiso para 
la matanza. Así es, que saliendo de Montevideo hasta 



3 Y toda esta multitud de ganado tuvo su origen de una 
porción de vacas que se alzo menos ha de un siglo por la 
destrucción de algunas doctrinas, que habían fundado los Je» 
suitas de esta provincia, y fueron barbara e impíamente aso- 
ladas por los Mamelucos del Brasil Lozano, Historia del Pd* 
ragua]/. Rio ae la Plata v Tucuman. cap 1, lol 8 vuelta. 



£143] 



JUAN M DE LA SOTA 



llegar a la costa del mar y ensenada de Castillos ee en* 
cuentran y nombran el arroyo de Pando, el de Solis 
Grande, el de Maldonado Grande, el de Maldonado 
ChAco, la lagiina de Rocha y el arroyo de Chafalotef 
que ae Uama así de un soldado dragón, a qmen pusiC' 
ron este apodo, y los cerros de D. Carlos Narváez y de 
Navarro. * 

Para llegar a estos tiempos >a había sidu la vecin- 
dad de ios portugueses para ios habitantes del Guay- 
ra, Paraguay y Uruguay, un manantial inagotable de 
desgracias y lo que más había influido en su destruc- 
ción Las relaciones contemporáneas de la Compañía 
de Jesús están Jlenas de decaJles lastimosos sobre las 
incursiones de los Paulistas o Mamelucos; tuyo úni- 
co objeto era destruir las poblaciones, esclavizar los 
habitantes, esparcir la desolación, el horror y el es- 
panto. Ln las cartas annuas de 1625 se afirma que en 
el espacio de un bigio, los Mamelucos habían muerto 
o arrancado de sus hogares cerca de dos millones de 
indios y asolado más de mil leguas de territorio, des> 
de las orillas del Uruguay hasta las del de Amazonas. 
LoB contmuas trasmigraciones de ios pueblos de las 
Misiones y la variedad de posesiones que han tenido 
tammen lo comprueban. t>n una carta autógrafa dei 
Key de £<spana, escrita en it> de setiembre de líiá9 ae 
lee, que en el curso de un solo qumquenio ótíO UUO in- 
dios (guaraníes, todos establecidos en la margen sep- 
tentrional del (Jruguay y Kío de la Plata, fueron lleva- 
dos como esclavos ai l^rasil. Lste cálculo se halla con- 
firmado en un oficio de D. Pedro de Avila, Gobernador 
que fue de Buenos Aires, quien estando en Río de Ja- 



4 Grimaldl en su respuesta a Sousa Coutinho 



£144] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



neiro vio vender públicamente un número considera- 
ble de cautivos * 

Los Mamelucos de San Pablo después de haber arrui- 
nado los lugares limítrofes del Guayra, deseaban con 
eficacia verse dueños de las Misiones del Uruguay, su 
arrogancia más que su valor les hacía dar a esta em- 
presa una facilidad que no tenia Entregados pues a la 
loca intemperancia de sus deseos juntaron un ejército 
de 400 portugueses y 2700 Tupís, que embarcados en 
300 canoas bajaron por el Uruguay»' hasta donde le 
tributa sus aguas el Mbororé Los Guaraníes se habían 
apercibido de algunas armas de chispa y de unos ca- 
ñones de cañas gruesas, aforradas en cueros, que aun- 
que no podían disparar sino dos o tres tiros cada ca- 
ñón, debían como lo hicieron sentir su estrago. Con 
esta precaución les salieron al encuentro y presentaron 
la batalla en el Acaraguay, Kl choque fue de los más 
obstinados; quedando indecisa la suerte por todo aquel 
día. Al rayar el alba del siguiente, volvió a renovarse 
el combate hasta la una de la tarde, en que muertos 
160 Mamelucos portugueses y casi todos los Tupis, que 
escaparon las vidas, puestos de regreso al Brasil, ha- 
biendo recibido un refuerzo considerable, se anima- 
ron a tentar de nuevo la fortuna. Encaminadas sus 
huestes por otros rumbos, construyeron dos fuertes 
que llamaron de Tobatí y Ápitenbí, en que se creían 
más al abngo de los reveses. La vigilancia de los Gua- 



5 Indice gráfico histórico de Guzmán Disertación sobre 
portuguesu 

6 Siguen a este rio caminando al Sur los ríos Guamimbaca, 
Acaraguay y Mbororé célebres éstos, por la gran victoria, que 
en el Acaraguay consiguieron los neófitos, que doctrinaba la 
Compañía de Jesús el año de 1841, contra más de 3000 Me- 
melucos y Tupis del Brasil, que en mas de 300 canoas bajaban 
por el Acaraguay a cautivar indios Lozano, Hurt del Rio 4te 
la Plata y Tucvmán, cap 2. íol 17 vuelta 

[145] 

12 



JUAN M DE lA SOTA 



raníes los puso fuera de toda sorpresa Después de ha* 
ber reconocido las fortificaciones y proveidose de todo 
lo necesario para el asalto, las embistieron en marzo 
de 1611 una tras otra. La emulación fue tal, que en 
breve tiempo obligaron a los Mamelucos a ponerse en 
fuga dejando en ellos cuanto tenían de provisiones, 
municiones, víveres y cautivos, después de haber su- 
frido gran mortandad en la toma de Tobatí ' 

En los Mamelucos y Tupís, aunque desbaratados, 
no se había amortiguado su ferocidad ni su avaricia. 
Más inflamados que nunca hacen el último esfuerzo, 
juntando un grueso ejército en San Pablo para apo- 
derarse de todas las Misiones y extender a lo lejos el 
pillaje, Dispuestos en cuatro fracciones, se dirigían 
dos de ellas al Uruguay y las otras dos al Paraná. Los 
Guaianíes, que \ieron venir este nublado, se resolvie- 
ron a conjurarlo saliendo al encuentro por los mismos 
rumbos, que dirigían sus marchas Llenos de aquel co- 
raje que sabe desafiar a la muerte misma, penetran las 
fil?s del enemigo, lo desordenan, lo baten y cantan la 
victoria " Los vencedores quedaron dueños del campo 
y del bagaje, pero lo más apreciable de la presa fue- 
ron, sm duda, esas cadenas y collares, que traían des- 
tinadas para ellos como también esas contratas, en 
que contando con el triunfo habían sido vendidos por 
esclavos En este mismo tiempo que corresponde al 
año dtí 1652 despacharon los portugueses otro trozo 
considerable contra las Misiones del Itatim. Los indios 
de ésta se hallaban animados del mismo espíritu que 
los demás uno fue su valor, uno fue el éxito. " 



7 Lozano, Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucu* 
mán, capitulo 16, y Funes, Ensayo Histórico, libro 3, capí- 
tulo 2, pagma 32 

8 El 9 de marzo de 1G52 

S Funes, Ensayo Histórico, libro 3, capitulo 1, página 7 



[146] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



No dejaron poi esto los Mamelucos de San PaLIo 
de continuar sus irrupciones Formada esta colonia 
portuguesa de puros malhechores, que huyendo de la 
severidad de las leyeg buscaron su independencia, 
no conocían otros principios que ia impunidad, el robo 
y atrocidades de toda especie Cuanto más conocían 
que eran odiosos a sus vecmos, tanto más echaban de 
ver, que necegitaban de ser soldados Tomando cierto 
aire de valentía, se derramaron por las campañas en 
busca de cautivos y entablaron el tráfico de sangre 
humana. £n precaución de este infame instinto, a prin- 
cipios de 1675 cayeron sobre cuatro pueblos, doctrina- 
dos por clérigos seculares, reduciéndolos a duro cau- 
tiverio. Dado este golpe de sorpresa, pusieron sitio a 
Villa Rica, prometiendo levantarlo siempre que se les 
entregasen las armas para tener cubiertas las espaldas 
al retirarse con la presa Los de Villa Rica cayeron en 
este lazo, que les tendía su perfidia y lloraron, aunque 
tarde, su entera dispersión 

Estas hostilidades duraron hasta que José I por una 
real cédula de 6 de julio de 1755, inserta en el código 
lusitano, prohibió la venta de los indios en sus domi< 
nios ultramarinos declarando en el preámbulo de esta 
ley, que muchos millones de indios habían sido extraía 
dos por la indiferencia con que las autoridades del 
Brasil habían mirado este abuso Benedicto XIV imi- 
tando el ejemplo de sus antecesores Pablo III y Ur- 
bano VIII agregó la sanción religiosa a estas prescrip- 
ciones reales y lanzó la excomunión contra los que se 
atreviesen a esclavizar, vender, comprar, permutar v 
donar a los indios arrancándolos de sus hogares, se- 
parándolos de sus familias y privándolos de su hber- 

10 Xjéase la nota llnal Hv 4 

11 Funes, Sosayo Hlstárlco, libro 3, capítulo 8, página 128 



[H7] 



JUAN M DE LA SOTA 



tad. de sus derechos y sus bienes. Sin embargo conti- 
nuó este abuso, convirtiéndose en máxima de política 

para CTtender los límites de su terntono, que hasta 
muy posteriores tiempos han observado, como se verá 
adelante. 



[148] 



CAPITULO II 



De la fundación de la Colonia del SacramenlOr hecha 
por los portugueses en 1679 y su rendición en 1680. 
Requerimientos que hacia el abad Maserali, envia- 
do de España, sobre aquella fundación. Se hace el 
tratado piovisozio de 1681 en Badajoz 7 en 1683 se 
lea ZMtÚuyB la Cdonia. 

Los portugueses, envanecidos con las irrupciones de 
sus Paulistag o Mamelucos sobre el Guayra y costas 
del Uruguay, intentan extender por mar sobre las del 
Plata su dommación. No les era desconocido que des- 
de el 7 de jumo de 1494 los reyes de España y Portu- 
gal habían aprobado en Tordesillas la división que 
el Pontííice Alejandro VI propuso para cortar la des- 
avenencia que entre ambas coronas había acerca del 
descubrimiento: " que a consecuencia de esta transac- 
ción se puso por término de la jurisdicción una gran 
columna de mármol con sus quinas en la isla de Santa 
Catalina, que está en los 28* poco más de la equmoc- 
cial, distante cien leguas hacia el Brasil. No lo era me- 
nos, que desde 1512 habían invertido los españoles 
crecidas sumas en el descubrimiento del Plata; y que 
habían regado con su sangre en repetidos y dolorosos 
contrastes las riberas de este río y las del Uruguay. 
Eran a más sabedores de la gobernación que bajo el 
título de Río de la Plata se había erigido en 1520; co- 
mo también de la población que existía en Santo Do- 
mmgo Soriano y del señorío que en la Banda Oriental 



12 Léase la nota final número 9 



[149] 



JUAH M PB LA SOTA 



ejercían los pobladores c3e Buenos Aires Sm embargo 
en 1679, estribando en una carta geográfica, inventada 
a efecto de introducirse los portugueses en el Río de la 
Plata, fundan la Colonia del Sacramento en la ribera 
frente a la isla de San Gabriel, justamente en el mismo 
local, donde fue muerto el primer descubridor del Río 
de la Plata, según se ha indicado en el libro 1"?, capí- 
tulo 1 D Manuel de Lobo, gobernador del Janeiro, 
bien provisto de tropa, artillería y municiones v de- 
más pertrechos de guerra, abrió en persona sus ci- 
mientos, trayendo lo5 artífices y trabajadores necesa- 
rios. 

Gobernaba entorv es la provincia del Río de la Plata 
D. José de Garro, decimoquinto Gobernador, quien 
impuesto de tal avance por unos vecinos de Buenos 
Aires, que según costumbre, pasaron a hacer lejáa, in- 
quinó de Lobo los designios, que tendían a formar 
un establecimiento permanente a título de ocupar tie- 
rras vacías Las comumcaciones oficiales de parte a 
parle ventilaban los derechos respectivos: pero no 
arribando a un convenio, sometieron a las armas su 
decisión Garro apresta un ejército y dejando en Bue- 
nos Aires para su guarnición 400 cordobeses al man- 
do de D Francisco Guzmán y Tejeda, destina a la 
Colonia 60 españoles de Santa Fe, 80 de Comentes, 
120 de Buenos Aires y 3 000 guaraníes de las Misiones 
de los Jesuítas, al mando en jefe del Maestre de Campo 
D. Antonio de Vera y Mujica A una legua de la pla- 
za de la Colonia mandó éste hacer el último requeri- 
miento al Gobernador, al que no cediendo, se puso en 
marcha todo el ejército Al rayar el alba del 7 de agos- 
to de 1680 llegan a la fortaleza los tercios guaraníes, 
que llevaban la vanguardia Aunque tenían la orden 
de no emprender el ataque hasta que con la luz del 



[150] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



día lo indicase un tiro de fusil, impaciente un indio 
de la tardanza, con un valor intrépido se arrojó sobre 
un baluarte y degolló al centinela que encontró rendi- 
do al sueño. Mas \igilante el de otro punto, dispara su 
arma, avisando la cercanía del español Los Guara- 
níes entienden esta señal por la misma que esperaban 
V la acción se hace general. Invaden la fortaleza por 
todas partes* y poniéndose unos =;obie otros, sin'en al- 
gunos de e<ítribo a los españoles para escalar los tpti- 
ros Empeñada la batalla, por tres veces rechazan los 
portugue«ies a los tercios guaraníes, que mandaba el 
cacique D l8;nacio Amandaú La Mctona era indecisa; 
pero e^te béroe anierirano la obliga a fiiarse de su 
parte El alienta a los bravos t>ot una parte, v por otra 
con el acero vuelve al combate a lo"? que huían Cú- 
brese el campo de cadáveres y pierde el enemisto la 
esperanza de vencer El gobernador Lobo con toda su 
guarnición fue prisionero de guerra; tomándoles todo 
el tren de artillería, municiones v víveres 

Procuraron los portugueses deslur^ir esta victoria, 
mostrándose ingratos a la urbanidad con que fueron 
tratados, v se esforzaron a persuadir a su príncipe D 
Pedro, gobernador entonce'^ de Portugal, babía sido 
el proceder de Garro una infracción del tratado de 
paz entre ambas coronas Habíanse tenido ya en Es- 
paña sospechas bien fundadas del designio de los por- 
tugueses, y se había encargado al Abad de Maserati, 
enviado cerca de la Corte de Portugal die=e sobre este 
punto queja al príncipe, representándole, no favore- 
cía detecho alguno a aquella corona para dicha po- 
blación por caer cien leguas al Poniente de la línea de 

13 Asi consta de la respuesta de Grimaldl, y lo mismo se 
lee cu el diccionario americano de Alcedo 



[151] 



JUAN M £>B LA SOTA 



demarcación establecida en virtud de la bula de Ale- 
jandro VI y en paraje, que pacificamente había estado 
poseyendo por mág de 160 años la corona de Castilla. 
Hizo el abad su representación por agosto de 1680, 
suplicando se despachasen órdenes al comandante de 
la nueva empresa v a su gente para que de^i'^liesen de 
la fundación Esforzándose entonces los portuguese'í 
a probar tenían Irpiítimo derecho, se supo rjue en ve? 
de diferir a la representación del envídelo se trataba 
de enriar tre^^cientos hombres fuera de los aventure- 
ros, en cuatro embarcaciones para fundar por fuerza 
la Colonia Aunque Maserati piocuró embarazarlo por 
medio de sus representaciones fueron en \ano sus di- 
h^encías excusándose la corte con el frivolo pretexto 
de que se enviaba aquella gente para segundad, en 
cuanto se averiguaba a qué corona psitenecía aquella 
jurisdicción A principios de setiembre de I60O rei- 
teró sus requerimientos Maserati del modo más so- 
lemne, v citó los recursos que ya había hecho por es- 
crito al Secretarlo de Estado portugués Pedro Sánchez 
Fariña, pero la corle de Portugal, que no reconocía 
otra regla que su interés entretenía a este enviado con 
estudiosas dilaciones mientras reforzaba la Coloma 
con 4(K) hombres 

No consiguiendo la corte de Madrid término alguno 
de buena correspondencia de la de Lisboa, y viendo 
interrumpida la posesión pacifica de tantos años, de- 
terminó que los sujetos, más prácticos de la Cosmo- 
grafía y \ersados en la historia, examinasen diferentes 
instrumentos y papeles, que se extra leron de Simancas; 
y conviniendo éstos en que no sólo las islas de San 
Gabriel, sino muchas más leguas de la tierra firme 
con la entrada del Ríu de la Plata hasta el Cabo de 
Sania M4/ia eran del dominio de Castilla, so despa- 



C193] 



HISTORIA DEL T7RUGÜAY 



charon copias auténticas de dichos instrumentos al 
Abad de Maserati para que apoyase el derecho de Cas- 
tilla Cuando apuraba éste por tercera vez sus recla- 
mos, llega a Oporto en marzo de 1681 una nave con la 
noticia de que el 7 de agosto del año anterior había 
aido lomada por a<^alto la Colonia de los Portugueses 
FuPron en vano las satisfacciones que dio Maserali ma- 
nifestando, que lo ejecutado pcir Garro era deuda de 
su obligación para defensa de su plaza y de la juris- 
dicción que tenía a su targo, aunque había obrado sin 
orden de la corte, como se comprobaba por el hecho 
de ser apresada la Colonia en agosto, al tiempo mis» 
mo que se le despachó a él orden para tratar en Lis- 
boa de esta materia El príncipe D Pedro prosiguió 
en sus demostrar! ones de resentimirnto y negando su 
audiencia a Maserdti dispuso marchase la caballería 
de la corle a cargo del Duque de Cadabel hacia Yelvea 
"V que la siguiesen cuatro tercios de infantería de las 
armadas de Setuval, para invadir las fronteras de Cas> 
tilla, en caso de no ser atendida la representación que 
al mismo tiempo hizo en Madrid el aviado de Por- 
tugal pidiendo con ardor se castigase al Gobernador 
de Buenos Aires D José de Garro y se restituyese la 
fortaleza con su artillería municiones y prisioneros 
o el sueldo de ella en ca=ío de haberse remitido a Espa- 
ña, se enviase acosta de ésta la que el príncipe despa- 
chase para su reedificación v que sobre estos puntos 
se le diese respuesta dentro de veinte días perentorios 
Esta arrogancia era efecto de las sugestiones de 
Frdncia, cuya cooperación para esta guerra bsonjeaba 
la animosidad de D Pedro España, desde la batalla 
de Ruoroy había decaído de la preponderancia en que 
la dejaron Carlos V y Felipe II y estaba en los intere- 
ses de aquélla la total perdición de ambas coronas^ lo- 



[15S] 



JUAN M DE LA SOTA 



grando el fruto de estas discordias con la destrucción 
de ambos remos Cediendo por esta razón Carlos 11 de 
España al imperio de las circunstancias, envió cerca 
de D. Pedro 11 de Portugal al Duque de Juvenazo, des- 
tinado únicamente a efectuar un ajuste amigable, que 
dio por conclusión en Lieboa a 7 de mayo de 1681 
un tratddo provisorio de 17 artículo^ por el que se 
devolvía a Portugal la Colonia del Sacramento, no pa- 
ra que la reuniese a su corona ni plena soberanía, 
smo para que la retuviese en depÓ'^Uo desmantelada 
como estaba mientras que por Comísanos, que se nom- 
brarían se deíimcíe la legítima pertenencia El artícu- 
lo 12 de este tratado decía, *'que dentro de dos me&es 
debían ser nombrados estos comisario», quienes den- 
tro de su nombramiento pronunciarían sentencia, y en 
caso de discordia se ocurriría al Papa ^* El mismo 
artículo 12 expresa, que todo lo referido sea y se en- 
tienda, bin perjuicio ni alteración de los derechos de 
posesión, propiedad y señorío de una y otra corona, 
sino quedando los que a cada uno pertenecen en su 
entero y legítimo valor y permanencia, con todos sus 
privilegios y prerrogativas de título, causa v tiempo, 
por cuanto este asiento se ha tomado por vía de medio 
provisional y en demostración de la buena amistad, 
paz y concordia que profesan entre sí estas dos coro- 
nas por recíproca satisfacción, durante el tiempo de 
esta conlroveraia y no por otro defecto alguno" 

Para aclarar y determinar la antigua posesión en 
que la corte de España estaba de todos estos parajes 
se dejó precavido en el artículo 7 ds lo que contienen 
estas precisas palabias **Los vecinos de Buenos Aires 



14 Se congregaron en efecto los Comisarios de Badajoz, 
pero Infructuosamente porque nada se decidió la corte de 
Enpafia ocurrió a S S, pero no lo hizo la de Lisboa 



[164] 



HISTORIA DKL URUGUAY 



gozarán del uso y aprovechamiento del mismo sitio, 
labores de sus ganados» madera, caza, pesca y carbón 
como antes que en él se hiciese la población sin dife- 
rencia alguna asisKendo en el mismo sitio, el tiempo 
que quisieren con los portugueses en buena paz y amis- 
tad Del puerto y ensenada usarán, como antes ios na- 
vios de S M. C teniendo en él sus surgideros y estan- 
cias libres; cortarán las maderas y harán las carenas 
y todo aquéllo que hacían en él su costa y campaña, 
antes de la dicha población sin limitación de cosa al- 
guna y sin ser necesario consentimiento ni licencia de 
cualquier persona de ninguna calidad que sea. por que 
asi lo acoidaron ambo? Príncipes*'. 

La corte de Madrid respetando la delicadeza del por- 
tugués y según se había estipulado, mandó salir al 
Gobernador de Buenos Aires D Juan José Garro para 
Córdoba, donde debía esppiar nuevas órdenes en caso 
de que no hubiese emprendido su viaje a Chile a cuya 
Presidencia había sido promovido Su sucesor D. José 
H. Herrera en 1683 entregó a los portugueses la Co- 
lonia en virtud de lo tratado, reservándose el cuidado 
de prevenir nuevas usurpaciones 



[155] 



CAPITULO ni 



El Iratado de 1701 anula el de 1681; los portugueses de 
la Colonia traspasan los límites y aliados con los 
Guenoas invaden la población de los reyes donde 
son denotados sin escapar uno: adelantan las forti- 
ficaciones en la Colonia; D. Baltasar García Ros, es 
encargado de organizar el ejército para desalojarlos: 
el Gobernador D. Alonso Juan de Valdes Indán ae 
hace cargo del ejército sitiador y toma posesión de 
la Colonia en 1705: promueve el Gobernador Inclán 
la guerra defensiva de los indios Guaraníes contra 
los Charrúas, Yaros y Bohanes: el venerable padre 
Fr. José de Arce de la Compañía de Jesús, les re- 
duce a la paz en 1710t por el tratado de Ulrecht se 
retrovierle la Colonia: D. Manuel Gómez Buboza 
se recibe de ella y muestra pretensiones avanzadas. 

La Corte de Madnd considerándose bien segura de 
sus derechos a la Colonia por las condiciones expresa- 
das en el anterior capítulo, no trepidó en disponer su 
devolución, sin embargo de no haberse decidido por 
los Comísanos en Badajoz y Risvick la legitima perte- 
nencia Mientras ocurrió a Roma para que el pontífi- 
ce resolviese no lo veiificó capciosamente la de Lisboa 
V en este ínterin se había entregado la Colonia en de- 
pósitt> Juntamente era esto a lo que aspiraba la Corte 
de Portugal para alegar el acto de posesión, como tí- 
tulo suficiente en qué fundar acciones y derechos a la 
verdad poco justos Era indecisa la cuestión entre las 
Cortes sobre legitimidad mas en América estaban vi- 
gentes las condiciones del tratado, La Colonia había 
sido restituida a los portugueses, pero los vecinos de 



tl56] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Buenos Aireg gozaban de las excepciones y prerroga- 
tivas en él detalladas hasta que por el tratado celebra- 
do en Alfonsa a 18 de jumo de 1701 fue cedida la 
Colonia, derogándose en el articulo 5 el Provisorio 
de 7 de mayo de 1681 " 

Prevalidos los portugueses de que el nuevo rey Feli- 
pe V que es el primero de los Borbones, viviendo aún 
Carlos 11 que fue el último de los de Austria en Espa- 
ña, no querría añadir un enemigo a la corona, aún 
vacilante sobre su cabeza, no sólo restablecieron la 
Colonia, sino que traspasaron los límites de la demar- 
cación Por otra parte avisados de la experiencia, que 
loB indios Guaraníes eran la más fuerte columna del 
poder español en estas regiones conciben y realizan el 
proyecto de inutilizar su socorro Al efecto se confe* 
deran con los Guenoas, situados entre las reducciones 
y la Colonia del Sacramento a quienes proveyeron de 
fusiles Y de lodo lo necesario para la guerra. Rendi- 
dos éstos a las importunas sugestiones de los portu- 
gueses se arrojan d favor del descuido sobre la pobla- 
ción de los reyes, la sorprenden y la entregan al saco 
sm exceptuar lo mas sagrado Los neófitos de ésta se 
retiraron a la más inmediata e imploraron el auxilio 
del Gobernador D. Manuel del Prado y Maldonado, 
quien les facilitó en 1702 uno bien escaso de armas y 
cabos españoles que les dirigiesen en la guerra. A los 
cmco días de obstinados encuentros, la victoria se de- 
cidió por los Guaraníes, quedando deshechos los Gue- 
Doas y sus auxiliares, sin que escapase alguno de la 
muerte o el cautiverio. 



15 £1 tratado de 1701 por los procedimientos de la corte 
de Lisboa, lúe nulo en su nusmo origen, y por tal le dieron 
y tuvieron desde luego los dos principes contrayentes. Grl- 
maldl, pie 6. 



[157] 



JUAN M DE LA SOTA 



En la Colonia mientras tanto se adelantaban las for- 
tificaciones para hacerla inexpugnable. Era el abrigo 
de los conlrabandog, que defraudaba las reutas del 
erario y el germen de incalculables males, que se ori- 
ginaban ya a las poblaciones de los espanules^ ya a las 
de los naturales, atacando a la vez aquéllas y complo- 
tandoae con las tribus no docilizadas para extender su 
dominación Era la Colonia, la manzana de la discor- 
dia, y la piedra de toque en que se reconocía el objeto 
de los tratados y la rastrera política de la Corte de 
Lisboa Estos procedimienlog que llegaron a noticia del 
Conde la Moncloa, virrey de Luna y las órdenes que 
tenía la Corte para prevenir ulteriores usurpaciones 
lo resolvieron en 1704 a impartir las suyas a D Alonso 
J Valdéz Inclán, décimonono gobernador del Rio de 
la Plata, para que desalojase a los poitugueses de la 
Colonia del Sacramento. 

Empellado Inclán en esta empresa hace bajar 400 
cordobesefi para guarnición de Buenos Aires, y destina 
siete compañías de esta ciudad, tres de la de Santa 
Fe, tres de Corrientes y 4 000 Guaraníes de las Misio- 
nes Jesuíticas al mando en jefe del Sargento Mayor D 
Baltasar García Ros. 

£1 17 de octubre del mismo año se hallaba este ejér- 
cito a la vista de la Colonia Intimado su Gobemadoi 
sobre el objeto de este aparato bélico, respondió con 
vana altanería, que ya no era tiempo de hablar sino 
con el cañón y que por su parte se aplaudía de tener 
tan bizarro competidor, £1 general sitiador abre cor- 
taduras, acopia fajinas y levanta seis baterías, que sir- 
vieron ludo el tiempo del sitio. 

18 Beal Cédula de 9 de noviembre de 1703 



[1S8] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



La esperanza de próximos socorros daba energía a 
los sitiados. En efecto a poco tiempo arriba una embar> 

cación de doce cañores con dinero, bastimento, gente 
y municiones y queriendo el Gobernador de la Colo- 
nia eludir el ataque hace entregar por un parlamento 
un pliego duigido al general sitiador^ en que lo feli- 
citaba por haber los españoles sometidose al Archi- 
duque Carlos en odio de lus franceses. Era ésta una 
estratagema miserable, que produjo en el ánimo de 
Ros la resolución de prevenir los resultados, que pu- 
diera ocasionar. Advertido, que sólo el cañón debía ha- 
blar, combina sus operaciones de mar y tierra y dispo« 
ne que una sumaca, una lancha y dos botes se acer- 
quen a este buque a medianoche para abordarlo, mien- 
tras que 2 000 Guaraníes debían hacer un entreteni- 
miento militar poi los baluaites de la Plaza Sentidos 
loa del abordaje, no por ésto dejaron de cumplir con 
su deber Bajo un fuego so«;tenido del buque, de la 
pinza y de tres baterías de la playa, se hicieron due- 
ños de la presa y la pusieron en franquía. Algunos 
de los Guaraníes consiguieron penetrar hasta la cinda- 
dela, donde vendieron a buen precio sus vidas. Al si- 
guiente día se hallaban los sUiadores en sus baterías 
de retirada habiendo perdido tremía y tantos indios 
muertos y mas de cien heridos 

El Gobernador Inclan consideró entonces necesaria 
su presencia en el ejército para infundir aliento a sus 
tropas; y pasando al sitio, aunque era de parecer que 
un avance rápido terminase la lid, convocó una junta 
de guerra, de la que resultó, que debiendo dentro de 
tres y medio meses estar ia plaza desprovista de vive- 
res, le sería forzoso rendirse sm el sacrificio de tantas 
vidas, que debía costar el asalto. Así fue que, siguien- 
do este consejo, estrechó de tal modo el sitio, que con- 



U5»] 



JUAN M DE LA SOTA 



Siguió ponerlo a tiro de pistola. Los sitiados, aunque 
rehusaron rendirse bajo capitulaciones honrosas, no se 
Bostenian porque confiasen poder resistir un sitio tan 
apurado, sino porque esperaban transportes de Janei- 
ro. Bien quiso el Gobernador Inclán prevenir su eva- 
sión, pues que la escuadra sutil, compuesta de un na- 
vio de registro, el buque apresado y un brulote al 
mando de D José Ibarra y Lazcano salió al encuentro 
al enemigo, y aunque «ve trabo combate naval no fue 
posible precaver entrase al puerto Incendian ellos mia- 
dos los edificios de la plaza, y de«;pués de veinticua- 
tro años la abandonan por una íuga inconsecuente al 
vehemente deseo de poseerla. Sucedió ésto a prmcipios 
de 1705, tomando posesión los españoles de la plaza 
con toda sii artillería y municiones 

En el año de 1707 se atrevieron los Yaros y Cha- 
rrúas a declarar de nuevo la guerra a los Guaraníes 
de Ids Misiones de los Jesuítas, cometiendo diferentes 
hostilidades, una de las cuales fue quitar a traición la 
vida a ly indios de Yapeyú y pasar a cuchillo otros 
que bajaban con unas balsas de maderas, haciendo 
a más otras insolencias a los viajantes españoles Dio 
ésto ocasión a que Inclan despachase órdenes para que 
saliesen dos mil Guaraníes de Yapeyú y si bien logra- 
ron caer de improviso sobre los infieles, no pudieron 
embarazar que parte de ellos se arrojase en una lagu- 
na cercana y el resto se refugiase en un bosque Hi- 
ciérouseles \anos requerimientos para que entregasen 
tan sólo los delincuentes y lejos de ejecutarlo, el caci- 
que principal Cabari desde la laguna publicaba a vo- 
ces que él era quien había dado muerte a los de Ya- 
peyú. Irritados los Guaraníes entraron tras los infieles 
en la laguna, los más arrojados e incautos fueron reci- 
bidos en las lanzas y perecieron; pero otros más ad- 



[160 3 



HISTORIA DEL URTJGXTAY 



vertidos se mantuvieron en un cuerpo y entrando bien 
ordenados, lograron apresar la chusma de mujeres y 
niños Acometieron después a los que se emboscaron y 
matando algunos que se resistieron, hicieron prisio- 
neros a los demás que llevaron a las misiones y divi- 
didos en diferentes pueblos fueron catequizados. 

Al mismo tiempo se coligaron contra las Misiones 
los Guenoas y Bohanes que hicieron vanas atrocida- 
des; interceptando la comunicación y apoderándose de 
los campos donde se criaban las vacas hasta el extre- 
mo de no permitir a los Guaraníes sacasen aun las más 
precisas para su manutención Los requerimientos, que 
se les hacían para que cebasen las hostilidades y resti- 
tuyeran los cautivos, fueron constantemente desatendi- 
dos, y aunque por este motivo dio orden Inclán para 
que las Misiones hicieran la guerra defensiva en la 
que prosiguieion con diferente suceso, los coligados 
no admitieron proposición alguna amigable hasta que 
el -venerable pddre José de Arce de la Compañía de 
Jesús, en 1710. se resolvió a exponerse a la muerte por 
ver si podía reducir a los enemigos a tratar de paces. 
El don de la persuasión, que se dejó sentir por la pala- 
bra de este sacerdote, llegó al corazón de los Guenoas 
y sus aliados que cesando de hacer sus ordinarias hos- 
tilidades pidieron la paz. que les fue de buena fe otor- 
gada. 

Firme la Corte de Portugal en su intento de recu- 
perar la Colonia del Sacramento, observando que, en el 
Congreso de Utrecht las otras potencias europeas algo 
corregidas de su ambición, pretendían terminar sus 
rivalidades, hizo valer en esta ocasión sus pretensio- 
nes a la Colonia del Sacramento Fue puei debido a 
ésto que entre España y Portugal se ajustó en 1715 
un convenio y por loa artículos 5 y 6 se sancionó la 

[101] 

i» 



JÜAN M DE LA SOTA 



retrocesión de la Colonia, reservándose la España el 
derecho de proponer su equivalente dentro de año y 
medio Siendo gobernador interino D Baltasar García 

Ros, el 4 de noviembre de 1716 hizo entrega de la Co- 
lonia al Comandante portugués D Manuel Gómez Bar- 
boza 

Las pretensiones de éste se extendieron a que se le 
aplicase el territorio de la parte del Norte y el que 
por la parte del Este y costa del Río de la Plata se 
dilata hasta la embocadura en el Océano, como en que 
se quitasen las guardias españolas, colocadas desde 
luego que se fundó la Colonia a cinco leguas de dis- 
tancia en los paraje** de la Horqueta y Río de San Juan, 
pero a ambas rosas se negó el Gobernador Ros, se- 
gún mandato expreso de Felipe V, asignándole por 
toda jurisdicción la comprensión de tiro de cañón. 



17 Léase la nota final Ne 4 



CAPITULO IV 



De las lentativis que hicieron varias naciones para 
tomar posesión de los puertos del Rio de la Plata. 
Del establecuitienlo de Mr. Moreau cerca de Casti» 
líos en 1720, y del de Iw portugueses en MoaieTÍ- 
deo año de 1723. 

El solo título de Río de la Plata había despertado 
en las naciones europeas un tan vehemente deseo de 
poseer alguna paite de sus costas, que casi todas las 
que figuraban en aquella época hicieron sus expedicio- 
nes. En 1605 cuando aún gobernaba la provincia del 
Paraguay Hernandarias de Saavedra aparecieron en 
la boca del Río de la Plata los corsarios holandeses 
que, habiendo apresado tres buques de españoles, pie- 
cisaron a este gobernador a destinar otros tres de gue- 
rra que había en Buenos Aires a las órdenes de su so- 
brino D Luis de Cabrera para hacerles levantar el 
bloqueo y corso marítimo que ejercían En 1624 por 
setiembre tomaron la Bahía de Todos lo» Santos sin de- 
jar por ésto de incomodar las recientes poblaciones 
del nuevo gobierno del Río de la Plata. 

En 1653 el caballero de la Fortuoa, Timoleón de 
Osmat y Mr. de la Fontaine, surcaran las aguas <IeI 
Plata con tres navios por el espacio de ocho meses 
y aunque pretendieron sorprender a Buenos Aires, sus 
tentativas fueron inútiles por las acertadas disposicio- 
nes del Gobernador D. Pedro Ruiz Baigorry, quien a 
más de haber puesto «n armas todo su vecindario no 
omitió d hacer venir de los pueblos de Misiones Ufl 



JUAN M DE LA SOTA 



tercio de guaraníes Al retirarse estos buques france- 
ses se encontraron con un navio de registro que venia 
de España al mando del capitán Ignacio Maleo, quien, 
según dice el licenciado D. Vicente José Miguel en las 
adiciones a las tablas cronológicas, "creyeron ser es- 
pañola una fragata de las francesas, que divisaron, se 
fue acercando hacia ella, deseoso de tomar lengua y 
los franceses la recibieron disparando toda la mos- 
queteria y artillería, mas sin efecto de consideración: 
porque casi todas las balas pasaron por alto, y en 
cuanto los españoles se recobraban y prevenían para 
pelear, se hizo a la mar dicha fragata, porque vio 
venir de socorro una nave holandesa comandada de 
Isaac de Brac, la cual y el navio de registro acome- 
tieron a la capitana francesa y la apresaron después 
de haber muerto en el combate el general y la mayor 
parte de su gente, y las otras dos se escaparon". 

Por noviembre de 1671 al paso que los franceses 
amenazaban el puerto de Buenos Aires se advirtió que 
los indios de la Sierra se acercaban a la ciudad, ani- 
mados de invadirla. D. José Martínez de Salazar que 
gobernaba entonces hizo venir 500 guaraníes de las 
Misiones que situó en Luján para prevenir la irrup- 
ción de los pampas mientras tanto que la guarnición 
y vecindario de Buenos Aires defendían las costas Asi 
es que frustrada la invasión de los indios se retiró 
también la escuadra francesa 

En 1679 los portugueses fundan la Colonia del Sa- 
cramento, doiude fueron rendidos en 1680 según se ha 
escrito anteriormente. 

En 1697 corrieron inminente nesgo las posesiones 
españolas del Rio de la Plata de ser presa de los fran- 
ceses Halagado Mr de Pointis del próspero suceso 
que tuvo su escuadra de 24 bajeles en Cartagena, que 



[164J 



KI«ÍTOIÍIA DEL XmUGUAY 



la entregó al saco, se disponía a ejecutar lo mismo 
en el puerto de Buenos Aires Gobernaba entonces D. 
Aguslín de Robles, quien activó su defensa y la sos- 
tuvo con bizdrría, ayudado de 2 000 Guaraníes que 
hizo lenir de las Misiones, de cuya disciplina escri- 
bió a la Corte, demostrando la justa admiración que 
causaron a los enemigos y a sus propios soldados de 
línea. 

En 1701, según es de presumir a fines n principios 
del siguiente año, una escuadra dinamarquesa amagó 
estos puertos con designio de ejecutar alguna sorpresa 
u ocupación* mas el Gobernador, D Manuel del Pra- 
do y Maldonado se previno aprontando todos los veci- 
nos y 2 000 indios Guaraníes de las Mistiones Jesuíticas, 
con lo que quedó desvanecido el nesgo desistiendo los 
Dinamarqueses de su intento 

En 1717 los franceses establecieron comercio con 
los indios infieles de la costa marítima Cuatro buques 
anclados en la Ensenada de Maldonado dan principio 
al acopio de cueros, ayudados de los indios Guenoas. 
por cuya razón D Bruno Mauricio de Zabala había 
dispuesto que D. Blas de Leso con los buques que ha- 
bía en Buenos Aires saliese al encuentro, lo que veri- 
ficó con tal suceso que logró tomar el navio San 
Francisco que era la capitana en que montaba Mr Es- 
teban Moreau Poco escarmentado de este suceso, vuel- 
to a Francia armó dos navios, con los cuales navegó 
al Rio de la Plata y se dejó ver en 1720 hacia Mon- 
teiideo, desembarcando parte de la gente hacia Casti- 
llos no lejos del Cabo de Santa María sino a distancia 
como de ocho leguas. Los que allí quedaron entabla- 
ron amistad con los Guenoas para hacer corambres 
y éstos les ayudaban por el interés de las bujerías con 
que los agasajaban. Para encubrir este tráfico y aca- 



[1653 



JUAN M DE LA SOTA 



SO con el ánimo de permanecer, se habían fortificado 
en Maldonado Luego que llegó a noticia de Zabala 
este suceso dispuso que el capitán D Martín José 
Ellaun pasase con su destacamento a desalojarlo Por 
doa indios de los del servicio de los franceses supo 
Ellauri que permanecían en Maldonado y cuando se 
propuso atacarlos se embarcaron precipitadamente, 
desamparando cuatro piezas de artillería, 30 barra- 
cas y algunos despojos Pocos meses después se ha- 
llaban con más de cien hombres atrincherados en Cas- 
tillos, Considerando Zabala que era perjudicialísimo 
a estas provincias este comercio, y que tal población 
debía ser funesta i la segundad de la navegación del 
Río de la Plata, despachó a D Antonio Pando y Pa- 
tino, capitán del presidio de Buenos Aires con sufi- 
ciente fuerza de milicia española y algunos indios 
Chañas de la reducción de Santo Domingo Soriano, 
para que registrase la costa septentrional del río y 
desalojase a los franceses de cualquier parte donde hu- 
bieran hecho asiento. A la inmediación de Maldona- 
do alcanzó a Pando el Alférez Lorenzo de Záratc, tra- 
\endo preso cierto mulato que había aprehendido la 
partida del Teniente D José Bolaños, que por su or- 
den se había adelantado a reconocer el campo Aun- 
que éste quiso encubrir la posición que ocupaban los 
franceses, luego que vio que se le quería aplicar tor- 
mento confesó de plano estar de asiento en Castillos, 
haciendo corambre y muy prevenidos para defenderss 
en cualquier trance. En virtud de ignorar, los prácti- 
cos que Pando sacó de Sonano, el camino de Castillos, 
llevó de conductor al mismo mulato caminando de 
día y de noche hasta ocho leguas antes de llegar a Cas- 



is Eran 54 vettmos, 37 mibclanos y 26 indias Chanás. 



HISTORIA DEL UBUGUAY 



tiUos donde descansó algo la gente para marchar a 
las siete de la noche a la ligera pues dejó allí cuanto 
pudiera embarazar su marcha Antes de amanecer so- 
brevino una espesísima niebla a cuyo favor internán- 
dose encubiertos hasta el tiro de fusil de las barracas 
por un cafíadón que mediaba, avanzó Pando con su 
gente sobre la piimera barraca donde estaba el capi- 
tán Mr Esteban Moreau, pero sintiendo el tropel los 
franceses tomaron las armas e hirieron mucho fuego 
contra los españoles por espacio de media hora, ani- 
mados de Mr Moreau su capitán, que se defendía con 
aran valor hasta que el ayudante D Pedro José de 
Garraycochea le dio un balazo en la boca y le derribó 
muerto A otro capitán apuntó con la misma fortuna 
Francisco de Amestov. pero «in embargo asi éste como 
el teniente D Francisco Guliérrez, se vieron en gran 
apuro para desembarazarse de seis o siete franceses, 
que con espada en mano acometieron a cada uno de 
los dos' mas al fm quedaron victoriosos obligando a 
loa de esta barraca a rendirse a discreción Sucesiva- 
mente se rindieron otros dos puestos con algún estrago 
mayor que el primero Ochenta y tres franceses apa- 
recieron entre muertos, heridos y prisioneros, ocho 
mil y más cueros, un lanchón y otras embarcaciones 
menores, que todo mandó Pando arrojar al agua por 
no poderlo reducir 

Mientras tanto los portugueses, malcontentos con la 
estrechez del territono que el Gobernador Ros de- 



is £1 24 de mayo de 1720 

20 Sucedió ésto el 25 de majo de 1720 en cuya acción 
ayudaban a la defensa buen numero de los Indios Guenoafl 
que se emplean en las faenas de corambre, mas de éstos, 
casi todos mal heridos huyeron y dos sa tomaron prisioneros, 
pero de los fuffitivos, algunos murieroiit porque habiéndose 
arrojado al rio los Chanás de Santo Dommgo Soriano, lofl 
flechaban con eran destreza y aun de un flediazo muñó tam- 
bién un francés 



[1673 



JUAN M DE LA SOTA 



«lismó al pntre^ar la Plaza de la Colonia al Maestre de 

Campo D Manuel Gómez Barboza. procuraron en- 
ssaticharle. Recurrieron para ésto v a efecto de eximir 
del constante bloqueo, a que entonces v siempre es- 
tuvo sufeta dicha plaza a vanas tentativas y violen- 
cÍ8*' y aún pasaron distintos oficios los Embaladores 
de S M F al ¡jabínete esnañol, pero como insistie- 
sen en que se les señalase territorio mandó el rey ex- 
pedir una cédula para D Bruno Mauricio de Zabala 
a efecto de aue se les asignase dentro de la compren- 
sión de tiro de cafíón sesán estaba dispuesto en el ar- 
tículo 6 del tratado de Utrecbt: que se procurase im- 
pedir la romunicación v comercio de Buenos Aires 
con Ic* habitantes de la Colonia del Sacramento reite- 
rando el encardo qite en despacho de 11 de octubre 
de 1716 se le había hecho de fortificar los puntos de 
Montevideo y Maldonado para que ni Portugal ni otra 
nación se apoderase de ellos 

Las instancias de Zabala para dar cumplimiento a 
esta resolución fueron en vano; pues prefirieron los 
portugueses estar bajo el bloqueo v combinar el modo 
de hacerse de otro punto en la Banda Oriental para 
aleeiar su ocupacióo^ como título Así es que 1723 ha- 
bían desembarcado 300 hombres al mando del maes- 
tre de campo D Manuel de Freitas Fonseca, en Mon- 
tevideo con el objeto de fortificarse como en tierras 
pertenecientes a los portugueses A los requerimientos 
de Zabala sobre su irregular determmación contesta- 
ron que ellos tenían órdenes de su soberano para ocu- 
par este punto y que lo defenderían hasta el último 
caso prometiéndole acaso que Zabala no pasaría más 



21 Léase la nota llnal 5 

22 Léase la nota final N9 6 



[168j 



HISTORIA DEL TTIÍIJGUAY 



adelante de sus protestas : mas cuando vieron que al 
mes y medio había aprontado competente fuerza de 
mar y que con la de tierra ya marchaba desde San 
Juan en la Banda Oriental sobre Montevideo empren- 
dió Freytas su retirada el 19 de enero de 1724 con el 
pretexto de que no querían romper la guerra. Hallán- 
dose los portugueses con fuerzas para mantenerse y 
esperanzas de próximos socorros con que poder cau- 
sar demasiado cuidado, no es fácil atinar con la causa 
que les motivó a desistir de la empre^^a después de estar 
ya fortificados en tierra, y tan sólo puede atribuirse 
a que temieron perder también la Colonia si se empe- 
ñaban en sostener a Montevideo, pues habiendo las 
avanzadas de Zabala al mando del capitán de caballos 
D Alonso de Vega arrebatado el 4 de enero de 1724, 
450 caballos y porción de ganado que bajo su canon 
pastaban y quemándose las mieses que habían bajo 
- el tiro de cañón de la Coloma se bacía difícil atender 
al mantenimiento de ambos puntos, teniendo un ejér- 
cito por tierra que les privase de los recursos y por 
mar ya en marcha una flotilla capaz de competir con 
la suya. 



FIN D£L SEGUNDO LIBBO 



Ll«] 



APENDICE O NOTAS FINALES DEL LIBRO 2? 



N° 1 

Certificación que dio bajo de juramento el Venerable 
P Fr Gregorio de Osuna, Misionero apostólico por 
mas de 40 años en el Paraná, religioso de la Orden 
Seráfica 

Certifico yo Fr Gregorio de Osuna, Religioso de la Orden 
de mi Seráfico Padre San Francisco, Vicario del Convento 
y Reducción de indios naturales de Caazapá, a todos los Be- 
ñores que la presente vieren, que conozco a los religiosos de 
la Compañía de Jesús de esta ciudad de la Asunción del Pa« 
raguay, que al presente residen en ella, y así mismo conozco 
a muchos de los religiosos, que tienen a su cargo las reduc 
Clones de los indios naturales del Rio Paraná, porque ha que 
trato con los dichos religiosos, y los comunico, así a los que 
al presente hay en el dicho colegio y i educciones, como otroa, 
que antea ha habido, desde que tengo el hábito de mi sagrada 
orden, que es de treinta y cinco años a esta parte Y al pre- 
sente tengo noticia y me constat que bay pleito y se trata 
causa con esta ciudad de la Asunción del Paraguav, acerca 
de SI los indios de las dichas reducciones del Paraná fueron 
reducidos y conquistados por el Santo Evangelio, o por faeiza 
de armas y a mí me consta y sé evidentemente que los dichoi 
religiosos de la Compañía de Jesáh han hecho y fundado tres 
reducciones en el Río Paraná, que son la de Ytapuá, el Cor- 
pus y la de Acaray y otra en el río Iguazú, y yo he visto 
por mis propios ojos la de Ytapuá, v b¿ que han fundado 
otras en la provincia del Uruguay, porque me carteo muy a 
menudo con los religiosos que las tienen a su cargo, y loa 
indios de nu reducción de Caazapa, han ido \arias >eces a las 
dicha» reducciones de los ríos Paraná y Uruguay, y cuando 
\ueHen me dicen lo que en ellas han vi&to Y los indios de que 
estas dichas reducciones ae hicieron, todos, !»in exceptuar nin- 
guno, eran mfielea y no reducidos, m cristianos, sino gente 



[170] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



barbara, deeauda y am policía y también sé qa« pora redu> 
cirios fueron solos los dichos leligioBOB de la Compañía sin 
escolta de arm«&, ni acompañamiento de soldado», padeciendo 
hartos trabajos, y con sólo la predicación del Santo ETangelio, 
loa sacaíon de los montee y ríos, donde estaban esparcidos, re- 
duciéndolos en sus mismas tierras y en puestos acomodados 
para bu aumento espiritual y temporal, poniéndolos en poli* 
cía cristiana, lo cual todo he \isto en la reducción de Ytapu¿« 
y de las demás lo sé por cierto, porque ha 24 años, que estoy 
vecino al dicho Paraná y siempre he tratado y comunicado 
con los dichos religiosos de la Compañía de Jesús, como ten- 
go dicho; y los mdios de las rednccioiie» de Yutí y Caazapá, 
que han estado a mi cargo y lo han visto, así lo afirmaa y es 
publico y notoria, y si otra cosa hubiera la supiera Y cuando 
yo entré a cuidar de estas do^ dichas reducciones de Yutí 
y Caazapá no había ninguna reducción en todo el Paraná ni 
menos en el Uruguay, ni nunca las hubo, hasta que loa dichos 
religiosos entraron en gus tierras y lo» fueron recogiendo y 
reduciendo con la palabra de Dios solamente, como ten^ di- 
cho Y la reducción de San Ignacio, que está a cargo de la 
Compañía de Jesús y las del Ytá, Caazapá y Yutí, que están 
a cargo de los religiosos de mi eagrada orden, y la de Yagua- 
ron que está a cargo de un clérigo, son distintas y muy dife- 
rentas de la de Ytapuá y de las demás del Rio Paraná y 
Uruguay Y la dicha reducción de San Ignacio la fundaron 
los dichos religiosos de la compañía, y las del Ytá, Caazapá 
y Yutí los religiosos de N P. S Francisco, y loe indios de 
estas dichas cuatro reducciones San Ignacio, Yutí, Caazapá 
5 el Ytá sirven a sus encomenderos en la ciudad de la Aaun- 
ción y loB he >isto servir y hacer sus nurae y los indios de laa 
reducciones de Ytapuá y los demás del río Paraná y Uruguay 
no sirven, y he entendido y oído a carias personas, que loa 
dichos religiosoa de la Compañía de Jesús han dicho a los in- 
dios del Paraná y Uruguay, que no han de servir al eapsñol, 
por ser cosa, que los indios tanto aborrecen y bi^en; y aun 
temen y tienen a veces por sospéchela a los religiosos, jma- 
ginando que entrando ellos a sus tierras, luego se sigue ir 
el español, y les he oído decir > arias veces a Iob dichos reli- 
giosos, que asi lo han dicho y prometido a los dichos mdios 
Y también por ser asi público y notorio que S M ha manda- 
do librar cédulas para que se les dé a los indios de la Compa- 
ñía de Jesús, plata de sus reales cajas, paca el eustento de 
los didioa idigiosos, T aé y» que de evta {^a y Tiifl««m que 



[171] 



JUAN M DE LA SOTA 



S. M Ies ha dado para en sustento a loa dichos réligiOMs, 
han cercenado y aplicado al culto dmno muy buena parto 
lo"? dichos religiosos para ornamentos y campanas y el cdifi- 

no de las iglesias, que tienen muy buenas, y para acudir a 
lo? mdios, dándoles coñas, y tistjéndolos, sm que yo haya 
sabido, ni oído decir que ningún vecino de la Asunción haya 
acudido ron nada a los dichos religiosos A«í mismo, de ésto 
que gastan los dichos religiosos de lo que S M le? da para 
su sustento, han hecho las iglesias qiie tienen, comprado or- 
namentos y buscado instrumentos de chinmias, violones, cor- 
netas V otros mstnimentos músicos, que han hecho en las re- 
duccionca, con padecer como padecen, muchas n^residadeis 
porque aon muchas las reducciones del Uruí?uay y Paraná Y 
antes que los diohos religiosos de la Compañía de Jesús, re- 
dujesen los dichos indios del Paraná y Uruguay, Io« dichos 
indios del Paraná, Ygnazú r Uruguay nn temían a los espa- 
ñoles, por estar metidos en los montes sm ri^ducción ninguna, 
infieles v raiserahles y de guerra v no salían dri dicho río, 
ni han servido hasta el día de hoy, m el Gobernador Hernán- 
darías los redujo nt hizo is;lesias, ni pueblos v cuando fue a 
visitar la reducción de Ytapuá, después que los dichos reli- 
giosos de la Compañía de Jcruí la habían herbó se consoló 
mucho de lerla, según he oído decir, y no sé si esta visita 
se hizo a pedimento del Venerable P Roque González de Santa 
Cruz, o de otra persona lo que sé es, ffue supe por muy cierto 
que el Venerable P Roque González de la Compañía de Je- 
sús, le aconsejó a dicho Gobernador Hernandarias, no dur- 
miese aquella noche en la reducción v el gobernador, como 
experimentado, se volvió río abajo donde estaban sus solda- 
dos, no atreviéndose a dormir adonde ya estaban reducidos 
los indios V tenían religioso doctrinante consigo, algunos me- 
ses había Y los caciques o mdios encomendados de Itapaá 
V de las demás reducciones del Paraná, jamás estuvieron re- 
ducidos, ni cristianos, hasta que los dichos religiosos entraron 
en sus tierras y los redujeron con el Santo Evangelio, y el 
sustento que S M Ies ha dado, sm que persona ninguna de loa 
encomenderos, m gobernadores de S M les hayan dado alguna 
avuda para ello, aunque los dichos padres, religiosos de la 
Compañía de Jesús, han padecido v padecen mucho* lo cual 
todo me consta ser público y Dotono, pública voz y fama Y 
juro 171 verbo saceráotis, que todo lo que en esta certificación 
digo es así verdad y lo sé, como en ella tengo declarado y 
certificado y me ratifico en ello y lo declararé todaa laa vecee 



[172] 



HISTORIA DEL miTJGUAY 



que por juez competente, con licencia de mía prelado», me 
iuere mandado, y al presente tengo orden y precepto de obe- 
diencia, para declarar en esta dicha causa, si los padres de 1> 
Compañía de Jesús me presentaren por testigo en ella» como 
lo haré, llamándome y presentándome por tal testigo. Y por 
ser así verdad, di esta certificación jurada y firmada de mi 
nombiei, que es fecha en la Asancioii del Paraguay a 26 días 
del mes de Julio de este presente ano de 1635 — Fr Grvgo- 
no de Osuna, 



2 

Provisión real sobre la palabra que dieron los Padres 
de la Compañía de Jesús a sus neófitos de que no 
serían encomendados a particulares, smo puestos en 
cabeza del Rey a quien pagarían tributo. 

D. Felipe, por la Gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, 
de Aragón, de las dos Sicihas, de Jerusalen, de Portugal, de 
Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de 
Mayorca, de Sevilla, de Cerdefia, de Córdoba, de Córceg», de 
Murcia, de Jaén, de loa Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, 
de las Islas Cananas, de las Indias Orientales y OccidentiJea, 
Islas y tierra fume del Mar Océano, Archiduque de Austria, 
duque de Borgoña, de Brabante y de Milán, conde de Haba- 
burgo, de Handes, de Tirol y de Barcelona, señor de Vizcaya 
y de Molina 

A vos mis Cobemadores de las Provmcias del Paraguay y 
Río de la Plata y a loa que en adelante fueredes, a cada uno 
y cualquiera de vos en vuestro distnto y jurisdicción Sabed, 
que ante D Jerónimo Lnis Fernández de Cabrera y Bobadüla, 
conde de Chinchón, de nus consejos de Estado y guerra. Gentil 
hombre de mi Cámara, mi virrey, gobernador y Capitán gene- 
ral de las Provincias del Perú, se presentó un memonal, cuyo 
tenor, con lo a el decretado, respuesta de mi Fiscal de la 
Real Audiencia de la Ciudad de los Reyes y parecer que dio 
el licenciado D Alonso Pérez de Salazar, oidor de ella y último 
decreto que proveyó y promisión citada en el dicho memonal 
es como se sigue — Excmo Señor: el Padre Alonso Fuertes 
de Herrera, procurador general de la Compañía de Jesús, dice. 



[173] 



JUAN M DE LA SOTA 



que por el año de aeiscientoa treinta y uno V E fue servido 
de deepachaT provisión real, mandandn a los gobernadorea de 
las provincias del Paraguay y Río de la Plata, no encomecd*- 
«en en persona alguna, si no fuese en la Real Corona, loB 
indins. qae en lis dichas provincus iban redaciendo y habían 
reducido los Padres de la Compañía de Jesús, atentu a ser 
capitulación, que con ellos se había hecho y que de su volun- 
tad y sin fuerza de ariaas. ni otras sTudas iban en gran au> 
mentó, la cual dicha Real provisión se preaento en el Real 
Consejo de Indias, -y se mando guardar todo lo que Y E con 
«u santo celu fue servido de mandar v de pila se dp^pathó la 
real ejerutoria, mandando a los dichos gobernadores la guar- 
den, y cumplan, y cualquier persona que sepa Icpr v escribir, 
la pueda notificar con testigos > que se le den dos duplicados, 
T se le vuelva el original, quedando un traslado de la dicha 
ejecutoria en poder dfl Secretario de Gobierno, en que reci- 
birá merced Lima 29 de Mayo de 1634 — Proveyó S E ee dé 
\ista al Sr Fiscal, v con lo que dijere dará su parecer el Sr, 
D Alonso Pérez de Salazar — D Joae de Cáceres 



£> Fehpe por la gracia de Dios* Rey de CastilUi, de 
León &a. 

Por cuuito Alonas Messia, de la Compañía de Jesúa me 
ha hecho relación* que los ReUgiosos de la dicha Compañía, 
im escolta de soldados, ni mas fuecza que la del Santo Evan< 
geiio, han entrado en la gobernación dd Rio de la Plata oon- 
qmstando provincias, y reduciendo naturales de ellas a po- 
blaciones con Iglesias, venciendo para conseguirlo, grandes 
imposibles, coa ofrecén^es serán puestos en mi corona Real» 
en qae pneeedaendo con tan gran desvelo, y cuidado, que «1 
proeente están reducios mj» de 70000 en las dichas Provin- 
cias del Río la Plata, P^raguAy, y Villa del Espíritu Sonto, 
y qwe habiendo entendido el Conde de Chinchón, mi Virrey 
d«l Perú, que loe gobemadores de Iza dichas Provincias con- 
travenían al dicho ofrecimiento, dio provisión, despachada en 
mi nombre, para que no se pudiesen encomendar ningunos 
indios de les nuevameme convertidos, ni de los que ee fueren 
oonvirtiendo cu>o tenor es como se sigue 

D Felipe por la gracia de Dios, re> de Castilla, de León, 
de Ar«c«i ^a. -~ A m mw gidiénuidorefi de las provincua 



HISTORIA DEL URUGUAY 



dd Poragaar y Río de la Plata, y ■ los qoe mídante hién- 
des, a cada uno, y cualquier de vos en vuestro diBtnto j ja- 
nsdiocirau Sabed que ante D Luis Jerónimo Feinandes de Ca- 
brera y Bobadilla, Conde de Chinchón de mía consejos do Es- 
tado y Gueixa, Gentil Hombre de nu Cámara, mi Virrey y 
Gobernador y Capitán General de las Provincias del Perú se 
presentó im Memoml, cuvo tenor con lo a él decretado y el 
parecer, que en su \irtud dio el Liceociado D Alomo Pérez 
de Salazur, Oidor de mi Real Audiencia de la ciudad de los 
Reyes, con lo que sobre ello proveyó, ea como se sigue £1 
Licenciado Luis Hennquez, Fiscal de S M en esta Audiencia 
de los Reyes, dice — Que a su noticia ha venido, que en la 
Gobernación del Paraguay, y en la del Río de la Plata, los 
PP de la Compañía de Jesús han fundado mas de veinte Re- 
ducciones y f^ieblos de Indios infieles, que han reducido a 
nuestra Santa Fe Católica con su predicación e induatiia, 
expuestas aus vidas a evidentes peligros, y sufriendo ininenfios 
trabajos, como sin amparo de escoltas, m ayudas de fuenas 
humanas, fundando en cada Residencia Iglesia decente y bue 
na, con ornamentos y demás necesario al Culto Divino y ad- 
ministración de sacramentos, con ornato de música de voces 
e mttriunentos, teniendo escuela de niños, como lo acostum- 
bran, para dar buen principio a la educación de tan nuevas 
plantos, con solos cuatrocientos sesenta y seis pesos, q:iie da 
S M ea doce o trece residencias « cada una, en que hay más 
de 1500 almas de confesión y 500 de comunión y en todas más 
de 70000 y se espera, j puede tener por cierto, que íavotecida 
esta obra por el Espiritu Santo, como suya, se han de con- 
servar dichas redooeiones e irse agregando y aimienUndo otras 
mayormente si no se encomendasen en particular, pues en 
^las no han puesto doctnoas, industria, hacienda m trabajo 
y sólo esta obra es de Dios y de S. M , a quien hizo esta 
¿cacia, per medio de sus pontífices, desde Alejandro VI, ha- 
ciéndolos Ubres de todo genero de tnbntos los primeros diez 
años de tu ingreso a la Fe e Iglesia Católica, pnea el mayor 
estorbo, que ha temdo la predicación celosa de la honra de 
Dios, ha sido la codicia de los encomenderos particulares y 
maltw ministros, que, como raíz de todos los malea, ha aido 
k que ha ahogado y ahoga la buena semilla de la palabra 
de Dios y su santo Evangeho y mandamientos y hace aborre- 
cida la ley verdadera, haciendo concepto los indio», que no 
tiene otro fin, auto el eervicio personal a los españoles y en- 
nqaaearlM «oa su «udor, trabajo y sangra, hasta du las vidasi 



[176] 



JUAN M DE LA SOTA 



sufnettdo todu eos detn^síss, a que ai llega el mal ejem|i]io 
y ejeiGicio de todos pecsdoB, de que ven usar j asi sacan uon- 
tiana oondusión, de que las cosas de la fe^ que se les prediea, 
no son practicables, ni benen el prenuo de glona y vida eter- 
na, sino que ea engaño, para que los indios les sirvan 7 tii« 
buten, 7 aai conviene que sólo se pongan y encomienden a 
S M. y real corona Y en ley de contrato es obligación pro* 
cisa, por haberle hecho los Padres de la Compañía con los in- 
dios de las dichas reducciones^ y que no se encomendarán a 
otro que a S M . y de no guardárseles, es notorio el daño y 
nesgo de la conciencia 7 bu resutución y el castigo justo, 
que se puede temer y esperar que ha de hacer Nuestro Señor 
por tal injusticia, e mjuna. Atento a lo cual y que el princi- 
pal de la Providencia Divma con estas gentes, como setenta 
años antes de su descubrimiento lo dijo en profecía el Bur- 
guense, declarando el lugar de Isaías, /í« Angelí, y así lo 
declaró el maestro Fr. Luis de León, insigne en los comenta- 
nos a Abdias profeta, de que enviaría Dios a los españoles 
a estas partes occidentales, a publicar su Evangelio, para jas- 
bficar BU causa, y que el sonido de su palabra se había de 
oír y salir hasta lo ultimo de la tierra AVE pide y suplica, 
por el celo qne debe a Cristiano y a la fidelidad de su ufi* 
CÍO, el cual consiste más en este verdadero ixa, que en lo 
temporal de las nqnnas» las cuales todas se han de reducir t 
nada y ahora sirven de TÍa 7 no haber quien ose de ella; y 
cualquier anima del más múiimo de los lacionales, tiene mis 
valor, que Gelos» 7 Planetas, por quien ¿stos han de cesar 
en BUS operaciones, 7 d alma inmortal competir ea duración 
con las eternidades que usan de la Superioridad del Gobierno, 
y pódenos Reales, que tiene para hacer lo mismo que S. 
81 se hallara presente, en consideración de lo mandado por 
nuestros Señores los Reyes Católicos D. Fernando y D* Isabel, 
y los demás señores sus hijos y descendientes, nuestros Reyes 
y Señores, que heredaron con estos reinos el mismo celo, pie- 
dad y cristiandad, y la concesión de las Bulas ApostóhcaB, 
despache su provisión con sello Real, para que el Gobernador 
de] Paraguay y el del Rio de la Plata no encomienden los 
Indios de estas nuevas Reducciones, y que se redujeren a 
nuestra Santa Fe, por los dichos Religiosos de la Compañía de 
JeBÚs, aunque sean pasados loa diez años de su conversión y 
reducción en persona alguna y Iob amparen y conserven en 
la defensa, y protección Real en cuanto especialmente la Real 
Persona no mandare otra cosa: pues siempre y en todos tiem* 



[178] 



mSTOniA DEL TJRÜGUAY 



pos, desde los primeros descubnmienios, ha mandado hacer 
6tbB iiinp«ro, 7 cooBultado, y hecho juntas de las persoaat de 
loáa religión, ciencia y conciencia^ que ha habido en sua Rei> 
nos, procuiando U mayor gloria y honra de Dj03 Nuestro Se- 
ñor, pues con este celo, por mas que crezcan los enemigoA de 
la Fe, y su rabia cod Armadas, armas, gente y municiones, y 
aparatos, con una meblap con un vientecito, con agotar el 
agua, u otro medio muy pequeño, y de uno aolo, siendo fuslea 
a Dios, su Majeitad Divina lo ha aido a aua criatui&s, deaba- 
ratando en nn eolo momento ejércitos y annadas al parecer 
humano mvenciblea, y peleará por nosotros cumpliendo su pa- 
labra, que no puede faltar, trayendo a la memoria un capitula 
de carta, número dies al Sr. Prüicipe de Esqiulache en ma- 
teria de Gobierno Eclesiástico, su fecha en Madnd a 28 de 
Maixú de 1620, que dice, hablando con la Compañía de Jesús. 
"Como quiera que os encargo, procuréis siempre moatraroa 
muy grato con los Prelados de esu orden y darles el eonfi> 
dente y iácil despacho que se requiere, por el buen ej«nplo 
que con su honestidad, y vida ejemplar conservan, con tanta 
edificación de las almas" Y pido justicia que ee me den tres 
duplicado» de la provisión que se despachare £1 Licenciado 
Lius Heariguez — En Luna a 20 de mayo de seiscientos trein- 
ta y uno proveyó S. E — Llévese esta petición al Sr D. Alonso 
Pérez de Salazar, para que habiendo hablado primero a S £. 
Bobxfi lo que conviene, dé su parecer. — Lucas de Capdtvi- 
la. — Como de palabra he informado a Y. E tengo por con- 
veniente y ju£to que se sirva de mandar despachar la Provi- 
sión, que el Sr Fiscal pide, porque demás que se debe cum- 
plir lo que por loa Pa¿es de la Compañía de Jeaus se con- 
vino con loa indios, se cumple tamibien la voluntad de S. 
de que BU conversión no sea por fuerza de armas, amo por 
el medio de la predicación dd Evangelio, y su buen trata- 
miento, que no le puede haber, donde el tributo se reduce 
por los encomenderos a servicio personal, prohibido por Cé- 
dulas Reales, que el Sr. Dr. D Francisco de Alfaro, auado 
Oidor de la Real Audiencia de la Plata, fue a ejecutar a aque- 
llas provincias; y los que estuvieren en la Real Corona, eatap 
rán menos sujetos a este agravio, mandándolo asi V. £, y des- 
pachando la provisión para que se incorporen en ella y no 
se incorporen a personas particulares, según y como se pide, 
por el Sr. Fiscal, inserto eu memorial y el decreto. Este es 
mi parecer' V. £. mandará lo que más se sirva. Reyeg 24 de 
mayo de seiscientos treinta y un años. — £1 Licenciado D. 

[177] 



JUAN M DE LA SOTA 



Alonso Pérez de Salazar. — En Lima a 26 de mayo de seis* 
cientos treinta y un años proveyó S> E — Hágase como lo pide 
el Sr Fiscal y le parece al Sr D Alonso Pcrez de Salazar. — > 
Lucas de Capdevila, — En cuya coníornudad y porque deinái 
de que se debe cumplir lo que por los padrea de la Compa- 
ñía de Jesús se comino con los indios referidos en el dicho 
memorial suso incorporado, cerca de lo en él contenido, te 
cumple también mi voluntad, de que ftu conversión no eea por 
fuerza de armas, eino por el medio de la predicación del Evau* 
gelio y su buea tratamiento, qae no la puede haba dondo el 
tributo se reduce por los encomenderos a servicio peiscmai 
prohibido por mis cédulas reales, que el Ür D Francuco de 
Aifaro siendo oidor de nu Real Audiencia de la Plata fue a 
ejecutar a esas Provincias, y que los que estmieren en mi 
Real Corona, estaran menos sujetos a este agravio fue acor» 
dado por dicho mi virrey, que debía mandar cata mi carta 
y provisión Real en la dicha razón, y yo túvelo por bien, por 
lo cual os mando, no eticomendéis loa indios de las dichas 
reducciones nuevas, contenidas en dicho memorial, y que se 
redujeren a nuestra Sama Fe por los religiosos de la Compa* 
ñia de Jesús aunque sean pasados los diez años de su conver- 
sión y reducción en personas particulares, y los incorporéis 
en mi real corona amparándolos y conservándolos en mi de- 
fensa, y protección real, en cuanto específicamente mi real 
persona no mandare otia cosa por lag causas y según y como 
se contiene en dicho memorial, parecer y decretos suso-incor* 
porados, y no dejéis de lo así cumplir en manera alguna, 
pena de la mi merced y de nul pesos de oro para mi Real 
Cámara Dada en Lima a veinte y ocho días del mes de mayo 
de mil seiscientos treinta y uno El Conde de Chinchón — 
Yo D José de Cácaos ; Ulloa Secretario Mayor de Ja gober* 
nación de estos Remos del Perú, por el Rey Nuestro Sefior 
la hice escnbir poi su mandato, con acuerdo de su Viner — 
D José de Caceres y Ulloa. — Registrada de oficio. — Diego 
de Morales Aramburu, canciller Diego de Morales Aramború. 
Suplicándome que pues es medio importante para el aumento 
de la cristiandad y con el tiempo también vendrá a seguine 
beneficio a mi real hacienda, íueae servido de mandar con* 
firmar lo proveído en esta razón por dicho virrey. Y visto por 
los de mi Consejo Real de las Indias lo he tenido por bien; 
y mando a dicho mi virrey y gobernadores de las dichas pro- 
vincias del Río de la Plata, Paraguay y otras cualesquierm 
justicias de ellas y de la dicha villa del Eapintu Santo; vean 



[178] 



HISTORIA DEL UKTTGUAY 



la dicta provisión aquí meerta j cada uno por lo que le to> 
care, guarden, cumplan y ejecuten j bagan guardar, cumplir 
y ejecutar lo en ella dispuesto y ordenado que así ee mi vo- 
luntad Dada en Madrid a 23 de febrero de 1623 años — 
Yo el Rey Yo D Fernando Ruiz de Contreras, secretino del 
rey nuestro señor, le hice escribir por su mandado — Regis- 
trada — D Antonio de Aguiar v Acuña Por el gran canciller 
D Antonio de Aguiar > Acuña El fiscal consiente en todo 
lo que pide el P Alonso Fuertes de Herrera, por ser juBticia, 
la cual pide el licenciado Varona y Encmillas — Mi parecer 
es qae se dé al P Prncurador de la Compañía de Jesús la 
pro\isión, en la forma y para el efecto qne la pide Reyes, 
24 de junio de 1634 — £1 licenciado D Alonso Pérea de 
Salazar Luna 26 de jumo de 1634, proveyó S £ ; hágase 
como parece al 5r D Alonso Pérez de Salazar — D José 
de Cáceres — Y por dicho mi virrey fue acordado, que debía 
de mandar dar esta mi carta y provisiun real en la dicha ra- 
zón, y yo túvelo por bien, por la cual os mando guardéi« y 
cumpláis lo que de uso ya incorporado, según t como en ella 
se contiene y declara sin exceder en cosa alguna, pena de mi 
merced y de mil pesos de oro para mi real Cámara Y mando 
a cualquier persona que sepa leer y escribir, que fuere reque- 
rido en esta mi provisión, os la notifique con día, mes y año, 
en presencia de dos testigos Dada en Lima a 13 de julio de 
1634 — El Conde de Chinchón Yo D José de Cáceres y 
Ulloa, secretario de la gobernación de estos reinos del Perú 
por el rey nuestro señor, la hice escribir por su mandado con 
acuerdo de su virrey — Canciller, Diego Morales Aramburú 
Registrada Diego de Morales Aramburú 



En una punta que hace este Río Negro con el Urugoay 
tiene su sitio una doctnna o reducción de pocos indios Cha- 
ñas a cargo de los religiosos de la Orden Seráfica con Co- 
rregidor español, que pro\ee el Gobierno de Buenos Aires, 
y es su altura de 33 grados escasos En esta costa del Uru- 
guay no hay otra cosa notable ni más río que el llamado 
de las Lechjguanas hasta los 31 grados, que está el Itú (o 
por otro nombre el Salto) que es un arrecife que atraviesa 
todo el Rio 7 lo hace impracticable a embarcaciones mayo- 



[179] 



JUAN M DE LA SOTA 



res, y aún estando bajo a las tana pequeñas, cuales son las 
canoas, pues es forzoso en tiempo que baja deshacer las bftl- 
Bss y Uevarlab arrastrando con sumo trabajo por algunos Cí- 
ñales desde una a otra banda de dicho arrecife, bien que en 
tiempo de crecientes le cubren las aguas y pasan las balsas 
sin estorbo, como todo lo be experimentado A corta distancia 
de haber pisado el Itú desemboca al Uruguay el río Cuareiin, 
fecundando las campañas pata la producción de pasto» exce- 
lentes para la cria de vacas y en manos de 3 grados el IM- 
cuy, que es navegable en balsas y embarcaciones de este porte 
por espacio de 60 leguas, poi las cuales \icne corriendo de 
Oriente a Poniente y engrosando su caudal con el tributo que 
le pagan otros menores, como son, por la parte del Norte loa 
de Toropí» Ybicuacuy e Ybitá y por la del Sur el Ybicuy- 
miní y el Ybirapitá y también los de Tebicaary y Urubncuá, 
donde está la provincia del Tape, que en lengua guaraní quiere 
decir "ciudad" por la multitud de indio» que poblaban anti- 
guamente esta comarca, que IlamamoB sierra del Tape, la cual 
se extiende por cieu leguas de Oriente a Poniente y distará 
ocbo días de camino del Uruguay y del Océano por la otra 
extremidad como diez y seia Sus habitantes eran la gente más 
bien dispuesta para el Evangelio, que se ha descubierto en las 
Indias, pero muy amante de bu natural libertad, cuyo amor 
Ja redujo a retirarse a estas serranías, donde en un siglo des- 
pués que Id descubrió el ánimo tan celoso como intrépido del 
Venerable P. Roque González de Santa Cruz, proto márlir de 
esta provincia del Paraguay, quien haUo muy disminuido el 
número de esta gente por causa del comercio de esclavos, que 
tenían en ella los portugueses, entrando en lanchas y botes 
pacíficamente a esta granjeria por el río Ygay, donde llega* 
ban los frontenzos Tapes Na obstante, en menos de doa años 
fundaron en dicha tieira loa Jesuítas ocho numerosas reduc- 
ciones, que por la mayor parte destruyó la impiedad de los 
Mamelucos, obligando a retirar las reliquias al abrigo de laa 
otras rednc-ciones del Uruguay 

Loamo, Historia del Paraguofv, Río de la Plata y Tucu^ 
mán, cap 2, fol, 15 y vuelta, citando a Fecho, Itb, 10, cap P. 

ATP 4 

La Villa de San PaHo formóse a doce leguas de San Vi- 
cente tierra adentro, oompoméndose sus colonos de los mal* 



[180] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



hechores que de Fortagal de mandaban al Braail, y aomeit- 

tándose después el número de ellos, no sólo con los pitalaa 
holandeses, gne habían conquistado parte de laa proTincias 
del Brasil, sino también con los bandidos de otras naciones, 
que huyendo del vigor de las leyes y Uamadoa del atractivo 
de la independencia, acudieron como receptáculo y asilo co- 
mún de delincuentes a aquella república, cuya constitución 
tenía por conveniente v único fundamento la impunidad y el 
libre ejercicio del robo y atrocidades de toda especie Tomaron 
los Paulistas por mujeres a las indias y cierta propensión 
a ocuparse en valentías facinerosas, nacida de la dureza de 
entrañas y relajación de costumbres, los indujo a emprender 
por los montes las excursiones tiránicas, que denominafon 
Malocas, con el fin de cautivar indios bárbaros para cultiiar 
tierras ajenas, que se apropiaban, como para traficar en san- 
gre humana, vendiéndolos como esclavos a las personas ha- 
cendadas del Brasil, pero después de haber despoblado las co- 
marcaa circiinvecinaB, dieron sobre la provincia del Guaría, ya 
civilizada v reducida al cnatianumo bajo el dominio de Es- 
paña obligándolos eon ana crueldades a hnir donde ae líber* 
tasen de loa mdévolos, nombre con qne ae distinguen común* 
mente los Panlistas, los cuales no conocieron sujeción a po 
tencia alguna, hasta que a lin del ai^o 17 y pnncipioe del 18 
los tomó bajo sn protección la corona de Portugai* adoptán- 
dolos por aábditos sayos y nombrando gobernadoies, qoe loa 
mandasen 
Gnmiddh pég 17 

A^^ 5 

Alfonso Rabbe^ Compendio de la historia de Portugal 
tomo l°y pág 123, dice: 

Loa últimos y más importantes acontecimientos del reinado 
de Juan 29 en los asuntos de Ultramar, son el establecimiento 
formado en Congo y célebre línea de demarcación adoptada 
en TordesiUaa por los dos reyes de España y Portugal y con- 
firmada por el Papa Alejandro VI En Tirtad de esta demar- 
cación todos los países situados a 360 millas al Oeate del me- 
ndiano de las Islas de Cabo Verde debían pertenecer a la 
Corona de Castilla y los que se encontraban al Este del mismo 
mMidiano a la de PoxtogaL Esta grande operacida geográfica, 



[1813 



JUAN M DB LA SOTA 



confirmada por un breve en 1494», tenía por preliminares la 
bula de Martin V que hizo gracia al Principe Enrique de 
Poitugal de todas las tierras, que no estaban descubiertas 
desde el Cabo de Boj ador hasta las Indias Orientalea v los de- 
cretos confirmativos de los Papas Eugenio IV, Nicolás V y 
Sixto IV En >irtud del breve de Alejandro VI tomando cada 
uno su inaicha, unos hacia Occidente v otros hacia Oriente, 
los Portugueses cnnquislaron el Asia v los Españoles la Amé 
rica, a poco tiempo dtfapués estos dos rivales, buscando nue 
vas tierras se encontraron entre el Océano Pacifico y el India- 
no, abordando casi al mismo tiempo a las Molucas y ambos ae 
disputaban el derecho a ellas por la concesiun del Papa 



6 

El Rey — D Baltasar García Roa, mi Gobernador interino 
de la ciudad de la Trinidad y puerto de Buenos Aires en la 
Provincia del Río de la Plata, o la persona o personas a cuyo 
cargo fuere su gobierno Por de<ipacho de la fecha de hoy, 
que recibueiB con este, entenderéis la resolución que he to- 
mado de que con ningún pretexto difierais el dar a los por- 
tugueses posesión de la Colonia del Sacramento, en conformi- 
dad de líi estipulado en el artículo 6 del último tratado de pas 
y de lo que en su consecuencia tengo mandado por otro des- 
pacho de 26 de julio del año pasado de 1715 y siendo lo que, 
según el enunciado articulo 6, he dado y cedido a Portugal lo 
mismo y nada más que lo que tema antes v constante que por 
el tratado provisorio de 7 de marzo de 1681 sólo se lea con- 
cedió el territorio, que comprendía a tiro de cañón de la for- 
taleza que habían construido y que en este estado se mantu- 
vieron hasta el año de 1705 en que fueron desalojados pues 
aunque usufructuaban las campiñas, era a hurto y siempre 
entendía se les obligaba a contenerle, como lo acreditáis vos 
en la repreaentación, que acerca de este aaunto me tenéis he- 
cha con fecha 7 de diciembre de 1715, no ea m ha aido im 
real ánimo dar, ni ceder a portugueses ma^ de lo que tenían 
y ocupaban en 1705 y que en esta conformidad no debéis per- 
mitirles mas extensión ni territorio, que el que comprenda el 
bro de cañón, y que sj lo intentasen, se lo procuréis embara- 
zar, arreglándoos al expresado artículo 6, cuya copia he que- 
rido retmtiros con este despacho, fumado de mi infxoMnpto 



E18&] 



HISTORIA DEL URtTQUAY 



secretario* obsenando para ello, las órdenes qae tengo expe- 
didas desde el «ño de 1680 a vuestros antecesores y mante- 
niendo a este fm, en los puestos de Santo Domingo Soriano, 
San Juan y los demás, las gnardias que ellos han tenido y 
mantenido por lo pasado, má» o menos fuertes, según lo pi- 
diere la necesidad o precisión, respecto a las noticias que 
fldquinéreis del designin que puedan tener los portiisueses; 
sobre que os encargo la mavor vigilancia, sin pemiitirles que 
en las ensenadas v puertos de este no y con esoecialidad en 
los de Montevideo y Maldonado quedan liarer fortificanoncs 
y otros actos de posesión oponiéndoos a ello, como os mando 
lo hagáis en caso necesario, según está ordenado y nrevemdo 
antes de ahora a luestros antecesores, y no concedido en este 
último tratado y finalmente he resuelto, en punto al comercio 
V comunicación con esa ciudad y provincia, celes con tal acti- 
vidad V vigilancia, que ni aun para lo máe preciso de baetl- 
TTicntos se permita el comercio de nnns v otros vasallos con 
declaración de que no por ésto se le« deba impedir el curso de 
sus embarrac'onpí pn el río ni nue dentro de los límites del 
territonn de tiro de rañón puedan hacer ju^ficaciones de 
todo lo que be querido advertiros ordenaron v mandaros como 
por el presente lo ba{ro, os arregléis a esta mi deliberación, 
observándola literalmente para que de esta forma se logre con* 
tener e los portugueses en lo^ límites de lo que tínicamente 
les be dado 7 cedido 7 {nistrarle« cualquier otra idea que 
puedan tener, sobre lo cual o» ha^o el más estrecho 7 eficaz 
encargo, fiando de vuestra acreditada experiencia, amor y celo 
al servicio, 09 declaréis con la mayor actividad v \igilancia 
al más exacto cumplimiento de e=ta mi resolución Fecha en 
Buen Retiro, a 11 de octubre de 1716 Yo el Rey — Por 
mandado del Rey nuestro señor D Francisco de Castejón 

Yo el Rey — Brigadier D Bruno Mauricio de Zabala, mi 
gobernador y capitán general de la Ciudad de la Trinidad y 
puerto de Buenos Aires, en la Provincia del Río de la Plata 
Hallándose D Baltasar García Ros, sirviendo ese gobierno en 
interino, participo tn cartas de 16 de enero y 11 de febrero 
de 1717 que en ejecución de lo prevenido en reales cédulas 
de 26 de enero de 1716, había hecho entrega de la Coloma 



[isa] 



JU4N M DB L.K SOTA 



del Sacramento en 11 de nonembre de dicho año de 1716 al 
maestre de campo D Manuel Gómez Barboza, que con pode- 
res bastantes había ido con alguna gente para ello, sx bieo 
después había introducido Barboza pr'e tensión es a fin dfe 
que se declarase el límite, que se destinaba a este territorio; 
pero que no se había determinado a ello por no expresarse 
en las citadas reales cédulas, ponderando los inconveniente» 
qne resultarían, así a mi real servicio, como cas provincias, 
de que los portugueses consiguiesen la extensión que solici- 
taban, no dehiéndo'^eles permitir más, que In que Ies estaba 
señalado por el cap 6 del tratado de Utrecht, que se reducit 
a la Colonia v terntono que cubría su cañón que era lo mis- 
mo que tenían cuando se les desalojó de ella En inteligencia 
de todo se os previno por real cédula de 18 de no\iembre de 
1717, expedida por la vía reservada, que os arreglaseis a la ina- 
tniccion, que con fecha del 12 de nctubre de 1716 se oa en- 
Irego en orden al modo de portaros con los pnrtugup«*s, "soli- 
citando con eficacia impedir la comnmr'ación v comercio de 
Buenna Aires cnn los habitanten de la Colonia del Sacramen- 
to, sin permitirles más territorio que el de un tiro de cañón 
de la plaza", como estaba prevenido por la citada instruc- 
ción y ordenado por despachos de 11 de octubre del mismo 
año, expedidos al mmmo gobernador intenno, cuvos duplicados 
se os remitieron, procnrando también dar la providencia que 
fuese neresana "para qne ni Porta^al ni otra njciAn alguna 
apoderasen m fonifica^en en los parajes de Maldonado y 
Montevideo, solicitando poblarlos v fortificarlos en la forma 
qne padu'seis, en la inteb^encia de que se encargaba al virrey 
del Perú, cuidase mucho no sólo de tener ahitada puntual- 
mente esa guarnición, sino de aumentarla y proveer cuanto 
fue<« necesano para la mantención de dichos puertos que se 
proponían fortificados", procurando vos usar > hacer usar a 
toda la guarnición de esa plaza y vecinos de su jurisdicción, 
Ins actos de la mayor urbanidad con los portugueses, aga^a 
jándolos en todo lo que no mirase a la usurpación de terreno 
o contravención de lo capitulado, sin permitirle*? la compra ni 
saca de géneros algunos aunque fuesen de bastimentos, usando 
siempre de la fortaleza y del celo con la cortesía de las pa- 
labras y operaciones y habiendo representado después, en 
cartas de 10 de setiembre del año de 1717 5 de abril y 11 de 
julio de 1718, los recelos con que estaban de que los portu- 
gaese» intentasen ffictenderee y apoderarse de Iw expreaaden 



IIISTOrtIA. DEI. URUGUAY 



paertos de Montevideo y Msldonado y noticias que tenían de 
BOcorro de gente, pertrechos y otros géneros que ««peraban, 
se considero que respecto de haber«r> pre\emda por la citada 
real cédula de 13 de noviembre del año de 1717 todo lo que 
ee debía obrar en el caso qiie recalases, la cual no habrías 
recibido, cuando escnbisie las citadas cartas pues no haces 
mención alguna de ella, no había más que repetir, como se 
os repitieron las mismas órdenes, p<\t si acaso ae hubiesen ez' 
traviado y reiterar bastantemente el encargo de que se forti- 
ficasen los sitios de Maldonado y Montevideo como se encarpó 
también al Virrey del Perú para que atendiese con la debida 
puntualidad a dar cuantas providencias fueren necesanad y 
las pidieren los intentos de Portugal, a que añado ahora que 
el embajador de Portugal ha ponderado que no había cumpli- 
do el Gobernador de Buenos Aires con la entrega de dicha 
Colonia en la fonna capitulada, resopcto tener guardias a fin 
de que no tuviesen los pnitiiíjupse^ niá= temtonns, que aqué- 
llos quf i:;nl»re la artillería de la plaza sobre lo cual uno y 
otro ha hecho \arias protestacmne', suplicando se asignen unos 
y otros límites, de forma que en adelante ni lo» portugueses 
puedan entrar en las Tierras de los espafíolea, ni los españoles 
en las de los portugueses a fin de evitar los disturbios, que 
puedan acaecer ron niyo motivo v teniendo presentes todos 
los antPcedentes de esta referencia, he resuelto que, por nin- 
gún pietexto se les permita co^a alguna, que cTceda el uso 
de la plaza y lemtonn que cutre el tiro de cañón pues no 
lea toca otra cosa ni tienen derecho a intentarlo, con adver- 
tencia que el terntono de la Colonut del Sacramento, solo-, 
ae debe entender lo que alcanza el tiro de una pieza de a 24 
de bala, disparado de la misma phza o lugar, a fin de arre- 
glar de una vez este limite y no otro mas Os ordeno asimis- 
mo en\íee un oficial de vuestra satisfacción, que reconozca la 
pieza con que ae dispare, sea de a 24 y de la4 ordinanas, sin 
refuerzo particular, que no se le dé más carga que la que 
correspondiese a su calibre, ni permita se sirvan de otra 
p61\ora que la ordinaria con que ^e acostumbra servir el ca* 
¿¿n, y que el tiro se dispara de punto en blanco y no por 
elevación, de que estaréis advertido para la puntual obser- 
vancia de todo lo qui^ vipne expresado, iin que se exceda de 
ello en manera alguna dándome cuenta de quedar en esta 
inteligencia Madrid, enero 2? de 1720 — Yo el Rey — pQt 
mandado del rey nuestro aefior — Francisco Araiut» 



[166] 



JUAN M DE LA SOTA 



Ei:nio Sr Cabildo, Justicia y Regimiento — Habiendo re- 
visado mis papeles, entre ellos hallé un documento, que se ha- 
Uó entre los que poseía mi finado alónelo el Teniente gentral 
D Bruno Mauricio de Zabala, Gi'bernador y Capitán geniral, 
que fue de esra*> provincias de] Río de la Plata, y constando 
de el e] pormenor de la fundacinn de e&ta ilustre ciudad de 
Montevideo, he creído que, debiendo nu nacimiento a ésta, no 
debo dejar de ofrecer a su corporación > respetable Cabildo 
un te'^timonio de él para que lo d<*poeite t conaerxe en su ar* 
rh]\ii, como momnria de Itt legitima antip^uedad que dibfrota 
Dios guarde a V E muchos años — Montevideo, ahnl 18 
de 1824 • — Miría Clara de Zabala 

"El día 1° de diciemtire del aíío de 1723 me dio noticia 
el capitán Pedro Cronardo, prártico de este Río de la Plata 
de que habiendo llegado a la ensenada de Montevideo con el 
objeto de conducir un navio del asiento de negros, que volvía 
a Inglaterra había hallado uno de guerra en ella de 50 caño- 
nes portugués con otros tres más chicos mandadrxi por D 
Manuel de Horona v en tierra en el 18 todos, hasta 300 horo- 
brei fjue se fortificaban que le habían, dicho venían a apo- 
derar<;e v establecerse en aquel puerto y le mandaron salirse 
de el El nu«mo día despaché, por la r^Liardia de San Juan a 
]a Colonia del Sacramento, al capitán de caballos D Martín 
Jo'ie de Echaun. con carta para el gobernador de ella en 
ífue le pedía me informase de esta novedad, y llame a los 
capitanes y demás oficiales de los na>ios del Rey, y les pro- 
pnce en "Vista de todo mi decisión de armar en guerra éstos; 
a lo que se halló dificultad de estar la capitana sm palo de 
trinquete y los otros dos no ser capaces de oponerse El día 
2 envié il capitán de caballos D. Alonso de Vega, y al de Itt- 
fant-ería D Francisco Cárdenas con orden de que si en la re» 
fenda guardia, donde volvería Echanri, confimase la noticia 
de hallarse los portugueses establecidos en Montevideo conti* 
nua«e su marcha Vega, reforzando so destacamento con la 
gente de ella v Cárdenas quedase con la Infantería, cumo 
se ejecutó, el día 7 se puso delante de los portugueses con 
en gente, la que se reforzí» en pocos días hasta el nilmero de 
200 rjhallos El día 3 volvió Echaari de la Colonia con carta 
del Gobernador en que me decía, que por orden de su sob^ 
rano se faillaba el Maestre de campo D. Manuel de FreitM 



[186] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



Fonaeca, establecido en Montevideo, como en tierras pert«ne 
dentea a su corona, y el referido Maestre de campo respondió 
lo mismo a Vega, que llevaba orden de reconvenirlo de la 

novedad que intentaha Cnn esta cnnfitmación \ol>í a juntar 
lodos los oficiales del Rey V a los de la maestranza, v expli- 
rándolps lo indispensable del apresto de bus navios se resolvió 
el que sm perder tiempo, ae trabaiase a este fin, lo qae se 
consismó antes de 34 días, poniendo en la capitana algunos 
cañones de a 18 v 380 hombres entre la guarnición v pqni- 
paie La almirante con los que pudieron montar de a 12 y 250 
hombre* V el patacho a proporción, añadiéndose nn na^vío del 
asiento de negro*, que también se armó en guerra c<^n ofitia 
les V «guarnición española precediendo alf^una? protestas de 
los ministros de su nación, que a \]=ta de la necesidad y raga 
que fe le* daba, convinieron en ella asegurados de su repug- 
nancn por lo que les pudiese viLre\euir A \i8la de rstos 
aparatos me escnbió D Pedro Vasconcelos, gobernador de la 
Coloma, protestándome de parte de S M F v de los demás 
príncipes garantía de la paz sobre las con8ecu*»ncia8 de mi 
resol nción, a lo que les respondí, que éstai eran muv anti- 
cipadas, pero esperaba nn llegasen tarde Tas mías en defensa 
de la lusta causa d^l Rev mi amo un avudante «uyo mo 
entteRÓ la carta y le previne como también a él, que no me 
volviese a enviar emVitcsdon porqne no la admitirla t ai 
tuviese que mandarme lo hiciere por la í^uardia de San Juan, 
donde la tenía prevenida para recibir sus órdenes Al mi^mo 
tiempo escribí iar£;o al Sr Freita*, recomendándole, con los 
tratados de Pa? entre las dos coronas la posesión de la Co- 
loma qne les dió, la religión con que he observado la buena 
correspondencia que el rey me manda con clloa, y la impen- 
sada e irregular resolución suya de apoderarse de los domi- 
nios de otro príncipe con quien mantenía el suvo una paí, 
establecida con tanta solemnidad, y me respondió que no le 
tocaba especular los artículos de la de Utrecht, que ignora- 
ba lo que había pasado en la posesión de la Colonia del Sa- 
cramento y solo sabía aue su amo le había mandado estable- 
cerse en estas tierras, sm disputa pertenecientes a su corona 
y que como soldado conocería vn, no podía abandonarlo fcin 
expresa orden «u^^a Al mi%mo tiempo, supe que el gobernador 



23 Por una cláusula expresa del tratado no debían los por- 
tugueses de la Colonia proteger el comercio clandestino, ni 
mas jurisdicción tener quQ la del Uro de eafión. 



[187] 



JUAN M DE LA SOTA 



de Ib Oilonia los había soconido con g«nte> caballos y Tteas 
luego que llego, sin que se le pudiese impedir por haberlo eje» 
cutado antes que hubiese noticia de su desembarco y aai pro- 
curé ceñirle para que no lo hiciese otra vez, quitándole más 
de 1200 caballob v mucho ganadn, con la desgracia que Ies 
sobrevino de quemársele sus sembrados por cuyo accideiite 
repitió otro avudante a decirme le hiciese saber si tenía or- 
den de mi rey para declarar la guerra pues mis operaciones 
lo daban a entender v que los instrumentos de que me había 
valido para ctaa extorsiones los tenia guardados para en- 
viárselos al suvo, a lo que le respondí que los que tenía del 
mío repetidos eran de mantener una buena correspondencia, 
como lo había hecho v que el incendio de los campos nacería 
de alguna de las muchas casualidades a que estábamoB ex- 
puestos en este país y que no ignoraba los nombres de loa 
que habían conducido el aocono a Monte>ideo El día 4 de 
enero el comandante del deatacamento que tenía en Montevi- 
deo, les quitó a las 11 del día 4S0 caballoa r porción de vacai 
que las tenían pastando debajo de bu cañón En todo este 
tiempo piocnré sin perder instante ni leserrar fatiga, dispo- 
ner el que toda la guarnición, nienus parte de la infantería 
que quedo para los nsi^ios, pasase a la parte septentrional de 
cate rín, cnmo también las milicias que pude juntar y embar- 
cando en los dos navios menores todo el tren de artillería 
con que había de atacarlos en su fortificación y dispuestos los 
víveres y municiones, asi por tierra como por mar, pues la 
disposición mía fue de embestirles a un mi^mo tiempo por laa 
dos partea, fiándome en el todo en la fuerza de los navios y 
obrando por mí como si los tuviera, me embarqué el 20 de 
enero para hacerlos levar y por no permitirlo el tiempo pasé 
a la guardia de San Juan, dejando orden para que lo hicie- 
ran al primer viento y hallándome en ella disponiendo mi mar- 
cha con la gente que pude juntar; el día 22 de enero letibí 
carta de D Manuel de Freitas con fecha 19 en que me ex- 
presaba, que a vista de los aparatos con que intentaba atacar- 
le se retiraba, abandonando el puesto y protestando la pose- 
sión que había tomado de élf a dar cuenta a su rey de ñus 
operacione-^, de las que nu sabía cómo podría responder siendo 
dirigidas a un rompmuento declarado No me dio lugar a 
ciinte<(tarle porque el mismo díd 19 se hLSo a la vela Ueríndosa 
toda m cc^te Yo continui^ con la mía Ij raarc.faa a Montevideo, 
d^do orden para que los do*: navios grandes se mantuviesen 
en el surgidero por no exponerlos a pasar el banco y deaem- 



[188] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



barciu' la gudrnición de infantería y veciDos, y los dos peque- 
ños eiguiesen su rumbo para echar en tierra la artillent j 
municiones, como lo ejecutó el comandante de ellos B Salva- 
dor García Posse, viniendoae a este puerto, donde haUé un 
reducto gue habían formado bastantemente capaz, con diez 
explanadas en que teman su artillería, que la retiraron con 
precipitación» dejandu alguna tablazón y olroa fragmentos Lue- 
go que la nueetra se echó a tierra, luce volver los dos navios 
y en dios toda la gente de la milicia y parte de la guarní 
ción quedándome solo con 50 caballos v 60 infantes con loa 
oficiales correspondientes, con una compañía de voluntarios 
poco niimeioaa y 30 indios pora guardar el ganado lo que me 
VI precisado a ejecutar así, por e\itar el expendio en su ma- 
nutención, por lo fahgada que se hallaba como también a loa 
vecmos que les era ya insufrible el trabajo. Sin perder día, 
con aprobación del mgeniero D Domingo Peixarca empecé 
una batería en la punta que hace al Oeste la Elnsenada ^* para 
defenderla y continuando en ella la noche del 23 de febrero, 
me avisaron de la gran guardia, que habían deBcubierto un 
navio, que traía su rumbo a este puerto, a las B hizo urna 
con un cañonazo y di orden para que ht colocase el cañón 
en la batería empezada £1 24 al amanecer se reconoció ser 
navio de guerra y que venia continuando sus señas, y a poco 
despuéa que era portugués A las 9 dio fondo debajo de la 
batena que ignoraba y con uno de los cuatro cañones que te- 
nía montados, disparé sin bala pidiéndole bote, y después de 
algunos amagos que hizo de rehusar d enriarlo, le despachó 
con bandera blanca a la que se le correspondió con la nnes* 
ttOt y estando a menos de tiro de fusil de la referida batería 
donde venía sm conocimiento, o con sobrada malicia a per 
derse, se le habló para que fuese al puerto y lo ejecutó hasta 
tiro de pistola de donde yo estaba, y luego que me pudo ttco< 
noter arnó su bandera, largó la vela y a toda diligencia viró 
para su bordo y viendo una demostración tan irregular e im- 
pensada mandé un bote que tenía con gente vizcaína le diese 
caza, y lo ejecutaron con tal resolución, que llevándole un 
tiro de cañón, le sacaron debajo de su artillería y de la fu< 
silería de una lancha En este tiempo el navio empezó a dis- 
parar al bote con bala y le correspondinios con la misma mo- 
neda, con tres cañonazos de a 24 y uno de a 13, a cuya nove» 



24 Hoy batería de Srn José 



H89] 



JUAN M DE LA SOTA 



dad cesó su fuego, como también el nuestro, y volví a Uuaar 
con cañón sin bala y a esta aeñsl despacbó con un oficial a 
tierra la lancha que le habm quedado, y me dio noticia de 
que el navio era portugués, armado en guerra con 32 caño- 
nes montados, llamado Santa Catalina y que venia con 130 
hombres de desembarco para aumentar la guarnición de Mon- 
tevideo, iguorandose en Rio Janeiro cuando lo despacbaion 
la retirada de los suyos de este puerto, con el mismo oficial 
les restituí los prisioneros y le envíe algunas terneras y el di* 
inmediato volvieron a tierra los oficiales, trayendome tarros 
de dulce, loa que compensé a los marineros en dinero j a 
ellos cun cosas comestibles de su gusto El día 26 se levó y 
este mismo se descubrieron otras tres velas, las que, según el 
rumbo que llevaban, salieron de la Colonia y dos días después 
be volvieron a perder de vista Luego que llegue a Montevideo 
empecé a construir la batería de la punta del Oeste con el 
seguro de que vendrían los indios Tapes, como lo tenía pre- 
venido, pero habiendo retardado esto id concluí, poniendo en 
ella 4 cañones de a 24 y seis de a 18 en batería El día 25 
de marzo llegaron mil Tapes y el inmediato empezaron a tra 
bajar en las demás fortificaciones delineadas y continúan en 
ellaa A 2 de abril salí de Montevideo dejando 110 bombres 
de guarnición con los oficialea correspondientea } los mil m- 
diub en arma^i Lsce bucebo sulo se puede atlibuu a la justicia 
de la causa, pues hallándose los purtugueses con urden d^ au 
soberano para mantenerse, como ms lo ategaran y fuerzas con 
que poderlo hacer y esperanza próxima de tiucuentea aooorroB, 
podían caasainoa sobrado cuidado" antes de su precipitada re- 
tirada con el pretexto de que no querían romper la guerra 
y i|ue mib aparatos a este fin me causarían mi ruina Cuando 
se deja considerar que estos fueron los que los obligaron a 
tomar su partido y que los previne, después de haberlos recoD> 
venido de su irregular determinación después de sus repetidas 
en las que me aseguraban se defenderían hasta la última* ere* 
yendo ein duda que mi animo sería solo de mantener el país 
con protestas por escrito En tudo es tu tiempo se les ha hecho 
ver que las ordenes, qnc tengo del Rey, son de mantener la 
mejor correspondencia con ellos, como lo he practicado pero 
para defender el país hasta perder la vida no necesito de 
ningunas, y así en nada ha faltado a la cortesanía coa 
ellos, en todo lo que no ha sido permitirles usurpar el terreno* 
por lo que espero que S M se de por servido " 



C190] 



HISTORIA DEL URUGUAY 



NOTA — Diario de cuando se poblaron los portugueses 
en Monte-video y se les obligó a retirarse por las disposiciones 
de mi padre D Bruno Mauricio de Zabala que desde luego 
por la orden que tenía en su real instrucción pobló y fortifico 
la ciudad de Montevideo, el cual diario encontré en los pa- 
peles de mi padre y la letra es de su Secretann D Matías de 
Goycurua — Frmcisco Bruno de Zabala, cuya firma por co- 
tejo que de otras he tenido, rpconcizco por suya, el cual se 
puso de manifiesto por María Clara de Zabala. hija del 
citado D Francisco, a la que devnhí dicho original por mi 
rubricado, a el que en caso necesario me refiero Y para que 
conste, de su pedimento la signo y firmo en Montevideo a 
niieie días del naes de abril de mil ochocientos veinte y cua- 
tro V en este papel común por no usarse sellado Enmendudo 
— hacerlos — VALE — Hav un signo Bartolomé Domingo 
Vianqoi, escnbano público A cuyo nnginal que obra en el 
archivo general de mi cargo, me reüero en caso necesario, 
dando la presente autorizada y firmada en virtud de orden sU' 
perior del Sr Ministro de Gobierno Montevideo, agosto 6 de 
1833 — Andrés Manud Duran 



FIN DEL. TOMO I 



i lai i